Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 31
BELLA POV.
No había pasado más de un día desde que enceramos a los chicos, y ya los nervios me estaban matando. No había podido dormir bien y por si fuera poco, esa tarde vendían a comer Edward y Jacob, para darles a Charlie y a Renée la noticia de que serán abuelos y ruego porque Dios nos ampare.
—Chicas, hoy están muy calladas. ¿Ocurre algo? —nos preguntó Renée.
—No es nada mamá, es sólo que... estamos preocupadas por los chicos —le respondí y continuamos poniendo la mesa.
—Yo no estoy de acuerdo con eso que hicieron, debieron dejar que ellos por sí solos arreglaran sus problemas —nos reprendió Renée y Nessie rió por lo bajo.
—Mamá, si no les dábamos un empujoncito, ellos no habrían hablado así fuera el fin del mundo —rebatió Nessie y yo asentí en acuerdo.
El sonido del timbre nos hizo saltar a mi hermana y a mí, intercambiamos miradas y ambas fuimos corriendo a abrir. Al abrir la puerta nos encontramos con unos más que nerviosos Jacob y Edward, me acerqué a mi novio y lo saludé con un beso en los labios, beso que con gusto me devolvió; caminamos hasta la sala donde estaban Charlie y Alan jugando, al ver a mi papá Edward se tensó y tragó en seco.
—Hola muchachos, ¿qué tal les va? —le preguntó amablemente, una amabilidad que estaba segura se iba a esfumar en un abrir y cerrar de ojos.
Los chicos se enfrascaron en una amena charla con su suegro, unos minutos después Renée nos avisó que la comida estaba lista y pasamos al comedor. Durante la comida, ni Edward ni Jacob dejaron de moverse con nerviosismo, a lo que mis padres y Alan los veían confundidos.
—¿Por qué están tan nerviosos chicos? —preguntó Renée viéndonos a los cuatro con el ceño fruncido.
—¿Nerviosos? No, claro que no estamos nerviosos —Edward estiró su mano para tomar su vaso de agua, pero lo golpeó volcándolo sobre la mesa.
—Ya está bueno de darle vueltas al asunto, de todos modos se van a enterar —dijo Nessie y Jacob se hundió tanto le fue posible en su silla.
—¿Enterarnos de qué? —por el tono de voz de Charlie supe que se estaba impacientando, algo nada bueno teniendo en cuenta la noticia que le daríamos.
—Lo que pasa es que... que Nessie y yo... ella y yo... bueno, nosotras... ustedes van a... —no podía armar una frase coherente de lo nerviosa que estaba.
—Lo que mi hermana quiere decir es que... ¡Felicidades, van a ser abuelos! —solamente Nessie podía soltar una noticia como esta así como así.
Renée nos veía emocionada y con lágrimas en los ojos, Alan tenía el ceño fruncido y miraba su plato fijamente, Charlie se quedó quieto tanto que parecía una estatua de jardín, y los chicos, bueno ellos estaban listos para echarse a correr ante la más mínima señal de peligro.
—Haber, creo que no escuché bien. ¿Qué diablos fue lo que dijiste Vanessa? —oh no, la llamó Vanessa señal de que estaba muy, pero muy molesto.
—Nessie y yo estamos embarazadas —respondí y Charlie se levantó de su silla como impulsado por un resorte.
Pasó de una tonalidad blanca fantasmal a una roja brillante, después pasó del rojo a morado y terminó en una nada saludable tonalidad de azul para segundos después caer al suelo. ¡Dios, lo matamos! Todos nos pusimos en pie rápidamente y nos acercamos a él, pero no estaba inconsciente ni nada por el estilo, estaba... ¿él estaba buscando algo debajo de la mesa? Un par de minutos después encontró su pistola, se puso en pie y... un momento ¿pistola?
—¡Yo los mato porque los mato! —gritó apuntándoles a los chicos con el arma.
—Por Dios papá, baja esa pistola —le pedí tranquilamente, aunque en ese momento lo menos que sentía era tranquilidad, parándome frente a Edward. Acción que mi hermana imitó, situándose frente a Jacob.
—Charlie, mi vida dame esa pistola —intervino una asustada Renée.
—¡No, no y no! ¡Estos dos no salen vivos de mi casa!
—¡Sí, sí papá mátalos, mátalos! —chilló Alan brincando y aplaudiendo parado sobre su silla, al puro estilo Alice.
—¡Cállate Alan! —gritamos al mismo tiempo Renée, Nessie y yo. Y es que veía que el hombre estaba apunto de soltarles un plomazo a los chicos, y él todavía le daba más ánimos.
—Papá por favor, piensa en nosotras, en tus nietos. ¡Por el amor de Dios! Baja esa arma —le pedí completamente desesperada.
—Charlie, hablemos como las personas civilizadas que somos. Yo amo a Bella, me voy a casar con ella y le daremos a nuestro hijo una familia, ellos dos son la luz de mi vida —Edward se movió quedando a mi lado y tomó mi mano.
Si no fuera que estamos en medio de una situación de los caótica y delicada, me lo hubiese comido a besos, era tan lindo.
—Charlie, tú me conoces desde que soy un niño, créeme cuando te dijo que Nessie y este bebé que vamos a tener son lo más importante para mí. La amo y, si ella me acepta, nos vamos a casar —mi hermana le sonrió emocionada a Jake y besó su mejilla.
Mi papá bajó la pistola y un suspiro de alivio abandonó mis labios, Edward a mi lado se relajó y un poco de color volvió a su rostro. Charlie rascó su cabeza y soltó un sonoro suspiro antes de hablar.
—Bien, cásense pues. Pero... ¡Primero los mato! —y ahí íbamos de nuevo.
—¡Yo también quiero jugar! —gritó Alan.
Todo pasó muy de prisa, se escuchó el ruido de dos disparos y el golpe sordo de dos cuerpos caer al piso.
Me quedé en shock y con la mirada fija en el cuerpo de Edward que yacía tirado en el piso, era consciente de los gritos histéricos de Renée y los sollozos de Nessie, pero yo no me podía mover de mi lugar, como tampoco podía hablar, gritar o hacer cualquier otra cosa.
—¡Los mataste, lo mataste papá! —chillaba Nessie una y otra vez presa de la histeria.
—Yo no los maté, el arma está descargada —murmuró Charlie lleno de confusión.
Nessie paró de llorar y gritar de forma abrupta, y yo clavé la mirada en Charlie, que estaba más pálido que un fantasma. Si la pistola estaba descargada, ¿qué fueron esos disparos que escuchamos?
—Yo los maté —dijo Alan con una sonrisa de orgullo en su rostro, mostrándonos la pistola que tenía en sus manos.
—¡Jesús bendito! ¿De dónde sacaste eso, Alan?
—Mamá, me la regaló papá la navidad pasada ¿ya no lo recuerdas? —respondió como quien habla del clima. ¿Charlie le había regalado una arma a Alan?
—Es de juguete —se apresuró a defenderse Charlie y Alan asintió jalando el gatillo, al hacerlo el bendito juguete emitía el sonido de los disparos.
—Entonces ellos...
—Sólo están desmayados —terminó Renée la frase de Nessie y el alma me volvió al cuerpo.
Me arrodillé junto a Edward, lo sacudí un par de veces para que despertara pero nada. Un par de minutos después Renée me entregó un algodón mojado con alcohol y lo pasé por su nariz para que lo oliera, poco a poco comenzó a volver en sí y abrió los ojos confundido.
—¿Qué m-me pasó? —preguntó y lo ayudé a ponerse en pie.
—Tú y Jake se desmayaron —le informé y se sentó en una silla.
—Pero si yo escuché los disparos —dijo Jacob frunciendo el ceño y sentándose al igual que Edward.
—Bueno... eso fue causa de Alan y su... pistola de juguete —dijo Renée avergonzada.
Alan sonrió ampliamente con cara de angelito, ¿angelito? Sí claro, un completo demonio es lo que era, tremendo susto el que nos había pegado.
Pasado todo el lío, tuvimos que tomarnos una tila para los nervios, Renée nos felicitó y hasta una cuantas lágrimas de emoción derramó por la futura llegada de sus primeros nietos. Charlie aún no estaba muy conformé con la idea de ser abuelo, y si las miradas matarán, Jacob y Edward ya estarían diez metros bajo tierra, pero aunque él lo negara estaba emocionado con la idea, lo podía ver en sus ojos. Alan por su parte se puso feliz ante la idea de ser tío, pero nos advirtió que por lo menos uno de los bebés tenía que ser niño para poder jugar fútbol con él.
Los siguientes dos días se pasaron volando, al día siguiente de que mis padres se enteraran de que serían abuelos, Edward y yo les comunicamos la noticia de mi embarazo a mis suegros, los cuales tomaron la noticia con alegría y emoción. Esme nos abrazó a ambos hecha un mar de lágrimas e inmediatamente comenzó a planear hasta la primera comunión del bebé, y no siguió hasta planear su boda, porque Edward le cortó el rollo. Carlisle igualmente nos felicitó y, aunque fue un poco menos entusiasta que su esposa, se notaba a kilómetros de distancia lo feliz que lo hacía la llegada de su primer nieto.
Charlie ya había digerido la noticia, y aunque aún disimulaba, estaba pendiente de Nessie y de mí, de que comiéramos bien y a las horas debidas para que sus nietos nacieran sanos y fuertes.
—Bien, pues aquí estamos —murmuró Edward deteniendo el coche y solté un sonoro suspiro, había llegado el día en que el encierro de nuestros amigos terminaría.
Me abrió la puerta del coche y me tendió su mano para ayudarme a bajar, caminamos hasta la cabaña y le di la llave para que abriera, cuando Edward abrió la puerta cerré los ojos asustada por la escena que nos pudiéramos encontrar dentro, por mi cabeza pasaron muchas opciones, desde las más sangrientas hasta las más hermosas y románticas.
Edward tomó mi mano y le dio un ligero apretón, volví a suspirar y abrí los ojos, nos adentramos en la cabaña y ni Alice ni Jasper se encontraban por ningún lado, los buscamos en la pequeña cocina, en la sala, en el baño y por último nos encaminamos hacia la recamara. Abrí la puerta con lentitud y mi corazón latía desenfrenado dentro de mi pecho, pero al verlos recostados y abrazados en la cama mientras charlaban, reían y compartían tiernos besos, el temor que sentía se esfumó; Edward me abrazó por la espalda apoyando su barbilla en mi hombro y ambos sonreímos.
—¿Debo preocuparme por una posible venganza? —al escuchar mi voz ambos se giraron bruscamente a vernos y se pusieron en pie.
—No, creo que no. Gracias, de no ser por ustedes nunca habríamos dejado nuestro orgullo de lado, y nunca hubiésemos arreglado nuestras diferencias —Jasper le sonrió a Alice y la abrazó por la cintura besando el tope de su cabeza.
—No podría estar más de acuerdo con Jasper, gracias a ustedes estamos juntos de nuevo —me emocioné tanto que no pude reprimir las lágrimas y abracé a mis amigos, las hormonas estaban haciendo estragos en mí.
—No tienen nada que agradecer, y mejor nos vamos, que nos están esperando —dijo Edward y salimos de la cabaña.
De regreso a mi casa, nos sumergimos en una agradable charla, hasta que Alice y Jasper preguntaron qué les habíamos dicho a los demás para justificar su ausencia y nos los buscaran.
—Nada, en realidad. Emmett y Rosalie están encerrados en el sótano de tu casa, Jazz. María y Riley están en casa de los padres de Alec, los cuales salieron de viaje con Jane, esa casa es una fortaleza y de ahí no salían aunque no los hubiésemos encerrado. Y por último, Irina y Laurent fueron privados de su libertad en el departamento de Edward —ambos se veían confundidos pero después se soltaron a reír, risas a las cuales Edward y yo no tardamos en unirnos.
—¿A quién se le ocurrió el plan? —preguntó Alice.
—Todos cooperamos para llevarlo a cabo, ¿puedes creer que Nessie convenció a Rose para que la acompañara a casa de Jazz y Emmett? —Alice abrió los ojos sorprendida ante las palabras de mi novio.
—Vaya, yo pensé que Vanessa no era capaz de hacer algo por alguien que no fuera ella misma —las palabras de Alice me molestaron, está bien que Nessie haya sido una arpía en su momento con ella, pero estaba arrepentida de todo y había cambiado.
—Alice, Nessie y tú tienen pendiente una larga charla. Y vas a hablar con ella, así tenga que encerrarlas a las dos en una misma habitación —no dijo nada, sólo se cruzó de brazos y bufó.
Llegamos a casa y en la sala nos estaban esperando Angie, Alec, María y Riley; los cuales nos dijeron que los demás aún no volvían. Nos sentamos y comenzamos a charlar, unos minutos después llegaron Irina, Laurent, Jacob y una pálida Nessie con la mirada perdida y que se aferraba a mi cuñado como una lapa.
—¿Qué le pasa a Nessie? —le pregunté a Jacob y el muy idiota se rió, ¡se rió!
—Yo... yo necesito... ayuda psicológica después de lo que vi. Mi hermana... no de sangre, pero mi hermana al fin de cuentas... estaba enrollada con Laurent en la cocina... ¡Por Dios, en la cocina! Eso me ha traumatizado de por vida —dijo Nessie sentándose en uno de los sofás, mientras los aludidos se sonrojaban y los demás estallábamos en carcajadas.
—Edward, no pretenderás que vivamos en ese departamento después de eso ¿verdad? —le pregunté espantada y dejando de reír de golpe.
—Tranquila amor, que a mí tampoco me hace gracia vivir ahí.
—¡¿Dónde estás Jacob Black?! —el gritó tronador de Emmett nos hizo botar a todos del susto—. ¡Allí estás maldita sabandija! Corre y que sea rápido, porque si te alcanzo, te despellejo con mis propias manos —detrás de él venían Rosalie, Kate y Garrett.
—Emmett, tranquilo hermano, era la única manera de que tú y Rosalie hablaran y...
—Y precisamente, porque Rose y yo estamos juntos de nuevo, es que te doy la oportunidad de correr. No te voy a matar porque me hayas encerrado, te voy a matar porque... embarazaste a mi hermanita —le dijo asiendo crujir los huesos de sus manos.
—¡¿Qué tú qué?! —gritó Jasper poniéndose en pie de un salto.
—¡Dejen de comportarse como un par de críos! Sí, Jacob y yo vamos a ser papás —le di una mirada a mi hermana pidiéndole que no dijera nada, pero la muy ingrata sonrió y agregó—: Al igual que Bella y Edward.
Jasper se arremangó las mangas de su camisa, mientras Emmett se estiraba como si fuera a correr la maratón.
—Corran —gruñeron al unisono los hermanos Whitlock de forma sombría y amenazante.
Jacob y Edward no se lo pensaron dos veces, y salieron disparos fuera de la casa seguidos por unos furiosos Jasper y Emmett.
—No pasa nada, ya volverán cuando se cansen. ¡Voy a ser tía! —chilló Rosalie antes de envolverme con su brazos.
María, Irina, Riley, Laurent, Kate y Garrett nos felicitaron a Nessie y a mí, Alice también me felicitó y a Nessie ni siquiera la volteó a ver. Tomé del brazo a mi hermana con una mano y con la otra a Alice, y no sé como, pero las arrastré hasta el estudio a ambas, las dejé dentro y cerré la puerta.
Tal parecía que eso de encerrar a las personas para que arreglaran sus problemas funcionaba muy bien, y esperaba que esa no fuera una excepción.
…
NESSIE POV.
Bella nos encerró a Alice y a mí en el estudio, mi prima suspiró con frustración y se acercó a la ventana. Me senté en uno de los sofás de cuero negro y comencé a jugar nerviosamente con el dobladillo de mi blusa, después de unos minutos sumergidas en un tenso silencio, me impaciente y me dispuse a hablar.
—Bien, diré lo que tengo que decir y mientras más pronto lo haga, más pronto saldremos de aquí —Alice se giró y clavó su mirada en mí—. Sé que lo que te hice no tiene perdón, me porté contigo como la peor persona del mundo y tú no te lo merecías.
—Sí que no me lo merecía, Vanessa. Nunca me esperé algo así y mucho menos de ti, de ti que eras como mi hermana para mí. Cuando me mudé aquí pensé que ya no estaría sola, pero fui tan ilusa al creer eso, al creer que tú y yo seríamos inseparables como cuando eramos niñas —de sus ojos caían incontrolables lágrimas, al igual que de los míos.
—El día que mamá me dijo que te mudaría con nosotras me puse muy feliz, después de que llegaste, mis amigas al ver que yo me estaba alejando de ellas, comenzaron a meterme ideas estúpidas en la cabeza, ideas que poco a poco fui creyendo. Tanya me dijo que tú lo que querías era desplazarme y... ¿Recuerdas cuando quedamos con Renée, para ir a correr las tres al parque? —ella asintió para que continuara—. Esa mañana ustedes dos se fueron solas y me dejaron, así fue como comencé a creer que lo que ellas decían era verdad.
—Mi tía no quiso despertarte, por eso nos fuimos sin ti —susurró y se sentó frente a mí.
—Tanya supo aprovechar que yo me encontraba muy dolida y vulnerable, así fue como me convenció de que lleváramos a cabo su plan para que James se acercara a ti. ¿Sabes? Recuerdo perfectamente lo que me dijiste aquel día antes de irte de la cafetería, me dijiste que algún día me iba a arrepentir de todo eso y te iba a pedir perdón, me juraste que nunca me ibas a perdonar pero... aun así Alice, te pido perdón por todo lo que hice.
Ambas llorábamos a mares, al fin había podido pedirle perdón y aunque ella no me perdonara, al menos mi consciencia quedaría tranquila. Me levanté dispuesta a gritarle a Bella hasta que me abriera la puerta, pero no había dado ni tres pasos cuando la voz de Alice me detuvo.
—Nessie, te perdono. De corazón te perdono —me dijo y nos fundimos en un abrazo sin dejar de llorar.
—No saben cuánto me alegra verlas así —dijo Bella parada junto a la puerta.
Alice y yo nos acercamos a ella y la abrazamos, después de todo, si habíamos hablado fue gracias a mi hermana.
—Ahora tengo dos hermanas, y dentro de unos meses, voy a ser tía por partida doble. ¡Esto es genial! —las tres reímos por las palabras de Alice.
Volvimos a la sala, donde nos encontramos con un Emmett a punto de sufrir un paro cardíaco, a causa de haber correteado a mi cuñado y a mi novio, tirado en un sofá mientras Rosalie le echaba aire con un cojín.
—¿Todo bien, amor? —me preguntó Jacob acercándose a mí y me acurruqué entre sus brazos.
—Sí, de hecho, más que bien —le respondí con una enorme sonrisa en el rostro.
Continuará...
¡Hola! Oh mi Dios, estamos llegando al final de esta historia y aquí les dejo el penúltimo capítulo, espero que haya sido de su agrado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos, si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, hacérmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también, a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír (últimos capítulos)
Martes: Juegos del Destino (últimos capítulos)
