Para no extenderme mucho, he decidido decir lo que ha pasado muy pero muy resumido. Estos días he estado un poco ocupado con asuntos cotidianos, además tengo una reputación de DJ que mantener, eso entre otras cosas. Lo demás han sido cosas simples que me han quitado tiempo, pero ya regresé, no del todo, pero ya regresé. En fin, aquí les traigo el capítulo 8 creo, también les anuncio que a este fanfic no le queda mucho tiempo, así que el que lo siga, espero que le haya gustado.

NOTA: Los personajes de MLP le pertenecen a Hasbro y a Lauren Faust, este fanfic se ha realizado sin fines de lucro, solo para el entretenimiento del público.


Luego de lo que le sucedió a Shun, las cosas empezaron a cambiar un poco. Por otra parte, los demás habían ido por un transporte para después buscar al pelinegro. Ya encontrado dicho transporte, procedieron con la búsqueda. Al cabo de unas pocas horas, habían regresado al lugar en el cuál se había quedado Shun. Sin perder tiempo, se adentraron en dicho escondite o lugar secreto para investigar y dar con el paradero de Shun.

Mientras tanto, el pelinegro se encontraba luchando contra Razor, un proyecto que tenía Zein guardado y protegido para futuras misiones, pero por razones de vida o muerte, el científico lo despertó y con eso consiguió ayudar a Zein. Luego de dar vueltas, una tras otra, pudieron conseguir a Shun, pero no estaba solo.

Sin pensarlo dos veces, Lex y Sterling fueron a ayudarlo. Como es de esperarse, el proyecto Razor se recuperó de manera inmediata y acto seguido fue tras sus atacantes. Por razones de seguridad, Shun solo insistía en que se fueran, pero obviamente, eso no iba a suceder.

– Dejen de ser tan tercos y váyanse, este lugar es mas peligroso de lo que creen – aseguró Shun.

– Podremos ser muy tercos y todo lo que tu quieras, pero no te abandonaremos, no cometeremos ese error de nuevo – recordó Lex.

Sin más remedio, Shun se resigno y empezó a darle batalla a Razor. En el lugar que estaban, habían tres rifles modificados especialmente para matar de un solo tiro. Applejack tomó un de los rifles y le disparó a Razor, quitándole de manera increíble, la vida.

– Buena puntería – alagó Sterling.

– Vámonos, créanme, este lugar no es solo lo que pinta – señaló Shun.

Esta vez, decidieron hacerle caso a Shun y se fueron junto con el mismo. Por parte de Zein, ahora tenía retrasos en sus planes, con Razor sin vida, las cosas serían un poco más complejas.

Durante el camino, Shun les contó lo que le habían hecho. Ahora con esa sustancia dentro de el, quien sabe que podría pasar, pero una cosa si era segura, las ventajas que le habían proporcionado eran buenas. Aunque a pesar de eso, también había uno que otro defecto, no muy importantes pero algo malo causaban.

Tras pasar horas y horas en carretera, habían encontrado una finca. A lo mejor habían sobrevivientes, por lo cual decidieron entrar en dicha finca para investigar. El terreno era considerablemente grande, así que debían tener cuidado pues tenía muchos accesos a la carretera.

Pasados unos minutos, confirmaron que no había rastro de zombies por ningún lado. Bueno, al menos por fuera, aún debían revisar la parte de adentro.

Para no sufrir ningún accidente, Lex y Sterling, entraron a revisar la casa. Otros minutos después, ya se había confirmado que la casa también estaba despejada. Sin otra cosa que hacer, entran a la casa para descansar.

Afortunadamente, la casa tenía comida para unas semanas, así que decidieron quedarse hasta que esa comida se acabara. Teniendo el espíritu de Lex y Sterling, cualquiera sería capaz de ir en busca de más sobrevivientes. Y así fue, ambos chicos salieron para buscar señales de algún sobreviviente.

Poco tiempo después de que ambos se fueran, Shun empezó a experimentar una fase de ese raro experimento que habían hecho con el. Applejack y Sunset decidieron ir a ver, aunque las cosas eran muy evidentes, tenía fiebre alta y además no tenía los ojos que comúnmente tiene. Normalmente son rojos, pero en este caso, los tenía más rojos pero la sección blanca de ambos ojos se estaba tornando a un color negro.

– ¿Te sientes bien? – preguntó Sunset.

– Deben alejarse – murmuró Shun.

– ¿Cómo quieres que nos alejemos? Solo mira como estas, evidentemente no estas en condiciones de… que se yo – aseguró Applejack.

– Háganme caso… aléjense de mi. Ese experimento está comenzando a hacer efecto en mi, por eso no quiero que estén cerca – insistió Shun.

Sin más opción, ambas chicas lo dejan solo, pero un poco dudosas sobre si estaban haciendo lo correcto.

Solo unos pocos minutos después de que Sunset y Applejack se retiraran, Shun salió de la casa y empezó a caminar inestablemente por alrededor de la casa hasta llegar a lo que parecía ser un establo. Ya estando allí, al pelinegro se le ocurre la descabellada idea de hacerse una herida en el brazo. ¿Para que? Bueno, Shun pensaba que con eso, podría retrasar el efecto puesto que gracias a la herida, le saldría primero un poco de la sustancia y luego saldría sangre.

Miró a su alrededor para ver si había algún cuchillo o algo filoso capaz de hacerle una herida. Tal y como quería, extrañamente había un cuchillo cerca del pasto. Sin perder tiempo, lo tomó, procedió a tomar un poco de aire, cerrar los ojos y luego hacerse la herida en el brazo izquierdo.

Tras hacerse dicha herida, en efecto, una sustancia empezó a salir de la herida y después salió sangre. Pasados unos pocos minutos, tomó su mano derecha y se la colocó en la herida para controlar un poco el sangrado. Pero de repente, un extraño sonido se escuchó detrás de el.

Shun fue lo más sigiloso que pudo, tomó el cuchillo y giró drásticamente para clavarle el cuchillo a lo que sea que fuera.

Para su sorpresa, era una cosa monstruosamente horrible. De solo verla, provocaba todo tipo de miedo. Shun solo se apresuró a matar a esa cosa para luego correr hacia la casa.

Tras clavarle el cuchillo a esa cosa, corrió lo más rápido que pudo, pero esa cosa le empezó a seguir el paso y casi lo alcanza. Afortunadamente, Shun estaba dentro de la casa y le cerró la puerta.

– Los demás tienen que saber de esto – murmuró Shun para sí mismo.

Después de eso, subió por unas escaleras pues estaba en el sótano. Al ver a las chicas, les avisó para que estuvieran alerta.

– ¿Tan rápida es? – preguntó Rarity.

– Lo suficiente para matarte antes de que logres dispararle o hacerle daño – respondió Shun.

– Bueno, no creo que tengamos problemas, traje conmigo ese rifle especial – señaló Applejack.

– Si, pero lo mas seguro es que estemos aquí adentro, es media-noche – recordó Sunset.

– Ahora que lo mencionas, ¿Lex y Sterling para que salieron? A esta hora están los zombies por todos lados – aseguró Shun.

– No lo se, aún tienen la esperanza de encontrar mas sobrevivientes – respondió Rarity.

– Sobrevivientes… sobrevivientes… sobrevivientes… ¡sobrevivientes! – exclamó Shun.

– ¿Qué pasa con eso? – preguntó Rainbow Dash.

– Necesito un radio, algo que transmita o reciba señales – respondió Shun.

– Creo haber visto uno en una de las habitaciones – recordó Rainbow Dash.

Rápidamente, Shun subió y empezó a buscar en todas las habitaciones. Después de haber revisado casi todas las habitaciones, ahora solo quedaba una, en la cuál estaba Austin dormido.

– Debe estar aquí – murmuró Shun.

Al entrar, se encontraron con un Austin dormido y con el artefacto que Shun quería encontrar. Sin pensarlo, tomaron el aparato y lo llevaron abajo para ver si funcionaba.

Luego de repetidos intentos sin éxito, Shun le dio un golpe encima al radio. Inesperadamente, gracias al golpe; encendió sin problemas.

Varios minutos después de tratar de sintonizar una frecuencia, por fin había conseguido captar una, solo para escuchar la horrible sorpresa de que en 12 días iban a destruir todos los lugares afectados por la infección con misiles extremadamente poderosos.

Tras escuchar tal noticia, solo apagaron el radio y se echaron el la pared a pensar. Esto era malo, solo 12 días, ellos se encontraban a ciudades y ciudades de distancia, jamás lograrían salir a tiempo. Y mucho menos con tantos imprevistos que podrían pasar.

– Está confirmado, estamos condenados – se lamentó Shun.

– No, no si logramos evitarlo – aseguró Rainbow Dash.

– Rainbow, solo tenemos doce días, estamos a una distancia bastante grande – recordó Shun.

– No se ustedes, pero en lo que amanezca, me voy – anunció Rainbow Dash.

Apenas Dash terminó su frase, se escuchó el ruido de un cristal roto. Rápidamente, Shun pensó en la cosa que dejó afuera. Sin pensarlo, se van hacia la habitación que estaba Austin, pero ya era muy tarde, esa cosa lo estaba devorando.

Sin dudarlo, cierran la puerta y la trancan con varios objetos, sobretodo con objetos pesados. Después de eso, bajaron para tratar de ponerse a salvo.

– Genial, atrapados como ratas – se quejó Rainbow Dash.

– No hables tan fuerte, puede que ocurra otra cosa – aseguró Shun.

Increíblemente, justo después de que Shun terminó de hablar, un grito sumamente aterrador y desgarrador a la vez, se escuchó por distintos lados de la casa.

– Esto no es bueno – susurró Shun.

– ¡AAAHAHHHHHHHH!...


Bien, hasta aquí este capítulo, espero que les haya gustado. Ya saben, si lo desean, un review que eso anima todo escritor para seguir con su labor. En fin, si soportan la presión que tienen nuestros protagonistas en este momento, pues vayan al siguiente capítulo.