Una Respuesta
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Capítulo 4
"Sólo yo"
Las lágrimas se habían secado hacía ya bastantes horas atrás. La hinchazón en los ojos estaba a punto de desaparecer. Las horas parecieron detenerse en pequeños instantes... Tal vez clementes de súplica y paciencia absoluta... No... Solo deseaba deshacerme de cualquier tema que me impidiera mantener la mente en blanco.
Di un suspiro largo y pesado, para mi cabeza que apenas comenzaba a tranquilizarse... Puse ambas manos sobre el tocador, miré nuevamente al espejo que reflector la imagen de mi mochila; Era hora de que no había abierto mi mochila desde el día anterior, donde dejé el móvil el día anterior.
"¿Dónde estás?"
"¿Te encuentras bien?"
"Necesito hablar contigo..."
Había más mensajes como los anteriores, incluso más extensos, y un par de llamadas perdidas en el tiempo en que el teléfono móvil estuvo apagado.
No respondí a ninguno, no era necesario... No en ese momento.
Volví a fijar mi atención en el reloj sobre el estante junto a la cama para cerciorarme que llegaría un poco tarde, había asado bastante tiempo pensando que debía o no levantarme ese día.
Pasé simultáneamente mis manos sobre mi cabello hasta encontrarse con mis mejillas; Tomé mis cosas y salí de la habitación, mi madre había dejado preparado café y panqueques con miel, comí un poco y sorbí lo el suficiente líquido amargo para llenar mi boca y evitar ahogarme por la cantidad.
Cepillé mis dientes y puse un poco de crema en mis manos, colgué mi mochila al hombro y salí por la puerta principal; No lo negaré hacía un tiempo totalmente sorprendente... Sol, luz y resplandor por todos lados.
¿Y si nos encontramos?- Pensé para mí; Era lógico, pero no tenía cara para dirigir la mirada hacia él.- ¿Y si no desea hablarme?- Meneé nuevamente la cabeza para alejar esa pregunta de una vez por todas
¿Y si no desea verme? - Dejé de andar.
¿Habíamos terminado todo ayer...? -Sólo sabía que de alguna manera u otra todo entre nosotros había cambiado.
Cuando menos lo esperé me encontraba frente a las puertas del instituto, mis manos estaban un poco frías... En fin, me encaminé hacia el aula.
Junto a los casilleros pertenecientes al pasillo principal encontré a Lysandro, un poco pensativo, había creído que todos estaban en el aula pues lo más probable era que hubieran comenzado las clases de hacía unos minutos atrás.
- ¿Lysandro? ¿Ocurre algo?- Ni siquiera me había visto cuando respondió:
- No, intento recordar algunos versos. -No era necesario que mi voz se escuchara tan alta, y eso me tranquilizaba, pues de cierta forma mis cuerdas vocales estaban un poco dañadas.
-Creí que habías perdido tu libretas por un segundo.- Me miró confundido.
Debí pensar dos veces antes de hablar.
- ¿No ha dormido acaso? No reflejas haber descansado.
- No dormí bien.- Desvié mi mirada evitando que notara una posible marca de lo que hice durante gran parte de la noche: llorar.- Iré al aula.
- De encontrarte con Castiel ¿le dirías que lo busco?
- Encantada.- Me sonrió.- Hasta luego.
Al entrar al aula me sorprendió que estuvieran bastantes asientos desocupados y que a pesar de la hora que marcaba mi reloj de pulsera, la clase aun no diera inicio. Me quedé apoyada en el marco de la puerta del salón hasta que una mano atrajo mi atención...
Había creído por un instante que se trataba de él...
Me acerqué a Kentin.
- Hola.- Me dijo.
- Hola...- Contesté.
Quería hacer parecer que las cosas iban bien.
- Espero que no te molesté, llegué un poco tarde, y tu asiento había sido ocupado.- Señaló el asiento contiguo al suyo, en el cual dejé mi mochila segundos a parte.- Aparté este asiento para ti.
- Está bien.- Tenía curiosidad...- Así no me distraeré tanto.- ¿Quién había ocupado mi lugar?
Por un instante de tiempo, un largo y extenuante escalofrío recorrió mi cuerpo entero comenzando desde mi cabeza; Inmediatamente me reprimí por pensar lo anterior.
- Está bien.- Repetí para mí.- Tomando asiento a su lado.- Es extraño que llegues tarde, Kentin.- Insinué.
- Ah... Bueno.- Desvió su mirada, extraño de él.- ¿Qué me dices de ti?- Sonreí levemente al escucharlo.
- Me quedé dormida.- Me mantuve al margen, intentando no darle importancia.
- Ambos sabemos que no es eso.
Me había quedado sin habla al emitir las palabras que quebraban entre sí el único soporte que a lo largo de la noche, con el llanto descontrolado y los pensamientos que no podía alejar de mi mente, se había construido. Creí entonces que captaría la atención de las personas que se encontraban dentro del aula-aunque sin ser tantas me remordía por dentro- caí en cuenta hasta ese momento que, aun sintiéndome como me sentía, sin comprender lo que había ocurrido y gratando de recuperar algo que desde un inicio tal vez hubiera... perdido; No volví a ofrecer lágrimas a mis pensamientos... Me había secado, completamente.
Llevé mis manos hacía mi rostro, esperando encontrar al menos una gota cristalina, pero mi sorpresa aun fue más grande cuando me detuve en el rostro de Kentin que no dejaba de preguntarme lo que ocurría.
- ¿Quieres hablar un poco?- Quería replicar, pero no sabía cómo.
Hizo ademán de levantarse de su asiento pero yo negué con la cabeza solamente: En esos momentos ya había encontrado las palabras que necesitaba, al menos eso creía.
Kentin negó sin nada más y se precipitó a acercarse a la puerta del aula.
- Vamos.
- Pero, las clases...-Intenté encontrar algún pretexto.
Volví a dirigir la mirada hacía los asientos detrás, visualicé su asiento, pero él no se encontraba ahí. A su lado: mi anterior asiento ocupado por otra persona diferente a mí...
Diferente a mí.
Aun en ese momento llegué a preguntarme en cómo, en tan sólo, en por qué en un sólo par de días... Mi mundo no había terminado de cambiar a la mar de todo.
Volví a mí cuando sentí que tomaban mi hombro para hacerme voltear.
- Las clases se suspendieron a las primeras horas, ocurrió un problema en el laboratorio de Biología.
- Pero que... ocurrió.
Instante después, Nathaniel entró en el aula:
- Chicos, por favor, necesito que presten un poco de atención...
Acto seguido, los pocos compañeros se sentaron en los pupitres aun sin ser sus pertenecientes.
Cuando iba a tomar asiento, Nathaniel me dirigió la mirada, se miraba un tanto preocupado y desconcertado... Desconozco la razón de haber alguna. Decidí mantenerme en pie al lado de Kentin que no hizo ni mínimo movimiento cuando Nath entró al salón de clases.
Nathaniel habló sobre el problema del aula de Biología y que tendría un par de dificultades con el mantenimiento del aula contigua, por la tanto terminando el descanso deberíamos regresar a nuestras casas... No profundizó demasiado en el tema, tan sólo no evitó decir que nadie podía salir antes de la hora que había establecido la directora junto al consejo educativo.
- ¿Has leído mi mensaje?
Nathaniel me había tomado por sorpresa...
- No he leído ningún mensaje.- Mentí.
- Creo que lo envié demasiado tarde, ni cuenta me di.
- No importa.- Sonreí.
- ¿Ey, salimos ya?- No podía equivocarme, se trataba de Alexy.
Nathaniel negó levemente.
- Aún no lo sabemos, más tarde nos informarán.
Tal parece que su vista se quedó fija en mí...
- Cossette... Ayer...
Negué simultáneamente con sólo la cabeza, no quería que siguiera hablando, al menos no en ese momento, lo hecho realizado ya estaba, y nada podíamos hacer...
Creía que nada podía hacer.
- Yo...
Alexy se acercó a mí, pareció un poco meditabundo en frente mío hasta que por fin se decidió a estrujarme delicadamente entre sus brazos; Por dicho momento algo comenzó a estrujarme dentro mío, me contraje y resistí lo más que pude para evitar lo que era lógico... Al parecer él se dio cuenta de lo que pasaba, y antes de separarnos sólo me susurró:
- Te buscaré después.
Me sonrió y se abrió paso hacia el pasillo, ignoré a donde se había dirigido.
Nathaniel parecía perdido entre la pequeña distancia que nos separaba, cuando pareció despejarse de todo pensamiento me ofreció ir a la cafetería, Kentin aún seguía a la espera nuestra cuando salimos del aula.
...
- Debo irme, al parecer suspenderán las clases de hoy. Cossette te veré mañana.
Había estado tan entrada en otras cosas que no asimilé cuando Nathaniel corría en la dirección opuesta a la cafetería, y suponía se dirigía a la sala de delegados o bien, a la dirección.
- Bien... Ahora dime, que ocurrió.
Suspiré largo y tendido.
- Kentin... Sigue sin escapársete nada.
- Puedo hacerme de muchas ideas pero nada como para que un amigo te escuche.
A diferencia con Alexy, Kentin era una persona tan segura de sí misma que podía parecerme ver una realidad segura que extrañamente no podía evitar verla.
- ¿Me acompañas a la tienda de videojuegos?
Me miró incrédulo pero terminó accediendo de todas formas.
- ¿Por qué tanta urgencia de huir de la escuela?
- No huyo...- Se detuvo y me miró fijamente con cierto deje de seriedad.- Al menos no de las clases. Quiero evitar algo.
- Supongo que no recibiré ninguna palabra más.
- Vamos.
Al recoger las mochilas y salir del Instituto no encontré a quien esperaba, de cierta forma, ver...
- ¿Qué tan lejos está ese lugar?
- Cerca, no desesperes.
Recorrimos el tramo en lo que el tiempo volando pasaba, ocupada mi mente en peculiaridades sin importancia, pasó un tiempo subjetivo de armonía.
- No me lo dirás, ¿verdad?- Dijo de pronto. Callé al instante.
- Nos hemos alejado.- Dije de improviso, sin pensar.
- ¿Hablas del chico que te gusta?
Asentí mirando hacia la nada.
- No necesitas callarte conmigo, sabes que puedo escucharte... Eso no me importa.
- Gracias, eres un gran amigo.
- No necesitas decirlo, algún día necesitaré ayuda y sé que podré confiar en tú.
- ¿Lo dices por aquella chica?- Kentin pareció paralizarse.
- ¿Q-qué chica? - Sonreí sin más.
- Sólo bromeaba, pero ahora sé que sí hay una chica.
Comencé a reír y él pareció ruborizarse un poco, más bien, parecía nervioso...
- Mejor tratemos otro tema.
- Llegamos ya.
Kentin dio media vuelta para encontrarse con la puerta del local.
Entramos sin más.
- Cossette... ¿Sólo hay videojuegos?
- No, en aquel pasillo hay discos de música.- Señalé al otro lado con mi mano.
- Entonces vuelvo... Tú sabes, es algo un poco diferente a lo que estoy acostumbrado.
- Está bien, no me tardo.
Observé como Kentin se perdía entre los pasillos, a la vez que yo me adentraba en uno en particular; Desconozco aun cual había sido la razón que me había llevado hasta ese lugar, de la noche a la mañana parecía un poco distinto... a fin de cuentas, no pude... Ayer... No importa...
Recorrí lo que parecía toda la primera estantería en cuestión de segundos.
- ¡¿EN SERIO NADIE?!
Me di la vuelta para encontrarme con otra estantería, del lugar de donde provenían los gritos y el alboroto.
Sin pensarlo dos veces me acerqué hacia el pequeño-diminuto- tumulto de personas alrededor de un chico muy peculiar que no dejaba de agitar el mando y voltear a ver hacia todos lados llamando la atención de cada persona que se encontraba dentro del lugar.
- ¡VAMOS, ALGUIEN!
Justamente al punto que opté por tomarlo como una tontería, me señaló.
- ¡UNA CHICA! ¡EXCELENTE!
Me quedé pasmada sin decir una sola palabra. Sentí una mano apoyada en mi hombro, Kentin estaba detrás de mí.
- ¡CLARO! ¡TE HARÁ PEDAZOS!
Miré de reojo a Kentin, esperando que se tratara de una broma. Después supe que lo decía totalmente en serio.
- Es sólo un juego, y ese idiota sólo quiere armar escándalo. Y personalmente, no me agradan los tipos así.
Sabía a lo que se refería, lejos de todas esas palabras, él quería que me distrajera.
- Bien.
- ¡¿SI O NO, PEQUEÑA?!
- No necesitas preguntarlo.
Me abrí paso entre las pocas personas a su alrededor. De hecho, Kentin parecía dar un aspecto un poco intimidante, daba la pequeña impresión de estar molesto, al menos, así parecía, lo suficiente para acercarnos lo justo.
Tomé el mando que sostenía el chico de peculiar cabello naranja, o bien, parecía un bastante decolorado rojo. Incluso sus ojos eran lo suficientemente claros como adaptarse a ser color miel aunque con cierta segmentación en verde.
No le puse mucha más importancia y fijé mi vista en la pantalla.
- Vamos, pequeña. No te asustes.- Sonreí.
- ¿Estás seguro? El asustado podrías ser tú.
Bufó por lo bajo.
- ¿Kill Zone te parece bien?
- El que sea.
Sin más por decir, quedamos en silencio y comenzamos la partida en multijugador.
En algunas ocasiones el chico parecía perder los pocos estribos que le quedaban, él era un excelente jugador... Pero tuve un gran maestro.
Me estremecí por el anterior pensamiento.
Volví al juego... Y terminó justo en ese momento.
Al finalizar Kentin parecía satisfecho a mi lado, sonreía y me daba un par de palabras de apoyo. El chico de peculiar tonalidad dejó el mando de la consola a un lado de esta y se dirigió hacia nosotros.
Parecía serio y permaneció en silencio algunos segundos.
- ¡Eres increíble!
Su comentario me tomó por sorpresa.
- ¡Te lo digo totalmente en serio! ¡Jamás me había tocado perder de una manera así! Bueno, si... pero... ¡ERES UNA CHICA!
- Sí, soy una chica.- Me quedé extrañada.
- Sí, es una chica.- Kentin no parecía querer quedarse atrás.- Eres una chica, Cossette.
- ¡Y TU NOMBRE ES REALMENTE LINDO! ¡Y ERES HERMOSA!
- Yo... Tú... Eres muy amable.
- ¡¿Aceptarías salir en una cita conmigo?!
Me quedé sin palabras.
- Pues... yo... no creo que...
- ¡Vamos, ¿quién diría que encontraría a mi chica soñada sólo por visitar a Armin?! ¡ACEPTA!
Mis pensamientos se habían ido lejos... Demasiado, ya no podía tocarlos. Mi mente se quedó varada en el enorme océano de sensaciones, sólo con escuchar esa palabra, esas letras, ese nombre...
Su nombre.
- ¡Ey, Scott!
Y su voz estaba detrás de mí.
¡Hola! (:
Espero y no haya sido mucho la demora... En este capítulo cómo han descubierto les tengo una enorme sorpresa que espero y haya sido de su total agrado; Esto va por los capítulos rápidos que prometo y nada más y no entrego, les mando un saludo y un gran abrazo a todos, y gracias por detenerse a leer este fanfic hecho especialmente para las seguidoras del juego CDM.
Tengo algunas preguntas para ustedes:
¿Qué les ha parecido este - más corto - capitulito 4?
¿Qué tal la sorpresa? ¿Les ha gustado?
¿Qué opinan del personaje? ¿Bueno o malo?
La sorpresa como pudieron ver, es un nuevo personaje que espero y les guste, ¿lindo? :D
En el capítulo anterior algunas personas me dijeron:
"Te pasaste".
"Fue demasiado meláncolico".
"Muy triste".
"Pobre Cossette".
Y es cierto, cuando releí el capítulo 3 y puse atención a la trama, singularmente puedo decir que no sé de dónde saqué inspiración para escribir todo eso; Al releerlo algo se estrujó dentro de mi. Pero confío que cumplió con las expectativas para los futuros capítulos de esta trama.
Ahora nuestra protagonista razonará, cambiarán algunas cosas...
Y si tienen ciertas preguntas o algún comentario por la ausencia de Armin en capítulo, adelante... Todo en los reviews ^w^
Matta-ne, esperemos no pase mucho tiempo para el capítulo 5.
