Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 10
EDWARD POV.
—Se puede saber, ¿por qué diablos besaste a Nessie?
—Alice, Nessie me gusta. No, es más que eso, estoy enamorado de ella —le respondí y se quedó muda con la mirada perdida, esa sin duda no era una buena señal.
Pasaron un par de minutos y Alice seguía como ida, pasé mi mano frente a sus ojos para que reaccionara y parpadeó un par de veces antes de fijar su mirada en mí.
—¿Acaso te volviste loco? —siseó mirándome furiosa—. ¡Edward, por Dios! La conoces y sabes que es una arpía sin sentimientos, cómo puedes si quiera pensar en estar con ella después de lo que ha hecho —dijo sin siquiera detenerse a respirar, vaya pulmones que tiene, estoy seguro que cualquier cantante de opera le tendría envidia.
—Alice, créeme que no sé cómo fue pero me enamoré de ella. Sí, estoy consciente de como es, también de que algo pasó en ese viaje que hizo a Jacksonville y que la cambió por completo —le dije y ella negaba frenéticamente con la cabeza.
—Edd, eres como un hermano para mí, y no quiero que te haga daño como una vez me lo hizo a mí.
—Tranquila Allie, te aseguro que no me hará daño. No soy tan estúpido como para acercarme a ella, sino estuviera seguro de su cambio —la abracé y besé su coronilla—. Sólo te pido un favor, no se lo digas a Rose, por ahora —le pedí y aunque no muy convencida, terminó por suspirar y asintió.
Después de nuestra pequeña discusión nos fuimos directos al salón, íbamos retrasados pero afortunadamente el profesor aún no llegaba.
Toda la clase me la pasé contando los minutos que faltaban para que ésta terminara, la siguiente y última clase era Educación Física, así que estaba ansioso porque vería a Nessie. Oh mi buen Dios, soy tan patético, apenas hace un momento la vi en la cafetería y me parecía una eternidad sin verla. El timbre por fin sonó y salí corriendo del salón a los vestidores, fui directo a mi casillero, saqué mi ropa de deporte y me cambié.
—¿Escuchaste los rumores? Dicen que Alec Vulturi te bajó a tu chica —dijo uno de sus amigos a Drake y soltó una risotada.
—Sí, los he escuchado, pero les aseguro que Vanessa Dwyer será mía, a como de lugar —respondió el muy imbécil.
Tuve que salir de ahí antes de que me lanzara contra Drake, arrancarle la cabeza era la idea más suave que me pasaba por la cabeza; al entrar al gimnasio busqué con la mirada a Nessie, la encontré sentada en las gradas, caminé en su dirección y cuando estaba a unos pasos de ella, Tanya se colgó de mi cuello y me besó. ¿De dónde diablos había salido?
—Chicos vengan todos al centro —gritó el entrenador Clapp y Tanya se separo de mí, pero sólo un poco.
Durante toda la clase Tanya no se alejó de mí, parecía una lapa pegada a mi brazo. En más de una ocasión, sorprendí a Nessie observándonos con tristeza y me maldije mentalmente por eso.
La clase terminó y me dirigí a los vestidores para cambiarme, salí y en el pasillo me encontré con Rose y Alice, caminamos sin prisa hasta el estacionamiento donde busqué a Tanya pero ya no estaba, sin embargo quienes sí estaban, eran Alec y Nessie.
—Tal parece que los rumores, de que Alec y Vanessa están juntos, son más que acertados —dijo con acritud Rosalie.
El chirrido de unos neumáticos me hizo apartar la mirada de Nessie y Alec, era un Jeep negro, del cual bajó un tipo alto y musculoso que parecía un mastodonte, se acercó a Nessie y la abrazó por la espalda, ¿quién diablos era ese tipo?
…
BELLA POV.
La clase de Educación Física fue un martirio, Edward me había dicho que hoy mismo terminaría con Tanya y, por la forma en que ella estaba pegada a él, aún no lo hacía. La clase terminó y no había sufrido ninguna lesión o lastimado a nadie, gracias a Dios, por algún tipo de milagro mi torpeza no había salido a flote. Fui a los vestidores y me cambié, salí del edificio hacia el estacionamiento y esperé a Alec junto a mi coche.
—Que bueno que no te has ido, descubrí algo muy importante —me dijo cuando llegó a mi lado.
—Yo también, escuché a las arpías hablando en el baño y sé lo que ocultaban —le conté todo lo que había averiguado, Alec me escuchaba con atención y al final frunció el ceño.
—Tenemos que hacer algo para impedir que lleven a cabo su plan, de eso no hay duda. Pero Bella, por favor, en la fiesta no te alejes de mi vista, ¿ok? —su petición me tomó por sorpresa.
—¿Por qué me pides eso? Es que... ¿sabes algo más? —le pregunté con temor, tal vez yo también era su blanco.
—No, no te preocupes, es sólo por precaución, no sabemos que puedan más puedan llegar a hacer —me respondió, no sé por qué, pero sentía que algo me ocultaba.
Alec cambió el tema rápidamente, sacando a colación la dichosa exposición que teníamos como castigo y que debíamos presentar mañana; estábamos ultimando detalles sobre nuestro trabajo, cuando de pronto alguien me abrazó por la espalda pegándome tremendo susto, grité y me giré de manera brusca golpeando a mi acosador con mi bolso.
—¡Con un demonio, para mujer! ¡Para que soy yo! —gritó una voz muy conocida para mí y detuve mi ataque.
—¿Emmett? ¡Oh por Dios! —chillé y me arrojé a los brazos de mi amigo, que me alzó un par de centímetros del suelo y comenzó a girar haciéndome reír.
—Se nota que me extrañabas, a que si —me dijo con una enorme sonrisa.
—Claro que sí, ¿vienes tú solo? —le pregunté cuando me dejó de nuevo en el suelo.
—¿De verdad piensas que dejaría que Emmett viniera solo a Chicago? Eso sería una gran irresponsabilidad de mi parte, es capaz de quemar la cuidad entera —me dijo un más que divertido Jasper abriendo sus brazos para mí.
—Como si el que estuvieras aquí fuera una garantía de que eso no pasé, al contrario, es el doble de peligro —le dije cuando nos separamos y los tres reímos.
—¡Chica lista! Tienes razón, por eso trajimos niñera.
—No soy su niñera Jazz —protestó Ángela, que al verme corrió y me abrazó—. Ya decía yo, tú no podías ser la arpía que está en Forks.
Decir que estaba feliz era poco comparado a como me sentía, el tener a tres de mis mejores amigos aquí, era sencillamente genial. Alguien detrás de mí, se aclaró la garganta y fue cuando recordé que Alec seguía aquí.
—¡Oh! Chicos, él es Alec, un buen amigo que me ha ayudado mucho. Alec, ellos son Jasper, Emmett y Ángela —los presenté y mis amigos lo saludaron, aunque no me pasó desapercibido que Ángela lo veía con detenimiento y un raro brillo apareció en sus ojos—. Por cierto, él sabe que soy Bella.
—Bueno, yo me tengo que ir, pero nos vemos en un rato en tu casa para el trabajo que tenemos que hacer —se despidió de mí con un beso en la mejilla, e igual lo hizo con Ángela—. Fue un gusto conocerlos y espero que seamos amigos.
—¡Por supuesto que sí! —chilló una emocionada Ángela, los chicos y yo la veíamos con confusión por su arrebato y se sonrojó—. Digo, si eres amigo de Bella, no hay problema —agregó evitando o toda costa ver a Alec.
—Vaya Angie, hace dos días que terminaste con el idiota de Ben y ya estás echándole ojo a este chico. ¡Así se hace pillina! —se burló Emmett de nuestra amiga en cuanto Alec se fue... un momento, ¿Ángela terminó con Ben?
—¿Terminaste con Ben? —le pregunté y ella se encogió de hombros.
—Hay muchas cosas, que no sabes y que ya te enteraras, pero sí terminé con él.
Ese: hay muchas cosas, que no sabes pero ya te enteraras, me causó escalofríos, ¿qué tanto había hecho Nessie? Claro, además de pelear con mis amigos por ser una popular y... ¡ay no! ¡Una popular! Eso lo explica todo, me quedé perdida en mis pensamientos hasta que escuché la voz de Rosalie que discutía con Edward, me giré en su dirección y los vi venir hacia acá, con Alice tras de ellos.
Cuando llegaron junto a nosotros, Edward me tomó del brazo y me llevó con él sin decir nada, alejándonos de los demás.
—¡Suéltame, me lastimas! —le pedí pero me ignoró rotundamente.
—¿Me puedes explicar que tanto hablabas con el imbécil de Alec, y quienes son esos idiotas? —gruñó furioso, pero... ¿quién diablos se creé para hablarme así?
—Lo que hayamos hablado Alec y yo, créeme que no te importa —aunque eso era una vil mentira, no podía decirle la verdad—. Y aunque no tengo porque darte explicaciones lo haré, ellos son mis amigos, los conocí en Jacksonville —le dije no muy contenta y di dos pasos dispuesta a alejarme, pero él lo impidió.
—Nessie, lo siento, sé que no tengo derecho a pedirte explicaciones pero... —apretó el puente de su nariz y suspiró con exasperación—. ¡Los celos me matan cuando te veo con otro! Y yo nunca me había sentido así —una parte del enojo que sentía de esfumó con sus palabras, ¡estaba celoso! Quería ponerme a saltar de emoción, pero aún estaba un poquito enfadada.
—¿Celos? ¿Qué te crees tú que siento yo cuando te veo con Tanya, o cuando te besa? Me dijiste que terminarías con ella hoy, y no lo hiciste —le reproché.
—Traté de hablar con ella, en serio que traté, pero me rehuía —se excusó y tomó mi rostro entre sus manos—. Nessie, no sé que clase de hechizo lanzaste sobre mí, pero estoy perdidamente enamorado de ti, te amo —mi corazón dejó de latir para después hacerlo furiosamente.
—Edward yo... yo también te amo —me sonrió y sus ojos brillaron con emoción, acercó su rostro al mío y, justo cuando sus labios estaba a un par de milímetros de los míos, el idiota de Emmett carraspeó a nuestro lado.
—¿Puedo saber, por qué este tipo te iba a besar? —dijo con una seriedad poco usual en él, y con los brazos cruzados a la altura de su pecho viendo a Edward amenazante.
—Emmett —gruñí a modo de advertencia y el idiota comenzó a reír.
—Tranquila Be... Nessie era una broma, pero te advierto chico, que si la lastimas te descuartizo con mis propias manos —le dijo a Edward y el pobre tragó en seco, Emmett podía ser aterrador cuando se lo proponía—. Por cierto, una rubia histérica y una copia de campanita te dejaron dicho que se iban.
—Gracias, nos vemos mañana —me dio un beso en la mejilla y se fue.
—¡Eres un idiota Emmett Whitlock! Ojaló te parta un rayo por inoportuno —le dije y me alejé de él, rumbo a donde estaban Jasper y Ángela que se partían de risa.
—Vamos Belli-Boo, acepta que también extrañabas mis bromas —me abrazó y traté de zafarme, pero me era algo imposible.
—¡Sí claro! Tanto como que siempre nos estés metiendo en problemas —respondí con sarcasmo y, tras mucho luchar, logré zafarme de su abrazo—. Me tengo que ir, supongo que los veré después.
—De hecho, mañana iniciaremos el instituto aquí. Así que sip, nos veremos todos los días —me respondió Ángela con una sonrisa.
Me acompañaron hasta el Audi y al verlo, Emmett y Jasper, silbaron por lo bajo.
—¿Qué se siente pasar de manejar tu vieja camioneta a una preciosidad como esta? —preguntó Emmett y rodeé los ojos.
—No ofendas a mi bebé, ¿ok?
—¿Tu bebé? ¡Ja! Esa cosa más bien será tu tatarabuela —continúo Jasper y ambos se largaron a reír.
—Ya chicos, no hagan enfadar a Bells, o tal vez por accidente algún laxante llegué hasta su comida. Recuerden que viviremos juntos —intervino Ángela, que sonreía de una forma que causaba escalofríos, y le di una mirada de agradecimiento cuando dejaron de reír al momento.
Me despedí de ellos y me monté en el Audi, de camino a casa no dejé de sonreír, Edward me dijo que me amaba y mis amigos estaban aquí. Sólo espero que Emmett y Jasper no causen problemas, esos chicos eran un peligro andante. Cuando llegué a casa Alec ya me estaba esperando, cominos con Renée ya que Alice no había llegado, y después nos pusimos a preparar la dichosa exposición.
Continuará...
¡Hola! Les dejo un capítulo más de esta historia, espero que les haya gustado.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's, no los respondo por falta de tiempo pero sepan que leo todos y cada uno.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Miércoles: Odio o... ¿Amor?
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados (a este Fic le quedan pocos capítulos, y una vez termine, continuaré con la secuela)
