Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 34: OUTTAKE FELIZ HALLOWEEN

BELLA POV.

Me di un último vistazo en el espejo, me sentía completamente ridícula vestida así, digamos que mi disfraz de diablesa no terminaba por convencerme para ir a esa dichosa fiesta de Halloween, y es que vamos, un vestido de finos tirantes color rojo que en la parte de atrás justo a la altura de mi trasero tenía una tonta y ridícula cola, alto hasta un poco más arriba de mis rodillas y ajustado al cuerpo, unas pantimedias de color rojo y zapatos de tacón, también rojos obviamente. Mi cabello completamente liso y un bonito, nótese el sarcasmo, par de cuernos adornaban mi cabeza.

—¿Estás lis...? —Edward no pudo terminar su pregunta pues se quedó mudo al verme—. Amor te ves... te ves...

—¡Sí, ya lo sé! Me veo ridícula, no tienes que decírmelo —lo interrumpí y fui a buscar mi bolso.

—¿Ridícula? Amor te ves jodidamente sexy, tanto que si no fuera que nos están esperando en la fiesta, usted no saldría de esta habitación señora Cullen —sus brazos rodearon mi cintura y junto nuestros labios de manera suave.

—Anda que se nos hace tarde mi sexy vampiro —sí, mi esposo estaba disfrazado de vampiro, una mejor y súper mejorada versión de Drácula.

Salimos de la casa y nos montamos en el coche, se preguntaran ¿de quién fue la idea de esta fiesta? Bueno, pues nada más y nada menos que de mi cuñada y de mi prima, sólo a ellas se les puede ocurrir hacer una fiesta de disfraces en Halloween para la inauguración de su nueva boutique. Mis padres y mis suegros se quedaron cuidando de los niños en casa de los primeros, no quisieron que buscáramos una niñera, bueno un par de niñeras ya que son trece niños, y es que según ellos nadie los cuidaría mejor que sus abuelos.

Al llegar a la fiesta y ver a Emmett, tanto Edward como yo nos soltamos a riendo a carcajada limpia, mi amigo se veía más que ridículo con su disfraz de calabaza, una anaranjada y gigantesca calabaza.

—¡Rosalie! Te dije que me veía como un maldito idiota con este disfraz —dijo haciendo un infantil puchero.

—Amor no les hagas caso, te ves genial —respondió mi cuñada luchando contra las ganas de reírse.

Rosalie llevaba un disfraz de... mmm... la verdad no tengo idea, vestía una túnica blanca, su cabello todo enmarañado como si se hubiese electrocutado, se había maquillado de tal modo que lucía más pálida que una hoja de papel, sus labios de una tonalidad purpura y sus ojos eran enmarcados por sombra de color negro al igual que el delineador, pero aún así se veía hermosa. Jacob estaba disfrazado de zombi y Nessie de bruja, una muy sexy bruja dicho sea de paso.

Los únicos disfraces que estaban relacionados eran los de Garrett y Kate, ellos eran Homero y Morticia, esos personajes de los locos Addams. Laurent estaba disfrazado de Frankeinstein e Irina de ángel de la oscuridad, enfundada en un ajustado vestido negro y sus alas eran como de murciélago, Alec era el Guasón y Ángela Gatúbela, María estaba disfrazada de Malefica y Riley de calavera, por último estaban Jasper disfrazado de pirata al puro estilo Jack Sparrow y Alice como Emily, el personaje de la película: El Cadáver De La Novia.

La fiesta fue todo un éxito, y gracias a Dios antes de media noche las personas se comenzaron a ir, un cuarto para las doce íbamos todos hasta donde estaban aparcados nuestros coches y de pronto mi móvil y los de las chicas comenzaron a sonar, mi ceño se frunció al ver que era un texto de Renée y me apresuré a verlo.

Sé que es tarde pero ¿podrían pasar por los niños? Surgió una complicación y no pueden quedarse en casa.

—Es Renée, quiere que pasemos por los niños —dijimos al unísono.

Todos intercambiamos miradas y nos apresuramos a subir a los coches, ¿les pasaría algo a los niños? Mi corazón dio un vuelco ante ese pensamiento y me comencé a poner muy nerviosa, Edward al notarlo le dio un ligero apretón a mi mano y pisó el acelerador hasta el fondo. Todos llegamos al tiempo, bajamos de los coches y prácticamente corrimos hasta la puerta, pero todo dentro de la casa estaba en penumbras, no había ni una sola luz encendida. Nessie fue en busca de la llave que Renée tenía escondida en una planta del porche, y cuando la quiso meter en la cerradura la puerta se abrió sola, ¡sola!

—Tal vez... dejaron la pu-puerta abierta —tartamudeó Nessie.

No voy a negar que un escalofrío recorrió mi columna y los pelos se me pusieron de punta mientras nos adentrábamos en la casa, y solté un sonoro grito, cuando la puerta se cerró tras nosotros.

—Esto no me gusta para nada, mejor vayámonos —Emmett fue hasta la puerta pero no la abrió.

—¿Qué pasa Emm? Apúrate que yo también me quiero ir —lo apresuró Alice.

—No se puede abrir, parece que está cerrada con llave —Jasper apartó a Emmett y trató de abrir varias veces pero nada.

A cada segundo el pánico se apoderaba de mí, sentía que me faltaba el aire y comencé a caminar de espaldas adentrándome más en la casa, mientras los demás trataban de abrir la puerta, de pronto me vi envuelta en... ¿telarañas? Sí, definitivamente eso era, y si había telarañas quiere decir que también hay arañas, y yo le tengo fobia a las arañas.

—¡E-Edward! —chillé cuando sentí como una enorme y peluda tarántula caminaba por mi hombro.

—¿Qué te pasa amor? —preguntó llegando hasta mí.

—Quitámela ¡Quitámela! —él me miró confundido—. La tarántula, idiota. ¡Por Dios quitámela!

—¿De qué tarántula ha...? ¡Carajo! —sus ojos se abrieron como platos y se quedó estático.

—No te muevas Bella —me aconsejó Jasper y con un rápido movimiento me quitó la espantosa araña de encima.

Un par de minutos después Edward salió de su estado catatónico, resulta que le tiene pavor a las arañas, por eso se quedó así cuando la vio. Tratamos de llamar a Renée, pero nuestros móviles estaban muertos, no teníamos ni una misera barra de señal, tratamos de usar el teléfono de la casa pero no había linea. Escuchamos pasos en la planta de arriba y decidimos subir, tal vez eran mis padres o mis suegros.

—Yo no pienso subir ni un solo peldaño de esa escalera, en las película de terror cuando alguien va a investigar algo, siempre termina muerto —dijo Emmett y Rosalie lo hizo subir las escaleras a empujones delante de nosotros—. No lo puedo creer Rose, tú que eres el amor de mi vida, me estás sacrificando como a un maldito cordero y...

Emmett se quedó callado, todos estábamos en completo silencio, es más ni siquiera respirábamos. De una de la habitaciones provenían unos ruidos terroríficos, escalofriantes, todos intercambiamos miradas aterrados y cuando estábamos por echarnos a correr escaleras abajo, escuchamos risas de niños.

—De seguro los niños están viendo una película de terror —murmuró Alec tras aclararse la garganta.

—De ser así, Esme y Renée tendrán que darnos una explicación, Sarah e Ian tendrán pesadillas por días —gruñó Rosalie caminando con decisión hasta la habitación de donde provenían los sonidos y todos la seguimos.

Entramos a la habitación y efectivamente la televisión estaba encendida, pero no había nadie dentro de la habitación, Ángela se acercó a la televisión para apagarla pero de pronto la imagen se fue.

—Y ahora es cuando la niña sale del televisor y nos mata a todos —dijo con tono de burla Laurent.

Irina fue la única que se rió de la broma de su esposo, de pronto se quedó callada y sus ojos se abrieron como platos, abría y cerraba la boca como un pez fuera del agua y apuntaba con su dedo la esquina de la habitación tras nosotros, nos giramos lentamente, o al menos yo lo hice y... ¡por Dios santísimo! Mi alma abandonó mi cuerpo cuando la vi, era la niña de la que hablaba Laurent.

—¡Corran! —gritó Kate y no necesito repetirlo de nuevo, todos nos echamos a correr seliendo de la habitación como perseguidos por el mismísimo Satanás.

Entramos a la que era mi antigua habitación y cerramos la puerta tras nosotros, la trabamos con las mesitas de noche, un par de sillas y... ¿Emmett?

—Es del tamaño de un ropero, será de ayuda —dijo Riley encogiéndose de hombros.

La habitación no estaba muy iluminada, las luces no funcionaban y sólo nos iluminaba la luz de la luna que se colaba por la ventana, pero era suficiente para tener una visibilidad decente de nuestro entorno. Las chicas y yo nos sentamos en la cama y los chicos se sentaron en el suelo, nos quedamos unos minutos en silencio, no podía creer que esto estuviera pasando, era como una horrible pesadilla de la cual ya quería despertar.

—Ya hermano, tranquilo —dijo Jasper, que estaba sentado junto al armario—. Joder, yo también estoy nervioso Edward, pero quita tu mano de mi hombro ¿quieres?

—Jasper, yo no tengo mi mano sobre tu hombro —respondió mi esposo confundido.

—¡Mierda, mierda, mierda! —exclamó poniéndose en pie de un salto y alejándose del armario—. Dentro de tu armario hay algo Bella. Les juro que sea lo que sea, esa cosa tenía su mano sobre mi hombro.

La puerta del armario se comenzó a abrir lentamente, y un rechinido que provocaba que se me pusieran los pelos de punta, inundo la habitación. Alice soltó un chillido y de un salto se levantó corriendo hasta la puerta, comenzó a quitar los muebles que la trababan y a los pocos segundos todos estábamos ayudándola desesperados por salir de aquí. Al salir de la habitación corrimos hasta la habitación al final del pasillo y Rosalie abrió la puerta, pero no alcanzamos a entrar, cuando un montón de murciélagos nos hicieron correr por el pasillo y después escaleras abajo mientras estos volaban sobre nuestras cabezas.

Cuando vi que la puerta para salir al jardín estaba abierta, fui la persona más feliz del mundo y no dude ni un segundo en correr hacia allá. Todos salimos al jardín y gracias a Dios los murciélagos habían desaparecido, mi respiración era errática y mi corazón parecía que se saldría de mi pecho, no creo poder resistir un susto más.

—Hay una forma de salir de aquí, podemos saltar la barda —dijo Garrett y mis ojos viajaron hasta la barda, esa idea no me convencía mucho, pero había dos opciones: la primera era quedarme aquí y esperar a que me diera un infarto, o saltar la dichosa barda y arriesgarme a romperme un hueso. Prefiero mil veces romperme un hueso.

—Por la piscina hay una escalera —dije o más bien grité, emocionada porque con la escalera sería más fácil salir.

Fuimos a buscar la escalera, algo en la piscina llamó mi atención, era una persona pero no estaba nadando precisamente.

—En la piscina hay una persona muerta —susurré tan bajo que creo nadie me escuchó.

—¿Qué dijiste Bella? —preguntó Ángela acercándose a mí.

No le respondí, y no porque no quisiera hacerlo, si no que no podía hablar y mi cuerpo se sacudía de miedo. Con mi dedo tembloroso apunté la piscina, Angie dirigió su mirada hacia allá, soltó un grito ahogado y se cubrió con las manos la boca cuando vio el cuerpo que flotaba sobre el agua.

—¿Bella? ¡Bella! —Edward me tomó por los hombros y me sacudió un par de veces.

—¡Jesús resucitado! Hay una persona en la piscina y está mu-muerta —dijo María, su voz me sacó del shock y me lancé a los brazos de Edward.

—No me quiero morir Edward, sácame de aquí, ¡sácame de aquí! —chillé histérica y me solté a llorar, estaba a punto de un colapso nervioso.

—¡Feliz Halloween! —al escuchar ese grito mi llanto sesó de inmediato.

Me giré lentamente para encontrarme con mis padres, mis suegros, Alan, mis sobrinos y mis hijos que estaban observándonos de los más divertidos. ¡Ah! Y también estaban Annie y sus padres.

—Ustedes... pero... ¿cómo...? —murmuraba Nessie sin poder formar una frase coherente.

—Nosotros estábamos viendo una maratón de película de terror y a los chicos se les ocurrió la idea de esto —dijo mi adorada madre con una sonrisa en su rostro.

—Y ustedes no pudieron decir que no ¿verdad? —la que habló ahora fue una para nada contenta Rosalie.

—Bueno, vamos adentro y les explicamos —dijo Carlisle de lo más tranquilo.

La idea de todo fue de Alan, por qué no me sorprendía eso, de Sarah, George, Kathy, Patrick, Josh, Eidan y Allison que eran los "mayores", pues los demás eran aún muy pequeños como para opinar. Le pidieron ayuda a el padre de Annie, que es un experto en efectos visuales, y así fue como armaron su propia casa del terror.

El papá de Annie recogió todo a excepción de un par de cositas a pedido mío y de mi hermana, claro que nadie supo nada sobre eso, y se marchó con su hija y su esposa.

—Se quedaran a dormir aquí ¿cierto? —preguntó mi madre.

—¡Claro que sí! Acamparemos en el jardín, tal vez a Freddy Krueger se le antoje venir a hacernos una visita —respondió con sarcasmo Jacob.

Mis padres y mis suegros subieron a sus habitaciones, las chicas y yo acostamos a los niños, bueno casi a todos ya que mi pequeña Maggie no se quiso quedar en la habitación, y bajamos a la sala donde estaban nuestros maridos reunidos, me senté junto a Edward que rodeó mis hombros con su brazo y recosté mi cabeza en su pecho.

—Cinco, cuatro, tres, dos, uno... —murmuró Nessie con una sonrisa en su rostro y cubrí con cuidado las orejas de mi princesa para que no se asustara, pues se había quedado profundamente dormida en mis brazos.

—¡AAAAAHHHHH! —el grito de mis padres y mis suegros se escuchó a tres kilómetros a la redonda.

—¡Feliz Halloween! —dijimos Nessie y yo al unísono con una sonrisa cuando entraron los cuatro a la sala con cara de espanto, a lo que ellos nos dieron una mirada envenenada.

La venganza es dulce, oh sí que lo es.


¡Hola! Pues ahora sí esto es todo, la primera vez que publiqué este outtake lo hice en el día de Halloween, ahora no coincidió con la fecha y no iba a esperar hasta 31 de octubre para publicarlo. Espero que les haya gustado.

Muchísimas gracias por todos y cada uno de sus review´s, alertas y favoritos, así como también un enorme gracias a mis lectores fantasma. No tengo palabras para agradecer su apoyo recibido, y pues ya nos leeremos en otra ocasión.

¿Algún último review? =)