Una Respuesta
.
Capítulo 8
"Una pregunta"
- Tendrás que enfrentarla.
Di un respingo ante tal comentario de su parte.
- No tiene caso.- Dije sin más. Kentin se miraba pensativo y Alexy sin dudarlo se molestó.
- ¡¿Cómo puedes decir tal cosa?!- Se sobresaltó de pronto.- Armin no está enamorado de ella.- Dijo, seguro de lo que decía un poco más tranquilo.
- Y tampoco de mí. - Dichas palabras me quebraron en dos tal cual espejo.
"Te lo diré pronto".- Volvía recordar.- "Eres mi mejor compañera de equipo".
- ¿Cómo has dicho? - Alexy me sostenía la mirada, debía evitar esquivarla.
Te lo diré pronto.- Cerré mis ojos de frustración ante la situación. Intenté suspirar ante mi tembloroso cuerpo, y justo al momento que sentí que volverían las lágrimas, cuando debía aceptar lo inevitable...- Eres mi mejor compañera de equipo.- Me llevé en un rápido acto las manos al rostro para cubrirlo de todos, tal vez por temor a mostrarme afligida, pero el llanto jamás llegó.
Las lágrimas se habían terminado.
"¡¿Q-qué demonios te hizo este idiota?!- Se acercó hasta a mí, me miró directo a las ojos..."
Basta...
- Lo que escuchaste, Alexy.- Dudé por segundos si debía continuar hablando pues no escuche respuesta de él.
"No dejaré que le trates de esa forma.- Bufó y se acercó hasta a mí.- ¿Cómo puedes siquiera dejar que te haga algo como esto?- Parecía ciertamente herido...- Mírate, ni siquiera te reconozco...- Susurró, aun así lo suficientemente audible para escucharle claramente."
- ¿Cómo puedes...? - Me miró perplejo y buscaba impaciente mi mirada, ¿dudaría de lo que había respondido?
"Tenía que hacer algo por mí, y no por los otros."
- Armin no está enamorado de Iris...- Traté de asimilar las palabras que antes había escuchado.- Pero... - Confundida sólo atiné a decir.- Él tampoco está enamorado de mi...
Es suficiente.
- No sé de donde sacas tantas tonterías, pero... - Calló de repente, hizo una mueca de disgusto y continuó con la confusión que pareció apoderarse de él.- ¿Quién te dijo tal estupidez? - Dijo de pronto, acto seguido se llevó una mano hacia la nuca haciendo un poco de presión.- Esto es increíble.- Tomó asiento de nuevo, pues al igual que yo se había puesto en pie al comienzo de la conversación.
- Él me ha dejado claro lo que siente.- Sentencié, esperando dejar claro que aquel era un tema que no me agradaba toca, no aún.- Nathaniel tiene razón, debo pensar en mi.- dije sin más.
- Aguarda un segundo... ¿Nathaniel? - Su cara se desubicó nuevamente, le miré algo alterada. Kentin por su parte tras la serenidad que parecía poseer tomó la palabra.
- Ése no es el punto ahora.
- ¡¿Qué NO es el punto?! - Alexy estaba completamente fastidiado. - ¡¿Cuál es el maldito punto ahora entonces?! - Un silencio pareció estancarse entre los 3 presentes, y temía que fuera yo quien debiera hacerlo desaparecer.
- El punto es que lastimas a Cossette con lo que dices.- Sus palabras parecieron sacarme del abismo de ensoñación que comencé a compartir con mis pensamientos.- Escucha, no sé qué pasó hoy, pero es seguro que nada bueno fue. Lamento eso, fue una idea idiota.
- Kentin... No.- Negué inevitablemente, él no tenía la culpa.- Hice algo que no debía, la culpa no es tuya, pude haberme negado...- Suspiré de nueva cuenta.- Y no lo hice.
- ¿De qué hablan? ¿Qué ocurrió? - Se cuestionó Alexy, quien parecía más calmado a comparación de hace unos segundos.
- Pensé que sería bueno que la chaparra saliera con alguien más.- Le miré algo dubitativa, temblando, pues su comentario me había provocado un escalofrío.
- Continúa...- Insinuó.
- Le armé una cita con un chico...- Y de la nada comenzó a carcajearse, no comprendí entonces esa inusual risa suya. Alexy y yo nos miramos esperando una respuesta a esa actitud tan extraña en Kentin.- Bueno... El chico resultó ser amigo de Armin.- Se encogió de hombros, restándole importancia.
- ¿Amigo de mi hermano idiota? ¡¿Te volviste loco?! - Alexy había estallado...
Resoplé, esperando... ¿que estaba esperando exactamente? Suponía que era mi turno de hablar.
- No sabía que Armin estaría allí.- Solté.
- ¿Qué? - Kentin me miró perplejo y Alexy pareció aguantarse las ganas de gritar, molesto.- No creo que...
- Invité a Nathaniel... Ni siquiera pasó por mi cabeza, me había dicho que no iría pero... - ¿Qué buscaba explicar exactamente? Mi cabeza parecía estallar.
Miré el reloj en un despistado acto.
- Ellos discutieron, sólo eso...
- Nathaniel, ¿te dijo algo? - Le miré sorprendida, esperando una explicación por su pregunta.
- ¿Cómo sabes que me dijo algo? - Atiné a cuestionar.
- Ese chico siempre anda de entrometido.- De alguna manera u otra me pareció cómica su muestra de fastidio e inaprobación. Intenté sonreír, por lo que pensé... Aún era pronto para eso, mis pómulos seguían hinchados y suponía que aunque era más leve, estaban enrojecidos.
- Me dijo que pensara en mí misma... - Callé.- Sólo eso.
"Ni siquiera te reconozco...- Susurró"
El silencio volvió a hacerse presente, pues tras esas últimas palabras nadie parecía querer asimilar que había ocurrido, me quedé estática... Pensando.
¿Cuánto tiempo permanecí en silencio hasta saber que decir? ¿Cuánto tiempo había pasado desde mi última decisión? ¿Desde cuándo habían comenzado estos sentimientos? ¿Desde cuándo oprimían mi pecho dejándome sin aliento? ¿Cuánto tiempo duraría así? ¿Lograría olvidar? ¿Lograría volver a ser yo? ¿Eso siquiera podría pasar? ¿Tenía yo esperanzas que eso ocurriera? ¿Podría volver a ser yo? ¿Podría hacer algo conmigo misma? ¿Podría sanarme? ¿Yo tenía que hacerlo acaso? ¿Debería olvidar? Y si era así... ¿Exactamente que debería olvidar? ¿El tiempo me ayudaría? ¿O eso jamás pasaría? ¿Qué debería hacer? ¿Qué tendría que hacer? ¿Por qué habría de hacer algo? ¿Las cosas mejorarían? ¿Qué era lo que yo quería hacer? Quería mejorar.
Volví a mirar el reloj de pared.
Quería ser yo misma.
Quería tal vez, regresar el tiempo.
Quería volver en un sueño.
Quería tener las respuestas a todas mis preguntas.
Quería continuar... Sin mirar atrás.
Quería que el tiempo corriera.
Quería saber qué hacer.
Quería... Sin duda era una niña muy caprichosa.
Sin dudas, había algo que ignoraba.
Quería tantas cosas, pero... ¿Qué debería dar yo para tenerlas? - Sonreí para mis adentros.
Sabía que hacer...
Sabía quién ser.
Sería... Yo misma: Sería Cossette.
El "Ding-Dong" de la puerta interrumpió mis pensamientos, me levanté del sofá por inercia y sin siquiera preguntar, abrí la puerta.
- ¿Llegamos tarde?
¿Sorprendida? Bueno, no es usual mirar a Rosa frente a mí, y mucho menos que le acompañen Lysandro y Castiel.
- Hasta que llegan.- Murmuró Kentin a mis espaldas.
Miré con detenimiento a Alexy que sonreía de par en par, algo pasaba que no estaba totalmente enterada.
- Esperamos que te fascine el chocolate.- ¿Chocolate? Observé entonces lo que cargaba Rosa.
- ¡Feliz cumpleaños!- Sonreí verdaderamente, por primera vez, como hacía tiempo no sonreía.
El día, la hora, mis amigos... ¿De cuántas cosas me había perdido? Ellos observaron mi rostro de completa estupefacción.
- Yo... - No era mi cumpleaños, o lo había olvidado.
- Al menos podrías fingir algo de felicidad.- Espetó Castiel, quien pareció molesto, bueno... Él siempre estaba molesto ¿no? Era como si hasta respirar causara en él el más simple enojo.
- Compórtate. Cossette ya tiene suficientes problemas.- Escuché decir a la voz de la razón, quién pasó a dedicarme una cálida sonrisa, así como aquellas que necesitaba observar en momentos como ese, o quizás, desde hacía varios días.
Asentí a Lysandro quien pareció conforme con el haberlo escuchado.
- ¿Y bien? - Escuché a Rosalya decir, le miré intentando descifrar lo que su miraba intentaba transmitir, pero fue imposible al menos para mí en ese momento.- ¿Gracias?- Fingió estar molesta por ese sólo segundo.
Sonreí por primera vez en ese día, estaba contenta, a decir verdad me había olvidado de las maravillosas personas que se encontraban a mí alrededor.
- Gracias. - Dije, la felicidad que sentía en esos momentos por ver conmigo a las personas con quienes me contaba no podía ser descrita ni con un millón de palabras.
- ¡Ahora tenemos que partir el pastel!- Se aventuró hasta el interior de la casa, he incluso, no se detuvo hasta llegar hasta la cocina.- ¡Necesito ayuda con los platos!- Le escuché decir.
- Te daré una mano.- Se ofreció Alexy quien le alcanzó dentro.
Los demás entraron y tomaron asiento en la sala de estar, cerré la puerta y me giré para ver la hora que indicaban las manecillas del reloj; Suspiré.
- Vamos, ¿a qué vienen esos ánimos desganados?- Kentin no hizo más que jalarme para que igual que los otros tomara asiento en el sofá.
- ¿Qué problema se supone que tienes ahora? - Expresó son sorna Castiel, no parecía tan molesto a comparación del tono de voz que había escuchado.
- No tengo ningún problema.- Le miré fingiendo molestia.
- ¡Ay, por favor! Tienes más problema que cuando Lysandro pierde su libreta.- Rosalya apareció en el umbral que daba directo a la cocina con el pastel en manos, y tras de ella Alexy cargaba algunos platos.
- No me parece para nada gracioso.- Se limitó a decir nuestro amigo de cabello plateado, que algo abochornado por la confesión de Rosa se sonrojó casi imperceptiblemente. - Y Cossette, puedes contar con nosotros.
- Habla por ti, a mí no me metas.- Expresó Castiel con severa molestia antes de disponerse a levantar de su asiento.
- Castiel siente lo mismo y quiere ayudar, por eso está aquí.
- Te dije que no me metieras en sus problemas.
- Guarda compostura, Castiel y vuelve a tu asiento, Cossette nos necesita.
- ¡No me digas que hacer, Lysandro!- Dicho esto, volvió a sentarse al lado de su amigo.
En ocasiones como esta me preguntaba cómo era que se llevaban tan bien, bueno, lo más probable es que nunca lo entendería.
- Bien, deberías dejar de pelear, Castiel.- Rosa se miraba algo callada, seguro pensaba en algo sumamente increíble, ¿si saben a lo que me refiero? Justo se dirigió hasta a mi.- ¿No vas a cortar el pastel?
Le miré anonadada y sonreí.
- No es mi cumpleaños.
- Eso no impide que queramos festejar contigo.- Alexy me sonrió y me pasó el cuchillo, lo miré con duda.
- ¿Y qué es lo que festejamos? - Cuestioné.
- ¿Eso realmente importa? - Mencionó Kentin a mi lado, me encogí de hombros.
- Creo que no... - Murmuré para mí.
- Exacto, no importa.- Dijo Rosalya quien me sonrió abiertamente.- Anda, antes que se derrita.- Me animó.
Partí el pastel y platicamos por animadamente por bastante tiempo. Me divertía, estar con ellos me divertía mucho.
- ¿Entonces tienes nuevas noticias, Cossette? - Rosa me sonrió al mismo tiempo que se preparaba para continuar con el interrogatorio.- ¿Y bien?
- No tengo nada que decir.- Repuse.
- Estoy hablando en serio, juntos vamos a ayudarte.
- No es necesario hacer algo así.- Volví a observar el reloj.
- Olvida el reloj de pared, no le ha quitado la vista de encima.- Esta vez fue Alexy quien intervino.
- La culpa de todo la tiene tu hermano.- Refunfuñó Rosa, antes de resoplar y dirigirme una mirada fija.
- Mi hermano sólo es un idiota que necesita que le griten las cosas frente sus narices.- Sin vacilar Alexy se encogió de hombros.
- No me agradan mucho en realidad las mentira.- El comentario de Lysandro me había helado la sangre.- Aun cuando se trata de buenas razones.- Un nuevo escalofrío me recorría.- Sin embargo... Traicionar a un amigo...
- Lo siento.- Bajé mi vista hacia el suelo, comencé a respirar hondo.
- No me refería a ti, lamento hacerte sentir de esa manera.- Negué rápidamente.
- Está bien...- Suspiré y sonreí.
- El problema aquí es como descubrir a Iris, estoy seguro que no lo confesará.- Negué de nueva cuenta, Alexy había tomado la palabra...
Dándole vueltas a las palabras de Rosalya y al minucioso plan de Alexy, había algo que tenía que hacer antes de dar marcha a lo que ellos intuían sería lo mejor.
~Flash Back~
- Es que tú no lo entiendes...- Mis lágrimas escapaban una a una.
- Intento entenderlo, pero no me explicas que ocurre.- Dijo Rosa, quién afligida me miraba lastimosamente.
Quería ayudarme.
- ¿Por qué no me cuentas? Quiero escucharte y claro que quiero ayudarte.- No era parte de ella suplicar a los demás.
- ¡Tengo miedo...!- Exclamé.
- ¿A qué le temes? Lo peor ya ha pasado.- Negué inconscientemente.
- ¿Y si él está enamorado? - Mencioné por lo bajo, pero o suficientemente audible para ser escuchada por ella.
- ¿Hablas de Armin?
- No...- Ella suspiró.
- Te refieres a Nathaniel.- Afirmó Rosa, se levantó de su asiento y se aproximó a abrazarme.- Está bien, no puedes suponer algo así.
- No quiero que eso pase.
- ¿Por qué? - Bajé la mirada y me sequé las lágrimas de mi empapado rostro.
¿Por qué?
~Fin Flash Back~
Llegué esa mañana temprano a clases, quería deshacerme de cualquier duda que surcara mi cabeza, quería volver a ser la yo de antes... Quería disculparme con él y regresar a un tiempo donde dejaba de importarme ser una "linda chica."
Cuando crucé la entrada del Instituto mis ojos captaron algo de lo más inusual, mejor dicho, jamás hubiera imaginado que lo encontraría gritando mi nombre y agitando su mano lo más energético que podía.
- ¡Cossette, aquí!
Me acerqué hasta donde se encontraba él para saludarle, a final de cuentas, después de mucho, había llegado temprano a clases.
- Hola, Scott.- ¿Cómo no diferencia esa cabellera? Me lo seguía preguntando, era ¿naranja o rojo?
- ¡Estás más animada que...! - Se detuvo de pronto, yo intenté reír, y negué con la cabeza.- ¡Tú sabes! - Sonrió de par en par.
- Está bien.- Sonreí.
- Para tu suerte no llevo esperándote mucho, sino me habrías invitado el desayuno.- Me desconcerté un poco.
- Pensé que venías a ver a Armin.
- ¡Para nada! - Resopló.- Quería saber cómo seguías. No pienses algo erróneo, por favor.- Empezó a agitar sus manos de manera descontrolada.
- Estoy mucho mejor, ¿por qué la pregunta?
- Cualquiera que tenga 2 dedos de frente puede entender lo que sientes... Lo que no esperaba es... - Calló de pronto.
- C-cossette, gracias por prestarme tu marcador, olvidé regresártelo.- Ella se había acercado sin darme cuenta.
- No hay problema, Violetta.- Scott parecía inseguro, nervioso e incomprensiblemente estaba sorprendido.
- Tengo que irme, gracias.
- ¡No, espera! Violetta, que nombre más hermoso, por favor, te lo suplico, ¡acepta tener una cita conmigo! - En un parpadeo Scott estaba en cuclillas en el suelo y con ambas manos sostenía las manos de Violetta, que tras el movimiento dejó caer el block de dibujo y posiblemente también sus notas de clase.
- Y-yo...- El rostro de Violetta parecía a punto de estallar de lo rojo que estaba, hubiera sido difícil no confundirla con un tomate.- N-no sé.
- Por favor... Estoy no lo había sentido nunca antes, eres... Eres muy bonita, dulce... Te lo imploro... - Violetta me miró a mí en busca de ¿ayuda?
- B-bueno... Es una buena persona, seguro te divertirás.- Le alenté.
- Permíteme ser para ti el príncipe que buscas, conseguiré un carruaje y te acompañaré todos los días, recitaré tus poemas preferidos y te haré sonreír a cualquier hora del día.- Scott continuó suplicando. - Dame sólo una oportunidad...
- Bueno...
- Yo prometo que... ¡¿Dijiste que sí?! - En ese entonces no entendí como ella no se desmayó de la efusividad del abrazo de él.
Scott juntó las cosas que había provocado que Violetta tirara al suelo, incluso le arrebató la mochila de las manos, sin embargo, antes de irse él sólo me dijo:
- Cualquiera puede saber lo que ellos sienten.- Sonrió.- Tu también lo sabes.- Alcanzó a Violetta quien se aproximaba a entrar al pasillo principal.
Cualquiera que tenga 2 dedos de frente puede entender lo que sientes...
Cualquiera puede saber lo que ellos sienten.
Lo que sientes... Lo que ellos sienten.
Miré la hora en el reloj del celular, aún tenía tiempo para buscarlo y disculparme.
Me encaminé hacia la sala de delegados, muy en el fondo, esperando no encontrarlo...
Tan sólo... Lo recordaba, incluso si Rosalya y Alexy tenían razón no estaría segura hasta preguntarle personalmente.
Recordé entonces cuando se llevó a cabo la obra de teatro en el instituto, cuando nos dejaron como tarea aprender un pequeño texto para recitar y así escoger a las personas que participarían en escena...
~Flash Back~
Cuando bajé al pasillo luego de encontrarme con Kentin y los chicos tropecé con alguien, aunque afortunadamente mi rostro no había alcanzado el suelo.
- Justo te estaba buscando...- Dijo él a mis espaldas, aun sosteniendo mi mano como si de pronto fuera a perder el equilibrio y terminar de aterrizar en el piso. Volteé a verlo.
- Hola. -Reí.- Disculpa por esto.- Soltó de pronto el agarre de mi mano, sonreí sin pensarlo. - Me refería a que... Siempre te causo problemas.
- Eso no es cierto.- Se apresuró a decir, lo miré detenidamente sin entenderle.
- Claro que sí, hoy casi aterrizas al suelo, ayer casi te rompo la nariz con la puerta... - Parecía abochornado por lo que le decía.
- Eso no fue culpa tuya.- Dijo seguro de sí mismo.
- ¿Seguro?- Lo observé sorprendida, claramente extrañada de sus palabras.
- S-sí. - Claramente no era verdad.
- Tu nariz estaba sangrando y la enfermera no estaba.
- Pero me ayudaste a lavarme.
- Después de que casi rompo la llave del agua, terminaste empapado...- Reí de tan sólo recordarlo.- Nunca olvidaré tu cara.- Mientras yo seguía con mi burla un tanto infantil Nathaniel parecía enrojecer un poco ante mis palabras.
- Esa llave necesita mantenimiento.- Se excusó.- Eso no importa... No fue tu culpa.- Intenté replicar.- Hablo en serio.- Sonrió...
- Bien... ¿Entonces para qué me buscabas? - Incité a conocer su respuesta, justo está recordando que Alexy me buscaba aunque seguía desconociendo el motivo.
- Me preguntaba si te gustaría ensayar tus diálogos conmigo.
- Pensé que Melody te lo había pedido.
- Ah... Sí, p-pero... ¿Es mejor con la práctica, no?
- Así lo creo, busquemos un aula.- Él asintió y le seguí tras el pasillo.
¿Sólo por eso me buscaba con tanto interés? Inconscientemente, pasó por mi cabeza que Melody tal vez se molestaría.
Justo antes de salir al patio miramos que la primer aula acababa de ser desocupada, así, sin más nos adentramos y tomé asiento en uno de los pupitres.
Él me observó dubitativo.
- ¿Qué ocurre? – Sonreí.
- Tú vas primero.- Dijo sin chistar.
Me puse de pie.
- Te lo advierto, no te rías si me equivoco. - Indiqué.
Río ante mi comentario y me miró extrañado.
- ¿Bromeas? Sé que puedes, lo harás estupendo.- Casi gritó con entusiasmo, yo sólo me dediqué a reír con alegría.
- Sólo espero no equivocarme en la audición.
- No lo harás, confía en ti. - Sonrió y tomó asiento en el mismo pupitre donde instantes antes estaba yo sentada.- Además... De los errores se aprende, recuerda.
- Cierto, cierto...- Respiré hondo.- Bien, comenzaré.
Recité el texto según lo que recordaba de él, aun así confiando en que había cometido más de alguna equivocación.
- L-lo has hecho magnífico.
- No, estoy segura que me equivoqué, intentaré hacerlo mejor la próxima vez.
- No has tenido ni tendrás error alguno.- Sonrió.
Sentí pronto, la pesadez de mis mejillas ruborizarse un poco, aquello llamó su atención y apartó su mirada para dirigirse al guion que tenía en sus manos.
- Es tu turno.- Dije.
Dejó su texto a un lado, suspiró cansadamente y se detuvo a mirarme, separó sus labios pero de su boca no salió palabra alguna.
- ¿Qué ocurre?
- N-nada...
Nathaniel comenzó por recitar su texto, había tomado una entonación un poco extraña, más aguda que de costumbre...
- Ya e-esta.- Me desviaba la mirada.
- ¿Estás nervioso? ¡Te aseguro que lo harás muy bien! - Intenté alentarle y sonreírle a la vez.
- Por supuesto que no, sólo que... Me cuesta un poco este pasaje, creí haberlo aprendido.- Iba a decir algo pero él continuó hablando.- Dame un momento volveré a leerlo. - Asentí con la cabeza.
El releyó parte de su guion y se dedicó a mirarme...
- Sería más sencillo si tu no m-me miraras de esa forma.- Su rostro estaba enrojecido.
Estaba más extraño de lo habitual, pensé sin preámbulo.
- ¿De qué forma? - Dudé.- ¡El público te estará mirando! - Reí ante mi cuestión.
- Es diferente, totalmente distinto.- Puso su texto sobre la mesa.
- No entiendo que tiene de diferente...- Susurré casi imperceptiblemente, él había escuchado.
- El público no eres tu...- Bum... escuché dentro de mí, algo no iba muy bien. Le miré dudosa, esperando claro una respuesta clara a su respuesta.- Cuando eres tu... - Un escalofrío recorrió mi cuerpo entero.
No dije palabra alguna, de mi boca no salí alguna.
- Intercambiemos papeles, recita tú mientras yo no te quito los ojos de encima.
- Pero acabo de recitar... - Respondí incrédula.
- Ah... E-es verdad, entonces enséñame como debe hacerse.- Me puse de pie a su lado, y recité un pequeño fragmento de mi texto mientras él no dejaba de mirarme…
Fue corto el lapso de tiempo antes de que Nathaniel desviara su mirada, tan roja como un tomate.
- Estoy seguro que ganarás el papel que quieres… E-eres muy buena.- Comenzó a reír nerviosamente y me devolvió la mirada.
Me tranquilicé al ver que el tono de su rostro había vuelto- al menos un poco- a la normalidad. Suspiré aliviada.
- ¿Eso crees? – Le cuestioné esperanzada.
- Estoy seguro.- Sonrió de par en par.
- Eso es demasiado, conseguirás que me sonroje, mi cara no se mira muy bien enrojecida.- Reí.
- Apuesto todo lo contrario, me encantaría verte sonrojada.- Mis ojos se abrieron de par en par por su comentario, ahogué un pequeño grito interno y repuse mentalmente mis piernas, exigiéndoles que no corrieran.
Él pareció no darse cuenta de sus propias palabras.
- ¿L-lo dices en serio? – Sentía como el color se me subía a la cara.
- ¡Claro! Además yo no he dejado de hacerlo desde que entramos aquí.- Mencionó.
- ¿A qué te refieres…?
Su rostro en ese momento no podría compararse con nada, absolutamente nada.
- ¡Nada, olvídalo! – Miró su reloj de mano instintivamente.- Mira que es tarde, se suponía que tenía una reunión, tengo que irme, te miro luego…
Literalmente, Nathaniel salió corriendo del aula; Algo dentro de mi cabeza me decía que algo le estaba ocurriendo.
¿Estará ocultándome algo?
Entonces observé que sobre la mesa se encontraba su texto, se lo devolvería más tarde. No era muy normal que él olvidara las cosas.
Acaso… ¿él estaba…?
No, imposible.
~ Fin Flash Back~
Aquella noche Alexy me había dicho: Sólo quiero que sonrías.
Entonces, deshojé esos pensamientos, liberándolos de mi mente sin pensar que en un tiempo no tan lejano volverían a mí, en justos estos momentos, cuando lo buscaba, cuando quería disculparme…
Cuando anhelaba saber que sentía él por mí, lo anhelaba tanto como para intercambiar todos mis deseos de cumpleaños por escuchar otra respuesta, diferente a la que por mi mente pasaba.
Indecisa... Nerviosa... ¿Por qué? Respiraba con un ritmo acelerado, que se encontraba casi tan acelerado como los latidos de mi corazón, tenía miles de pensamientos en mi cabeza, no sabía a cuál debía de poner mayor atención, no sabía si haría lo correcto, no sabía que respondería él...
Nathaniel había tomado más confianza en sí mismo.
Sólo había algo que sabía, que reconocía, y que podía aceptar...
No quería que Nathaniel se alejara de mí.
Comencé a temblar y no recuerdo en que momento estuve segura de esa reacción mía; Tomé la manija de la puerta de la sala de delegados... Di un largo suspiro, tenía que ser un error, debía serlo... ¿Cómo podría ser posible algo como eso?
Alejé mi mano de la perilla de la puerta nuevamente cuestionándome de ingresar a la habitación, dudé... Muchas veces antes de armarme de un poco de valor para proseguir a girar la manija y empujar la puerta a la par...
Volví a suspirar, cuando empujé por fin la puerta-aunque lentamente-para darme paso dentro del lugar, cerré mis ojos, nerviosa...
- Nathaniel... - Le llamé. Esperaba su respuesta.
- ¿Necesitas algo? - Abrí mis ojos y lo miré; Se miraba diferente a lo normal... Acomodaba unos papeles al otro lado de la habitación.
No me miró.
- Estoy un poco ocupado. - Esto no sería para nada sencillo.
Me puse a temblar de nuevo, mi respiración se volvía a descontrolar, ¿qué podría ser?
Suspiré intentando tranquilizarme, ¿cómo podría comenzar?
- Volveré en otro momento...- Titubeé.
- No, está bien.
- Quiero preguntarte... Algo... - Bien, ya va... Debía tranquilizarme un poco, a fin de cuentas, conocía la respuesta ¿no es así?
De acuerdo, estaba lista...
- Ese día me comporté como un idiota contigo, en serio me arrepiento de lo que te dije, no quería ofenderte.- Acomodó los papeles dentro de una carpeta y los dejó sobre el archivero y antes de que yo atinara a ordenar las palabras, se dirigió a verme.- Me sentí de una manera extraña, estaba bastante molesto...- Empuñó sus manos y dio un par de pasos hasta donde yo me encontraba.
- Lo siento...
- No...- Negó con la cabeza, respiró hondo y se llevó una mano a la cabeza.- No estaba molesto contigo.- Ante mi perpleja mirada él prosiguió.- Estaba molesto conmigo mismo, no era tu culpa... No es tu culpa. Deja de disculparte por algo que no has hecho.
- Pero...
- No hay "peros", Cossette. Compréndelo de una buena vez, no tienes porqué disculparte cada vez que ocurre algo, no tienes porqué.- Afirmó decidido y enfatizando.
- Ése día yo te invité, por eso... - ¿Qué se suponía que diría? - Fue mi culpa que discutieras con Armin.
- ¿Armin? ¿Discutir con ese idiota? - Lo miré sorprendida. - ¿Es lo que te tiene preocupada?
¿Qué demonios estaba haciendo? Ése no era el plan que me había formado en la cabeza.
- Escúchame... - Lo observé indecisa.- Cualquier persona que hubiera visto lo que yo miré hubiera discutido con ese estúpido: Sobre todo por hacerte llorar. - Bajé la mirada y a pesar que mis labios se movían de ellos no salía ninguna palabra.- Jamás toleraría verte llorar, no lo permitiría... Y a pesar que me disculpé porque no podría ir tan sólo recordar lo distraída que estabas, y el maquillaje que nunca usas para encubrir que pasaste en vela toda la noche... - Suspiró, le miré alterado, pero sobretodo, estaba preocupado.- Sólo quería intentar mejorar tu estado de ánimo, pero hice lo contrario, sólo por eso estoy molesto; Y repito: No es tu culpa, Cossette.
No lo pensaba, tan sólo las palabras salieron como flotando de mis labios.
- Ése día yo no pude conciliar el sueño, porque estuve llorado toda la noche sin parar.- Dije de la nada.
- ¿¡Quién...!? - Aun con la mirada fija al suelo, no quería observar su expresión.
- Déjame terminar, por favor... - Y a pesar de que había prometido que dejaría de llorar, mi compañera la tristeza se encontraba siempre a mi lado para cuando necesitara de refugio ella me abrazaría y con su manto desahogaríamos nuestras penas juntas.
Él se mantuvo en silencio, sólo fijando mi mirada al suelo, miré como sus pies estaban a mínimos pasos de los míos.
- Lloraba ése día porque me ilusioné, y mentí sobre mí misma. Le mentí, me hice pasar por alguien que no era... Me hice una idea errónea, y a pesar de todo... él no... - Mis palabras se quebraban y un nudo se figuraba en mi garganta.
Levanté mi mirada y lo observé fijamente.
¿Dolor?
¿Decepción?
¿Ira?
¿Tristeza?
Nada, ninguna palabra, ninguna frase, ni siquiera un libro entero me hubieran bastado para intentar definir lo que su rostro me mostraba.
En ese momento lo supe.
Conocí la respuesta a la pregunta que me llevó hasta allí esa mañana.
Él pareció dudar de sus siguientes palabras, yo no quería continuar hablando.
- Una persona tan maravillosa como tú, debió tener fuertes razones para mentir sobre sí misma.- Le dolía, decirme aquello parecía no agradarle.
- Creí tener una buena razón.
- No llores por él...- Me estremecí...- No llores por alguien que no lo merece.
Un abrupto silencio se profundizó en esa ocasión, en esa sala. Ninguno parecía querer continuar hablando.
- No parece justo ¿sabes? - Escuché decir. Me quedé callada.
Quería salir corriendo de ahí, pero mis piernas no se movían.
- ¿Qué... qué era eso que querías preguntarme?
Los nervios se apoderaban de mi demasiado rápido.
- Yo... - Respiraba hondo y profundo.- ¿Yo te gusto? - Tan rápido como las palabras salieron cerré mis ojos, esperaba su respuesta.
- ¿Gustarme? - Luego de un silencio algo largo, había contestado, ¿cuánto tiempo había pasado? No tenía idea, pero era seguro una efímera eternidad.
Ante su respuesta de cierta incredulidad, lo aseguro, mi pensamientos se había partido en dos.
Me sentía ¿bien? No... Yo no esperaba esa respuesta luego de ver su reacción, pero aun así, era lo que quería escuchar, ¿verdad? Entonces, ¿por qué me sentía tan mal? Debía aguantar, mis lágrimas estaban a punto de salir, no debía permitirlo, no quería... No frente a él... ¿Por qué?
- Jamás podrías sólo gustarme.
En un rápido movimiento, le miré directo a los ojos, y él sin titubear me abrazó, mis lágrimas salieron sin poder contenerlas más tiempo.
Si... Yo conocía esa respuesta, tal vez sólo quería huir de ella.
~Flash Back~
Bajé rápidamente desde mi habitación para abrir la puerta y encontrarme con un coloreado Nathaniel quien me miró perplejo, reí internamente por esa expresión, por supuesto, no se lo diría.
- Hola...- Musité.
- H-hola, tu... E-estás... c-cómo decirlo... E-estás muy... - Estaba completamente segura de que balbuceaba.
- Nathaniel...
- T-tu... ¿Querías algo? - Adoptó de pronto una pose seria, internamente no sólo reía, no pude contenerme y reí lo más bajo que pude.
- Es mi casa, tu tocas el timbre.- Observé detenidamente su cara de asombro y duda.
- Cierto, ¿e-estás lista?
Aún con el poco tiempo que llevaba de pie frente a mí, pude notar que estaba... ¿ocultando algo?
- ¡Sip! ¿Qué escondes?
- ¡Nada! - Se apresuró a decir.
- ¿Seguro? - Lo observé detenidamente.- Podría jurar que a tus espaldas escondes algo.- Mencioné.
- ¿Y qué... sí es así?
Podía casi asegurar que algo estaba tramando, ¿pero qué?
Entonces lo miré, a él sonrojado, parecía ser una faceta nueva en Nathaniel, cada vez que nos encontrábamos su rostro se tornaba carmesí; Justo en ese momento, el delegado escolar se encogió de hombros y aunque aparentaba una pose segura y una mirada un tanto decidida... Sus manos estaban temblando, sus manos que sujetaban un...
- ¿Un tulipán?
- S-sí... Lo miré y pensé que... B-bueno, te gustaría.- Me extendió la bella flor y con gusto la tomé entre mis manos.
- No había visto uno así.
- No son muy comunes aquí... Es un tulipán jaspeado.- Mis ojos se iluminaron al sólo escuchar el nombre.
Hacía tiempo había leído un libro sobre jardinería y en él venían inmersos los significados de innumerables flores.
- Tienes unos ojos muy lindos, sonríe más.- Y a pesar de su petición, fue él quien sonrió para mí.
Miré, detenidamente ese tulipán entre mis manos...
Seguro era una coincidencia.
Él comenzó a caminar y yo le seguí, había un nuevo lugar en la ciudad que quería mostrarme.
- Entonces dime... ¿Cuál es tu libro favorito? - Se miraba animado...
- Bueno, no tengo uno en particular.- Él me miró indeciso tras mi respuesta tan corta de fundamentos.
- ¿Me lo dices en serio?- Le miré incrédulo.
- ¡Claro! ¿Por qué no me crees? - Verlo tan confundido me hacía partirme de risa.
- Sólo me sorprende...
- Fingiré que te creo.- Y fingí hacer un puchero. Nathaniel llevó su mano hasta mi cabeza y me indicó que viera lo que estaba detrás de mí.
- Hemos llegado.- Mencionó.
Debía decirlo...
- Es una cafetería bastante bonita.- Él comenzó a reír ante mi comentario.
- No es sólo una cafetería.
- ¿De qué hablas? - Le miré confundida, estaba segura que se trataba de una cafetería.
- Ven, entremos.- Tomó mi mano y me jaló de ella para entrar.
El lugar no sólo era bonito, pero la sorpresa eran los adornos... Cada pequeño rincón en casa una de las paredes estaba cubierto por gigantes estanterías de libros, las cuales estaban ordenados tras una rigurosa clasificación según podía notarlo.
- Escoge la mesa que más te guste.- Me había quedado estática.
- Es hermoso, no sabía que hubiera un lugar así.
- Acaban de abrirlo, vamos.- Nathaniel sonrió, se miraba bastante entusiasmado.
Sin duda, este se convertiría en su lugar favorito.
- ¿Es la primera vez que vienes aquí? - Pregunté luego que tomamos asiento en una de las mesa cerca de la ventana.
- No... Quería probar que tal era antes d-de i-invitarte.- Calló abruptamente y le observé con detenimiento, estaba confundida, ¿qué había dicho?
¿Era mi imaginación o volvían sus nervios?
Un escalofrió recorrió cada centímetro de mi cuerpo.
- ¿Te encuentras bien? - Me animé a preguntar, parecía un poco más serio de lo normal.
- C-claro.- Sus mejillas se colorearon de un tono rojizo al momento en que me sonrió.
~Fin Flash Back~
Conocía esa respuesta, porque yo sólo quería huir e ignorarla.
Entre sus brazos mis palabras se esfumaron, mi rostro se coloreó y mi mente dejó de pensar sobre lo que estaba pasando, yo sólo... No quería creerlo.
Traté de apartarme pero mi cuerpo no me respondía.
Tenía razón.
Todos lo sabían excepto yo.
¿Por qué no me había dado cuenta?
¿Por qué deje de poner atención?
¿Qué había pasado?
¿Qué había ocurrido?
¿Cómo...?
Nathaniel estaba enamorado de mí.
No sabía qué hacer, decir o pensar.
Sólo había algo claro, y me carcomía el hecho de no haberlo deducido antes... Con sus muestras de afecto y consideración, y lo preocupado que siempre se encontraba de mí. Jamás habría pensado algo así.
Ahora lo entendía, intentaba comprenderlo de la mejor manera aunque las palabras fueran insuficientes para describir lo que sea.
Todos lo sabía y yo me la pasaba ignorando.
Y aunque me había prometido que las lágrimas no volverían a salir... Me sentía extraña...
Lo recordaba: En el lenguaje de las flores, los tulipanes eran una declaración de amor sincero.
Un tulipán jaspeado era...
Una confesión: Tienes unos ojos hermosos.
Nathaniel lo había dicho:
"Tienes unos ojos muy lindos, sonríe más."
"No llores por él..."
"No llores por alguien que no lo merece."
"Jamás podrías sólo gustarme."
...Nathaniel estaba enamorado de mí...
¡Hola! (:
Abrirle las puertas al primer amor suele ser la decisión más difícil con la que podremos lidiar, pues desconocemos el sentimiento que llega con él, y esperamos sobre todo, no salir lastimados de la prueba tan grande cuando a nuestros oídos llega un: "Te quiero", y digo "te quiero" porque un "te amo" sólo debería ser dicho una sola vez en la vida, un par de palabras que deben ser dedicadas a la persona que ilumina cualquier noche y con quien el tiempo se desvanece, tal vez incluso ese tiempo que tantos nos preocupa deje de existir, pues en un parpadeo la vida habrá transcurrido, con "esa" persona...
"El primer amor jamás va a ser, suerte el que lo tiene eternamente." - Me lo dijo mi mejor amiga cuando le platiqué que me había enamorado, por primera vez...
Dedicado a ti, aunque sea en secreto.
Hasta aquí el octavo capítulo, ¿lo disfrutaron?
No tengo nada más que agregar, me encantaría conocer su opinión respecto a la trama de la historia. Fue algo complicado escribir este capítulo ;-; La historia está tornando otro rumbo muy distinto al original, bueno... no tanto :D
Espero leerlos pronto.
Matta ne c:
