Una Respuesta
.
Capítulo 5
"Tomé una decisión"
- ¡Vamos, ¿quién diría que encontraría a mi chica soñada sólo por visitar a Armin?! ¡ACEPTA!
Mis pensamientos se habían ido lejos... Demasiado, ya no podía tocarlos. Mi mente se quedó varada en el enorme océano de sensaciones, sólo con escuchar esa palabra, esas letras, ese nombre...
Su nombre.
- ¡Ey, Scott!
Y su voz estaba detrás de mí.
Me estremecí y a mí alrededor todo se detuvo...
¿Por qué me gusta? Siempre que me lo preguntaba, esa preguntaba tenía escasas respuestas, en realidad carecía de una... de una respuesta. ¿A qué se debía? Las veces que habíamos salido juntos me había divertido hasta si de las cosas más sencillas se tratara.
Momentos que nunca me atrevería a cambiar...
En situaciones anteriores, en un tiempo remoto, en algún punto del pasado, todo aquello parecía ser gracioso y elocuente, sin dudarlo reía, y jamás me cuestionaba el porqué de mi comportamiento; Quiero conocerlo. Era lo que siempre atravesaba cada pensamiento.
¿Por qué me interesaba tanto en un chico tan distinto a mí?
¿Era en serio distinto a mí? Era en este entonces, lo que es hoy, que me cuestiono si en aquel lejano pasado sólo ignoraba mis sentimientos por él. No recuerdo siquiera, cuando comencé a sentirme así por él, atraída hacia alguien...
Mi corazón vibraba de sólo pensarlo, de imaginarme pasar largas horas jugando y riendo a su lado.
Tras el instante en que escuche su voz detrás mío, había sido testigo de la nada y el todo a la vez, los segundos se disiparon y las horas dejaron de existir, los minutos suplicaban al tiempo volver pero era imposible que este les escuchara.
Sentía el tiempo mi aliado, al menos, sólo por ese momento, en esa ocasión... Presentí que el mundo caería sobre mí, ¿qué pilares me quedaban?
Cossette...
Me encontraba en un lugar sin salida, en un callejón... Y lo único que podía hacer para salir de ahí era dar marcha atrás, dar media vuelta...
Cossette...
Encontrarme con él, mirarle a los ojos; Tratar de sonreír, observar su sonrisa, y suplicar que mis lágrimas no salieran frente a él.
Cossette...
Mi mundo estaba hecho pedazos, tal vez no volviera a ser el mismo mundo... Pero sin duda trataría de remediarlo.
Cossette...
¿Debía hacerlo?
Mis pensamientos se habían ido lejos, pero estaban a punto de regresar, de tomar sus riendas y dirigirlos hacia ese instante.
- Cossette...- Si me había alejado, demasiado, en tan sólo un instante.- ¿Estás bien?- Kentin agitaba mi hombro intentando hacerme entrar en sí.
- Si, lo estoy.- Le miré escasamente por un segundo, para observar mis manos que de nuevo... Como aquella vez, se volvían temblorosas y torpes, que en cuestión de instantes había provocado que el control de mando aterrizara en el suelo. Lo observé taciturna, no estoy segura si esperaba que alguien más llegara hasta mí y lo levantara...
Estaba segura que no sería de esa forma; tenía que entrar en razón, debía hacerlo.
Me puse de rodillas al suelo, ignorando lo que sea que dijera Kentin, tomé el mando justo al tiempo que una mano tomó de la mía para ayudarme a levantar. Me quedé helada.
- ¿Te encuentras bien... Cossette? - Tal vez sólo fuera yo.
Tal vez sólo eran delirios míos, por los pensamientos y miles de sensaciones en un sólo segundo. Pero...
Su mirada ¿había cambiado?
Estábamos tomados de las manos, aun en el suelo, él se había reducido a mi altura, mirándonos en silencio, pensando el uno en el otro, al menos eso quería creer.
Me sonreía de nuevo, como siempre.
- A-Armin... - Balbucee, tartamudeé, mi cerebro no podía ser ligado a mi boca, pues en mi cabeza nada tenía sentido alguno.
- Sabía que podía encontrarte aquí.- Parecía preocupado, incluso un poco alterado, pero... ¿a qué se debía?- Eso... q-quería... - ¿Nervioso? ¿Extrañado? ¿Confundido? Mi cuerpo se detuvo de golpe, y mi sorpresa no podía ser cubierta por nada...
¿Por qué? Sin saberlo, o más claro: ignorando la respuesta; me preguntaba una y, miles de veces, por razones.
Su voz, me hizo estremecer, me daba esperanzas, y me recordaba, a la vez, que me había comportado de una manera muy estúpida con él.
Se puso de pie y extendió su mano para ayudarme a hacer lo mismo; con el mando en mi mano, lo primero que hice fue depositarlo en la mesa que sostenía la consola, entrelacé mis manos... Dudosa.
Kentin no dejaba de mirarme, y con una sola mirada parecía entender lo que deseaba, no quería estar sola... Él me ignoró.
Me había cuestionado miles de cosa a lo largo de ese día, pero ahora... Le diría de nuevo lo que siento, y decidida le explicaría, tenía que estar segura y defendería lo que sentía por él.
- Vuelvo en un segundo, debo buscar algo por allá, Cossette. Nos vemos, Armin. - Este solo asintió sonriente, como siempre.
Era sin duda el chico más carismático con el quien mejor, pude haberme encontrado, ni siquiera en el mundo de la maravillas pudiera yo, encontrarme con una persona como él.
Ni la locura del sombrerero podía ganarle.
Él nunca cambiaba. Y jamás lo haría... Por tan sólo ese pensamiento: Sonreí, de ¿felicidad? tal vez ¿alegría?
- Claro, nos vemos, Ken. - A Kentin le molestaba ser llamado así. Armin parecía ignorar a este acontecimiento.
- Soy Kentin.- Armin volvió a sonreír, ¿cómo podía ser tan alegre?
Mi amigo Kentin volvió a verme, entendía: quería que supiera que podía confiar en él. Algún día le devolvería el favor.
- ¿Querías verme...? - Solté de pronto con un hilillo de voz, aun no estaba segura si deseaba escuchar de su boca las siguientes palabras.
- Yo... - Mi corazón palpitó, ¿estaba nervioso?
Sentí mi mundo dar vueltas, y por un instante, tras ese monosílabo miré mi mundo girar, donde el príncipe me invitaba a bailar, la música de fondo era clara y delicada; Y mi corazón, en ese momento, tras ese fragmento de tiempo, se sintió tan alegre... Feliz, hechizado.
Melancólica... Así me sentía, esperaba entonces un desenlace de cuento de hadas.
- Cossette...
¿Cómo era posible que una sola persona podía llevarte a los mejores lugares tan sólo con una sola mirada? ¿Cómo podía cambiar tan rápido tu ritmo cardíaco? ¿Cómo podía volverte tan feliz con tan sólo un saludo? ¿Cómo es que una sola persona nos alegra por segundos, y al final se vuelven eternidades?
Su voz, me llevaba al mundo de miles de pensamientos y también me traía de vuelta al mundo de la realidad.
Realidad...
- Aún... - Parecía meditarse lo que iba a decir, no parecía él, su seguridad se quebraba, estaba nervioso, o al menos, así le notaba.
Y con él, mi respiración y pensamientos se agitaban cada vez más rápido. Volviendo todo a mi alrededor en un vórtice eterno.
- Aun no entiendo.- Abrí mis párpados de par en par.- Realmente juegas...- Su mirada era confusa, sin duda estaba meditando lo que pasaba.
- Yo... - Me apresuré a replicar, pero me vi interrumpida...
- Esperen, un momento.- Miré a mi lado derecho, allí estaba, el chico con el que tuve la pequeña competencia anterior.- ¡¿Se conocen?!
Armin no habló, parecía en ese instante un poco ¿molesto?
- Bueno, eso no importa. ¡Armin! Amigo mío, ¡saldré con esta increíble chica! Asombroso ¿verdad? Y además, es tal como la ¡describes!
Es tal como la describes...
Cómo la describes...
La describes...
¿Describir?
Armin... ¿Armin le hablaba de mí?
Yo era... Esa chica. - Al menos eso creía. Y así quería creerlo.
Mis ojos parecían de pronto inundados...
~Flash Back~
Seguí el corredor principal y abrí un par de habitaciones antes de escuchar su voz. La puerta correspondiente a dicha habitación estaba abierta, distinta de las demás. Sentí diversos estragos tanto en mi respiración como en mi estómago... Estaba hablando con alguien, ¿sería Alexy? No... Tal vez y sólo tratara de pasar algún nivel del juego de ayer...
- Deberías cambiar de tema de conversación... Espera, tengo problemas con el auricular, te pondré en altavoz antes de que termine con sordera.
- ¿Ya me escuchas? - Debería ir a buscar a Alexy, regresaría a otro pasillo.
- Sí, sólo no grites, mi hermano está tratando de cocinar.- Aún no encontraba la cocina; Armin se había desecho de los auriculares.
- ¿Y eso qué? Vaya, no importa... ¿Vas a responder al fin?
- No tengo ninguna amiga para ti.- Dicho esto último comenzó a reír.
- Consíguete a una chica y de preferencia que sea linda.- Mi corazón impactó en mi pecho, como una onda sorda que se colaba al impacto que causaba un relámpago en el cielo, mi boca permaneció así. Esta conversación no debería estarla escuchando, tras revisar nuevamente mi móvil descubrí que había terminado con mi carga. Estaba a punto de irme.- ¿Qué me dices de ella?- Ella...
Yo tan sólo esperaba la respuesta de sus labios. Antes de que él pudiera decir algo... Su amigo continuó hablando:
- ¿Y bien como prefieres a las chicas?- Definitivamente no debería estar en ese lugar.
- Se supone que me ayudas a pasar estas trampas, haces más preguntas que Alexy.
- Sólo responde. ¡Oh! ¡Me responderé sólo!
- Las chicas lindas por supuesto.- Su amigo había replicado en que esa no era ciertamente una buena respuesta.- No me gustaría que ella me ganara en esto.
- ¡¿Sólo soy yo o te has vuelto loco?!- Armin parecía cansado de tanta replica por parte de su compañero.- ¿Sabes lo que daría por hablar con una chica de esto y que no se cansé?
- Hay que ver bien las chicas en las que te fijas.- Armin comenzó a reír, al parecer había provocado que su amigo se molestara.
- ¡Suficiente! ¡Si tanto sabes preséntame a una chica!- A él parecía haber cele terminado la proporción de alegría de la cual gozaba sin parar minutos anteriores.
- No conozco a nadie que se interese en ti...
- ¿Qué tal ella?- Era ya, la segunda ocasión en un muy corto lapso de tiempo en que escuchada esa pregunta en un mismo tono insinuativo...
¿Quién era ella? Por un muy pequeño instante rogué que mi nombre saliera emitido de sus labios.
- Ella...- Mis manos cruzadas contra mi pecho, fuertemente detenían los latidos de mi pecho y los sonidos estruendosos que mandaba el corazón... Un frío helado recorrió mi espalda.- Ella es...- Observé como dejó su mando a un lado y miró al techo sin ninguno objeto aparente.
¿No podía hablar? Mis manos parecían dos bloques, no podía deshacer el amarre entre ambas, no quería...
- ¿Te ha comido la lengua el gato? ¿Cómo decías que se llamaba? Si es quien creo, no me importaría viajar hasta allá y conocerla. Es más, hoy mismo compraré un boleto de avión, espera mejor de autobús, necesitaré alimentarme...- Él no pudo terminar.
~Fin Flash Back~
Ella... ¿Era yo? - Mi mundo cambió radicalmente en ese segundo.
~Flash Back~
- No cambies el tema. ¡Sé que te gusta! Olvido los nombres pero no las conversaciones, lo dije en serio, iré por un boleto hoy mismo.
- ¡¿Y qué si me gusta?!- Mi cerebro dejó de funcionar.
- Lo sabía, amigo mío estás perdido- Su compañero no dejó de reír hasta que la consola de Armin fue apagada por él mismo. Debía irme...
~Fin Flash Back~
Sin pensarlo más, di una pequeña vista a Armin quien voltio su mirada a penas se percató que lo observaba; por alguna razón me sentí herida, mi pecho sin duda dolía, mis manos volvían a temblar y un largo escalofrío atravesó mi espalda, presentí mi cuerpo tambalear, y aunque ciertamente no quería alejarme de él... En ese momento creí que lo mejor era irme.
Di, involuntariamente, un par de pasos hacia atrás... Estaba dudosa de decir algo, de cualquier manera, si permanecía un pequeño instante en ese lugar no soportaría.
¿Era que mi mundo caí sobre mi o yo me hundía en él?
Pero a decir verdad, seguía sin conocer... ¿que era mi mundo? No lo sabía, era cierto; no tenía idea de que decía.
- Tengo que irme.- Intenté sonreír lo mejor posible. Cuando agité mi mano en son de saludo para salir de la tienda, él...
Mi caballero tomó de mi mano y se acercó a mí...
...cómo si de un sueño se tratara esperaba el desenlace...
...y a su vez que él nunca más me soltara.
Soltó su agarre de pronto.- Sólo sueños.
- Quería encontrarte aquí...- Esperaba que prosiguiera pues no tenía yo nada más que agregar a su comentario.- Y lo hice... pero, no sé qué decirte.
¿Conocen las puñaladas? ¿O el dolor punzante que provocan las agujas?
Con frecuencia escucho a las personas decir que los ojos son las ventanas del alma y que con una sola mirada las personas dan a conocer lo sienten y piensan... Pues yo, en esta ocasión cerré las nombradas ventanas, pues cualquiera que fuera capaz de ver a través de ellas entendería... que... posiblemente la persona que se ocultaba dentro estaba totalmente destruida, parecería que un tornado pasó por el lugar y que la chica jamás se movió y recibió el estruendo entero; sin inmutarse.
¿Conocen el número de exactos por los que pasa una persona al día? ¿Y qué tal el número aproximado de las personas con problemas? ¿O bien, sobre los pensamientos de las personas solitarias? ¿Sabes cuantas personas hablan consigo mismo? ¿Se dan una idea de cuantas veces ocurre esto? Hablo de instantes no de días... Es imposible siquiera pensar el número exacto de tan sólo una hora, no porque varíe, sino, más bien, por lo complicado que es pensar en contarlos sin pensar antes de comenzar a contarlos.
- Hay unas cosas que tengo que hacer.- Dije de pronto, sin pensarlo. La expresión de Armin cambio en ese punto culminar de tiempo.
Le había dicho que me gustaba... Creyó que le mentía; no podía dejar de pensar en ello.
Y cada vez que lo recordaba, algo dentro de mí se aleja, me incitaba a querer desaparecer entre sombras y alejarme de la realidad lo más pronto posible.
Mi celular comenzó a sonar, algo extraño me había parecido, pues recordaba haber apagado el móvil antes de salir de clases; me la pensé un poco para ver el mensaje identificador... Nathaniel. No contesté.
- ¡Ey! ¡Espera, pasaré por ti mañana por la tarde e iremos al nuevo parque de atracciones de la ciudad!- Estaba sonriendo, el chico que acababa de conocer no me había más que sorprendido.
- Eh... Yo no...
- Ahí estará. - Kentin me había interrumpido y en un rápido movimiento miré a Armin esperando que dijera algo.
Para mis adentros realmente deseaba que él se negara, pero...
- ¡Eres realmente asombrosa, Cossette!- El chico parecía emocionado. Armin no dijo nada... ¿por qué lo haría?
- Adiós.- Fingí sonreír, esperaba que me creía.
- Adiós...- Así parecía.
- ¡Nos vemos!
A mis espaldas escuché.
- ¡¿Qué demonios te pasa, Scott?!- Armin se escuchaba colérico.
- ¿De qué hablas? - Scott, ahora sabía su nombre, se escuchaba desconcertado.
A pesar de que algo me decía que escuchara hasta el final, sólo me apresuré a salir del lugar.
- ¡Ella es...!
Cerré mis ojos unas que salí de la tienda, Kentin me acompañaba... Y una vez que hubimos cruzado la esquina solté las lágrimas que contra mis deseos oprimía, y lloré... Llevé mis manos a mi rostro y lo cubrí con ellas, no porque deseara que nadie me viera sino, porque no se me ocurría otra cosa por hacer, no tenía ni sentido el pensar en algo, cuando mis ideas marcaban compases desafinados y torpes.
Sollocé pues no quería que me escucharan, no quería mostrar mi debilidad por la situación y sobre todo, no deseaba que él me viera llorar nunca más.
Sentía un hueco enorme, y no sólo dentro de mí, sino que ahora se encontraba formando una barra impenetrable ante los demás, porque, a decir verdad, estaba dentro de un abismo, y en definitiva dudaba si deseaba salir de él.
- Tranquila, pequeña.- Negué por instinto a la par que me cubría e intentaba limpiar las lágrimas que no dejaban de correr por mis mejillas.
- No lo entiendes.- Dirigí mi mirada a Kentin.- Yo... Se lo dije...- Chillé. Kentin pareció confundido por mi replica.
- ¿Qué le dijiste? - Me incitó, él quería ayudarme, parecía preocupado.
- Me le confesé.- Solté de la nada, esperando que entendiera de una vez a que se debía mi comportamiento.
Volví a llorar, y las gotas salinas corrieron. No lo soporte más y caí al suelo, me cubrí con mis rodillas y grité por lo bajo.
Kentin se puso a mi altura.
- ¿Qué ocurrió?- Le notaba meditabundo, pensativo, incluso algo extrañado. Pero yo no quería hablar, realmente no quería.- Dime, te dije que puedes contar conmigo.
Levanté mi vista y limpié mis lágrimas de nueva cuenta, le miré y me puse de puse... Sin embargo, cada que lo pensaba era imposible que no me derrumbara, no podía con el hecho que me había formado tantas ilusiones en la realidad que tras lo ocurrido... Fueron quebrantadas y echadas de la nada, a la basura.
- Me dijo que le mentía... Y hoy...
Podía intentar sonreír, aunque sabía de antemano que no lo conseguiría. El botón estaba marchitando.
- ¿Por qué no se lo dije antes?
Estaba acababa y mi llanto suplicaba por respuestas, tenía la vista nubosa por las lágrimas, seguramente mis mejillas estaban rojas y mi rostro totalmente desfigurado... Ya no podía conmigo misma.
Necesitaba ayuda.
Kentin dejó el suelo para abrazarme, y en ese instante lo mejor que podía hacer era reprimirme el ser tan indecisa.
Acto seguido mi celular salió disparado al suelo, y pocos segundos después volvió a sonar como momentos antes. Soné mi nariz.
- Nathaniel...- Pronuncié por lo bajo, tomé el celular y dudosa contesté, rogaba que a través de la llamada, él no pudiera conocer el estado en el cual me encontraba. - ¿H-hola?- Musité, y en un suspiro esperé cualquier cosa, pues ya nada podría sorprenderme.
- ¡Cossette! Me preocupé al ver que no respondiste mi llamada anterior. ¿Te encuentras bien, cierto?- Tras esa pregunta me cuestioné el porqué, de entre tantas preguntas que había pudo haber escogida estrictamente esa. Intentaba decir algo, no lo sabía; Un "sí" habría sido lo más sentado pero en ese momento mis palabras no salían; Para mi suerte el silencio no fue prolongado, al otro lado de la línea escuché...- Yo, bueno, Cossette... Estuve pensando- ¿En qué? me preguntaba.- Quisiera que platicáramos.
A mi lado Kentin comenzó a reír, no sabía a qué se debía.
- ¿Hice algo mal en el Instituto?- Atiné a decir lo más rápido posible. Mientras tanto, Kentin aumentaba su burla.
- No, no... ¡De ninguna manera!- Se escuchaba bastante efusivo en su respuesta, algo particularmente extraño en él.- Verás... ammm... Quiero disculparme.- Mis ojos estaban aún hinchados, suspiré de nueva cuenta.- Quisiera ir a visitarte en un par de horas, ¿estás de acuerdo?- Me quedé un poco perpleja.
Esperaba que el poco maquillaje que llevaba puesto ese día no se notara demasiado, tras pensar y creer que el mundo volvía a caerse encima de mí, no había podido dormir ni siquiera un poco, justo cuando creí que podría descansar la alarma despertador comenzó a sonar... Por esa razón tenía un par de marcas debajo de mis ojos, sólo quería pasar desapercibida, al menos por ese día.
- No soy nadie para decírtelo, pero deberías escuchar al menos una vez lo que está a tu alrededor y observar con más detalle.- Kentin a mi lado no dejaba de hablar desde que me lo encontré en la parada del autobús, yo en cambio, apenas había abierto mi boca para asentir o negar.
Lejos de todo, y cercana a la nada, no sabía ni donde me encontraba.
- No entiendo...- Medité al tiempo de intentar comprender a lo que se refería con esas palabras.
Kentin sonrió y puso su mano en mi cabeza.
- Pobre chico...-Dijo de pronto y en voz baja, apenas audible, pensaba en replicarle y preguntar a quién se refería...- Anda, se nos hace tarde.
Entramos en el pasillo principal del instituto...
- ¡Coss! - Escuche un grito eufórico a mis espaldas. Poco más tarde esa persona me tomaba entre sus brazos, y mi pulso se elevaba, cada vez, un poco más rápido.- ¡¿Por qué no contestaste mis llamadas?!- Intenté reír, pero desde mis adentro no sabía cómo excusarme.
- Lo siento, Alexy...- Musité por lo bajo.
- ¡¿Sólo eso?! ¡Estaba preocupado por ti! - Pareció meditar al momento de callar; Infló sus mejillas y se detuvo a mirarme directamente a los ojos, arqueó una de sus cejas y con una sencilla mirada me cuestionó, y sabía a qué se refería... El maquillaje... - Hablaremos más tarde.- Pero no lo dijo, revolvió mis cabellos, como si no estuvieran y desordenados, se dispuso a marcharse al salón. Se dio inesperadamente media vuelta y se dirigió esta vez a Kentin.- Por cierto Kentin, eso pantalones ¡no combinan para nada! - Kentin frunció el ceño.
~Flash Back~
- No, no... ¡De ninguna manera!- Se escuchaba bastante efusivo en su respuesta, algo particularmente extraño en él.- Verás... ammm... Quiero disculparme.- Mis ojos estaban aún hinchados, suspiré de nueva cuenta.- Quisiera ir a visitarte en un par de horas, ¿estás de acuerdo?- Me quedé un poco perpleja.
- Eh... yo...- ¿Qué debía decir en ese momento?
- Bueno, si estás ocupada... Podríamos hablar mañana ¿cierto?- Por alguna razón suspiré inconscientemente.
- Si, me parece mejor...
Tras su despedida, algo larga, guardé el teléfono móvil en mi bolsillo. Y si un largo suspiro al viento, intenté relajarme... Y sin pensar dos veces me despedí de Kentin, quería un tiempo a solas para pensar en las cosas que iban y venían sin previo aviso.
- Prefiero acompañarte...- Y antes de que me permitiera replicar comenzó a andar en dirección a mi casa. Resoplé por lo bajo, tallé mis ojos aun hinchados- y no dudaba de enrojecidos- y le seguí.
~Fin Flash Back~
Justo un par de metros antes de entrar al aula recordé que Nathaniel me había pedido platicar, ignoraba aun de que se trataba, pero si se encontraba tan preocupado, sólo esperaba que no se tratara de algo tan grave. Dejé la mochila en mi asiento, esta vez detrás de Kentin y me dirigí a la sala de delegados, me había percatado que el maletín de Nathaniel no se encontraba en su respectivo asiento así que dudé un poco, pero a fin de cuentas a veces se quedaba administrando papeleo en la oficina.
Di un par de golpecitos a la puerta, pues aunque se encontraba entre abierta preferí no abrir. Al otro lado de la puerta escuché un ligero: "adelante". Cuando tomé la manija de la puerta para empujarla y abrirme paso dentro, esta fue jalada en igual sentido, lo que provocó que tropezara y posteriormente cayera, y al mismo tiempo un pila de papeles salieron disparados...
- Auch...
- Que torpe soy...- Dije por lo bajo, y observé como mi compañero se levantaba del suelo, parecía un poco extrañado. Resoplé...- Siempre provoco un problema cuando vengo a verte.
Él pareció estremecerse por mi comentario, y rápidamente giró su mirada, y comenzó a ¿tartamudear?
- Eh... Ah... N-no... T-tú nunca... C-claro que no...- Comenzó por juntar el montón de papeles que yo provoqué que quedaran en pleno suelo.- Estas cosas ocurren.- Reí un poco y casi inaudiblemente.
- Bueno, pasa siempre que vengo.- Cuando hubo terminado de ordenar los papeles, le pregunté.- ¿De qué querías hablar?
- Pues...
Inesperadamente tomó mi mano y me miró directo a los ojos... ¿Sorprendida? No sabía qué hacer.
- Me gustaría... Eh...- ¿Nervioso? ¿Nathaniel o yo?
Inesperadamente me jaló del brazo y a paso rápido cruzamos el pasillo, casi al llegar a la salida pregunté:
- ¿A dónde vamos?
- A la librería, quiero que me acompañes... Siempre...- Pero le interrumpí, actuaba de una manera muy inusual conmigo.
- Aun tenemos clases Nathaniel, y creo que es muy temprano para que la librería esté abierta.- Se detuvo de golpe antes de cruzar la puerta del Instituto. Comenzó a reír.- No sé en qué estoy pensando. Vayamos a clases mejor...
Hasta antes de entrar al aula no había mencionado ni una sola palabra.
- Nathaniel...
- Dime.- Parecía pensativo, algo extrañado y sumamente alejado entre sus propios pensamientos.
- Iré al parque que acaban de abrir... No sé, ¿quisieras acompañarnos?
- Por supuesto... Paso por ti... - Nathaniel tenía una muy linda sonrisa.
- No te preocupes.- Me precipité a decir.- Te veré allí.- Él lo meditó por unos segundos, pero terminó accediendo.
- Por cierto.- Llamó mi atención.- Te miras bien con maquillaje, pero te ves aún mejor sin él.- Dijo antes de entrar al aula.
Me quedé unos instantes en el marco de la puerta, aun indecisa en entrar o ir al tocador a removerlo. Al final, suspiré y entré a tomar asiento: Era el inicio del día y dos personas se habían dado cuenta.
Estaba terminando de calzarme cuando escuché el timbre sonar, para mis adentros suspiraba y me cuestionaba en el enorme lío en el cual estaba involucrada... Pero ese corto tiempo de camino a casa me había llevado a decidirme, "volvería a hablar con Armin la próxima vez que lo viera." Tal vez las respuestas fueran las mismas, sin embargo, en esta próxima ocasión reprimiría mis lágrimas hasta terminar de explicarle. Le confesaría abiertamente lo que sentía, lo miraría a los ojos y con unas sencillas palabras le diría lo mucho que lo apreciaba...
No quería alejarme de él.
El segundo timbre sonó y bajé las escaleras tan pronto como pude aunque singularmente no tenía muchos ánimos de salir a la calle... También me preguntaba si fue acertado el hecho de invitar a Nathaniel; Seguro se llevarían bien, y bueno... Volví a suspirar y al término el timbre volvió a sonar.
Me encaminé hacia la puerta, y un poco indecisa giré la manija y el moví seguro...
Entonces tan sólo pensé, ¿Scott como sabría mi dirección?
No sólo me encontré al abrir la puerta con el chico de cabellos pelirrojos que esbozaba una enorme sonrisa, sino a su acompañante... El chico que ojos azules y cabello oscuro tal cual noche.
Recordé lo que dije.
Temblé y el nerviosismo se hizo parte de mí.
Esta era esa próxima vez...
¡Hola! (:
Hola... Debo pedir una enorme disculpa a todas mis seguidoras y seguidores en esta historia, en este fic... Hasta ahora pareciera que mi mente se mantiene en paz, y puede pensar con total tranquilidad, y es que me vi involucrada en unos problemillas, un tanto personales, pero que a fin de cuentas ya están totalmente solucionados.
Preguntarán: ¿sobre el corazón? Sip, lectores, el corazón también está incluido, pero son otras cuestiones c:
¡ATENCIÓN!
Chicos debo informarles que parte de mi ausencia se debe que he comenzado mis estudios universitarios, y el que el tiempo que me queda libre lo empleo en respirar :c pero es parte de un todo. También debo decir que en mi ciudad han cambiado para este ciclo escolar el plan de estudios-programa (como deseen llamarle) por lo cual me encuentro en una competencia entre más de 1000 aspirantes que desean/quieren al igual que yo ser aceptados como alumnos en la facultad.
Asi que debo disculparme del todo, porque no tengo fecha definida para tener lista la continuación del fic Una respuesta-capítulo 6. Por lo que, dejaré un tiempo (más largo) mi otro fic, Pass-Line... Destaco que si tiene final, y ya está terminado, solo faltan algunos ajustes, pero no deseo que se muestre una idea precipitada, por ello permanecerá en inactivo; debo decirles que pondré todo mi empeño en sacar este fic adelante.
Debo decir que releí los capítulos de este fic, y me encuentro motivada, hace unos días descubrí algo, y con esta lectura estoy más que decidida, a pesar de conocer la respuesta, ¿cosa curiosa verdad lectoras/es?
Y casi para despedirme:
Chicas debo aconsejarles... Cuando sientan algo, así se trate de lo más efímero posible, hablenlo, muéstrense sinceras y valoren el sentimiento que emergió de ustedes, si el tiempo pasa y aun no lo dicen, está bien, pero recuerden que el tiempo no espera por nadie, y lo que una vez pudo ser, tal vez ya no sea el día de mañana.
Enamorense y alégrense si su pecho se contrae y sus latidos comienzan llevar un ritmo más elevado, disfruten de las fantasías como de las ilusiones al máximo, sueñen despiertas, pero nunca olviden que todo lo que inicia en algún momento también debe tener un final. Este es el mundo de la realidad, pero no por ello se nos ha de prohibir soñar.
Este fue el capítulo 5, ¡nos leeremos pronto!
Espero que les haya gustado y la larga espera valiera la pena, me siento muy apenada por la tardanza sin embargo, bueno, ya expliqué tuve ciertas cuestiones, en fin, espero sus comentarios, opiniones, anheladas expresiones, y por supuesto... Seguirlas leyendo a lo largo y ancho de esta historia.
¿Qué opinan de Cossette? ¿Qué tal Armin? ¿Qué les pareció Scott? También me gustaría mucho conocer por su parte la opinión sobre cada personaje... Todo esto y más en un Review o Mensaje Privado x'3 ¡Amo leer sus mensajes cx!
¡MUCHAS GRACIAS CHICAS Y CHICOS! :3
Gracias por leerme 3 Matta-ne
