Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 30
BELLA POV.
Respiré profundo en varias ocasiones antes de salir de mi habitación, Edward me estaba esperando abajo para salir a cenar y celebrar nuestro primer mes de novios; estaba tan nerviosa desde ayer que me enteré de mi embarazo, temía la futura reacción de Edward cuando le diera la noticia y eso no me ayudaba a tranquilizarme.
Bajé las escaleras con lentitud peldaño a peldaño y caminé directo a la sala, donde estaban mis padres con mi novio, Renée al verme me sonrió y yo le devolví la sonrisa.
—Estoy lista —anuncié llamando la atención de Edward que me recorrió de pies a cabeza con la mirada.
—No regreses tarde Bells —me dijo con cierto tono de advertencia Charlie y no pude evitar rodar los ojos.
—Charlie, nuestra hija ya no es una niña, déjala que regresé a la hora que quiera —le riñó Renée.
—Nos vemos —me despedí tomando la mano de Edward guiándolo hasta la puerta.
Salimos de la casa y caminamos hasta su Volvo, pero antes de abrir la puerta del copiloto, sus labios se posaron sobre los míos de manera tierna y dulce haciéndome suspirar.
—Te ves hermosa —me alagó antes de abrirme la puerta del coche y ayudarme a entrar.
No tenía ni idea de adonde me llevaba, pero cuando media hora después aparcó el coche en el estacionamiento del edificio donde estaba su departamento, supe donde cenaríamos.
Las puertas de ascensor se abrieron y caminamos por el pasillo hasta el departamento; cuando Edward abrió la puerta, jadeé y mis ojos se llenaron de lágrimas al ver todo lleno de flores y velas, había movido los sofás de la sala donde acondicionó una mesa para dos en el centro del lugar y la chimenea estaba encendida, todo era realmente hermoso y romántico
—Feliz aniversario amor —me dijo estrechándome entre sus brazos y besó mis labios.
—Esto es maravilloso Edward, te amo. Feliz aniversario amor —escondí mi rostro en el hueco de su cuello y respiré profundo un par de veces para calmarme y no soltarme a llorar, sin duda las hormonas comenzaban a hacer estragos en mí.
La comida estaba realmente deliciosa y para mi sorpresa Edward había cocinado, o al menos eso fue lo que me dijo; cenamos envueltos en una agradable charla, aunque eso no logró disipar del todo los nervios que sentía. Después de que terminamos de cenar Edward descorchó una botella de champaña y sirvió dos copas, me entregó una pero la rechacé.
—No puedo tomar alcohol, estoy tomando medicamentos —frunció el ceño y dejo ambas copas sobre la mesa.
—¿Estás enferma? —enferma no, sólo embarazada, quise decirle pero no me atreví pues no era le mejor manera de decírselo.
—No, es que... desde hace un par de días he tenido migraña y he estado tomado analgésicos para el dolor.
—Bella no me mientas, te conozco y sé que eso no es verdad.
—No es nada malo, te lo juro —me levanté, me cerqué a él y rodeé su cuello con mis brazos—. ¿Sabes? No tengo que volver a mi casa, Nessie me va a cubrir.
Me regaló una de sus sonrisas torcidas y me cargó al estilo novia llevándome hasta la habitación, donde me dejó con delicadeza sobre la cama. Entre besos y tiernas caricias nuestras ropas fueron despojadas de nuestros cuerpos, Edward y yo hicimos el amor de manera dulce y sin prisas, grabando a fuego mediante caricias y besos el amor que nos teníamos en la piel del otro, y juntos tocamos el mismo cielo al alcanzar el tan ansiado clímax de nuestra entrega.
Nos quedamos abrazados, Edward acariciaba en círculos mi desnuda espalda mientras ambos permanecíamos en silencio. Me acurruqué más contra su cuerpo, respiré un par de veces para tomar valor y decirle que dentro de unos meses seríamos papás.
—La razón por la cual no puedo tomar es porque... estoy embarazada —le solté sin más preámbulos la noticia, y cuando la última palabra salió de mis labios, sus caricias se detuvieron de manera abrupta.
Con temor levanté el rostro para verlo, su expresión era indescifrable, tenía la mirada perdida y los ojos abiertos desmesuradamente. Me senté apretando las sábanas contra mi pecho con fuerza, un par de lágrimas rodaron por mi mejillas a la vez que un suspiró entrecortado salía de mis labios.
—¿Embarazada? —me preguntó con un susurro apenas audible, sentándose al igual que yo.
—Sí, fue la noche que pasamos juntos en Las Vegas. Yo no había estado con nadie desde que nos separamos, no tomaba anticonceptivos y no usamos preservativo. Edward, yo entiendo si tú no... —no pude continuar hablando porque sus labios me silenciaron.
—Te amo Bella, me acabas de hacer el hombre más feliz del mundo. ¡Vamos a ser papás! —sus manos se posaron con dulzura sobre mi aún plano vientre.
Alcé mi mano y acaricié su mejilla enjugando de paso sus lágrimas, Edward estaba llorando. Me lancé a sus brazos que me recibieron con gusto y no pude reprimir mis propias lágrimas, Edward acariciaba mi cabello y me susurraba al oído una y otra vez lo feliz que estaba con la noticia; que tonta había sido al pensar que él no querría estar conmigo cuando lo supiera.
—Tenía miedo, creí que cuando te enteraras me ibas a dejar —le confesé en bajos susurros.
—No sé por qué esa idea cruzó por tu cabeza amor, pero ten por seguro que no hay nada que yo desee más en la vida, que formar una familia contigo.
—¿Sabes? Charlie te va a matar cuando lo sepa —él se tensó ante mis palabras y sus ojos reflejaban verdadero pánico.
Un par de días después, al fin podríamos poner en marcha nuestro plan para juntar a nuestros amigos, tomé mi móvil y marqué el número de Alice, que al tercer timbre contestó.
—¿Diga?
—Hola Alice, soy Bella. Sé que nuestra relación no es de lo mejor, pero realmente me gustaría que fuéramos amigas como años atrás. Realmente extraño a mi amiga —le dije y soltó un sonoro suspiro.
—A mí también me gustaría retomar nuestra amistad, y también extraño a mi amiga, Bella, pero...
—Vamos de compras —me apresuré a decir, sí, sé que fue un golpe bajo pero no tenía otra opción—. Pasó por ti en media hora, ¿qué dices?
—Está bien... ¡Vamos de compras! —chilló emocionada y respiré con alivio, al menos ya la primera parte de mi plan estaba funcionando.
Después de cortar la llamada le mandé un texto a Garrett, para pedirle que en cuanto Jasper estuviera en la cabaña, me avisará para yo llevar a Alice.
Media hora después estacioné mi coche fuera de la casa de los Cullen y Alice no tardó mucho en salir, se montó en el coche y nos pusimos en marcha rumbo al centro comercial. Recorrimos cientos de tiendas, compramos zapatos, ropa, accesorios, maquillajes, cremas y no sé que tanto más, pero no podía resistirme o sin duda Alice comenzaría a sospechar algo. Estaba agotada, pero al pasar por una tienda de ropa para bebés no pude resistirme y entré.
—Bella, mira este vestidito, es hermoso ¿no crees? —me dijo Alice mostrándome un pequeño vestido color rosa.
—Sí, es muy lindo —acaricié la prenda y suspiré, podía imaginarme a una pequeña niña de ojos verdes como su padre usándolo.
—¡Lo voy a comprar! Y si Ángela tiene una niña, se lo puedo regalar.
Recorrimos la tienda sin prisas, cada cosa que veía me emocionaba y no podía dejar de pensar en mi bebé, en si sería una niña o un niño; los meses que faltan para que pudiera tenerle entre mis brazos se me harán eternos. Salí de la tienda con unos pequeños patucos y un conjunto en color blanco, pues como no sabía el sexo de mi bebé, opté por comprar algo de color neutro, Alice no me preguntó nada al respecto, tal vez creyó que era un obsequio para el bebé de Angie.
Mi móvil vibró dentro del bolsillo de mis jeans y al sacarlo vi que era un mensaje de Garrett: "Misión cumplida, no tienes idea de lo difícil que fue, pero Jasper ya está en la cabaña" volví a guardar el móvil y solté un sonoro suspiro, ahora sólo restaba llevar a Alice.
—Alice, tengo que ir a recoger algo muy urgente, pero es a las afueras de la cuidad y no me gustaría ir sola. ¿Me acompañas? —puse mi mejor cara de cachorro abandonado made in Alan y suspiró derrotada.
—Bien, te acompaño.
Bajamos hasta el estacionamiento del centro comercial, metimos las bolsas en el maletero y nos montamos en el coche. Durante el camino Alice y yo hablamos de lo que habíamos hecho en los años que no nos vimos, me contó que estaba por abrir su propia boutique en conjunto con Rosalie, ella se haría cargo de los diseños mientras mi cuñada se encargaría de la finanzas del negocio. Dos horas después llegamos a la cabaña, Alice frunció el entrecejo al verla pero no dijo nada.
—Yo te espero aquí —oh no, claro que no lo harás, pensé desabrochando el cinturón de seguridad.
—Por favor Alice, me da un no sé que ir sola a la cabaña —soltó un bufó y salió del coche.
Yo también salí del coche y caminamos hasta la puerta de la cabaña, me percaté de que Alice no traía su bolso consigo pero tenía que asegurarme de que no trajera su móvil, le pedí que me lo prestará y me dijo que lo había dejado en el coche, hizo el amago de ir por el pero le dije que no era algo urgente. Abrí la puerta de la cabaña y lo primero que vi fue a un para nada contento Jasper, sentado a lo indio en el piso con la espalda apoyada en la pared.
—¡Vaya! Creí que me iban a dejar aquí y... —se quedó callado al ver que Alice me acompañaba.
—Bueno Jazz, sí te vas a quedar aquí encerrado, pero la buena noticia es que no lo harás solo —empujé a una desprevenida Alice dentro de la cabaña y, antes de que pudieran reaccionar, cerré la puerta con llave.
—¡Bella, abre! ¡No me puedes hacer esto! —chillaba Alice aporreando con fuerza la puerta.
—Lo siento chicos pero esta situación no puede seguir así, ustedes tendrán que hablar y solucionar sus problemas. Claro, si es que quieren salir de éste lugar —les dije con tranquilidad.
—¡Cuando salga de aquí, tú y Garrett me las van a pagar Bella! —gritó Jasper y fue lo último que escuché antes de regresar al coche.
Misión cumplida, ahora sólo restaba esperar a que dejen su orgullo de lado y hablen. Cuando llegué a mi casa todos estaban reunidos ahí, Edward en cuanto me vio entrar se acercó a mí con cara de preocupación, desde que se enteró de mi embarazo no quería que hiciera el más mínimo esfuerzo.
—Estoy bien Edward —le dije antes de que me preguntara algo.
Me abrazó por la cintura y besó mis cabellos, fuimos hasta la sala y por la manera en que Jake se comportaba con Nessie, supe que mi hermana ya le había dicho que sería papá. Nos sentamos en uno de los sofás libres y todos comenzamos a contarnos cómo fue que logramos cumplir nuestra parte del plan, Jacob no tuvo mayor complicación, pues sólo convenció a Emmett de que bajara al sótano de la su casa, el cual Emm y Jazz convirtieron en un salón de juegos con todos los servicios incluidos, y lo encerró ahí esperando que Nessie llegara con Rosalie. Los demás no tuvieron gran problema, a excepción de Nessie, claro.
…
NESSIE POV.
Después de que Bella se fuera por Alice yo me dispuse a ir y buscar a Rosalie a su casa, llegué y respiré profundo un par de veces antes de tocar el timbre, estaba realmente segura de que no le haría mucha gracia mi visita. Llamé un par de veces y unos minutos después la puerta fue abierta por la misma Rosalie, que me miraba para nada contenta.
—¿Qué haces aquí Vanessa? —me preguntó con acritud.
—No entiendo por qué te desagrado tanto, Rosalie —ella sonrió y negó en repetidas ocasiones.
—Tal vez sea por lo que le hiciste a Alice. ¡Oh no, espera! También puede ser que por tu culpa, Emmett me dejó —definitivamente el sarcasmo no era lo de esta chica.
—Lo que yo le hice a Alice sé que fue algo horrible, y no es que me quiera justificar, pero lo hice bajo la influencia de Tanya; ella y sus amigas me llenaron la cabeza de mentiras que por tonta creí. Espero algún día poder aclarar eso con Allie, y que volvamos a ser amigas como antes —me senté en las escaleras del porche y Rosalie se sentó junto a mí.
—Lo que pasó aquel día lastimó mucho a Alice, no tienes idea de lo que eso afectó su autoestima, siempre estaba triste y apagada, pero poco a poco la Alice alegre e hiperactiva fue volviendo, y no fue gracias a ti precisamente.
—Sé que tú y Edward la ayudaron a salir del abismo en el que yo la hice caer, y se los agradezco. Rosalie, aunque no me creas estoy arrepentida de todo lo que hice, cambiar de lugar con Bella me hizo darme cuenta de todos los errores que había cometido, en Forks supe lo que era tener amigos de verdad —no pude evitar sonreír al recordar esos días—. Pero con respecto a Emmett, yo no tuve nada que ver en su decisión de irse.
—¡Claro que sí! Si tú le hubieses dicho a Edward como encontrar a Bella, ellos habrían aclarado todo y... Emmett habría vuelto conmigo —al final su voz se apagó y bajó la mirada.
—No podía hacerlo, yo le hice una promesa a Bella. Pero a pesar de eso le dije todo a Jacob para que tratará de hablar con ella, aunque nunca lo quiso escuchar. No tienes una idea de lo que me costó que me escuchará, nada más mencionar el nombre de Edward ella se cerraba y salía huyendo... Mi hermana trató de localizarlo pero fue imposible, poco después nos enteramos que se habían mudado a Londres —sus ojos se llenaron de lágrimas y, arriesgándome a que me sacara los ojos, la abracé.
Rosalie no rechazó mi consuelo, al contrarió estuvo llorando en mi hombro por varios minutos; vaya, tal parece que la fiera Cullen no era de hierro como yo siempre había creído desde que la conocí. Una vez se calmó se separó de mí y limpió los restos de sus lágrimas, abrió la boca para decirme algo pero el sonido de mi móvil la interrumpió, le sonreí a modo de disculpa y saqué el aparato de mi bolso.
—Hola amor —dije en cuanto atendí.
—Todo listo, Emmett cayó redondo en la trampa. ¿Tienes las llaves de la casa?
—Perfecto, y sí las tengo, nos vemos después. Te amo —corté la llamada y volví a guardar mi móvil—. Lo siento, era Jake.
—Descuida, y tal parece que no eres la arpía que yo pensé Vanessa.
—¿Qué te parece si tratamos de ser amigas? Después de todo mi hermana está con tu hermano y eso nos convierte en familia —me dio una sonrisa sincera y estrechó la mano que le ofrecía—. Tengo que ir a recoger unas cosas a casa de Jazz y Emm, ¿me acompañas?
—No creo que sea buena idea, no quiero encontrarme con Emmett —me dijo con cierta nota de tristeza en su voz.
—Él no estará, a esta hora se encuentra en el hospital. Tengo que sacar unas cajas con cosas de Jake, pero él no puede ayudarme porque está en su taller —asintió derrotada y fue por su bolso.
Quince minutos después llegamos a casa de mis amigos, abrí la puerta y en la entrada estaba un par de cajas que Jake había dejado para hacer más creíble mi historia. Quise levantar una pero parecía que tenía piedras dentro, ¿cómo diablos se le ocurrió qué yo en mi estado iba a levantar esto? Claro, él aún no sabía sobre mi embarazo.
Rosalie miraba con tristeza la casa, su mirada se detuvo en una fotografía que habíamos tomado el día que terminamos la universidad y donde aparecíamos todo nuestro grupo, Emmett abrazaba a Irina y para cualquiera sería como ver a una pareja de enamorados.
—¿Me ayudas con esto? Las cajas están demasiado pesadas y no puedo cargarlas —su ceño se frunció en signo de confusión y me apresure a aclararle—: Estoy embarazada.
—En ese caso yo me encargó de las cajas, y en verdad muchas felicidades por tu bebé, Nessie —me dio una sonrisa que yo le devolví.
Bien, mientras Rosalie llevaba las cajas al auto repasé una vez más todo, tenía que cerciorarme que no olvidáramos nada; habíamos llenado la nevera que está en el sótano, o mejor dicho en el cuarto de juegos, con comida suficiente para una semana, sólo estarían encerrados por máximo tres días pero con Emmett era mejor prevenir; también habíamos dejado ropa tanto para Rosalie como para el grandulón, así como cosas de aseo personal.
—Espero que Rosalie no se moleste mucho conmigo, y que nuestra reciente amistad, no se vea perjudicada con esto —murmuré, en verdad quería tener la oportunidad de tratar a Rose.
—Ya están las cajas en el coche, ¿podemos irnos?
—Claro, sólo voy por algo que está en el sótano —caminé hasta la puerta que conducía al sótano con Rosalie siguiéndome.
Se escuchaban unos ruidos demasiado raros, ruidos que se iban haciendo cada vez más fuertes conforme bajábamos las escaleras, al llegar abajo casi me desmayó al ver a Emmett amarrado y amordazado tirado en el piso, me acerqué a él y le quité el pañuelo de la boca.
—Considérate viuda antes de casarte, voy a matar a Jacob —gruñó retorciéndose como gusano tratando de soltar sus manos.
—¿Serías capaz de dejar a mi hijo sin su padre? —abrió los ojos por la sorpresa ante mis palabras.
—¡Desgraciado! Ahora sí que lo mató, cómo se le ocurre embarazar a mi hermanita y... —se quedó cayado al ver a Rosalie parada a unos pasos de nosotros.
—Lamento lo que voy a hacer chicos, pero es la única manera de que esto se solucione. Así que... ¿Ven esa pequeña ventana? —les pregunté y ambos asintieron confundidos, confusión que yo aproveché para subir las escaleras—. Pues por ahí no pueden salir —dije para después cerrar la puerta con llave.
—¡Sabía que no podía confiar en ti, Vanessa! ¡Sácame ahora mismo de aquí, no puedes dejarme encerrada con éste orangután!
—¡Mira barbie, yo no soy ningún orangután! —bueno al menos ya estaban hablando, o gritándose en este caso.
Me aseguré de que la puerta estuviera bien cerrada y salí de la casa, para mi sorpresa Jacob me estaba esperando apoyado en mi coche.
—¿Amarraste y amordazaste a Emmett? —le cuestioné y sonrió con diversión.
—Él no quería bajar al cuarto de juegos, así que tuve que tomar medidas drásticas —me respondió encogiéndose de hombros, me acerqué a él y dejé un casto beso en sus labios.
Ya no podía seguir ocultándole mi embarazo, así que se lo diría justo ahora, así como va y sin anestesia, sólo rogaba porque no le diera un infarto.
—Jake, estoy embarazada —sus ojos se clavaron en los míos y poco a poco una sonrisa se fue formando en sus labios.
—¿Un bebé? ¿Vamos a tener un bebé? —asentí como respuesta a sus preguntas y soltó un grito de júbilo.
Sus brazos rodearon mi cintura y me alzó unos centímetros del suelo dando vueltas, sus labios buscaron los míos que no se negaron al contacto, besándome de manera dulce y con amor.
Regresamos a mi casa, donde ya estaban todos menos mi hermana, Edward caminaba de un lado a otro revolviendo su cabello con preocupación, la cual se esfumó cuando Bella llegó y se cercioró de que estaba en perfectas condiciones. Nos sumergimos en una charla que giró en torno a cómo fue que habíamos hecho para cumplir nuestra parte del plan, y después de un rato, Alec propuso que brindáramos para celebrar.
—Bella/Nessie no toma —dijeron al mismo tiempo Edward y Jacob.
—¿Por qué no? —preguntó Angie mirándonos a mi hermana y a mí de hito a hito.
—Bella y yo estamos embarazadas —les dije y las felicitaciones por parte de nuestros amigos no se hicieron esperar.
—Los compadezco chicos, Charlie los va a querer matar cuando sepa que será abuelo y por partida doble —dijo Garrett carcajeándose y tanto Jake como Edward se pusieron pálidos.
Continuará...
¡Hola! Aquí les dejo el capítulo de hoy y espero que haya sido de su agrado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos, si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
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Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también, a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír (últimos capítulos)
Martes: Juegos del Destino (últimos capítulos)
