Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 23
BELLA POV.
Cuando llegamos a Las Vegas ya era de noche, pero la ciudad apenas se estaba despertando, las luces resplandecían en todo su esplendor y cientos de personas iban de un lado a otro entrando a distintos casinos, restaurantes, clubes y de más. Llegamos al hotel donde nos hospedaríamos, que obvio era uno de los hoteles Dwyer, entramos y nos acercamos a recepción, nos registramos y subimos a nuestras habitaciones.
Nada más entrar a mi habitación me quité los zapatos y me tiré sobre la cama, no me puse el pijama ni desempaqué, estaba agotada por el viaje y lo único que quería era descansar así que unos minutos después me quedé dormida.
Por la mañana, cuando me desperté, deshice mi maleta y guardé la ropa en el armario. Tomé mi neceser y me dirigí al baño para ducharme, me di una larga y relajante ducha, enredé una toalla al rededor de mi cuerpo y volví a la habitación para vestirme. Me puse unos jeans y una blusa sin mangas, desenredé mi cabello y lo dejé suelto, por último me calcé una sandalias sin tacón para evitar accidentes ya que, a pesar de los años, los tacones y yo no eramos muy buenos amigos. Bajé al restaurante del hotel, donde suponía ya tendrían que estar los demás para desayunar, pero para mi sorpresa sólo estaban Irina y María.
—Buenos días chicas —les saludé sentándome.
—Buenos días Bells —respondieron sincronizadamente a coro causando la risa de las tres.
—¿Dónde están los demás? —pregunté y le hice una señal a un mesero para pedir mi desayuno.
—Nessie y Jake salieron a dar una vuelta, al igual que Angie y Alec. Ya sabes, querían pasar tiempo a solas en pareja —respondió Irina con una sonrisa pícara en el rostro, lo dicho, ésta chica era Emmett en versión femenina.
—Jasper, Emmett y Garrett salieron de "excursión", pero conociéndolos, deben de estar en algún casino —terminó María rodando los ojos.
—Lo cual nos deja a nosotras tres, ¿qué les parece si vamos por allí a conocer? —propuso una emocionada Irina y comí un trozo se mis hot cakes, que el mesero acababa de dejar frente a mí.
—No creo que sea buena idea, ¿y si nos perdemos? Recuerden que no conocemos y...
—¡Vamos Bells! No nos vamos a perder —acotó María y tras suspirar asentí.
Terminamos de desayunar y subimos a nuestras habitaciones por nuestros móviles y dinero, diez minutos después, salimos del hotel y comenzamos a caminar sin un rumbo fijo.
Teníamos una hora queriendo volver al maldito hotel y simplemente no dábamos con el, teníamos cerca de cinco horas fuera, al principio todo iba de maravilla, hasta que habíamos querido volver y después de andar un rato nos dimos cuenta que estábamos perdidas, habíamos pedido indicaciones pero ni eso nos ayudó. ¡Dios! ¿Por qué no pude negarme? ¿Por qué soy tan estúpida para dejarme convencer tan fácilmente por todo el mundo? Mis pies dolían y no podía dar un paso más, afortunadamente habíamos llegado a un pequeño parque y nos sentamos en una banca.
—Se los dije, pero a mí nadie me hace caso nunca, ¡nunca! —chillé totalmente exasperada.
—Y ninguno de los chicos atiende su móvil —susurró María.
—Vamos chicas, tengo el presentimiento de que esta vez sí vamos a dar con el hotel —dijo Irina poniéndose en pie.
—¿Qué te parece si tú te vas, y cuando encuentres el hotel, mandas a alguien por nosotras? No sé Maria, pero al menos yo no puedo dar un paso más —María asintió apoyándome e Irina toda enfurruñada se volvió a sentar.
—No me pienso ir sola, una cosa es perderme con mis amigas y otra muy distinta perderme sola —dijo y las tres suspiramos con pesadez.
Volvimos a intentar comunicarnos con alguno de los chicos pero de nuevo nada, Jasper, Emmett y Garrett no contestaban, y las parejitas de tórtolos tenían sus móviles apagados. Media hora después Irina logró convencer a María para que intentáramos volver al hotel, pero yo no iba a ceder esta vez, capaz y ahora terminábamos a las afueras de la ciudad o sabrá Dios dónde.
—Bella, te aseguro que esta vez sí vamos a llegar al hotel —me dijo Irina por milésima vez.
—Ya te dije que no, si quieren váyanse ustedes, ademas eso mismo dijiste las veces anteriores y mira a donde vivimos a parar —le respondí cruzándome de brazos.
Ellas intercambiaron miradas y asintieron sonriendo, después se volvieron hacia mí y al ver sus negras intenciones, me abrasé literalmente a la banca, mientras ellas tironeaban de mí para que me levantara.
—Isabella, deja de comportarte como si fueran una niña de tres años y vámonos —me dijo María tirando más fuerte logrando que una de mis manos se soltara de la banca.
—Mira Bella, te vas a ir con nosotras aunque tengamos que llevarte a arrastras —abrí la boca para responderle a Irina, pero mis ojos se posaron en una chica bajita de cabello negro y que yo conocía muy bien.
Ella también me vio y sus ojos se abrieron por la sorpresa, comenzó a caminar hacia donde estábamos y entonces ocurrió, mis manos se soltaron de la banca a causa de la impresión, mis amigas tiraron de mí y en conclusión: las tres terminamos tiradas en el suelo.
—¿Bella? —asentí y Alice me ofreció su mano para ayudarme a levantar.
Prácticamente era la misma chica que había conocido años atrás, su cabello seguía igual de corto pero ahora lo llevaba peinado en ligeros rizos, la alegría de sus ojos se había esfumado y ahora se veían llenos de tristeza, a pesar de que sonreía.
—Alice, ¿qué haces aquí? —le pregunté y ella sonrió.
—Estoy de vacaciones unos días con unos amigos —mis piernas temblaron por sus palabras, ¿estaría Edward también aquí? Abrí la boca para preguntarle, pero a mi lado María e Irina se aclararon la garganta recordándome su presencia.
—Alice, ellas son mis amigas: María e Irina. Chicas, ellas es Alice Brandon —las presenté.
—¿Por qué desapareciste de esa... ? ¡Oh Dios! Es...
—Sí Rose, es Bella —le dijo Alice a la rubia que me miraba con los ojos abiertos.
—Chicas tenemos que irnos nos... están... esperando —cuando mis ojos se posaron en el dueño de esa voz, mi corazón dejó de latir por un momento para después comenzar a latir como si hubiese corrido una maratón.
No podía creer que después de más de cuatro años lo tenía de nuevo frente a mí, Edward me miraba, en un principio, como si no creyese que fuera yo, pero después su mirada se volvió indiferente y le dijo algo a Alice; en cambio yo sentía unas ganas inmensas de acercarme a él, besarlo y decirle que todavía lo amaba con todo mi corazón y...
—Bella, Bella... ¡Isabella! —parpadeé un par de veces y aparté la mirada de Edward para ver a María—. Alice y sus amigos se han ofrecido para acompañarnos al hotel, ¿no es estupendo?
Asentí y comenzamos a caminar, las chicas hablaban animadamente con Alice y Rosalie, en cambio yo iba unos pasos atrás de ellas a un lado de Edward. Resulta que no estábamos tan perdidas como creíamos, el hotel estaba a un par de calles de donde estábamos, lo cual me hizo sentir como una reverenda idiota.
—Fue genial verte de nuevo, Bella —me dijo Alice con una enorme sonrisa en su rostro, sonrisa que no llegó a terminar con la tristeza en su mirada.
—Lo mismo digo —Rosalie sólo se despidió con la mano y se alejó unos pasos con Alice—. Edward, yo... me gustaría hablar contigo, claro, si tienes un momento.
—De hecho nos están esperando y ya vamos retrasados, pero ¿quieres ir a cenar esta noche?
—Sí, dime dónde y nos vemos allá —respondí de forma efusiva, él sonrió y negó un par de veces.
—Yo pasaré por ti, ¿a las ocho te perece bien? —asentí y se fue con Alice y Rosalie.
—Supongo que ése Edward es el mismo del que nos has hablado, tu ex, ¿cierto? —me preguntó Irina.
-Sí, y Alice es la ex de Jasper, así como Rosalie es la ex de Emmett —mis dos amigas abrieron los ojos como platos, pues ellas no sabían esa parte de la historia.
Entramos al hotel y nos encontramos con mi hermana y Jacob, les contamos que nos habíamos perdido y cuando María iba a decirles quienes nos habían ayudado, le di un codazo para nada discreto haciéndola callar.
Estaba dando vueltas por la habitación, miré la hora y solté un sonoro suspiro al ver que apenas eran las siete y cuarto. Hacía más de diez minutos que estaba lista, me había puesto un vestido de color rojo que se ajustaba a mi cuerpo, largo hasta un poco más abajo de la mitad de mis muslos y mangas largas. Mi cabello lo dejé suelto con unos ligeros rizos en las puntas, mi maquillaje ligero pero resaltando mis ojos, por último unos zapatos también rojos de tacón alto completaban mi atuendo.
A las ocho en punto bajé al lobby y Edward ya me estaba esperando, a cada paso que daba mi corazón latía más fuerte y el nudo en mi estomago se hacía más grande, espero y esta noche no termine mal.
…
EDWARD POV.
Los últimos años habían sido todo un reto, no sólo para mí, sino también para mi hermana Rose. Al mudarnos a Londres creímos que eso nos ayudaría para olvidarnos de Bella y Emmett, respectivamente, pero no fue así y ninguno de los dos volvimos a ser los mismos. Terminamos el instituto e ingresamos a la universidad, donde el primer día de clases nos encontramos con cierta duendecilla, Alice nos contó que su mamá y su tía Renée habían tenido una fuerte discusión, por algo que su madre no le había dicho, y ella había tenido que irse con sus padres, a los cuales convenció para que la dejaran venir a estudiar diseño de modas a Londres. Unos días después conocimos a Kate, Laurent y Riley, los seis no llevábamos de maravilla y nos hicimos muy buenos amigos.
Después de nuestra graduación habíamos decidido hacer un viaje todos juntos, nuestro destino: Las Vegas. En un principio me había negado, pero bueno eran, cinco votos a favor y uno en contra así que no había tenido más opción que aceptar. Teníamos tres días ya en Las Vegas, y no me hubiese imaginado esta mañana cuando me levanté, que me encontraría nada más y nada menos que con Bella, y mucho menos que terminaría con una cita para cenar juntos.
—Mírate Edd, estás tan nervioso como un colegial en su primer cita —me dijo Riley con burla mientras yo no dejaba de caminar por la habitación.
—Callate, ya te viera yo en mi lugar —le respondí y él sonrió tristemente.
—No sabes lo que daría por estar en tu lugar, pero yo no tendré la suerte de volverla a ver —él había dejado a su novia un año antes de comenzar la universidad, y a pesar del tiempo, mi amigo seguía amando a esa chica.
—Ya es hora, me voy —Riley me deseó suerte y salí de la habitación.
Iría al hotel donde Bella se hospedaba caminando, no estaba muy lejos, así que quince minutos después ya la estaba esperando en el lobby. Al verla caminar a donde estaba yo tragué en seco, se veía hermosa con ese vestido rojo que le quedaba de infarto, al estar frente a mí me sonrió tímidamente y yo le devolví la sonrisa. Salimos del hotel en silencio y así permanecimos, hasta que llegamos al restaurante.
—¿Qué has hecho en estos años, Bella? —le pregunté rompiendo el silencio que nos rodeaba.
—Bueno, estudié arquitectura en la universidad de California, de hecho me acabo de graduar hace unos días —me respondió dándole un sorbo a su copa de vino—. ¿Y tú, qué has hecho estos años Edward?
—Me mudé a Londres, donde terminé el instituto y después ingresé a la universidad, estudié medicina.
Después de eso nos volvimos a sumergir en un tenso silencio, ella jugaba nerviosamente con su comida y de vez en cuando mordía su labio inferior, de una manera que me provocaba querer acortar la distancia que nos separaba y besarla hasta perder el aliento.
—Edward, yo necesito hablar contigo de lo que pasó y...
—Bella, lo pasado pasado es, ya no tiene caso hablar de eso ahora —la interrumpí, no quería remover algo que me había costado tanto enterrar y dejar atrás, al menos eso creía—. Sé que será difícil, pero me gustaría que al menos tratáramos de ser amigos.
—¿Amigos? ¿Quieres que seamos amigos? —no, no era precisamente su amistad lo que quería, pero ella no había confiado en mí y la confianza era lo primordial en una relación ¿no?—. Pues yo no quiero que seamos amigos, Edward, y si acepté venir a cenar contigo, fue precisamente porque necesitaba explicarte muchas cosas, pero en vista que tú no quieres escucharme, lo mejor es que me vaya —se levantó y sus ojos estaban llenos de lágrimas.
Al ver que yo no decía nada se fue. Me quedé en el restaurante por unos minutos más y después salí de allí, caminé por las calles sin rumbo fijo, pensando en todo y en nada. ¿Debí hablar con ella sobre mi supuesto engaño? ¿Debí decirle que aún la amaba?
¡Dios! Si ese día ella tan sólo me hubiese buscado para reclamarme, para golpearme o cualquier cosa, tal vez ahora todo sería distinto. Ante ese pensamiento una rabia inexplicable se apoderó de mí y, sin darme cuenta del cómo, llegué hasta el hotel donde estaba hospedada, pregunté el número de su habitación en recepción y subí hasta allá, a pesar de que yo dijera que no quería hablar del pasado, necesitaba saber por qué se fue sin darme la oportunidad de explicarle. Respiré profundo un par de veces y toqué a su puerta, ella me abrió y al verme se sorprendió.
—¿Qué haces aquí? —su voz sonó ronca y noté como sus ojos estaba rojos, sin duda había estado llorando.
—¿Por qué desapareciste de esa manera? ¿Por qué no me diste la oportunidad de explicarte cómo habían sido las cosas en realidad? —le reproché, ella se adentró en la habitación y la seguí cerrando la puerta tras de mí.
—Si tú hubieses estado en mi lugar, ¿qué habrías hecho Edward?... Imagina que llegas a casa de cualquier hombre y ves mi coche estacionado fuera, después te abre la puerta un hombre semidesnudo y te insinúa que se acuesta conmigo, y por último escuchas mi voz dentro de la casa —al final su voz se quebró y comenzó a llorar.
—Bella... yo...
—No me digas que me habrías dado la oportunidad de explicar las cosa, porque sabes que no es verdad —me interrumpió—. No tienes una idea de lo que fue para mí ese día, me sentí morir cuando te escuché en casa de Tanya... yo te amaba Edward, eras todo para mí. Muy tarde me enteré de la verdad y cuando te quise buscar, tú y tu familia se habían mudado a Londres.
Ambos nos quedamos en silencio, uno que era rotó por los sollozos ahogados de Bella. En el fondo sabía que si las cosas hubiesen sido al revés yo también me hubieran segado por los celos, pero... pero... ¡argh! Pasé mi mano por mi cabello en repetidas ocasiones, verla llorar me rompía el corazón y no pude controlar el impulso de acercarme a ella y abrazarla. En un principio se resistió a mi abrazo y trataba de alejarse de mí, pero yo no se lo permití, un momento después sus brazos se aferraron a mi cintura y siguió llorando, mientras yo acariciaba suavemente su espalda para tratar de tranquilizarla.
Estuvimos así por un largo momento, Bella dejó de llorar y levantó su rostro para verme a los ojos, mis manos cobraron vida propia y acaricié con suavidad sus mejillas limpiando sus lágrimas, Bella cerró sus ojos ante mi toque y soltó un suspiro entrecortado. No pude soportar más y acorté la distancia que separaba nuestros labios, la besé con desesperación, con pasión, pero sobre todo, la besé con amor.
Continuará...
¡Hola! Aquí les dejo el capítulo de hoy y espero que haya sido de su agrado, les adelanto que para el próximo capítulo ¡hay reencuentro!... Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos, si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, hacérmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también, a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Jueves: Siempre te Amaré (últimos capítulos)
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo? (últimos capítulos)
