Una Respuesta
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Capítulo 7
¿Alguien más?
- Quería acercarme a ti, Armin...- Solté.
- Lo hiciste...
Tomó de la nada y sin previo aviso mi mano...
- Tenía miedo... - Dije por lo bajo, ni siquiera podía limpiar mi rostro pues las lágrimas corrían una a una... sin detenerse, como si llevaran prisa y desearan salir... Salir fuera, como mis sentimientos y pensamientos.
- Escucha esto, Cossette... Yo siempre...
- ¡¿Cossette?!
- Nat-thaniel...- Susurré...
Me había mantenido en silencio, expectante a su mirada, la cual no había apartado en ningún segundo de mí.
- ¡¿Q-qué demonios te hizo este idiota?!- Se acercó hasta a mí, me miró directo a los ojos... Parecía confundido, aunque jamás le había visto tan molesto antes, ni siquiera en alguno de sus enfrentamientos con Castiel.
- Estoy bien...- Atiné a decir
- ¡¿Cómo te atreves a lastimarla?! - Nathaniel en un acto deliberado de ira tomó a Armin del cuello de su camisa.- ¡Escúchame bien, imbécil!
- ¡¿Qué diablos te pasa a ti?! - Dijo Armin, quien se mantuvo sin hacer nada, se miraba molesto, incluso furioso, intentado controlarse.
- ¡Nathaniel basta!- Ahogué... Él, tras un pequeño empujón, soltó a Armin de su agarre.
- No dejaré que le trates de esa forma.- Bufó y se acercó hasta a mí.- ¿Cómo puedes siquiera dejar que te haga algo como esto?- Parecía ciertamente herido...- Mírate, ni siquiera te reconozco...- Susurró, aun así lo suficientemente audible para escucharle claramente.
- No...- Atiné a decir por lo bajo.
De cierta forma, muy en el fondo... Tenía que hacer algo por mí, y no por los otros.
Nathaniel se llevó una mano a la cabeza, me miró pensativo y sin algún deje de duda...
- Nos vemos.- Dispuesto irse le detuve al tomar su mano, fue un movimiento extraño, imperceptible e inesperado.- Dime...
Pero yo no hablé... No podía hablar, aunque intentaba en ese preciso instante articular palabra, nada salía de mis labios, nada. Intenté sostenerle la mirada pero, no podía, no cuando su mirada era otra, muy distinta, a la comprensiva que conocía.
Se soltó de mi agarre y se marchó... ¿Había hecho acaso algo mal? Tal vez todo...
- Nathaniel.- Musité.
Observé a Armin que me miraba sorprendido, ni yo podía reconocerme al verme a través de sus ojos. Sentí mis ojos volver a humedecerse, me reprimí ante ese hecho. Mis piernas parecían flaquear y en un extraño movimiento caí al suelo apoyada por mis manos que intentaban sostenerme, Armin hizo un gesto para ayudarme pero con un simple gesto me negué a su ayuda... ¿Por qué?
Ya no podía, no podía fingir que nada estaba pasando cuando realmente parecía que una tormenta se había estancado encima de mí. Mis ojos dolían, mi respiración se volvía cansada y mis pensamientos no dejaban de aterrizar en ideas incongruentes, justamente... ¿qué estaba esperando?
Intenté mirar alrededor pero a causa de las lágrimas que no dejaban de juntarse en mis ojos... Todo parecía ser tan borroso; Tenía que levantarme y correr, quería alejarme de aquel lugar lo antes posible, pero tanto mis manos como mis piernas no se movían.
Armin se encogió hasta tomar mi altura: "Está bien". Le escuché decir sin más, posicionó una de sus manos sobre las mías empuñadas sobre el pavimento, y me reproché internamente que él me viera en esa situación, no quería parecer para él... débil.
Me golpeé mentalmente sobre lo que estaba pensando, me levanté de forma brusca del suelo, Armin me imitó... Resopló, parecía un poco fastidiado.
El chico del que me había enamorado tal vez...
- ¡¿Qué demonios pasó aquí?! ¿Estás bien?- Scott, que acababa de regresar de la enorme fila, se miraba consternado y totalmente preocupado, no dejaba de dirigir su mirada a cada uno intentando con ello, obtener una explicación congruente. Una respuesta que no obtuvo.- Aun podemos divertirnos ¿no creen?
Parecía querer romper ese abismo silencioso que se mostraba entre todos.
- Cossette... Sé que no te conozco desde hace mucho pero... Ten por seguro que puedes contar conmigo sin importar que pase.- El chico pelirrojo me sonreía sinceramente, y por un instante me tranquilicé. Asentí sin más, aceptando lo que decía.- ¡Bien! Vamos Armin, no quiero hacer más filas para entrar.
Me tomó del brazo jalándome hasta su lado y Armin sólo caminó junto a nosotros.
Él no dejaba de bromear y en algunas ocasiones hasta yo seguí su juego, lo pensé por unos instantes y si aquello había sido idea de Kentin, debía estar bien.
- ¡Ey, Cossette! ¿Te gusta el algodón de azúcar?- Asentí dando el intento de reír, el chico de cabellos rojos corrió hasta el primer puesto que divisó.
Miré a Armin de soslayo y él sólo se limitó a darme un par de suaves golpes en la cabeza y cómo si quisiera que leyera sus labios pareció decir: "Te lo diré pronto." Seguido de su sonrisa que tanto amaba, me había producido una enorme sorpresa.
Necesitaba saber a qué se refería.
- Espero que te guste el amarillo.- Dijo cuando hubo regresado.
Ese poco tiempo que había pasado en aquel lugar me limité a tratar de disfrutarlo, sonriendo o al menos, haciendo el intento...
Cuando volví a casa... No sabía bien en que pensar, o mejor dicho:
¿Qué podría pensar?
Subí a mi habitación, pero aun con ello no sabía bien que podría encontrar dentro de ella; En caso de que buscara un refugio tal vez no fuera el mejor lugar...
Aun así, sin pensar o razonar sobre la propia mente, giré la manija de la puerta que directamente conducía a mi habitación casi al fondo del corredor en el cual terminaban las escaleras. Dentro era todo tan... igual, tan monótona y a la vez me pareció sentir que algo me faltaba aun cuando yo había ingresado en ella.
Me quité el collar y lo deposité sobre el tocador, así sin más... Observé mi cama, justo cuando iba a sentarme, sin meditar, tomé la pequeña consola azul que había dejado regada en una esquina de ella...
Él se volvería loco si la viera allí...- Me estremecí, inmediatamente después de que un escalofrío recorriera parte de mi cuerpo.
Guardé la consola en uno de los cajones del tocador; En un fugaz pensamiento creí que tal vez nunca... Tal vez no volviera a utilizarla, y sin esperarlo, pasaría un largo tiempo hasta que recordara donde la había dejado.
Di un largo suspiro y me tumbé sobre la cama. Mi mente se puso en total blanco, no eran ni las 6:00 p.m. y tanto mis padres como mi tía Agatha habían salido fuera, había leído la nota que dejaron sobre puesta en la mesa comedor al regresar de la escuela. Intenté despejar cualquiera de mis pensamientos que amenazaban con presentarse en abrir y cerrar de ojos... Suplicaba en esos instantes, dentro del gran bloque de silencio que había a mi alrededor... Una señal.
El tono de llamada de mi celular se hizo presente.
Escucha esto, Cossette... Yo siempre...
¿Qué iba a decirme? ¿Siempre qué...? Maldije entonces el no poder escuchar sus palabras.
Te lo diré pronto.
Cerré los ojos un segundo, un segundo en el cual esperé a que mis suplicas no fueran erróneas o equívocas.
Tal vez... Sí deseaba escuchar su voz.
Nada se encuentra más presente que un sueño.
Justo al momento en que tomé mí el celular, este dejó de emitir tan reconocido sonido... Resoplé por lo bajo, ni siquiera me decidí a ver el remitente de la llamada antes de dejarlo en el mismo lugar donde lo había tomado.
¿Qué debería hacer el resto del fin de semana?- Pensé de la nada. Tal vez el mantenerme alejada de cientos de rebuscados pensamientos fuera un mejor opción a desear repetir todo por mi mente hasta encontrar una mejor solución que llorar...
¿Qué me había pasado?
Tal vez... Nathaniel tenía razón, incluso yo creía ser una persona distinta. Me desconocí completamente... Ahora sólo me reducía a pensar en cosas que carecían de una solución sencilla... ¿Había hecho lo que debía? ¿Estaba en lo correcto?
En esa ocasión cuando miré a Nathaniel, tan ¿desilusionado? Y tras ese sólo recuerdo me sentí... ¿Triste? Tal parecía que me importaba mucho lo que él pensara de mí, pero ¿por qué?
¿Por qué?
¿Por... qué?
Nathaniel era... ¿Qué era?
- ¿Venías a decirle algo a Cossette, cierto Nathaniel?- Esa había sido Rosalya, ¿pero qué…?
- Ah, yo… He terminado pronto el papeleo, me preguntaba si te gustaría que te acompañara a casa. No me es ninguna molestia.- Al principio, al escuchar esa última frase… En esta ocasión creo que se precipitó al creer que le haría una pregunta que necesitara de dicha respuesta.
Esto realmente me apenaba.
- Me encantaría, pero quedé de ir a la tienda de ropa con Rosa…- No podría definir con exactitud cuál fue la expresión de Nathaniel.
- Oh, ya veo. Entonces en otra ocasión será.- Él se despidió de todos cortésmente y sonrió, aunque algo me hacía suponer que realmente no estaba completamente alegre. Yo sólo agité mi mano en forma de despedida.
- Haz dejado escapar una cita.
No, ¿en qué estaba pensando? Era imposible.
¿Una cita? ¡NO! ¡Imposible!
- Si necesitas hablar sabes dónde encontrarme.- Nathaniel era en su totalidad un caballero, podría ser considerado como el chico perfecto y hablando entre cuentos bien sería catalogado como un príncipe…- Te he visto un poco desanimada.
- Son ideas sin sentido, cosas sin importancia.
- Tiene importancia mientras te tenga preocupada.- Nathaniel fue con el primer chico que entablé conversación recién llegué al Instituto.
¿Por qué sin pensarlo lo había invitado? Yo había sido la culpable de su enfrentamiento con Armin... Él jamás se había comportado antes de tal forma con él, y ahora, ¿cómo podría estar segura de que mis pensamientos estaban llevando el mismo hilo de la congruencia?
- Te acompañaré...- Sonrió de par en par, ¿qué le ocurría a este día? ¿Qué más daba? Mis mejillas podían bien simulaban ser quemadas por el fuego.
- Entonces yo también voy.- En el momento en el que Armin se había acercado a mí, Alexy se interpuso entre nosotros y nos abrazó a la par.- Bien, ¿has ido a la sala de delegados, Armin?
Si las miradas mataran... Estaría preparando el funeral de mi confidente.
Armin miró con desgano a su hermano, mientras que yo permanecía al margen de la conversación...
- No pienso hablar con ese idiota... Vamos.- ¿Habría peleado con Nathaniel? Tal situación no dejaba de parecerme inusual.
- ¿Y si Cossette va y resuelve tu problema?- Las grandes palabras de Alexy no fueron-ciertamente-bien tomadas por él.
- Si, yo podría...
- ¡No te metas! - Justo al momento en el que el impacto de sus palabras fue procesado por mi cabeza, él sólo desvió la mirada, pude sólo notar que no le había gustado que diera mi opinión.- Ese idiota no se cansa de molestar, es todo.- Y sin decir nada salió del club de jardinería dejándonos al vuelo a Alexy y a mí...
Yo y nadie más. ¿Sería mi culpa que ellos pelearan? Pero, ¿por qué? No podía pensar algo como eso, sería tonto, ilógico... Mi cabeza parecía intentar estallar, no podía ser posible... No podía. Nathaniel era...
Mordí mi labio inferior, un escalofrío se hizo parte de mí, sin conocer razones un lejano recuerdo se había adentrado a mi mente y no quería irse...
~Flash Back~
- ¡Cossette! - Al voltear a la entrada no hice más que sorprenderme al ver a Nathaniel agitando su mano.
También sentí sobre mi cabeza un yunque desplomándose encima de mí, al principio dude sobre qué era lo que hacía más pesado la atmósfera:
Mi cabeza dando vueltas al darse cuenta de que Armin tenía sujetado mi hombro cuando me decidí a saludar a Nathaniel, o bien, el aura que repelía a un lado mío.
- No pensé que te encontraría aquí, que sorpresa...- Mi voz se escuchó temblorosa, al menos eso presentí.
- Alexy tarda bastante...- Armin estaba molesto, nada comparado de cómo se encontraba instantes anteriores.
- Buscaba una nueva ejemplar de una novela, escuché que aquí se encontraba.- A Nathaniel parecía no interesarle la actitud de mi compañero, eso o no se había dado cuenta.
- ¿L-Lo has encontrado?- ¿Era sólo yo o Alexy comenzaba a tardar horas?
- Para mí buena suerte, así es.
Sin explicación alguna el semblante de Nathaniel cambió, Armin continuaba callado, demasiado serio... Había creído instantes anteriores que el ambiente estaba completamente afectado por un aire pesado, demasiado denso; Eso era nada en comparación con la atmósfera de ahora.
- No creí verte hoy... Con Armin. Vaya sorpresa.- Se escuchaba tranquilo, no tenía idea de que tanto habían llegado a discutir ellos dos.
- ¿Tienes algún problema?- Armin había soltado su agarre y caminado un poco en dirección a Nathaniel.- ¿¡Por qué mejor no te largas a otro lugar!?
- ¡Quién debería irse eres tú!- Nathaniel no parecía quererse dejar atrás.
Armin parecía realmente molesto.
¡No te metas! Ese idiota no se cansa de molestar, es todo.
- Armin... Podemos...
- ¡Sostén esto!- Su consola, me daba a cuidar su preciada PSP, esto iba a empeorar sin importar el lado por donde intentara ver el problema.- Vete a casa.
Nathaniel también se miraba molesto...
Definitivamente no iba a entrometerme entre ellos... Armin se había parado enfrente de mí y tronó sus nudillos.
- Eres un caso perdido.- Nathaniel no iba a dejar que las cosas se calmaran por lo visto.
- No tienen por qué pelear, chicos.- Ninguno me tomó atención.
Sin emitir palabras, jamás tomé en serio que fueran a darse de puñetazos. Me sorprendí aún más cuando cayeron simultáneamente al suelo, justo entonces me debatía por lo que debería hacer. Dándose de golpes sin parar y sin tomar en cuenta mis gritos desesperados para que terminaran esa estupidez... Ellos tan sólo seguían "tratando" de arreglar sus problemas.
Tales acciones provocaron una multitud de personas a su alrededor, se habían convertido en la atracción principal fuera del centro comercial.
- ¡Basta ya! ¡Nathaniel! ¡Armin!- Pero mis gritos eran aplastados por la eufórica multitud a mi alrededor.
~Fin Flash Back~
Me moví de la cama tratando de aleja todas esas tonterías ¿cómo siquiera se me ocurría algo como eso? Seguiría pensándolo: Era imposible. Me dirigí hasta la "Play", tenía tiempo sin siquiera dirigirle alguna mirada al artefacto, tan sólo pasaba de él desde que eso pasó.
- Esto no debe estar...-La mayoría de los cables estaban fuera de lugar. ¿Dónde estaba el controlador de voz?
Me llevé ambas manos a mi rostro, ocultándolo, conecté todo lo más pronto posible y me apresuré a tomar el mando y encender la consola. Espero algunos pocos segundos hasta que iniciara, sin embargo en la pantalla de la televisión se mostraron algunas leyendas indescriptibles para mí.
Algo no estaba bien.
Reinicié la consola, y ocurrió lo mismo... Pensé de nuevo en las leyendas, y desconocía la razón, por ningún lado en mi mente podía creer algo de tal magnitud. Antes de volver a encenderla, conecté, desconecté, he intercambié algunos cables, el resultado... Fue el mismo que el de hace algunos minutos. Pensé de pronto...
Alguien... Alguien podría haber tomado el controlador.
Aunque era una idea algo ilógica y rebuscada - ¿Quién sería capaz de algo así? - Para mí no tenía sentido alguno.
Suspiré, no podía intentar-siquiera-seguir alguna opción como aquella.
Volví a conectar todo en su debido lugar, y encendí de nuevo la consola, esperando de alguna forma tener al menos un poco más de suerte... Para mis adentros suspiré al ver que tuve ese algo de suerte en esta ocasión. Tomé el mando color carmesí aun creyendo que pronto dejaría de funcionar... ¿Y dónde había dejado el segundo mando?
Algo parecía estar peor que mal, ¿cómo había podido ser des-configurado? Mis datos y todo lo concerniente habían desaparecido. ¿Cómo demonios podía pasar algo así de la noche a la mañana?
¿De la noche a la mañana?
Medité un poco ante mis propias palabras, era imposible, algo parecía estar patas arriba... Tenía un poco de no usar la consola, pero nadie podría haber movido los cables tal cual los encontré, mi diadema junto al controlador se habían esfumado, ¿dónde podría haberlos dejado? ¿Cómo podría haber perdido algo como tal? Busqué en algunos cajones de la cómoda, incluso en el propio armario, mi cabeza parecía querer explotar, era imposible para mí intentar recordar en esos momentos algo como eso.
Sólo... Tan sólo no podía comprenderlo del todo. Tal vez no fuera la persona más organizada del mundo, pero tampoco dejaría tirado algo como ello.
La última vez que lo utilicé... Estaba... Con...
- Armin...- Resoplé para mis adentros. Mis pensamientos sobre él habían vuelto, ¿qué debía hacer?
Mi celular volvió a timbrar y vibrar con ello; por mi parte me abandoné el mando justo al lado de la consola y sin prisas me acerqué al móvil... Y en un intento por no caer ante mi descuido por el tropiezo que di, terminé golpeando rostro contra el escritorio, bufé fastidiado, pensando que las cosas eran imposibles que empeoraran.
Atendí el celular sin más, esperando lo que sea...
- Hola...
- Hola, Cossette, quiero decirte... que... bueno...-Di un respingo al escuchar su voz al otro lado de la línea, esperaba impaciente a descubrir que habría de decir a continuación.
La impaciencia se había vuelto parte crucial de mí, no sólo por lo sorpresiva de su llamada sino también por la manera tan extraña- incluso indecisa. En la cual se escuchaba, parecía estar debatiéndose el ¿hablar?
¿Qué podría decir? ¿Qué esperaba para decirlo?
- Quería decirte... muchas cosas...- Al otro lado parecía apenas audible, me había costado escuchar sus palabras, tal vez por la conmoción que me había provocado su llamada, o tal vez, lo increíble que parecía...
Pero... ¿A qué cosas se refería? ¿Cuántas serían? ¿A qué se refería con muchas?
- Cossette...
¿Cómo era posible el cuestionarme tanto en ese mísero segundo? ¿Cómo podría hablarle de nuevo?
- Yo...
¿Cómo podría verle a la cara? ¿Cómo podría verle de nuevo? ¿Podría sostenerle la mirada? Sentí una punzada en el pecho en ese justo instante, cuando Armin volvió a pronunciar mi nombre al otro lado de la línea...
- Cossette... ¿Sigues allí?
No podría... Simplemente no podría verle de nuevo, no podría sonreír de la forma en que intentaba volver a hacerlo, de la misma manera en que intentaba sonreírle de nuevo desde que él comenzó su relación con Iris... Parecía que otro golpe había sido dado directo a mi pecho y dolía...
Dolía mucho... Demasiado para mis pensamientos, sólo no podía más... Habría creído que podría seguir, continuar sin mirar atrás, pero... Era imposible.
- Sí...-Dije a penas con un hilillo de voz.- Aquí estoy.- Mi estómago no estaba en calma y es que ¿cómo podría estarlo?
Estaba estúpidamente enamorada de Armin para pensar en alguien más...
- Verás... No se cómo decirlo.- ¿Qué podría decirle? -Es bastante extraño de decir para mí... - Sólo quería que terminara de una vez por todas, no podía soportarlo más, ya no.- Sólo lo diré.- Pareció nervioso con eso último, y yo sólo aguantaba por no regresar al llanto que un día atrás había abandonado.- Aún sin ser un chico... Eres mi mejor compañera de equipo.- Y esa había sido la gota que derramó el vaso que intentaba sostener sobre un fino pilar que débilmente intentaba seguir de pie.
Colgué tan pronto como asimilé lo que había escuchado, no hubo despedida... Tan sólo quería no haberlo escuchado...
Ahora lo entendía; "Eres mi mejor compañera de equipo" Sólo era eso, y nada más.
Sentí mi mundo nublarse de pronto, el móvil nuevamente comenzó a hacerse notar. No quise contestar, no quise volver a escucharlo, arrojé el móvil sobre la cama, intenté tranquilizar mis pensamientos.
Levanté mi cuerpo del suelo, sin querer siquiera... ¿Siquiera qué? ¿Destruir mi cabeza con los pensamientos desenfundados? ¿Intentar encontrar alguna solución para mi dolor de cabeza? ¿Para encontrar algo que pudiera reconfortarme? ¿Para dejar de llorar como niña pequeña?
Quería dejar de ser esa chica que lloraba por todo, quería ser más fuerte y no dejarme llevar por simples palabras... Sus palabras.
Armin era un idiota. Sí esperaba que me sintiera bien con ello... ¿Qué demonios podría decirle? Sin poder retenerlo por una mayor cantidad de tiempo solté mi llanto, dejé que mis lágrimas cubrieran mi rostro, dejé que esas gotas salinas empaparan mis pensamientos, pues siendo sincera, me había hartado de pensar en una solución... No había, no existía solución tal cual mi problema, porque no era un problema. Era una farsa, una maldita mentira que no dejaba de causarme un agujero en el pecho.
Intenté tranquilizarme, pero... ¿de qué más debía preocuparme en ese justo instante? No había nada más.
Empuñe mis manos y golpee instintivamente el suelo mientras mis lágrimas parecían humedecerlo, no podía soportarlo... Me recosté en el suelo, sin saber que más hacer, fue por instinto... Intenté cubrir mi rostro con mis manos ¿para qué? Suspiré pensando que el llanto estaba a punto de disiparse, hice la acción de despegarme del suelo, acto seguido mi mano que mantenía fuerzas para no dejarme caer de nuevo se topó con un objeto frío debajo de la cama.
Sin esperar a nada, miré debajo de la cama, el mando que momentos antes estaba buscando estaba justo allí ¿cómo lo habría dejado en ese lugar? Miré más lejos del control esperando ver allí también la diadema, esperanzas que fueron vanas, recogí el control y lo dejé junto al otro.
De manera incomprensible me acerqué al espejo de mi cómoda, apoyé mis manos sobre la pequeña mesa y suspiré... Había olvidado que estaba llorando, ¿cuán tonta podría verme en esos momentos?
En el tocador permanecía una libreta, la cual no era justamente pertenencia mía.
- ¿Has hablado con Nathaniel?
- ¿Sobre qué, Alexy?- Dicho esto miré a Nathaniel sentado a un lado de Kentin, parecía bastante sumido entre sus anotaciones.
- Sólo quería saberlo.- Y así era como Alexy siempre le restaba importancia.
Nathaniel me la había prestado para pasar algunos apuntes, y aunque no era completamente de su agrado dejar en otras manos sus pertenencias correspondientes al Instituto, no se había negado en lo absoluto...
Miré mi rostro detenidamente frente al espejo, mis ojos parecían más hinchados de lo habitual... ¿Había llorado realmente por las palabras de Armin o por aquellas palabras que Nathaniel no se había detenido a decirme? Lo había invitado, él había dicho que no iría y aun así... ¿Por qué había ido? ¿Tendría algo que decirme?
¿Has hablado con Nathaniel?
No había hablado con él...
El hinchazón de mis ojos y mis enrojecidas mejillas parecían quedarse tal cual estaban, resoplé de nuevo, olvidando cuando veces en ese sólo día había optado por realizar tal acción. Algo no estaba bien.
Y no lo estaría sino descubría que estaba pasando a mí alrededor.
Acerqué una silla hasta el escritorio y sin más, aburrida de la cama recosté mi cabeza en mis brazos que hacían de almohada, pero no dormí, no quería dormir y dejar las cosas tal cual parecían desmoronarse.
¡No sabía que hacer!
Era lo único que tenía seguro, suspiré de nueva cuenta intentando dejar de lado toda esa maraña de emociones sin sentido, a fin de cuentas, no era nada seguro... Tan sólo suposiciones.
Una idea surgió de pronto: podría preguntarle... Así no tendría que porque preocuparme de estas cosas sin sentido, "Nathaniel... ¿Sientes algo por mí?" Y entonces, ¿cuál sería la respuesta? No, eran tonterías mías.
Pero Armin... Él había dejado en claro lo que sentía por mí: "Eres mi mejor compañera de equipo", tal parecía que no había nada más por hacer, ¿debía rendirme? Ése sólo pensamiento provocó que me estremeciera y que de nueva cuenta mis ojos volvieran a inundarse tal cual lago, esperé a que sólo se secaran pero mis sollozos no podían esperar a salir y provocar un punzante dolor en mi pecho, sentí mi cuerpo oprimido y cansado a la misma vez, cubrí mi rostro lo más que podía, lo cual era tonto, ¿de quién me cubría? Así que lloré... Lloré... Y volví a llorar tan fuerte que temía no volver a escuchar otro sonido más que el de mi propio llanto.
Y así, sin más, en medio del llanto, me quedé dormida, en un fuerte y veloz sueño donde por una vez luego de todo podía sonreír verdaderamente.
Un sueño que no duró mucho, sentí molesta el vibrador del celular que había olvidado apagar, pero no me inmuté si quiera para conocer de quien se trataba, miré mi habitación antes de dirigir mi vista al espejo, aun y cuando el llanto había sido más duradero el hinchazón y el color rojizo de mis ojos era menor, suspire derrotada, aquí iba de nuevo.
Salí de allí, no quería sentir otra lágrima más recorrer mi rostro, bajé las escaleras y me aproximé hasta la cocina por un vaso de agua, no parecía tan tarde, pues la luz de la tarde se asomaba a través de las cortinas. Suplicante miré el reloj de manecillas que se encontraba sobre la sala, hubiera deseado que fuera más tarde que nada más tendría que hacer que dormir, pero dicho deseo no se había cumplido, apenas una hora había transcurrido desde la última vez que había divisado el reloj.
El timbre me despegó de mis pensamientos, y medité un poco, mis padres no regresarían hasta el día siguiente, así que mi Tía Agatha se había olvidado de recoger las llaves. Me dirigí hasta la puerta no sin antes escuchar un golpeteo proveniente del otro lado de esta, mi tía parecía tener prisa.
- ¡Cossette, abre la puerta!
No...- Musité. ¿Había pasado algo?
Escuché el timbre de forma insistente, una y otra y otra vez, y aunque dudosa no pude evitarlo hasta que dejé la puerta abierta de par en par.
Miré ante mí a dos chicos jadeantes.
- ¡¿Por qué no contestaste el celular?!
- Estábamos muy preocupados...- Justo ante esto los miré extrañada, ¿de qué estaban hablando?
- Alexy...- Kentin que parecía más sereno que el susodicho, tomó mi hombro y me hizo una mueca de preocupación.- ¿Pasó algo?
- ¡Pasó todo! - Alexy se miraba histérico, colérico mejor dicho.
Se abrió paso ante mí, y jaló mi brazo arrastrándome hasta la sala de estar, Kentin se quedó en el marco de la puerta, parecía impaciente pero pareció rendirse y cerró la puerta.
- Alexy me tienes preocupada, ¿te encuentras bien? - Dije sin más.
- ¡No! No lo estoy... - Soltó molesto, sin embargo se cayó de forma abrupta, y detenidamente me miró, hizo una mueca de disgusto.- Por lo que veo tu tampoco lo estás.
- Ya pasó.- Resoplé, quería hacerme ver diferente.- No tiene importancia.
- ¿Qué te hizo? - Escuché a Kentin a mis espaldas, estaba a punto de tomar asiento a mi lado cuando recibió mi respuesta.
- Realmente... Nada. No quiero el hablar de eso en este momento, sólo no quiero. - Ambos chicos parecieron dudarlo pero se mantuvieron callados, parecieron aceptar, por ese momento mi respuesta.
- Bien, sólo por esta vez... -Asentí sin poner resistencia.
- ¿Y bien? ¿Qué ocurrió? - Dije, intentaba cambiar el tema de conversación, mala idea.
Parecieron un poco pensativos en ese momento, pero tras algunos segundos transcurridos y para sorpresa de todos, Kentin tomó la palabra.
- Ella.
Ella... Entendía a lo que se refería sin siquiera intentar pensármela.
- Iris... ¿Ella ha estado aquí?
- No...- Musité por lo bajo.
- ¿Estás segura, Cossette? El controlador que te conseguí parece ser una pieza muy rara.- Una punzada recibí en el pecho luego de escucharlo.
- Ella no puedo llevárselo...
- ¿Llevárselo? ¿Entonces es verdad? ¡Ella lo tiene! - Negué inconscientemente, ¿cómo podría siquiera pensar en aquello?
Kentin por si parte sólo se mantenía al margen, escuchando las palabras tan secas que Alexy me propinaba, incluso se miraba impaciente, ¿molesto?
Al observar a Kentin, pude darme cuenta que se encontraba perplejo ante la situación. Miraba a varios puntos del aula mientras parecía captar las mejores palabras...
- Escucha... -Tenía completamente mi atención acorralada perceptiva a cualquier movimiento que el mismo provocara.- Sin importar lo que pienses, siempre es mejor decir la verdad, no interesa como van a reaccionar los demás.- Me miraba fijamente sin parpadear, hipnotizando mi lengua con sus esmeraldas ojos para que no hablara. Entendí a qué se refería, ahora me sentía culpable por hacerle recordar cosas que no debía.
- Siento involucrarte en mis problemas.
- En el pasado habría dado lo que fuera para que hablaras conmigo de tus "problemas".- Kentin se levantó de su asiento y tomó lugar en uno más próximo a la puerta del aula. Me había dejado helada, hecha de piedra... Hablaría con él más tarde, debía que disculparme.
- No es posible, ella es mi amiga, ja...
- ¿Jamás? ¡Lo hizo! - Gritó eufórico, me quedé perpleja tratando de razonar sus palabras.
- Ella no es tu amiga.- Dijo sin más Kentin, que por primera vez se animaba a entrar en la conversación.- Una amiga sería incapaz de causarte tal daño.
Ella no es tu amiga. -Sin reparos mi mente regresó a aquel día cuando la miré salir de la tienda de videojuegos, dónde Armin y yo pasábamos la mayoría de nuestro tiempo juntos.
Ellos tenían razón...
Recordé como tiempo atrás encontré mi habitación, específicamente mi consola desconectada y des-configurada, la diadema y el controlador que parecían no querer aparecer y... y el mando bajo mi cama, pareciéndose ocultar un tanto torpemente, ¿había sido ella?
- Sabes que tenemos razón.- No había sido una pegunta, claro que no, se trataba sólo de una cruda afirmación.
- El controlador desapareció de mi habitación, incluso mi consola tiene problemas, pareciera que alguien la hubiera estropeado.- Solté sin más, ¿qué más podría hacer?
Kentin y Alexy se miraron sorprendidos ante mi declaración, era seguro, sólo eso les hacía falta para terminar de armar el rompecabezas. Parecían un tanto orgullosos de su triunfo, yo no podía sentirme igual que ellos.
Las cosas no cuadraban.
Había pasado casi una semana desde la última vez que había utilizado la consola y el controlador, ambos parecían estar en las más óptimas condiciones y no perdidos-en el caso de la diadema y el propio controlador de voz. Todo lo había dejado en orden... Pero...
- Fue el día siguiente.- Susurré, ignorante de que mis compañeros me habían escuchado.
- ¿Cómo dices? - Di un pequeño brinco tras haber salido fuera de mis propias ideas.
- Las cosas no encajan.- Alexy me miró extrañado, Kentin tan sólo resopló ante mi comentario, incitándome a continuar, lo cual hice sin más.- La consola estaba bien la última vez que la usé, y justo el día siguiente del concurso en el centro comercial Iris...- Sentí un nudo enmudecer mi garganta.- Iris ya estaba con Armin.
Kentin pareció perplejo ante la situación, sin embargo, Alexy estaba consciente de lo que me refería con ello.
- Debió haber sido justo esa tarde.- Le miré dubitativa, al final sólo suspiré.
- Tal vez... Pero...- Intenté suplicante de ignorar una vez más que Iris fuera la causante. Encogiéndome de hombros escuché por última vez a Alexy.- ¿Cómo se enteraron de todo esto?- Dije dudosa.
- Lysandro tropezó con ella en pleno pasillo esta mañana, y de su mochila salió volando el controlador que te regalé.- Sentí un enorme frío recorrerme por completo.- Yo estaba allí.- Se precipitó a decir.- Lysandro poco consciente de lo que sucedía le cuestionó sobre el artefacto, no sin antes dudar de lo que debía decir. Se fue demasiado rápido como para alcanzarla.- Hizo un gesto de disgusto, dirigió su mirada hasta a mí y sonrió.- Sólo eso necesitaba saber...- Hizo una leve pausa, pareciendo ordenar un poco sus ideas.- Tendrás que enfrentarla.
Di un respingo ante tal comentario de su parte.
- No tiene caso.- Dije sin más. Kentin se miraba pensativo y Alexy sin dudarlo se molestó.
- ¡¿Cómo puede decir tal cosa?!- Se sobresaltó de pronto.- Armin no está enamora de ella.- Dijo, seguro de lo que decía un poco más tranquilo.
- Y tampoco de mí. - Dichas palabras me quebraron en dos tal cual espejo.
Te o diré pronto.- Volvía recordar.- Eres mi mejor compañera de equipo.
¡Hola! (:
Aquí me tienen de nuevo con otra actualización, la cual espero haya sido de su total agrado, he de decir que realmente me tomó tiempo dejar en claro lo que quería que sucediese en este capítulo, y de la nada una idea llegó junto con otras tantas y convirtieron este capítulo en algo totalmente diferente a cómo lo esperaba, sin embargo, no quiere decir que este decepcionada, ¡TODO LO CONTRARIO! GRACIAS IDEAS QUE LLEGAN PARA NO IRSE.
Y lo sé, lo sé; Tardé mucho en la actualización, a pesar que dije que pronto lo tendría, la verdad tenía escrito casi por completo el capítulo, sin embargo había algo que no encajaba y no estaba segura de mostrárselos con tal inseguridad, así que bueno... Eso y la universidad se volvió de pronto muy pesada, pero este puentazo me ha servido para reflexionar y con él, ¡las ideas vuelven a su lugar!
Gracias en serio, a todas esas pequeñas personitas que se han detenido a leerlo, ha dejarme una pequeña opinión y ser tan pacientes como para esperar tanto tiempo por mis actualizaciones - que sé no son nada sencillas, en absoluto. A veces es por falta de tiempo, y otras por bloqueos de inspiración y ya no sé cual es peor.
Pero... ¿saben? Pude cumplir ese sueño que tenía tiempo comentándoles, estoy en la universidad y por ende no tengo mucho tiempo ni de pensar, sin embargo, ¡benditos sean los puentes de mayo! Tengo un poco de tiempo libre y con ello este capítulo que... Siendo sincera me sorprendió.
Antes eran los filtros de los cursos que llevaba para mi ingreso, ahora es la propia carrera que no me da tiempo de nada pero...
"Cuando haces lo que te gusta realmente no lo consideras un trabajo."
Estoy bastante feliz de compartir esta alegría con ustedes, prometo dar mi mayor esfuerzo por darles en menos tiempo las actualizaciones, en serio me parece muy penoso por mi parte estar actualizando cada medio año (haré lo posible por hacer lo mejor).
Debo comentar que estoy pensando en un nuevo proyecto pero quisiera subirlo una vez que tenga unos cuanto capítulos escritos para no defraudarlas tanto con mis lejanas actualizaciones.
Y de pronto una idea fugaz pasó por mi cabeza y se estrelló en mi cerebro... ¡Nathaniel! Jajaja La idea surgió de la nada y ¡poom! Escribí el resto del capítulo, espero que les haya gustado, en serio, que se detengan a leerme me hace sumamente feliz (:
Comentarios y opiniones en un review, amo los reviews 3
Con esto me despido, espero leerlos pronto!
Matta-ne!
