Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 3. "No puede ser…."

—De la primera escena—

—Eh…— Ren se quedó paralizado, él ni se había parado a leer los primeros actos. Al tratarse de la historia de los Hell, imagino cómo sería y avanzó rápidamente para ver hasta donde había llevado la historia el director.

—Pensé qué ya habrías recibido el guión—

—Sí bueno, me lo han dado como hace una hora así que no he tenido tiempo…— Se excusó. "Estaba demasiado ocupado con un sublime ataque de celos".

—Creo que le he metido entre mis cosas, si me deja…— No pudo terminar porque Ren la alcanzó su mochila para que ella no se moviera de donde estaba. —Sí aquí está…— Le puso delante el libreto.

Ren leyó con la rapidez adquirida de tantos años de ojear guiones. "Vaya…, esto no me lo esperaba".

Los Hermanos Hell. (Introducción de la historia)

Siglo XI…

Amiya Kensi, el mejor samurái de Japón , traiciona a su siempre fiel compañera Sora Akeshi para poder ascender al poder del clan Samurái hasta entonces dirigido por el abuelo de la joven (Escena 1).

Destrozada, Sora acude al lago sagrado y pide a los Dioses que la perdonen y la ayuden a dejar de sufrir. Éstos conmovidos ante el sufrimiento de la joven más pura de corazón que queda en la tierra deciden ayudarla y, debido al ser aún más puro que lleva en su vientre y que ya no llegará al mundo, la prometen a cambio una vida futura. Así la joven cae sin vida en el suelo, sin signo alguno que pueda esclarecer las razones de su muerte. (Escena 2)

El ahora Jefe de los Samuráis, dormita entre sus amantes cuando cae inconsciente. Los Dioses, furiosos le condenan a sufrir en sus carnes el dolor de querer algo que no se puede tener en su vida futura. Y así, igual que la joven, su cuerpo no vuelve a despertar. (Escena 3).

Diez siglos después…

Cain Hell vive atormentado por los prohibidos sentimientos que su traviesa hermanita, Setsuka Hell, despierta en él.

—Joder…—Susurra Ren, pero se arrepiente por la palabrota y se disculpa con la chica. —Perdón— Sin apartar la vista del libreto ojea por encima los diálogos de la escena. "Madre mía…, Konoe tiene una imaginación que no es normal…". —Entiendo que ahora mismo sea difícil para ti grabar una escena así, con lo de tu madre tan reciente…—

—No es eso, bueno si un poco, pero no es eso lo que me angustia tanto— De pronto sus lagrimas se quedaron en sus ojos pero sin deslizarse y su piel adquirió un leve sonrojo.

—Bueno me imagino que…, ya que sabes que Fuwa estará también—"Seguro que eso también te ha puesto como loca". —Sé qué él te hizo mucho daño, pero ahora eres otra persona, más fuerte y una gran profesional, estoy seguro de que encontrarías la forma de realizar bien tu trabajo—. "Espera, se supone que no quiero que haga esta película, ¿no?" "Corrección, no quería que la hiciera con esos dos, conmigo… ¡La cosa cambia".

—El presidente me dijo que él aparecerá en un par de escenas, pero tampoco es eso—

—¿Ah no?—

—Si me hubieran dicho que el papel de Sho era quien traicionaba a Setsu pues me hubiera dolido revivirlo, lo reconozco, pero no por él o lo que hizo, sino porque una vez más me recordaría lo idiota que fui y lo mucho que me parezco a ella. —

—Ya te he dicho que no te pareces a ella…! Y bueno…, no es con él con quien tienes que hacer la escena— Era una afirmación pero escondía una clara pregunta. "¿Cuál es el problema entonces".

—Lo que…— Kyoko se armó de valor y fue sincera. —Lo que no soporto es que sea con Tsuruga-san—

Ren dio un pequeño respingo, pero como ella estaba agachando la mirada en ese momento no lo percibió. —¿Por… por qué?— Titubeó nervioso.

—Porque…, como has dicho me acabo de enterar de la verdad y está muy reciente. Sé qué soy una cría, que no es profesional, pero…— Volvió tomar aire. —No soporto la idea, aunque se en la ficción, de que la persona en la que más confío, la que más cuida de mí me pudiera traicionar, que me pudieras traicionar—

Ren sintió como su sangre se helaba, como el suelo bajo sus pies se abría haciéndole caer al séptimo infierno. Toda su vida pasó ante sus ojos como en una película, todos sus errores, sus mentiras, sus secretos, todo el daño que había causado. Pero nada parecía tan horrible, ni siquiera el momento más oscuro de su vida cuando perdió a Rick, con la imagen que se estaba formando ahora, la de una Kyoko devastada por su culpa. Abrió la boca para hablar, pero la volvió a cerrar mientras su mirada se quedaba fija en ningún punto aparente, solo mortificándose con la imagen que se había creado.

Kyoko fue consciente del repentino cambio de humor de su sempai, se alarmó cuando vio la expresión que poco a poco tomaba su rostro. La conocía muy bien pues ya se había enfrentado a ella en varias ocasiones, sobre todo como Setsuka. "No te alejes…, vuelve". Sin bacilar hizo lo único que sabía que podía hacer, cogió una de sus manos y la apretó con ternura. —Tsuruga-san?—.

Como ocurría siempre, el contacto de aquella mano hizo que Ren saliera de la oscuridad que lo envolvía, levantó la vista algo confusa. —Pe…, perdona, ¿qué me decías?— Bajo la cabeza lo justo para contemplar la unión de sus manos.

Lo primero que sintió Kyoko fue alivio al ver de vuelta al Ren de siempre, pero cuando éste miro sus manos la invadió la más grande de las vergüenzas. Por ello, soltó su agarre inmediatamente y cambió de tema con mucho nerviosismo. —Eh…, nada…, me preguntaba…— Se estaba rebanado los sesos en busca de cualquier trivialidad que comentar cuando se percató de parte de su anterior conversación. —Un momento…— En sus cejas se formó una pequeña arruga de concentración. —Si no sabías nada de esa escena…, ¿de qué pensabas que estaba hablando?—

—Eh…— Ahora fuel el turno de Ren de titubear. —Pues es que…—

—¿Qué? — Kyoko se extrañó, él por lo general nunca daba rodeos cuando ella le hacía una pregunta, como buen sempai era rápido y directo.

Ren carraspeo algo incomodo, pero los ojos abiertos de Kyoko la mostraban como ella era normalmente, una jovencita ávida de información, siempre dispuesta a aumentar su conocimiento. —Bueno… supongo, después de lo que hemos hablado, que no leíste mucho más del guión, ¿no?—

—No, lo siento…, me impactó tanto que…— De avergonzó Kyoko como buena kohai.

—No te preocupes, bueno el caso es que…— Ren meditó sus palabras, pues antes había dicho que no tuvo tiempo de leer el guión. —Cuando Yashiro me habló del papel y me dijo que te habían ofrecido el papel protagonista, cosa que es lógica ya que quien mejor que tú para ser Setsu— Añadió esto último para que no pensara, como siempre, que él no la consideraba adecuada o algo así. —Bueno, me dejó caer que habría alguna escena…—

—Ah ya…— Le interrumpió Kyoko.

Los ojos de Ren casi se salen de sus cuencas. "¿Ah ya?" "¿Cómo que ah ya?" "Desde cuando Mogami Kyoko dice ah ya a una escena romántica, (por decirlo suavemente)?".

—El presidente me lo comentó— Siguió Kyoko sin percatarse de la estupefacción de su compañero. —Me advirtió que era muy probable que tuviera una escena en la que el personaje de Sho me besaba, para que lo pensara bien antes de aceptar—

El aura de Ren se volvió totalmente negra y la temperatura de la habitación incluso bajó. "¡Y una mierda! Por encima de mi cadáver. Se acabaron los hermanos Hell, ni película ni leches" "¿Besarla?" "Ese pedazo de mierda…".

Kyoko, como siempre ajena a todo, siguió con su propio monólogo mientras torció el labio. —Claro que también me podría haber avisado de lo otro, porque para mí es lo importante. Besar a Shotaro en una escena…, psss no pienso darle ninguna importancia a algo que no la tiene— De pronto se quedo parada, por un momento creyó a ver el aura de Ren, pero no pudo estar segura de haber visto bien, porque al segundo había desaparecido dejando a un Ren sonriente. De hecho era una sonrisa que no había visto nunca, era como si estuviera aliviado y orgulloso a la vez.

—Me alegra oírlo— No pudo contenerse, pero sin querer que ella reflexionara mucho sobre sus palabras continuó. —Pero no me refiero a eso… Déjame un segundo— Recuperó el libreto que había dejado en la barra americana junto al trasero de Kyoko. —Creo que me dijo que estaba por…— Disimuló, él sabía perfectamente en que página había dejado de leer. —Sí, aquí está— Le tendió el libro a Kyoko y antes de dejárselo coger añadió en un susurro: —Creo que tendrás que dar algo más que un beso…—

Kyoko cogió con recelo el guión, miró una vez más a Ren con la esperanza de descifrar sus palabras pero ante su fracaso comenzó a leer la página que le señalaba.

Debido a su memoria fotográfica y a la gran expresividad de Kyoko, Ren fue capaz de seguir mentalmente la lectura a la vez que ella. Gracias a eso, y a sus ágiles reflejos, pudo moverse a tiempo de evitar que Kyoko se estrellara contra el suelo del otro lado de la barra cuando con un grito intento alejarse de él sin medir la fuerza ni el lugar en el que se encontraba sentada.

Al encontrarse fuertemente agarrada contra el pecho de Ren, Kyoko se puso todavía más nerviosa, le empujo para alejarse de él. —Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa— Gritó histérica echando a correr sin rumbo fijo hasta que se topo con la puerta del cuarto de invitados donde, sin pensar claramente, se encerró.

—Fuhhhhhhhhhhhhhhhhhh— Exhaló Ren antes de andar el mismo camino que había hecho la joven, pero con menos prisa.