Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 3
BELLA POV.
Emmett logró convencer a Charlie para que me dejase ir al dichoso viaje, así que ahora estoy rebuscando en mi armario ropa que me pueda servir para el clima cálido de Jacksonville, ¿cómo fue que Charlie terminó aceptando? Púes…
…
Flash Back
Después de nuestra "reunión" en la Push, todos se habían venido conmigo para pedirle permiso a Charlie, entramos a la casa y mi padre estaba demasiado entretenido viendo un partido de béisbol, que pasaban por la televisión.
—Chicos, que gusto verlos por aquí —dijo Charlie cuando notó nuestra presencia.
—Hola Charlie —saludaron todos perfectamente al unisono, haciéndome rodar los ojos, ni aunque hubiesen ensayado por meses les habría salido tan bien.
—Papá, Emmett y Jasper están organizando un viaje y… ¿tú me dejarías ir?
—¿Un viaje? ¿A dónde irían? —preguntó con el ceño fruncido.
—A Ja…
—¡A Texas! Con nuestros tíos, ellos están más que encantados en recibirnos en su casa —me interrumpió Emmett de forma apresurada y me giré a verlo anonadada, ¡por Dios! Le está diciendo mentiras a Charlie, que no sólo es mi padre, sino también el jefe de policía del pueblo.
—¿Texas?
—Así es señor —respondió el bruto de Emmett con un acento texano demasiado fingido, causando las risas de Charlie.
—Bien, puedes ir —dijo aún entre risas—. Pero, quiero hablar con tus tíos Emmett —la sonrisa que tenía Emmett en su rostro se desvaneció en cuanto mi padre pronunció esas palabras, en cambio, yo sonreí ampliamente. ¡Toma esa Emmett Whitlock!
End The Flash Back
…
¿Quién se iba a imaginar, que los tíos de Emmett, estaban tan chiflados como su sobrino y aceptarían hablar con Charlie para apoyar la mentira? Suspiré cansadamente y cerré mi maleta; al final no había encontrado muchas cosas en mi armario que me sirvieran pero con lo que tenía me las arreglaría, los chicos no tardaban en llegar por mí para irnos al aeropuerto de Port Ángeles, así que tomé mi maleta y bajé a la sala para esperarlos.
Quince minutos después, me encontraba en el asiento del copiloto de la patrulla de Charlie, ya que él y los señores Whitlock nos llevarían a Port Ángeles. Llegamos al aeropuerto y, antes de dirigirnos a la sala de abordaje, nos despedimos.
—Cuidate mucho cielo, y si Emmett va a cometer alguna locura, alejate de él. ¿De acuerdo? —no pude evitar sonreír, desde lo de la acampada esa erá la recomendación de Charlie, y no sólo la de él, sino de los padres de todos. Incluso a Jasper le hacían la misma recomendación.
—No te preocupes, estaré bien —sólo tengo que permanecer lo más posiblemente alejada del mar para no ahogarme, terminé para mis adentros.
Cuando cruzamos las puertas de la sala de abordaje, todos intercambiamos miradas y los chicos sonrieron ampliamente.
—¡Jacksonville, preparate que allá vamos! —dijo Emmett emocionado y chocó su puño con los chicos, tanto Ángela como yo rodamos los ojos y nos alejamos de ellos, aunque no pudimos ocultar nuestras sonrisas.
El viaje fue largo y cuando bajamos del avión en Jacksonville ya eran las seis de la tarde, pero a pesar de eso, el sol aún estaba en todo su apogeo. Salimos a buscar un taxi para que nos llevara al hotel, los chicos llevaban mi equipaje y el de Ángela, mientras nosotras íbamos sumergidas en una agradable charla.
Tuvimos que irnos en dos taxis, en uno se fueron Emmett, Ben y Ángela, y en el otro Jasper, Jacob y yo. Jazz le dio las indicaciones al taxista, pues sólo él y Emmett sabían dónde nos hospedaríamos, y unos veinte minutos después estábamos frente al hotel.
—¿Nos hospedaremos aquí? —preguntó una Ángela totalmente incrédula.
—Sí, ¿qué les parece? —respondió Emmett señalando el lujoso hotel frente a nosotros.
—¿Escogiste uno de los los hoteles Dwyer? ¡Por Dios! ¡Dudo que con toda mi mesada pueda pagar una sola noche aquí! —chillé histérica, los hoteles Dwyer eran los mejores hoteles de los que se haya oído hablar y a el idiota de Emmett se le ocurre traernos aquí.
—Vamos Bells, tenemos recervaciones y nuestros padres correrán con los gastos —dijo Jasper encogiéndose de hombros, cierto, había olvidado mencionar que los padres de Jasper y Emmett tenían una posición económica… ehm, bastante respetable, por llamarle de alguna forma.
—Y no vayas a decir que no puedes aceptarlo, porque lo harás por las buenas o por las malas —me dijo Emmett, al notar que abrí la boca dispuesta a protestar.
Sin decir nada más entramos al dichoso hotel y, si por fuera era impresionante, por dentro lo era mucho más, ¡carajo, hasta me daba miedo pisar el lustroso piso y mancharlo!
Emmett y Jasper fueron los encargados de ir a la recepción, por la llaves de nuestras habitaciones, y unos minutos después volvieron seguidos por un chico que llevaría nuestro equipaje; chico me sonrió y me guiñó un ojo, ganándose una mirada furibunda por parte de Jacob que se acercó a mí y me abrazó por los hombros, de forma un tanto posesiva.
—Bien, compartiremos las habitaciones por parejas. Áng…
—Ángela y yo compartiremos una —interrumpió Ben a Jasper.
—Claro que no, no voy a dejar que este lobo con piel de oveja duerma con Bella —se apresuró a decir Jasper, señalando a Jacob que bufó por lo bajo—. Así que tú compartirás habitación con Jacob, Bella con Ángela, y yo con Emmett —dijo firmemente Jasper y se lo agradecí inmensamente, para mí sería por demás incomodo tener que dormir en la misma habitación con Jake, sabiendo lo que siente por mí.
Caminamos hasta el ascensor y entramos, cuando vi que nos dirigíamos al doceavo piso di gracias de que alguien hubiese inventado los ascensores, no me imaginaba subiendo doce pisos por las escaleras con mi torpeza y sin terminar con una pierna rota, por lo menos. Salimos y nos dirigimos a la habitación que compartiríamos Ángela y yo, el chico de las maletas dejó las nuestras dentro de la habitación y ahora no sólo estaba coqueteando conmigo, sino que también con mi amiga; está de más decir que Ben y Jacob prácticamente lo sacaron a empujones, y cuando salieron de la habitación, Ángela y yo nos largamos a reír dejándonos caer en uno de los sofás.
Después de que nuestro ataque de risa pasara recorrí el lugar con la mirada, nos encontrábamos en el recibidor, había un par de sofás de piel en color blanco, una mesita de madera oscura en el centro y una enorme pantalla colgada en la pared. Tanto Ángela como yo nos dirigimos a la recamara y al entrar nos quedamos pasmadas, había dos camas de matrimonio con lindos edredones color vino, los muebles eran de color blanco y las paredes estaban pintadas de colores claros, era simplemente hermosa.
Desempacamos y guardamos nuestra ropa en el enorme armario, mi amiga fue a tomar una ducha y mientras esperaba que saliera para ducharme, salí al balcón. La vista era en una palabra: magnifica, desde aquí se podía ver el mar y la playa, ya me imaginaba tumbada en la arena tomando el sol. Me quedé en silencio completamente embobada observando la maravillosa vista que tenía frente a mí, el sol se había comenzado a ocultar dándole un matiz rojizo al horizonte mientras la suave y cálida briza agitaba ligeramente mi cabello; la voz de mi amiga diciéndome que el baño estaba libre me sacó de mi ensoñación y volví a la habitación, tomé mi neceser, la ropa que me pondría y me dirigí al baño.
A pesar del cansancio por el viaje, los chicos habían insistido en que bajáramos a cenar al restaurante del hotel. Ángela se había puesto un lindo vestido ligero de color blanco y unas sandalias con un poco de tacón, su cabello suelto y un poco de maquillaje, si bien ella no era la típica diva del instituto, tenía cierto gusto por la moda, gusto que en más de una ocasión había tratado de contagiarme, sin mucho éxito claro está. Tomé el pomo de la puerta para salir, pero mi amiga me lo impidió.
—¿Bells, vas a bajar así? —me preguntó con el ceño fruncido y asentí confundida.
¿Qué tenía de raro? Llevaba un pantalón de deporte corto y una blusa de mangas cortas, mi cabello recogido en un coleta desordenada y unas sandalias de piso. Ángela suspiró y me arrastró hasta el armario, sacó un lindo vestido color azul claro y me lo tendió.
—Cámbiate —ordenó y, cuando iba a protestar, me hizo una seña para que me callara. Tomé el dichoso vestido y me dispuse a cambiarme, pero me di cuenta de que aún tenía las etiquetas puestas, lo que significaba que era nuevo.
—Ángela, éste vestido está nuevo y…
—Te lo vas a poner, ya sabía yo que no traerías ropa adecuada para el clima de Jacksonville, así que Jasper y yo nos encargamos de eso —me interrumpió encogiéndose de hombros.
—¿Jasper y tú? ¿Quieres decir que hay más ropa nueva para mí? —le pregunté con voz ahogada.
—Sip, yo escogí las prendas y Jasper las pagó —no podía creer que hayan hecho algo así, pero ya hablaría seriamente con Jasper.
De mala gana, le quité las etiquetas al dichoso vestido y me lo puse, yo no solía usar este tipo de ropa pero he de admitir que no me quedaba tan mal, era de tirantes delgados y me llegaba un poco más arriba de la rodilla, aunque nunca lo admitiría en voz alta así me hicieran tortura china.
Ángela me dijo que me soltase el cabello y lo hice, después me puso un poco de brillo labial y me entregó unas sandalias de piso, gracias a Dios púes no quería romperme algo, pero que eran más adecuadas para mi atuendo. Llegamos al restaurante, donde los chicos ya nos estaban esperando, y no me pasó desapercibido el escrutinio al que me sometió Jake mientras me sentaba.
—Bella, no has salido de la habitación ¿cierto? —me preguntó Emmett y yo negué, llevándome un bocado de mi cena a la boca.
—Jake, hermano tienes que dejar de pensar tanto en Bella, ya la vez por todos lados —dijo Ben causando las risas de Emmett y Jasper, Jacob por su parte bufó.
—¿De qué hablan? —preguntó curiosa Ángela.
—Fui a caminar por la playa un poco, y vi a una chica igual a Bella sentada a la orilla del mar —respondió Jake sonrojándose y todos se rieron a excepción de mí.
¿Una chica igual a mí? Pero eso es imposible, que yo sepa no tengo ninguna gemela perdida, tal vez Jake se confundió; claro, eso debió ser. Continuamos cenando sumergidos en una amena charla y, cuando terminamos, nos dirigimos a nuestras respectivas habitaciones para por fin poder descansar. Nada más entrar a la habitación, le llamé a Charlie para decirle que habíamos llegado bien, por supuesto me riñó por no haberle llamado antes y me dio miles de consejos y recomendaciones, a lo que rodé los ojos con exasperación; me puse el pijama y después de lavarme los dientes me metí a la cama.
A la mañana siguiente me desperté cerca de las 10:00 de la mañana, sin hacer mucho ruido, para no despertar a Angie, me acerqué al armario para sacar algo que ponerme. Pero casi me caigo a causa de la sorpresa que me llevé al abrir la puerta, no había nada de mi ropa dentro y todo había sido sustituido por ropa nueva, Ángela soltó una risitas al ver mi cara de shock.
—¿Dónde. Está. Mi. Ropa? —le pregunté lentamente.
—En el armario —me respondió tranquilamente saliendo de la cama.
—¡Esto no es gracioso Ángela Weber! —chillé, ella sólo sonrió y se perdió camino al baño con su neceser y ropa para cambiarse.
Rebusqué entre mi nueva ropa y me encontré con unos trajes de baño, que con sólo verlos casi me desmayo, ¡Dios! Mi loca me pondría esos mini trozos de tela. Por fin después de casi quince minutos encontré un traje de baño más o menos decente, era de dos piezas, de color negro con lunares blancos y no revelaba más de lo que debería. Me puse un short de mezclilla y un top que se ceñía demasiado a mi cuerpo para mi gusto, me calcé una sandalias y recogí mi cabello en una coleta; estuve esperando a que Ángela saliera del baño por unos minutos y cuando salió, ya estaba lista.
Bajamos y nos encontramos con los chicos en el lobby, fuimos a desayunar algo y después nos dirigimos a la playa. A decir verdad me sentía como una chiquilla emocionada la mañana de navidad, pero es que cómo no estarlo, si estar aquí era como un sueño... sí, pero recuerda que estás aquí gracias a que le mintieron a Charlie, a tu padre... me reprochó esa vocesita llamada conciencia, y aunque tenía razón, no le hice caso ya lidiaría con eso después.
—Ben, cariño ¿me pones bronceador? —le dijo Ángela a su novio que rápidamente se acercó a la tumbona donde se había recostado mi amiga.
—Jasper, necesito hablar contigo —él asintió y nos sentamos en la arena unos pasos alejados de los demás.
—Dime.
—¿Por qué lo hiciste? —me dio una mirada de sorpresa que no me creí y él bufó.
—Bien, sabía que si te decía que nos acompañaras de compras a Ángela y a mí te ibas a negar, así que nos decidimos por no decirte nada.
—Pero sabes que no me gusta que me regalen cosas, y mucho menos, si eso significa un gasto como el que me imagino que hiciste —le reproché.
—Relájate Bells y disfruta del viaje, ¿si? Ya después puedes reclamarme todo lo que quieras.
Suspiré rendida y asentí, Jasper sonrió y me dio un beso en la mejilla para después irse con los chicos, que hacían no sé qué tonterías dentro del mar, me levanté y comencé a caminar alejándome un tanto de mis amigos. Estaba tan perdida en mis pensamientos, que no me percaté de que había alguien frente a mí, hasta que fue demasiado tarde y ya había chocado con ése alguien.
—Lo siento, lo siento, no vi por don… —las palabras se quedaron atoradas en mi garganta, al ver a la persona que estaba frente a mí.
Era una chica de ojos color chocolate, cabello castaño y en una palabra era idéntica a mí, ¡por Dios! ¡A mí! Decir que estaba desconcertada, confundida y sobre todo asustada, era poco. Ella por su parte no estaba mejor que yo y me veía como si fuera un jodido extraterrestre, tuve que parpadear un par de veces para salir de mi asombro, pero todo a mi alrededor comenzó a dar vueltas.
—¿Quién eres? —preguntó, para mí fue tal la impresión de escucharla hablar, que todo se volvió negro y caí en la inconsciencia.
Continuará...
Hola! Aquí les dejo un nuevo capítulo corregido, muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas, favoritos y a quienes dejaron sus review's, así como también a mis lectores fantasma, si es que los hay claro ;)
¿Algún review? =)
