Al día siguiente desperté a las 06:00, luego de vestirme y desayunar tomé las llaves del auto y me dirigí a casa de Naruto. Al llegar estaba por tocar la puerta, cuando oí gritos desde adentro.

-Naruto Uzumaki Namikaze, si no despiertas en este momento me veré obligada a traerte yo misma – de seguro era Kushina, la madre de Naruto, intentado despertarlo. Hubo un corto silencio y luego se escuchó un gran golpe.

La puerta se abrió, Naruto salió vestido y con un moretón en el ojo izquierdo.

-Buenos días, Naruto – dije entregándole las llaves para que él condujera - ¿Otra vez tu madre?

-Sí, no me imagino como se pondrá cuanto le diga sobre…

-¿Sobre? – pregunte curioso.

-Es una historia muy graciosa – dijo rascando su nuca y abrochándose el cinturón – Después de que tú y Sakura se fueran ayer, Gaara desapareciera y Kiba fue a cenar con Ino. ¿Sabes que paso?

-¿Estabas tan nerviosos de quedar a solas con Hinata que orinaste tus pantalones? – dije sarcástico.

-Tome valor para pedirle que sea mi novia.

-¿Y ella que dijo? – Naruto se ruborizó.

-Hay cosas que no se dicen, Sasuke – dijo apenado mientras conducía.

-Ok no quiero saberlo – dije haciéndome el desinteresado.

-Me beso, Hinata me beso – grito de lo más feliz – Estamos saliendo, Sasuke, estoy saliendo con Hinata Hyuga.

-Felicidades, Naruto, me alegro por ti – le di una palmada en la espalda a Naruto.

-¿Te molesta si vamos por Hinata? – pregunto Naruto.

-No hay problema – fuimos a casa de Hinata.

Nos esperaba en la puerta, pero había un problema… estaba con Neji.

-Buenos días, Sasuke – saludó Neji feliz, luego frunció las cejas – Naruto.

-Buenos días, Neji – dijo Naruto con una gota de sudor en su cabeza.

-Neji Nii-San – Hinata paró a su primo antes de que Neji comenzara a golpear a Naruto – Ya nos vamos, adiós.

Se despidió de su primo con un abrazo y subió, nos dio una nerviosa mirada de: "Lo siento mucho".

-Naruto-Kun – dijo Hinata tocando el hombro de mi rubio amigo.

-¿Si? – preguntó muy atento.

-No me digas, necesitas pasar a buscar a tus amigas – dije molesto, de seguro eso quería.

-En realidad, no sé si lo notaron. Pero Kiba y Gaara están corriendo detrás del auto hace cinco cuadras – Hinata señaló hacia atrás con su pulgar.

Naruto pisó el freno de golpe, sentimos un gran choque de atrás. Cuando volteamos vimos a Kiba y Gaara estampados contra el vidrio trasero. Luego de que yo bajara y los metiera dentro del auto a patadas, volvimos nuestro normal camino a la escuela de Konoha.

Estábamos en silencio, un gran e incómodo silencio. Hasta que Kiba abrió su bocota…

-¿Dónde fuiste anoche Gaara? – pregunto cómo regañándolo.

-¿Ahora eres mi mama? – dijo sarcásticamente Gaara.

-Uff, lo siento, el señor Ojos de Mapache anda sensible hoy – a Gaara se le tornó la cara tan roja como su pelo.

-No le hagas caso, Gaara-Kun. Tus ojos son muy bonitos – dijo Hinata con pulgares arriba, ella siempre tan positiva.

-Gracias, Hinata. Hay gente que no valora a sus amigos – le echó una mirada fulminante a Kiba.

-Si las miradas mataran – solté yo, apoyando mi cara contra el vidrio.

Kiba y Gaara estaban a punto de matarse, además, la pobre Hinata en medio de ellos.

Un rato después, llegamos a la escuela de Konoha. En la entrada esperaban Sakura e Ino, seguramente Hinata les había pedido ese favor.

-Buenos días, Hinata, Naruto, Sasuke, Gaara y… - Ino hizo cara de asco – Tu.

-¿Tu, solo tú? – preguntó Kiba deprimido.

-Bien… buenos días, Kiba – volvió saludar Ino.

-Ok, si me disculpan, no quiero llegar tarde a mi primer día de clases – Naruto hizo un "ejem", me di la vuelta y me dio una seña para que saludara – Ino, Sakura, buenos días.

-Buenos días, Sasuke – dijeron al unísono.

Entramos todos juntos, una vez adentro, cada uno fue por su lado.

Naruto y yo nos dirigimos a la tabla de asignaciones…