Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 19
BELLA POV.
Mientras caminaba de regreso a casa de la señora Renée no podía dejar de pensar en Nessie, no me gustaba verla así de destrozada por la futura boda de su mamá, y aunque entiendo que ella tiene derecho a rehacer su vida, también entiendo cómo se siente Nessie, si mi mamá estuviera viva y me encontrara en la misma situación, estoy segura que mi reacción sería como la ella; después de todo ¿a que hijo no le gusta ver a sus padres juntos? Cuando llegué a la casa entré y me encontré con Edward sentado en las escaleras.
—Te extrañé —me dijo levantándose y abrazándome.
—No es como si no me hubieras visto en años —bromeé escondiendo mi cara en su pecho aspirando esa esencia tan embriagadora que desprendía.
—Las horas lejos de ti me parecen siglos —susurró acariciando mi mejilla.
El ruido de los pasos de alguien que bajaba las escaleras nos hizo dirigir la mirada hasta ese lugar, y ese alguien que bajaba era la señora Renée, la cual tenía los ojos rojos e hinchados como si hubiese estado llorando por largo rato, nos dijo que arregláramos nuestras cosas por que volvíamos a Chicago y teníamos que estar en el aeropuerto en una hora.
Justo una hora después estábamos abordando el avión, todos estábamos confundidos por el comportamiento de la señora Renée, pero nadie dijo nada.
Los días pasaban con una rapidez abrumadora, lo cual significaba que el día de mi partida se acercaba a pasos agigantados, había tratado de hablar con Edward sobre qué iba a pasar con nosotros cuando me fuera pero siempre evitaba el tema.
Por otra parte Jasper estaba hecho un bobo con Alice, ella era su todo y se desvivía por complacerla hasta en el más mínimo detalle, sí, mi amigo es todo un mandilón. Ángela y Alec eran pura miel, si bien mi amiga tenía un carácter de los mil demonios, con Alec nunca discutía y extrañamente siempre estaban de acuerdo en todo; bueno, él siempre estaba de acuerdo con ella y creo que lo hacía precisamente por no discutir.
Por otra parte la relación de Emmett y Rosalie era toda una locura, discuten un día y al otro también, pero aun así se les ve felices y cada día me convenzo más de que lo de ellos es amor apache, y sus discusiones son una forma muy extraña de demostrarse su amor. Definitivamente los iba a echar mucho de menos a todos, había hablado con Ángela, Emmett y Jasper para decirles que cuando yo me tuviera que ir ellos se quedaran, y aunque al principio se negaron terminé por convencerlos, no iba a permitir que por mi culpa dejaran a sus parejas.
—¿En qué piensas? Estás muy callada —la voz de Edward me sacó de mis pensamientos.
—En que solo quedan unos días antes de irme, y en cuanto voy a extrañarlos a todos —le respondí y apretó el volante del coche, tanto que sus nudillos se pusieron blancos.
—¿Por qué insistes en recordarme eso? —susurró tan bajito que apenas y le escuché.
—No es como si a mí me hiciera muy feliz Edward, pero es algo que tenemos que hablar —susurré de igual manera, y después de eso, nos sumergimos en un silencio sepulcral.
Unos minutos después llegamos a casa, antes de que me pudiera bajar del coche, Edward ya me había abierto la puerta y me tendió su mano para ayudarme a bajar, pero yo no la tomé y me bajé sin decirle nada. Estaba abriendo la puerta para entrar, cuando él me tomó del brazo y me giró para que quedara frente a él.
—Si he estado evitando hablar de ese tema, es porque me mata el que te tengas que ir... no quiero perderte —me dijo tomando mi rostro entre sus manos y uniendo nuestras frentes.
—No me vas a perder, Edward, te amo y eso no va a cambiar —respondí besando sus labios suavemente—. ¿Quieres pasar? —asintió y abrí la puerta.
En la casa no había nadie, al menos no se escuchaba ni el ruido del volar de una mosca, subimos a mi habitación y ambos nos recostamos en la cama, le comenté que tenía planes para estudiar en la universidad de Seattle y para mi sorpresa, me dijo que si yo iba a Seattle también él iría para estar juntos.
—¿Lo dices en serio? —le pregunté con una sonrisa, alzando el rostro lo suficiente para verlo a los ojos.
—Completamente, estos meses que no te veré serán una tortura, pero para hacer más llevadera la ausencia te llamaré al menos cinco veces al día.
Me moví hasta quedar a horcajadas sobre él, besé su rostro, su cuello y por último sus labios, sus manos fueron a mi cintura a la vez que profundizaba nuestro beso, Edward tenía el poder de transportarme a otra dimensión con tan sólo besarme y me olvidaba de todo y todos, pero la alerta de mensajes de mi móvil me trajo de vuelta a la realidad.
Me separé de él y me senté en el borde de la cama, tomé el móvil que estaba sobre la mesita de noche y tenía dos mensajes, uno de Alice y otro de la señora Renée. Abrí primero el de la señora Renée:
"Voy a demorar más de lo planeado en resolver los problemas pendientes, y después iré a cenar con Phil"
Solté un suspiro cuando terminé de leerlo, desde la pelea que tuvo con Nessie se comportaba muy distante conmigo y la verdad me eso dolía mucho, ya que en este tiempo le había tomado cariño. Después abrí el de Alice y al leer la primer palabra sonreí:
"Bellita estoy con Jasper y llegaré a casa sobre las 10:00 ¿le avisas a tía Renée? Por fisss"
Sin dejar de sonreír tecleé un: "claro, diviértanse" como respuesta a Alice y volví a dejar el móvil sobre la mesita de noche.
—¿Quién era amor? —me preguntó Edward mordiendo suavemente el lóbulo de mi oído.
—Alice, para avisarme que está con Jasper y volverá tarde, y la señora Renée. Ella después de terminar unos pendientes irá a cenar con Phil —le respondí y solté un gemido cuando besó mi cuello.
Mis labios buscaron los suyos y lo besé con pasión, nuestras manos con avidez comenzaron a deshacerse de nuestras ropas y nos dejamos llevar, entregándonos a nuestro amor.
…
—Amor, despierta dormilona —abrí los ojos y me encontré con Edward perfectamente vestido—. Esme me acaba de llamar, tenemos visitas en casa y quiere que vaya a cenar. ¿Quieres acompañarme?
—No, prefiero quedarme —le respondí con voz adormilada.
—Bien, nos vemos después —dejó un casto beso en mis labios y salió de la habitación.
Abracé la almohada y enterré mi cara en ella aspirando el olor de Edward, cerré los ojos y me volví a quedar dormida. El insistente ruido del timbre me despertó, vi el reloj que estaba sobre la mesita de noche y eran las 7:00 p.m, salí de la cama de un salto y busqué mi ropa en el suelo, bajé las escaleras casi corriendo y terminando de vestirme, abrí la puerta encontrándome frente a mí a Jane.
—Lamento molestarte Nessie, ¿puedo pasar? —no muy convencida asentí y me hice a un lado para que entrara.
—¿Qué quieres Jane? —pregunté sin rodeos y bajó la mirada.
—Sé que no soy la mejor amiga del mundo, pero acabo de descubrir algo que tienes que saber —al ver que se quedaba callada hice un asentimiento con mi cabeza para que continuara—. Tanya y Edward te engañan, ellos se siguen viendo a tus espaldas.
—No vas a conseguir engañarme Jane, esto no es más que un invento tuyo y de la zorra de Tanya para separarme de Edward —le dije y ella negó.
—Tengo pruebas, mira —me ofreció su móvil y lo tomé—. Iba a ver a Tanya y cuando llegué lo vi entrando a su casa, si no me crees revisa la fecha de la fotografiá.
Mis ojos se posaron en la pantalla del pequeño aparato que tenía entre mis manos y mi mundo se vino abajo, eran él y Tanya besándose, revisé la fecha de la fotografiá y efectivamente fue tomada hoy, hace apenas unos minutos.
—Lo lamento mucho per...
—Sal de mi casa, ¡largate! —grité y la saqué a empujones.
Nada más cerrar la puerta me derrumbé y me dejé caer de rodillas al piso, liberando las lágrimas que había estado conteniendo. El teléfono de la casa comenzó a sonar pero lo ignoré, volvió a sonar una y otra vez, hasta que después de cinco timbres me levanté para atender la llamada.
—¿Diga?
—Bella soy Rose, ¿mi hermano está contigo? —un sollozo escapó de mis labios y sin decir nada corté la llamada.
Él no me pudo haber engañado, él no pudo haber fingido amarme todo este tiempo, sus besos y sus caricias no pudieron haber sido fingidas... no,todo esto tenía que ser un invento de Tanya para separarnos, sí eso es.
Limpié mis lágrimas y tomé las llaves del Audi, salí de la casa corriendo y me monté en el coche. Llegué a casa de Tanya y la seguridad que tenía hace un momento se fue por la borda al ver el Volvo de Edward, bajé del coche y fui directo a la puerta, llamé insistentemente hasta que una Tanya semidesnuda me abrió.
—Vaya, no creí que nos descubrirías tan pronto. ¿Sabes? Todo fue un plan de Edward y mío, fue algo así como una venganza por lo que le hiciste a Alice ¿recuerdas? —mis ojos estaban nublados por las lágrimas y mis manos cerradas en apretados puños.
—Son unos malditos desgraciados, los dos —gruñí y sonrió con suficiencia.
—Fuiste tan ingenua, ¿cómo pudiste siquiera pensar que él me cambiaría por ti? —abrí la boca para responderle pero me callé al escucharlo.
—¡Tanya apurate quieres, mi familia me está esperando! —su voz provenía de la planta superior y el escucharlo me terminó de romper.
—Disculpa querida, pero mi chico me está esperando —una sonrisa de triunfo se formó en sus labios y yo di un par de pasos hacia atrás.
—Por mí no te detengas, anda ve. Pero antes... —susurré y le di un puñetazo directo en la nariz que la hizo caer al suelo—. Ahora sí, espero que sean muy felices juntos.
Me fui dejando a Tanya, que le sangraba la nariz tirada en el piso, y con las ganas de matarlos a los dos. Subí al Audi y me alejé conduciendo como nunca lo había hecho, en cuanto llegué a la casa subí a mi habitación pero fue un gran error, ya que nada más entrar, los recuerdos de hace un momento cuando él y yo hicimos el amor llegaron a mi cabeza.
Caminé hasta la cama y tiré las almohadas, las sábanas y todo lo que pude al piso, lloré y grité hasta que me dolió la garganta, después de no sé cuánto tiempo de mis labios salían sólo algunos ahogados sollozos, busqué el pasaporte de Nessie y lo metí en el bolsillo de mis jeans, salí de la habitación y unos extraños ruidos que provenían de la habitación de la señora Renée llamaron mi atención.
Caminé hasta la habitación y abrí la puerta pero no había nadie dentro de ella, iba a cerrar de nuevo cuando algo tirado a mitad de la habitación llamó mi atención, entré y caminé como si me acercara a una bomba o algo parecido, me agaché y tomé lo que parecía ser una fotografiá. Lentamente le di la vuelta para ver de quién era y me quedé de piedra al verla, con la vista perdida en esa fotografiá hasta que la señora Renée entró a la habitación.
—¿Nessie? Hija...
—¿Quién es él? —susurré y le mostré la fotografiá.
—Él... es... es tu padre, Charlie Swan —cuando las palabras abandonaron sus labios la fotografiá resbaló de mis manos, hasta caer al suelo.
¿Eso quiere decir que Nessie es mi hermana, y que la mujer que tengo frente a mí es mi mamá? ¡Dios! No puede ser, de ser así toda mi vida ha sido una maldita mentira.
—Cariño, yo... —ella hizo el intento de acercarse a mí, pero yo me alejé unos pasos negando con la cabeza de forma frenética.
—¡No te acerques! Yo... no... —salí corriendo de la habitación y bajé las escaleras de igual manera.
Cómo es posible que todo esto esté pasando, primero descubro que el amor de Edward era sólo una farsa, que sólo jugó conmigo, y si eso no fue suficiente para acabarme, como tiro de gracia, me entero de que todos estos años creí muerta a mi mamá pero no lo está, y que tengo una hermana. Perdí la noción del tiempo caminando sin rumbo fijo por las calles, no sé por cuánto tiempo caminé y ni siquiera me di cuenta de a que hora comenzó a llover, sólo sé que estaba completamente empapada y frente a la puerta de la casa de mis amigos, llamé un par de veces y Jasper fue quien me abrió.
—¿Bella, qué te ocurrió? ¿Estás bien? —preguntó con preocupación.
—Jazz... no puedo seguir aquí... me tengo que ir —al final mi voz se quebró y me lancé a los brazos de mi amigo.
No tenía fuerzas para seguir en pie, todo estas emociones me estaban pasando factura y mi cuerpo no resistía más, así que sin luchas me dejé llevar por la inconsciencia.
—Está despertando —dijo Ángela y, tan sólo unos segundos después, me vi rodeada por tres personas que me veían con preocupación.
—¿Qué fue lo que pasó Bella? —me preguntó Jasper.
Les conté todo lo que había pasado, desde el engaño de Edward hasta que la señora Renée era mi mamá, ellos me escucharon sin interrumpirme y me consolaron cuando las traicioneras lágrimas había vuelto a aparecer. Después de terminar mi relato, Ángela me trajo un té y un par de tranquilizantes, me los tomé y unos minutos después me quedé profundamente dormida.
—¿Edward? —le grité y él sólo volteó a verme mientras tomaba la mano de Tanya.
Todos en el estacionamiento del instituto me miraban y se reían de mí, incluso él se reía de mí, todo a mi alrededor daba vueltas y las caras de las personas que me rodeaban estaban cada vez más cerca de mí, era como si me hiciera cada vez más pequeña ente ellos y...
Me desperté sobresaltada y con la frente perlada en sudor, había sido un sueño, ojalá todo hubiese sido un sueño. Me levanté al ver que el sol se colaba por las ventanas, salí de la habitación y me encontré con Angie que iba de un lado a otro por la sala.
—¿Ocurre algo? —le pregunté, mi voz se escuchó ronca y apagada.
—No, bueno sí... Jasper y Emmett salieron y se supone que ya deberían de haber regresado. Por cierto, que bueno que despertaste, en media hora tenemos que irnos al aeropuerto —¿irnos? ¿Había escuchado bien?
—Angie, yo...
—No digas nada ¿ok? Los chicos y yo no te vamos a dejar ir sola, así que ya puedes irte guardando tus protestas.
—¿Qué pasará con Alec, Alice y Rosalie? —ella sólo se encogió de hombros y negó.
Cinco minutos después entraron Jasper y Emmett, y no tenían buena cara. Subieron a sus habitaciones como alma que se lleva el diablo y bajaron con sus maletas, las subieron al Jeep junto con las de Ángela y nos fuimos al aeropuerto.
El viaje a Forks fue más corto de lo que esperaba, en el aeropuerto de Port Ángeles nos estaban esperando Jacob y Nessie, esta ultima cuando me vio vino a mi encuentro y me abrazó con fuerza, un abrazo que no dude en devolverle, después de todo es mi hermana y ni ella ni yo teníamos la culpa de nada.
—Jasper me dijo lo que pasó con Edward —me dijo en un susurro y agradecí que no le haya dicho lo demás.
—Te voy a pedir un favor Nessie, no les des mi número o mi dirección, ni a Alice ni a Rosalie —ella asintió y soltó un suspiro.
—¿Y a Edward?
—Dudo que a él le interese saber algo sobre mí.
—Lo siento tanto, Bella —le di una sonrisa forzada y negué restándole importancia al tema, aunque por dentro me estuviera muriendo.
Le entregué su pasaporte y le dije que eso había sido lo único que tomé antes de salir de su casa, que su móvil y lo demás se había quedado en su habitación. Ella me regresó mi móvil y otras cosas.
—Eres como la hermana que me hubiese gustado tener —me dijo y no pude aguantar más, me eché a correr hacia la salida o sino terminaría por decirle que en realidad somos hermanas.
Una hora y media después los chicos me dejaron en mi casa, se habían ofrecido a quedarse conmigo pero no acepté, tenía muchas cosas que aclarar con Charlie y era algo que sólo nos incumbía a él y a mí. Caminé con el corazón latiendome a mil, la patrulla de Charlie estaba estacionada fuera de la casa lo cual significaba que ya estaba allí, entré y el ruido del televisor me dijo que él estaba en la sala.
—¿Por qué me has mentido todos estos años? —le pregunté situándome a su lado.
—No entiendo de que estás hablan...
—De mi mamá, ¿por qué me dijiste que estaba muerta, cuando en realidad está viva? —le dije tratando de controlarme para no gritar.
—¿Cómo lo supiste? —susurró con la mirada perdida en algún punto.
—Lo sé y ya, el cómo no importa ahora —me senté frente a él y después de unos minutos de silencio por fin habló.
—Conocí a tu madre cuando yo estaba en la academia de policía en Jacksonville, era una mujer hermosa y con sólo ver su sonrisa me enamore de ella. Sus padres se oponían a nuestra relación, pertenecía a una clase social superior y no me veían digno de estar con ella, pero aun así nos seguimos viendo a escondidas —sonrió tristemente y suspiró—. Un día me hizo el hombre más feliz de la tierra al decirme que estaba embarazada, yo le pedí que nos casáramos pero el día de la boda ella no llegó, fui a buscarla pero se había ido con sus padres. Nunca dejé de buscarla hasta que un día, cuando yo regresaba del trabajo, su padre me estaba esperando contigo en sus brazos, así fue que tú llegaste a mi vida.
—¿Qué pasó con ella? —y con mi hermana, agregué para mí.
—Ella me mandó una nota, diciéndome que había encontrado a alguien más y que no había cabida en su vida para nosotros. Créeme cariño que todo lo hice para no herirte, no quería que sufrieras por el rechazo de tu madre —me levanté y sin decir nada subí a mi habitación.
En todo esto había algo que no encajaba, Charlie no sabía nada sobre Nessie y la señora Renée seguía soltera, así que eso de que había alguien más en su vida no me lo creía. Pero entonces ¿qué fue lo que en verdad pasó?
Continuará...
¡Hola! Aquí les dejo el capítulo de hoy y espero que haya sido de su agrado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, ahí estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos, si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Miércoles: Odio o... ¿Amor?
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?
