(Narra Sasuke)
Me harté de esperar a Naruto, así que fui a buscarlos seguido de Kiba, a Gaara lo dejamos de camino en la enfermería. Los encontramos en la fuente, mientras veía que Hinata, Sakura e Ino, intentaban tener quieto a Neji.
-Oigan, ¿Qué sucede aquí? – grité separando a todos.
-Neji cree que engaño a Hinata con Inari, explícale Sasuke – me rogó Naruto.
-Neji, cálmate – dijo Kiba dándole una palmada.
Harto de todo el lío, me lleve a Inari a la enfermería, iríamos a ver a Gaara. Caminábamos por el vacío pasillo, cuando alguien agarró rápidamente a Inari del brazo, el corazón me dio un vuelco; hasta que reconocí a aquella persona.
-Itachi, grandísimo idiota, casi me da un infarto – grite golpeándolo en el brazo.
-Tranquilo, Sasuke, pareces gallina – bufó el amigo de mi hermano, apareciendo desde detrás de él.
-Tu cierra la boca, Deidara – le saqué la lengua y el me devolvió la burla.
-Que maduros – Itachi rodó los ojos y fue hacia Inari - ¿Cómo está mi princesa?
-Nii-San – Inari se lanzó a sus brazos – No tienes idea de cuánto te extrañe.
-Que tierna la princesita de Itachi – se burló Deidara.
-Cállate, afeminado - gritó Inari, Deidara frunció el ceño y se cruzó de brazos.
-¿Terminaron con su momento emotivo? Les recuerdo que hoy tenemos clases – dijo Sasori, ¿De dónde había salido?
-Sasori tiene razón, además debemos ir por Gaara a la enfermería. Nos vemos en casa, Itachi. Adiós, niña – Deidara entrecerró los ojos.
-Adiós, Nii-San – se despedía Inari mientras caminábamos – Y también adiós a ustedes, Deidara y Sasori.
Justo antes de entrar a la enfermería sonó el timbre, supongo que el maestro entendería el problema. Tocamos la puerta y nos atendió la enfermera Yuki.
-Buenos días, Sasuke – saludó muy amable - ¿Vienes por Gaara, verdad?
-Así es, ¿Pudieron arreglarlo? – pregunté mientras pasaba seguido de mi prima.
-Algo así, no dejaba de tartamudear y además estaba totalmente rojo – decía Yuki con una mano en la barbilla – Pasen, está en la camilla.
Cruzamos una cortina y, como Yuki dijo, allí estaba el. Recostado, mirando al techo, con sus manos a los costados de la cama.
-¿Cómo te sientes, Gaara? – preguntó Inari acercándosele.
-Muy bien, gracias por preguntar – dijo levantándose y dirigiéndose a buscar su mochila.
-¿Qué te paso? – pregunté de brazos cruzados y apoyado en la pared.
-Ya sabes, alergias y todo eso – respondió carraspeando.
-Me alegra que estés bien, ¿Ahora podemos ir a clase? – Inari se asomó por la puerta – Ya están entrando a las aulas.
-¿En serio? – me asomé también, en la sala de al lado estaba Itachi y sus compañeros entrando.
-Mira, allí esta Itachi – señaló Inari, después salió – Nii-San, buena suerte hoy. Y no comas muchos dulces o la tía Mikoto va a regañarte – Itachi estaba rojo y escondía su cara en sus manos, mientras sus compañeros reían. Gaara y yo nos echamos a reír.
Sin perder más tiempo, subimos a nuestra aula en el segundo piso. Tocamos la puerta y se oyó un "Entre" desde el interior del aula. Abrimos la puerta y pasamos, quedamos enfrente de la clase, el profesor tomaba lista.
-¿Quién se supone que son? – preguntó un hombre joven, de cabello blanco y vestido muy elegante.
-Uchiha Sasuke – respondí.
-Uchiha Inari – dijo ella.
-No Sabaku Gaara – el profesor procedió a leer su lista.
-¿Se puede saber por qué llegan tarde el primer día de clases? – preguntó cruzado de brazos.
-Gaara se descompuso y tuvimos que ir a la enfermería – explique – Tiene un serio problema de alergias y necesitaba atención urgente.
-Bien, es entendible. Como no estaban aquí, me presentaré de nuevo. Mi nombre es Kakashi Hatake y soy su profesor de Historia – nos hizo una seña para que nos sentáramos – Señor Uchiha, hágame el favor de sentarse con la señorita Haruno.
Seguí con la vista a donde señalaba el profesor, allí estaba ella. Aquella chica pelirosa que conocí un día antes.
-¿El primer día y ya tienes problemas? Eres justo como Naruto te describió – dijo Sakura.
-¿Hola, no? – me senté al lado de ella y saqué mis libros. Sakura rodó los ojos.
-Bien, hola Sasuke – me respondió.
-Hola Sakura – dije con un tono afeminado, tanto que parecía Deidara.
-Hey, qué onda – me di vuelta y pude ver que en el asiento de atrás estaba Kiba, con un brazo suyo alrededor de Ino, quien estaba completamente de mal humor.
