Cuando mamá se fue, jugué una carrera con mi hermano, para ver quien invitaría a sus amigos primero. Claro que sería una pequeña reunión con el grupo, se quedarían a dormir el fin de semana.

-Sábado y domingo. ¿Qué dicen, chicos? – pregunté por teleconferencia a Naruto, Kiba y Gaara.

-Ahí estaremos – dijeron antes de colgar.

Itachi también invitó a dos: Deidara y Sasori. Los chicos llegaron y subimos a arriba, ni me enteré si los otros llegaron o no.

-¿Qué haremos? – Preguntó Kiba saltando a mi cama - ¿Invitaras a Inari?

-Primero vera unas películas con Itachi, subirá aquí para dormir – expliqué tirando el saco de dormir de Naruto al piso.

-¿Iremos con Itachi y tu prima? – pregunto Naruto dejando su mochila en mi escritorio.

-Me temo que no, Itachi invitó a sus amigos y yo a los míos – mire a Gaara y luego sonreí maliciosamente – Obviamente hay que dejar a Inari y Deidara solos.

Hice una seña a Naruto para que siguiera el juego.

-Oh, sí – mintió – Apuesto lo que sea a que Inari estará feliz de pasar una noche con su enamorado.

-Cierra tu puto culo, Naruto – gritó Gaara tomándolo de la remera.

-Tranquis, tranquis – calmó Kiba abrazandolo y besando su frente.

-Quítate – se soltó bruscamente Gaara.

-Ya, tranquilo Gaara – dije riendo – Solo bromeábamos contigo.

-Tienes suerte de haberlo dicho antes de que fuera a matarlos – dijo con voz sombría.

Todos tragamos saliva asustados. Tocaron la puerta, no dieron tiempo de ir a atender y abrieron.

-Chicos, Itachi dijo que cenaríamos todos juntos abajo ¿Les parece? – pregunto Inari con un libro en su mano.

-Sí, sí, como sea – dije mientras continuaba ordenando los sacos de dormir en el cuarto.

-Vaya malhumorado que tengo de primo – rio ella y se fue.

-Jaja, malhumorado – se burló Kiba golpeando mi espalda.

Fue muy fuerte y dolió, lo mire amenazante y me lance a golpearlo. Luego se unieron Naruto y Gaara, así terminamos los cuatro peleando.