Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 4
NESSIE POV.
Estaba de lo más tranquila disfrutando de un relajante paseo por la orilla de la playa, cerré los ojos y no pude evitar sonreír cuando una suave brisa golpeó mi rostro agitando mi cabello; de pronto alguien chocó conmigo y, gracias a que no tengo tan malos reflejos, fue que no caí al suelo.
Levanté la mirada dispuesta a decirle tres palabras a esa persona, pero me quedé completamente helada cuando la vi. Frente a mí estaba una chica, pero no era cualquier chica, era una chica idéntica a mí y de no ser porque su ropa era distinta a la mía, podría jurar que me estaba viendo en un espejo.
—Lo siento, lo siento, no vi por don… —no pudo terminar la frase, ya que su mirada se posó en mí y se quedó muda por la impresión.
La chica parpadeó un par de veces, como esperando que yo fuera un espejismo y con esa acción desapareciera; pobre, debe de estaba en shock y ¿quién no lo estaría? Si yo misma he de admitir que no estaba mucho mejor que ella y me tuve que aclarar la garganta para poder hablar.
—¿Quién eres? —le pregunté y la chica se tambaleó un poco, para después caer al suelo con un golpe sordo.
Por reflejo me arrodillé junto a ella, no sabía qué hacer y comencé a buscar a alguien que pudiera ayudarme. Un par de chicos iban pasando por allí justo en ese momento y no dude en pedirles ayuda; les dije que era mi hermana, que a la pobre el sol le había afectado un poco y que me ayudaran a llevarla a mi habitación. Ellos aceptaron y la llevaron a mi suite, la dejaron en la cama y me senté a un lado de ella.
Por varios minutos estuve observándola con detenimiento, era realmente increíble el perecido entre nosotras, eramos simple y sencillamente como dos gotas de agua, pero aquí la pregunta del millón es: ¿Por qué esta chica se parece a mí?
A mi cabeza llegaron los recuerdos de la película "Juego de Gemelas", pero en definitivo ella no puede ser mi gemela; según sé por lo que me dijo mi mamá, ella y mi padre se separaron mucho antes de que yo naciera, es más, el hombre ni siquiera llegó a enterarse cuando nací, así que no tiene lógica. ¿Será que eso que dicen de que cada persona tiene por lo menos un igual en el mundo es cierto? La chica comenzó a removerse y volver en sí, abrió los ojos y recorrió con detenimiento la habitación hasta que reparó en mi presencia y abrió los ojos como platos.
—¡Aléjate de mí! —gritó saliendo de la cama con un brinco y pegándose a la pared más alejada de mí, se arrodilló y comenzó a rezar—. Dios, si este es un castigo por haberle mentido a Charlie, te juro que no lo vuelvo a hacer, pero desaparece a esa cosa de mi vista.
—¡Oye! Yo no soy ninguna cosa, soy una persona —le dije entre indignada y divertida por sus palabras.
—Tranquila Bella, inhala y exhala, tal vez el desayuno te cayó mal y por eso estás alucinando. Sí, esto no es más que una alucinación —suspiré pesadamente y la chica se giró a verme con cierto temor.
—Tampoco soy una alucinación, por alguna extraña y retorcida razón, tú y yo somos idénticas. Pero dime ¿cómo te llamas?
—Isabella Swan, pero odio mi nombre completo así que sólo me llaman Bella —no se movió de donde estaba, pero al menos ya no me veía como si fuera un ser de otro planeta.
—Yo me llamo Vanessa Dwyer, pero dime sólo Nessie, tampoco me gusta mi nombre —vaya teníamos algo, aparte del parecido físico, en común—. ¿Dónde vives?
—Vivo con mi padre en Forks, es un pequeño pueblo en el estado de Washington —tal vez la teoría de las gemelas no fuera tan descabellada después de todo.
—¿Con tu padre? ¿Y tu mamá? —le pregunté con cierto grado de impaciencia y Bella frunció el ceño.
—Ella murió cuando yo nací —ok, teoría descartada, así que nos quedamos con la segunda.
—Lo lamento, yo vivo en Chicago con mi mamá —Bella tomó un poco de confianza conmigo y se sentó en el borde de la cama, eso si lo más alejada que pudo de mí, y comenzamos a charlar.
Le hablé de mi madre, de mis amigas y hasta de Alice, aunque de esta último no mucho; ella también me habló de su padre y de sus amigos, de hecho estaba aquí con ellos. Conforme me iba hablando de su vida me di cuenta de que, a pesar de nuestro parecido, eramos como el agua y el aceite. Estuvimos hablando por cerca de tres horas y, cuando se percató de lo tarde que era, me dijo que tenía que regresar con sus amigos pues debían estar preocupados por ella.
Después de que Bella se marchó me quedé pensando en todo esto, era como si me encontrara en una dimensión desconocida, ¿quién diría que en este viaje me encontraría con mi doble? Un momento, mi doble. ¡Claro, eso es! Se me acaba de ocurrir el plan perfecto, sin duda alguna soy una jodida genio.
…
BELLA POV.
Salí de la habitación de Nessie y me fui corriendo directo a la mía, aún me parecía que estaba soñando, simplemente no podía creer que todo esto estuviera pasando. ¡Por Dios! Habiendo tantas personas en el mundo tenía que pasarme precisamente a mí; y no era solamente el hecho de que fuéramos como dos gotas de agua, oh no, aquí lo peor de todo es que... ¡Ella es una Dwyer! Joder, es hija nada más y nada menos que de la dueña de los hoteles Dwyer, una de las mujeres más ricas e influyentes de Estados Unidos.
—¿Dónde diablos estabas? Te hemos estado buscando por más de una hora —me dijo una muy enfadada Ángela, sacándome de mis pensamientos.
—¿Eh?... Yo... estaba por ahí caminando y perdí la noción del tiempo —por la mirada que me dio supe que no me creyó.
—¡Aja! Dime algo Bells, ¿es guapo? ¿Cómo se llama? ¿De dónde es? ¡Por Dios mujer respóndeme! —oh genial, si supiera que no es un chico si no mi clon.
—No hay nadie Angie —le respondí y ella bufó.
En los siguientes tres días no supe nada de Nessie, no me la volví a encontrar y tampoco es como si la hubiese buscado. Las burlas por parte de Emmett no se hicieron esperar, desde que Ángela sacó a colación el tema de mi supuesto galán, Jake estaba distante conmigo y a penas si me hablaba sólo lo justo y necesario.
Di vuelta en mi cama por milésima vez, no podía dormir y era poco más de media noche; salí de la cama, cuidando de hacer el menor ruido posible para no despertar a Ángela, y me deslicé fuera de la habitación. Bajé a la piscina y me senté en la orilla metiendo mis pies dentro del agua, pasaron unos minutos y alguien se sentó junto a mí.
—Hola, por lo que veo tampoco podías dormir —al girar el rostro me encontré con Nessie y asentí.
Nos quedamos en silencio por un largo momento, clavé la mirada en el estrellado cielo y me dediqué a observar las estrellas con interés, fue hasta que Nessie suspiró y rompió el cómodo silencio que nos rodeaba que aparté la mirada.
—Bella, en dos días tengo que volver a Chicago y quiero proponerte algo —asentí para que continuara y tomó una gran bocanada de aire—. Tal vez te parezca una locura pero... ¿Irías a Chicago haciéndote pasar por mí, mientras yo me hago pasar por ti en Forks?
—Momento, momento, momento, para y pausa amiga. No puedes estar hablando en serio, es una total y completa locura que me pidas eso —ella sonrió y negó.
—Tal vez, pero piénsalo Bella, ¿no te parece interesante la idea de hacerte pasar por mí? Porque a mí sí me lo parece.
—Nessie, ¿no te das cuenta? ¡Somos idénticas físicamente pero aún así somos distintas de los pies a la cabeza! —chillé casi histéricamente.
—¡Vamos Bella! Será divertido —no sé quién de las dos estaba más loca, si ella por proponerme semejante locura, o yo por estar pensando en la posibilidad de aceptar.
Y es que en verdad la idea sí que me atraía, pero ¿podría hacerlo? ¿Qué pasaría si me descubrían? Suplantar la identidad de alguien, hasta donde yo sé, es un delito y no quiero terminar en prisión a tan corta edad... ¡al diablo! Por primera vez en mi vida me arriesgaría a hacer algo completamente descabellado, sólo espero no terminar arrepintiéndome de esto.
—¡Oh está bien!, acepto —le dije y me abrazó entusiasmada.
—Ya veras que no te vas a arrepentir —me aseguró antes ponerse en pie y marcharse.
Unos minutos después volví a la habitación, me metí a la cama y traté de dormir las pocas horas que faltaban para que amaneciera.
…
—Aquí está mi pasaporte y demás cosas personales, así como la dirección de mi casa —con manos temblorosas tomé las cosas que Nessie me daba y le di las mías.
—No... no creo que pueda hacer esto —murmuré sentándome en el borde de su cama.
—Claro que podrás —dijo con convicción y quise creerle—, ahora apurate o perderás tu vuelo y yo el mío —nos despedimos y ella salió sigilosamente de la habitación para que nadie la viera.
Me miré en el espejo por última vez, llevaba puesto un jeans en color blanco que se ajustaba a mi cuerpo como un guante, una blusa tipo halter color azul y zapatos negros con un mortal tacón de diez centímetros, maquillaje ligero y mi cabello peinado en una coleta.
Vinieron a por mi equipaje y tras suspirar salí de la habitación, durante todo el trayecto al ascensor tuve que sostenerme de las paredes para no caerme, y es que caminar con estos zapatos era todo un reto para mí, que no era más que una chica la cual disfrutaba el ir por la vida con sus cómodos Converse. Subí al taxi que ya me esperaba fuera del hotel, y cuando llegué al aeropuerto, supe que no había marcha atrás.
Llegué a Chicago y al bajar del avión mi corazón latía con fuerza dentro de mi pecho, tanto, que amenazaba con en cualquier momento saltar fuera de su lugar. Fui en busca de mi equipaje y salí a buscar un taxi, le di al chófer la dirección que Nessie me había dado y casi tres cuarto de hora después estaba frente a una enorme mansión. Subir las escaleras de la entrada con las dos maletas y con las trampas mortales, mejor llamadas zapatos, fue un reverendo caos, pero a Dios gracias, logré llegar frente a la puerta de una sola pieza; toqué el timbre y unos segundos después la puerta fue abierta por una mujer muy hermosa, de ojos azules, cabello café claro y que me miraba con una sonrisa.
—¡Oh cielo! ¿Por qué no me avisaste que volvías hoy Nessie? —me preguntó dándome un efusivo abrazo, así que deduje ella era la señora Renée.
—Ehm... yo... lo decidí de último momento, lo siento —Renée me ayudó con una de las maletas y entramos.
—Mira, también Alice acaba de llegar —dirigí mi mirada al frente y vi a una chica muy hermosa, de finas facciones y un poco más bajita que yo, estaba acompañada por una despampanante rubia de ojos azules y un Dios griego de cabello cobrizo y ojos verdes.
Por unos segundos me quedé embobada viendo a semejante hombre frente a mí, sus ojos se encontraron con los míos y me perdí en esas hermosas esmeraldas; él apartó la mirada de mí haciéndome reaccionar y di un par de pasos, una idea nada buena ya que como sólo a mí me pasan estas cosas, me tropecé con mis propios pies y no pude hacer más que cerrar los ojos y esperar el impacto contra el suelo, uno que para mi sorpresa no llegó ya que unos fuertes brazos me sujetaron.
—Gra-gracias —murmuré, él me soltó y asintió.
—Rosalie, Edward, se quedaran a comer con nosotras ¿cierto? —así que se llama Edward, es un nombre algo anticuado pero sin duda hermoso.
—Claro que sí Renée, gracias —respondió y un cosquilleo recorrió mi cuerpo al escuchar su voz, la cual era suave y armoniosa.
Pasamos al comedor y yo a duras penas toqué mi comida, tenía un nudo en el estomago a causa de los nervios que me impedía tragar bocado alguno, y cómo no si las personas a mi alrededor no dejan de verme de vez en cuando, y eso sólo hacia que mi temor a ser descubierta aumentara.
Alice, Rosalie, Edward y la señora Renée se sumergieron en una animada charla, charla a la cual la señora Renée trataba de integrarme pero yo sólo contestaba a lo que me preguntaba con escasos monosílabos, lo único que quería era salir corriendo de aquí.
—Les pido me disculpen, estoy cansada y quisiera ir a mi habitación —me levanté y salí del comedor, pero no tenía ni idea de cómo llegar a la bendita habitación.
Me quité los zapatos y comencé a subir las escaleras, estaba por llegar a la segunda planta, cuando el celular de Nessie comenzó a sonar.
—Bella, soy Nessie. ¿Ya estás en casa? —me preguntó en cuanto descolgué y suspiré con alivio.
—Sí, y me alegra que llamaras, porque no tengo ni la más mínima idea de cómo llegar a tu habitación —le respondí y ella se soltó a reír.
Me dio las indicaciones para llegar a la habitación y ni siquiera presté atención a como estaba decorada o a como era, a penas entrar me dejé caer en la cama y suspiré pesadamente. ¿En qué lío te metiste Bella? Debiste decir que no, definitivamente debiste decir que no.
Continuará...
Hola! Acá les dejo un nuevo cap, espero que les haya gustado. Las actualizaciones serán semanales, al igual que con mis otros Fic's (solamente con "Utopía" no podré publicar cada semana, pero haré lo posible para subir capítulo cada 15 días)
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
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