Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 2. "No puedo…"
Ren llegó ante la puerta de la sección en un tiempo record, se detuvo un segundo para recobrar el aliento y de paso intentar recuperar su pose de siempre comedido Tsuruga Ren, Dios sabía que últimamente le abandonaba constantemente. Estaba a punto de llamar cuando la puerta se abrió y una joven morena salió por ella cerrando tras de sí y golpeándose contra él.
—¡Qué demonios….!— Exclamó Kotonami Kanae al chocar contra algo, al levantar la mirada y ver de quien se trataba su gesto de permanente enfado se transformó en alivio. —Gracias a Dios, iba a ver si lo encontraba porque ella…— Negó con pesar.
—¿Tan mal está?— Preguntó Ren sorprendido, sabía que no era la persona favorita de la actriz, así que si le iba a buscar la cosa estaba muy mal.
—Pues ese es el problema, que no lo sé— Reconoció Kanae
—¿Qué quieres decir con…?— Preguntó mientras se apresuraba a entrar, pero no terminó porque al ver la imagen de dentro lo entendió. —¿Te importa dejarnos un momento?— Pidió mientras contemplaba la escena.
Kyoko se encontraba en el suelo con las rodillas abrazadas, parecía una bolita pelirroja. Se mecía adelante y atrás con la mirada fija en ninguna parte, sus ojos se veían lúgubres, inexpresivos.
—Claro, yo…, bueno manténgame informada, ¿vale?— Kanae se retiró inmediatamente, la angustia en la cara del actor dejaba más que en evidencia lo muchísimo que le preocupaba su amiga. "Vaya par de idiotas!". Fue lo último que pensó antes de marcharse.
—Mogami-san?— La llamó Ren mientras cerraba la puerta, al no obtener respuesta se fue acercando a ella lentamente mientras seguía llamándola. —Mogami-san?— Finalmente, cuando ya se encontraba arrodillado frente a ella, la agarró por los hombros pero seguía sin respuesta por parte de la chica… —Kyoko…, por favor…—
El sonido de su nombre, aunque no lo comprendió, la trajo de vuelta del profundo pozo en el que se encontraba. —Yo…., no puedo, no puedo…— Susurró mientras seguía meciéndose, aún con los fuertes brazos de Ren en sus hombros—
En los labios de Ren se formó una mueca de disgusto mientras maldecía interiormente al presidente, al director y en definitiva a toda la humanidad. "Mi pobre niña…". A pesar de haber hablado por fin, Kyoko seguía con la mirada completamente perdida dirigida hacia él, miraba pero no veía. —Shuuuuu, no pasa nada— La consoló Ren, y como ya hizo aquella vez cuando lo confundió con Corn, la abrazó fuertemente. —No pasa nada—
La calidez del abrazo hizo que Kyoko cerrara los ojos y se dejara consolar. "No puedo, yo no puedo…". Se aferró más fuerte a la espalda de su sempai y respiró su aroma, lo que hizo que se relajara.
Ren, al notarlo, se apartó lo justo para poderla mirar. Sintió un gran alivio cuando vio que los preciosos ojos de la chica por fin se enfocaban, aunque fue un alivio momentáneo porque éstos enseguida comenzaron a brillar anunciando la futura llegada de lágrimas. —Eh…, no pasa nada, no tienes que…—
Kyoko, que no escuchaba nada de lo que le decía, le interrumpió. —No puedo hacerlo, no puedo…, no puedo hacer de ella…—
"Oh Kyoko…, no tienes que hacer de nadie porque tú ya eres ella… Tú eres Setsuka Hell, eres tú pero sin inhibiciones". Pensaba Ren mientras negaba con la cabeza.
—Lo que le hizo a ella…, no puedo hacerlo…— Siguió Kyoko.
Ren abrió los ojos asombrado se apartó un poco más para poder mirarla mejor. "¿Perdona? ¿Lo que le hizo quién? ¿Cain? ¿Yo? ¿Qué la he hecho yo?". —Lo siento, no entiendo…—
Kyoko levantó la cabeza para mirarle fijamente. —Él, el se lo hizo, él la engañó, la utilizó…— Prácticamente gritaba histérica. —Yo no puedo hacerlo, no puedo, no quiero ser ella, no quiero acabar como ella! — Miraba en todas direcciones como si estuviera buscando un lugar donde esconderse o una salida por la que huir.
"Valeeee, ahora sí que no entiendo nada". —Kyoko…— La envolvió de nuevo entre sus brazos y la apretó con fuerza. —No comprendo nada, ¿estás hablando de Setsu?—
Ahora sí, Kyoko fue consciente de que él la había llamado sólo por el nombre, la pareció tan bonito saliendo de sus labios. —Sí, bueno… no…— Murmuró contra el pectoral del actor. —Ella es mi madre…—
—¿Qué?— Ren se sorprendió, "¿Qué tiene que ver esa horrible mujer con esto?". —¿Tu madre? ¿Qué tiene que ver tu madre con Setsu?—
Kyoko se congeló al darse cuenta de su error, no le había contado a nadie lo hablado con su madre aquel día. Pero al sentir como él la abrazaba aun mas fuerte al quedarse rígida, supo que había llegado la hora de hacerlo, y tenía justo delante a la única persona a quien necesitaba contárselo. —Yo…, necesito contarte una cosa—
—Lo que quieras, puedes contarme lo que quieras— Se apresuró a añadir Ren, mientras la soltaba para que viera su sinceridad.
—Es que…,¿recuerdas que quería respuestas?— Titubeo indecisa.
—Sí— "Claro que lo recuerdo, te empeñaste en enfrentarte a ella tú sola, no dejaste que te ayudara…".
—Bueno pues me reuní con ella…— La tristeza inundó su voz.
—¿Te hizo algo? ¿Te maltrató?— La interrumpió Ren a punto de encolerizar, pero disimulándolo muy bien.
—No ella…— Un ruido en el exterior interrumpió a la chica que se puso nerviosa.
—Ven…—Ren se incorporó totalmente y la ofreció ayuda para levantarse. —Vayamos a algún sitio donde no puedan interrumpirnos—.
Kyoko obedeció sin pensar, recogió sus cosas y sin quietarse su horrendo uniforme le siguió. No fue hasta después de llevar un buen rato en el asiento del copiloto, cuando se dio cuenta del rosa chillón que llevaba puesto. —No puedo ir a ningún sitio así…— Se mortificó.
—A donde vamos sí…— Aseguró Ren.
—¿A dónde…?— Pero no termino la pregunta, pues reconoció el lugar donde Ren estaba estacionando, estaban en su edificio.
—Aquí nadie nos molestará— Ren salió del coche, la abrió la puerta y la ofreció una mano para ayudarla a salir. Después, para sorpresa de la chica, la mantuvo cogida mientras la llevaba hasta el ascensor y posteriormente hasta dentro de su apartamento. —¿Quieres un té?—
—Yo lo prepararé— Se ofreció ella inmediatamente.
—Claro que no, eres mi invitada— Se quejó Ren con solemnidad.
—Me dará algo que hacer mientras…, será más fácil para mí hablar si tengo las manos ocupadas—
—De acuerdo…— Aceptó Ren a regañadientes, luego se sentó en uno de los taburetes para poder mirarla atentamente. Lo primero que hizo fue sorprenderse gratamente por la familiaridad con la que la chica se movía por su cocina, ni siquiera buscaba, solo cogía y hacía. —Vale, te reuniste con ella tu sola— No pudo evitar el tono de reproche, él había intentado por todas las formas que lo dejara acompañarla.
—Eh sí…— Kyoko llenó la tetera de agua. —Bueno pues eso, nos reunimos…— Le contó todo con pelos y señales, mientras palabra a palabra se iba entristeciendo.
—Yo…, lo siento tanto…—Fue lo único que pudo decir Ren cuando ella terminó de contar su historia.
—Siempre pensé…—Las lágrimas surcaban la cara de Kyoko sin detenerse. —Siempre que pensaba en él me imaginaba a un hombre bueno y cariñoso…— Se llevó la mano al pecho, como si se estuviera rompiendo de nuevo.
—Ya…— Él también lo pensaba, ya desde pequeño supuso que dado lo poco que Kyoko se parecía a su madre tendría que parecerse a él. Toda esa bondad y esa pureza inmaculada tenían que provenir de algún sitio.
—Y, ¿sabes qué es lo peor?— Pregunto la chica entre los hipidos del llanto.
—No—
—Que a pesar de que parecerse a él sería ser una persona horrible…—Cerró los ojos ante la crueldad que iba a decir. —Es mucho más doloroso saber que soy igual que ella—
—Tú no eres como ella— Ren se levantó del taburete para apagar el fuego donde la tetera pitaba sin control. —Ni tampoco como él—
—Pero sí lo soy, ¿no lo ves?— Kyoko negaba con resinación. —Él la engañó, la hizo creer que era alguien importante, pensó que la quería…—
Ren frunció el ceño, sabía a la conclusión que había llegado la chica, y la sola mención de ese bastardo podría hacer que encolerizara de nuevo, y ella no necesitaba eso ahora mismo.
—Y ella como una boba confió en él, hasta que la traicionó y la abandonó— Las lágrimas no paraban. —Y, ¿qué hizo ella? Dio la espalda a los sentimientos, justo como yo! — Esto último lo grito con rabia e impotencia.
—Tú jamás le daría la espalda a tu hijo, por mal que estuvieras…— Aseguró Ren, después cogió a la chica por la cintura y la levantó hasta dejarla sobre su barra americana, para que quedara a su altura.
—¿Eso crees?— Negó con la cabeza. —No estoy segura, sólo yo sé lo que sentí por dentro cuando Sho me lastimó, solo yo sé el monstruo en el que me convertí—
"¿Cuál monstruo pequeña? Tú no sabes lo que es un verdadero monstruos, créeme". —No digas tonterías…— Bufó Ren mientras se revolvía el pelo frustrado
Kyoko le ignoró y siguió hablando. —Y ahora que me había recuperado, que he dejado aquello de lado,…—
Ren no pudo evitar interrumpirla —¿Lo has olvidado?— Sin ser consciente había agarrado a Kyoko por los brazos con más fuerza de la necesaria.
—No, no lo he olvidado, pero ya no me importa, fue un mal momento que me llevó a donde estoy ahora, tengo un trabajo que adoro, buenos amigos…— Kyoko hizo una pequeña mueca por la presión que él ejercía en sus brazos.
—Perdona— Ren se disculpó y aflojó su amarre. —Lo ves, tú no ere como ella porque, aunque te lo niegues a ti misma, no te cerraste a todos los sentimientos, si lo hubieras hecho no tendrías tanta gente a tu alrededor a la que quieres y que te quiere—
—Puede ser…— Aceptó Kyoko pensando en ello. —Pero ahora tengo que hacer este trabajo, y yo no puedo…, no puedo… Estaba tan emocionada…, una protagonista!— Intentó sonreír pero no lo consiguió. —Ni siquiera me importó cuando el presidente me dijo que Sho también estaría en ella, ¿Sabes por qué?—
—No — "Bueno según el presidente…"—
—Porque estaría Tsuruga-san, porque por fin podría trabajar con mi sempai— Reconoció Kyoko sin dejar que Ren terminara su pensamiento. —Pero ahora…— Negó con tristeza.
—Ya lo sé, no sé en que estaba pensando el presidente— Ren también negó, solo que el con más furia que tristeza. —Eres una gran actriz, Dios sabe que yo creo que la mejor, pero por favor…, tu primer protagónico así… y siendo aún menor…,—
—¿Qué tiene eso que ver?— Preguntó Kyoko sorprendida. —¿De qué estás hablando?—
—¿De qué estás hablando tú?—"¿Me he vuelto a perder?". Ren la miraba con la misma cara de sorpresa que ella.
