Ino, Kiba, Sakura, Hinata y Naruto vinieron a mi casa, estábamos allá desde las 22:00. Llamamos a casa de todos los de la escuela, ninguno sabía nada de Inari. Itachi también estaba con nosotros, nos encontrábamos en la sala principal.

-¿Itachi ya llamó a sus amigos? – preguntó Kiba.

-No, tienes razón – Itachi marcó un número en su teléfono – Hola Kisame, ¿Nos has visto a Inari por casualidad?

-No Itachi, ¿Paso algo? – preguntó su amigo.

-Se fue y no la encontramos – explicó mi hermano.

-Bien, le avisare a Konan y Pain. Están aquí – dijo.

-OK, gracias Kisame – Itachi colgó – Esta con Konan y Pain, no saben nada.

-¿Qué hay de Sasori y Deidara? – preguntó Naruto.

-Yo llamaré a Sasori, tu a Deidara – asentí.

Itachi se retiró a la cocina y yo llamé a Deidara. Cuando el volvió negó con la cabeza.

-Hola Sasuke ¿Qué pasa? – atendió el rubio.

-Deidara ¿Has visto a Inari? – pregunté preocupado.

-Sí, estaba en el parque hace un rato. Le ofrecí acompañarla a tu casa, pero dijo que tenía que ir a un lugar muy importante – dijo.

-¿A dónde? – grité.

-No lo sé, aunque yo supongo que a casa de tu amigo. Ya sabes, el pelirrojo – explicó.

-Bien, gracias – colgué.

Corrí a la sala para darles la noticia a mis amigos.

-Deidara estuvo con ella en el parque. Dijo que fue a casa de Gaara – todos se levantaron del sillón – Quédense tranquilos, Naruto y yo iremos. Kiba, encárgate de llevar a las chicas a su casa.

Al fin la encontramos, no puedo describir la felicidad que sentí en ese momento. Naruto encendió el auto y fuimos directo a casa de Gaara. Al llegar tocamos, no recibimos respuesta. Tocamos por segunda vez, se oyeron unos pasos acercarse a la puerta. El picaporte comenzó a girar y la puerta se abrió lentamente, Kankuro estaba del otro lado, con pijama y osito de felpa en la mano. Al vernos lo lanzó hacia atrás.

-¿Qué pasa Sasuke? – dijo en forma de saludo.

-¿Esta Inari aquí? – pregunté.

Kankuro asintió con la cabeza, pero luego hizo un gesto que no comprendí.

-¿Puedes llamarla? – volví a preguntar.

-Puedo, pero no debo – dijo nerviosos rascando su nuca.

-¿Qué? – dije confundido.

-Pues, ella, pues – balbuceaba nervioso.

Temari bajó la escalera y se puso al lado de Kankuro.

-Está con Gaara – dijo.

-¿Por qué Kankuro dice que no puede llamarla?

-¿Eres tonto, verdad? – Bufó Temari, ahora entiendo por qué es la chica perfecta para Shikamaru – Esta en el cuarto de Gaara, con Gaara.

-Aaaah, ahora entiendo – dije con una gota de sudor en mi cabeza.

Naruto tocó la bocina, le hice un gesto de súplica a Temari.

-Adelante, pero si te sacan a patadas es tu problema – me abrió y yo pasé.

Al llegar al primer piso busqué la puerta de Gaara, color roja con el símbolo de la arena. Toqué una vez, nada; toque de nuevo, nada. Tomé valor y entre. Inari dormía en la cama de Gaara y él en el pequeño sofá.

-Inari – susurré a su oído.

-¿Qué sucede Gaara-Kun? – dijo medio dormida.

-No, soy Sasuke – dije.

-¡Sasuke! – se levantó de un salto.

-Shh, silencio – señale a Gaara, quien dormía en el sofá - ¿Qué pasó?

-Gaara me invitó a dormir, quédate tranquilo, él durmió ahí y yo aquí – me explicó para que me calme.

-Me parece bien – dije dándole sus zapatillas.

-¿Para qué? – preguntó.

-Iremos a casa – la tomé de la mano, pero ella se soltó.

-Quiero quedarme aquí – se volvió a acostar.

-Iremos a casa, todos están preocupados por ti – la regañé.

-Está bien, pero la próxima no me despiertes – se puso sus zapatillas y bajamos.