Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 22
BELLA POV.
Nuestros primeros días en la universidad fueron por demás estresantes, eramos ocho chicos nuevos que no sabíamos ni a donde ir. Bueno, al menos yo encontraba bastante perdida, no conocía a nadie y el que no estuviéramos estudiando las mismas carreras no era de mucha ayuda; Jacob estudiaba mecánica, Nessie economía, María leyes, Ángela literatura, Alec informática, Jasper psicología y Emmett medicina, sí para nuestra sorpresa el grandulón quería ser pediatra; y por último yo estudiaba arquitectura.
El tema de dónde viviríamos fue una discusión a lo grande, nosotros queríamos vivir todos juntos pero nuestros padres se habían opuesto rotundamente, así que al final nos habían conseguido una casa para las chicas y otra para los chicos; ambas eran espaciosas, de una planta pero la de los ellos era más grande ya que tenían habitaciones para cada uno, en cambio nosotras sólo teníamos tres habitaciones, una la compartíamos Nessie y yo, mientras las otras eran ocupadas por Ángela y María. Eso sin duda había sido idea de Charlie, para evitar que mi hermana y yo tuviéramos visitas del género masculino, más específicamente para que Jacob y mi hermana no durmieran juntos, como si ese fuera un gran impedimento para ellos.
Un par de semanas después ya estábamos adaptados a nuestra nueva vida. El viernes, después de salir de la universidad, nos habíamos ido todos a comer en un pequeño restaurante de comida mexicana, donde comimos entre risas y bromas. Después de comer decidimos ir a un parque para caminar un poco, pero todos terminamos jugando a la gallinita ciega como un montón de críos, definitivamente habíamos ingerido demasiada azúcar para nuestros organismos.
—Chicos, yo ya me cansé, los espero por aquella banca de allá —les dije y me fui a sentar.
—Hola —me saludó un chico muy apuesto de ojos color miel, que estaba sentado en la banca y que se me hacía bajamente familiar.
—Hola —le respondí sentándome en la misma banca, pero un tanto alejada.
—Te he visto en la universidad, yo también estudio arquitectura y compartimos clases, mi nombre es Garrett —me dijo ofreciéndome su mano y yo la tomé.
—Soy Bella —ahora ya sabía donde lo había visto.
Estuvimos hablando por una largo rato, definitivamente Garrett y yo seriamos buenos amigos; me comentó que estaba buscando un lugar para mudarse, ya que donde rentaba era muy caro y con lo que ganaba en su trabajo de medio tiempo no le ajustaba para todos sus gastos, lo cual me hizo recordar que en la casa de los chicos había un cuarto libre, era pequeño pero estoy segura que sería perfecto para él, ya me encargaría yo de hablar con los chicos.
—Ya me tengo que ir, fue un verdadero placer platicar contigo —tomó el libro que estaba a su lado y se levantó.
Se despidió con un movimiento de su mano y se alejó. Al alejarse de su libro cayó una fotografía al piso y yo la levanté, era de una chica de cabello rubio claro y ojos azul obscuro, era una chica muy hermosa, giré la fotografía y en el reverso tenía una inscripción: "Te amo con todo mi corazón". Busqué con la mirada a Garrett, esperando verlo todavía cerca, y para mi buena suerte estaba sólo a unos metros de distancia. Me levanté y corrí para alcanzarlo, rezando internamente para no caerme.
—¡Garrett, espera! —grité y se detuvo.
Al encontrarme sólo a unos pasos de él, me resbalé con una piedrita y casi terminó sentada en el suelo, mi salvación fue que Garrett poseía unos fantásticos reflejos y me alcanzó a sujetar.
—Gracias —susurré completamente roja de vergüenza—. Se te cayó esto, es muy linda tu novia —dije entregándole la fotografía.
—Se llama Kate, y ella no es mi novia... lo fue hasta hace poco más de un año —dijo y al final soltó un suspiro.
—Lo siento... yo... no...
—Descuida, no es tu culpa que aún no pueda olvidarme de ella.
—Sé a que te refieres, créeme —susurré recordando a Edward, pero sacudí la cabeza para alejar su recuerdo y traté de sonreír.
Él me sonrió de vuelta, me agradeció que le devolviera su fotografía y tras volver a despedirse, se fue.
Regresamos a casa y obvio los chicos se quedarían a cenar, ya que no eran capases ni de calentar agua sin terminar incendiando la cocina. Las chicas y yo nos hicimos cargo de la cena, preparamos algo ligero y nos sentamos todos a cenar; antes de que termináramos recordé a Garrett, les comenté a los chicos que estaba buscando un lugar donde vivir y que tal vez podrían dejarlo que se quedara en el cuarto que tenían libre.
—¿Bella y si es un asesino serial? No sé este trío se zopencos, pero al menos yo no quiero un día amanecer con el pescuezo rebanado como una gallina —dijo Emmett y todos nos largamos a reír—. No se rían, estoy hablando muy en serio.
—Vamos Emm, hay que darle una oportunidad al chico, si notamos algo raro en él lo sacamos de la casa y listo —dijo Jasper encogiéndose de hombros, y tanto Jacob como Alec, asintieron apoyando a Jasper.
—Pues haya ustedes, yo por mi parte, mañana mismo voy a comprar un candado y una cadena para poner en la puerta de mi habitación —comentó Emmett cruzándose de brazos y todos soltamos risitas por lo bajo.
El fin de semana pasó tranquilo, Emmett había cumplido su palabra, compró un candado y una cadena para estar a "salvo" de Garrett. El lunes las chicas y yo salimos de la casa para ir a la universidad, estábamos por subir al coche, cuando las carcajadas de los chicos llamaron nuestra atención.
—Dejen de reírse idiotas —gruñó un Emmett para nada contento a los chicos, que se encontraban tirados en el césped retorciéndose de risa.
—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Nessie apoyándose en el coche.
—Es que... Emmett... él... la cadena... el candado... —decía Jacob entre risas, Jazz se puso en pie y respiró profundo un par de veces.
—Anoche Emmett puso la cadena y el candado en su puerta, pero perdió las llaves del candado, se quedó encerrado y tuvo que salir por la ventana de su habitación —comenzó a decirnos Jasper que estaba rojo a consecuencia de aguantar la risa—. Pero como la ventana es muy pequeña para alguien del monstruoso tamaño de Emmett, se quedó atorado y entre los tres tuvimos que sacarlo de la ventana —nos explicó Jasper que en cuanto terminó se soltó a reír de nuevo.
Las chicas y yo nos miramos entre nosotras para después voltear a ver a Emmett, y al verlo todo enfurruñado, no pudimos aguantar más y nos soltamos a reír como unas desquiciadas. Nos estuvimos riendo por alrededor de diez minutos, al final Emmett se había unido a nuestras risa y... ¡Dios! Nunca me había reído tanto en mi vida, me dolía el estomago y hasta unas cuantas lágrimas salieron de mis ojos, y de no haber sido que me apoyé en el capo del coche, hubiera terminado tirada en la acera.
Llegamos a la universidad y cada quien tomó su camino, llegué al salón donde tenía mi primera clase y ocupé mi lugar. Las clases pasaron rápido y la hora del almuerzo llegó, busqué con la mirada a Garrett y lo vi que estaba a punto de salir del salón, me apresuré a guardar mis cosas y salí detrás de él.
—Hola, ¿vas a la cafetería? —le pregunté cuando estuve a su lado.
—Sí, ¿y tú? —asentí en respuesta y ambos seguimos caminando.
—¿Ya encontraste dónde mudarte? —pregunté sacando el tema a colación.
—No, encontrar un lugar que se ajusté a mis posibilidades es más difícil de lo que pensé.
—Pues mis amigos tienen una habitación libre en su casa, no es muy grande pero... —me encogí de hombros y dejé la frase inconclusa.
—¿Creés que tus amigos puedan rentarme la habitación? —me preguntó esperanzado y sonreí.
—De hecho, puedes ir a verla hoy cuando las clases terminen —él asintió enérgicamente lo cual me resultó muy gracioso, se veía tan emocionado como un niño en la mañana de navidad.
Llegamos a la cafetería y, después de comprar nuestros almuerzos, fuimos a la mesa donde estaban mis amigos y mi hermana; la cara de Garrett cuando vio a Nessie no tenía precio, su mandíbula cayó a más no poder, tanto que estoy segura que estaba por rozar el suelo. Cuando se recuperó de la impresión, lo presenté y tal como esperaba congenió muy bien con todos.
Garrett había ido a ver la habitación al terminar las clases y le pareció perfecta, pero tuvo un pequeña riña con los chicos cuando le dijeron que no le cobrarían nada de renta, él se opuso pero al final, precisamente Emmett, fue el que lo convenció para que aceptara, le dijo que el dinero que les iba a pagar de renta lo usara para comprar los muebles que necesitaría, ya que la habitación no estaba amueblada. Dos días después Garrett se mudó a casa de los chicos, convirtiéndose así en uno más del grupo.
Los días siguieron pasando con una rapidez abrumadora, y antes de que nos diéramos cuenta, ya estábamos arreglando nuestras maletas para pasar las vacaciones de invierno con nuestras familias. En el aeropuerto nos despedimos pues Ángela, Jacob, Jasper, Emmett y María se irían a Forks con sus padres, Garrett iba a Nueva York, mientras Alec, Nessie y yo tomaríamos un avión con destino a Chicago; sí, Renée y Charlie se habían mudado hacía unos meses.
Durante el vuelo mi hermana no dejó de lamentarse y decir cuánto iba a echar de menos a su novio, a lo que no pude evitar rodar los ojos, como si no fueran a hablar por lo menos quince veces al día. En el aeropuerto nos estaba esperando Charlie, que en cuanto nos vio vino a nuestro encuentro y nos abrazó.
Alec se despidió diciendo que iba a tomar un taxi, pero Charlie le dijo que nosotros lo podíamos acercar a su casa. Después de dejar a Alec fuimos directo a casa, llegamos y bajamos del coche, nada más entrar llegaron a mi cabeza los recuerdos de la primera vez que estuve en ese lugar y vi por primera vez a Edward.
—¡Mis niñas! Las hemos echado tanto de menos —nos dijo Renée acercándose a nosotras, con el pequeño Alan en brazos.
—Y nosotras a ustedes —respondí besando a mi mamá en la mejilla y tomé en mis brazos a Alan.
Sus ojos azules, idénticos a los de Renée, me observaban con curiosidad y comenzó a jugar con un mechón de mi cabello, para después comenzar a reír y balbucear.
—Es mi turno, yo también quiero abrazar a este hermoso bebé —dijo Nessie quitándome al pequeño y haciéndole carantoñas, a lo que él reía con ganas.
Subimos las maletas a la habitación de Nessie, y nada más entrar, los recuerdos del día que Edward y yo hicimos el amor en esa misma habitación me comenzaron a torturar, yo no podía quedarme allí. Le pedí a Renée que me dejara usar alguna otra habitación y ella no se opuso, aunque le pareció extraño que no me quisiera quedar en esa, así que al final terminé ocupando la habitación que en su tiempo perteneció a Alice.
El día de navidad estaba cada vez más cerca, por lo tanto Nessie y yo saldríamos con Renée y Alan a comprar los regalos navideños. Llegamos al centro comercial y cada quien tomó su camino para comprar sus respectivos obsequios, yo rápidamente encontré lo que buscaba y para matar el tiempo, en lo que esperaba a mi hermana y a mamá, decidí entrar a una librería; estaba entretenida viendo los títulos de los libros cuando escuché una voz chillona, que por desgracia conocía bastante bien.
—¡Vaya! Que gusto verte querida —dijo Tanya que me veía con una sonrisa petulante en el rostro, y por supuesto iba flanqueada por sus inseparables amigas, Jane y Heidi.
—Lamento no poder decir lo mismo —le respondí de mala gana.
—Es una lastima que Eddie se haya tenido que mudar a Londres, ¿no lo crees? —maldita zorra, me daban ganas de retorcer su flacucho cuello hasta que dejara de respirar.
—Sí es una lastima, pero el que hayas tenido que llegar tan bajo para separarnos. ¿Sabes? En el fondo te entiendo, no debió ser nada fácil para ti ver que Edward estaba enamorado de mí, que me amaba como nunca te amó a ti y...
—¡Callate! —gritó y dio un paso hacia mí, más que dispuesta a soltarme una bofetada.
—¡Tú le pones una mano encima a mi hermana, y yo te sacó los ojos! —al ver a Nessie, las tres zorras abrieron los ojos desmesuradamente.
—Esto es imposible... esto tiene que ser obra del mismísimo demonio... —murmuraba Tanya a punto de sufrir un soponcio.
Nessie y yo dimos media vuelta y comenzamos a caminar a la salida de la tienda, antes de salir, volteé a ver a Tanya y no pude evitar reír, al ver que estaba inconsciente en el piso mientras sus amigas trataban de hacerla reaccionar. Al día siguiente nos enteramos de que Tanya había quedado un tanto... traumatizada, debido a la impresión de vernos a Nessie y a mí juntas, pero nada que por desgracia unas sesiones con un buen psiquiatra no arreglara.
Navidad y año nuevo pasaron, el día de regresar a la universidad llegó y Alec, mi hermana y yo regresamos a California. Al llegar a casa los chicos y las chicas ya estaban de regreso, Nessie corrió, literalmente, lanzándose a los brazos de Jacob y ambos se fundieron en un apasionado beso.
Un par de días después en la universidad conocimos a Irina, una chica realmente agradable aunque un poco alocada, era algo así como Emmett en versión femenina. Un mes después de conocerla se mudó con nosotras, ya que el edificio donde vivía iba a ser vendido y demolido para construir un centro comercial.
Los días siguieron pasando, dando lugar a las semanas, a los meses y por último a los años. El días de nuestras graduaciones llegó y oficialmente desde el día de ayer ya todos eramos unos profesionistas recién graduados, y para festejarlo, pasaríamos una semana en Las Vegas antes de irnos todos juntos a Chicago.
—No lo puedo creer, por fin nos graduamos y viviremos todos en Chicago. ¡Es genial!—chilló Irina emocionada.
—Así es querida amiga, pero antes, más vale que el mundo se ponga a temblar porque... ¡Las Vegas allá vamos! —dijo Emmett terminando de subir las maletas a su Jeep.
—Yo espero que el club de "los forever alone" no dure por mucho tiempo más —dijo Nessie viéndome en especial a mí.
El club de "los forever alone", nombre que nos había puesto Irina, estaba compuesto por ella, Emm, Jazz, María, Garrett y yo; los seis habíamos tenido relaciones frustradas en el pasado, pero a pesar de todo, no habíamos podido olvidarnos de esas personas a las que tanto amamos, así que en estos años ninguno de nosotros habíamos salido con nadie.
—Quién sabe, tal vez el club se terminé antes de lo que todos pensamos —siguió diciendo Ángela.
—Pues les recomiendo que esperen el final de nuestro club sentadas —les dijo Jasper y ambos bufaron al unisono.
Habíamos decidido viajar por carretera así que Alec, Ángela, Jacob y Nessie se montaron en el coche del primero. Mientras María, Irina, Garrett, Jasper, Emmett y yo nos iríamos en el Jeep del grandulón, que era lo suficientemente amplio para que entráramos todos. Cuando el Jeep se puso en marcha suspiré, ¿qué nueva aventura nos esperaría en Las Vegas?
Continuará...
¡Hola! Aquí les dejo el capítulo de hoy y espero que haya sido de su agrado, les adelanto que para el próximo capítulo ¡hay reencuentro!... Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos, si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, hacérmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también, a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?
