Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Muchas gracias por seguir mi historia e incluirla entre vuestras favoritas. Y mil gracias por vuestros reviuws, SetsukaChoioh y PaulaGato . Ahí va uno más de agradecimiento, mañana más ;P


Capítulo 7 "No por favor…, no"

—¿Y si no le pidieras ayuda a tu sempai?— Preguntó Ren con los ojos más abiertos de lo habitual, claramente estaba asustado. —¿Y si fuera a un amigo? —

—¿Te refieres a que le pida ayuda a otra persona?— Preguntó un poco dolida.

—Claro que no…— A pesar de que sus pensamientos estaban totalmente concentrados en lo que iba a hacer, su parte dominante fue capaz de sentir unos tremendos celos al imaginarla pidiendo ese tipo de ayuda a otro hombre.

—Entonces…, ¿te refieras a si tú fueras mi amigo?—La incredulidad era evidente en la pregunta de Kyoko.

—No, me refiero…— Ren se sentía aterrorizado, sabía que había llegado un momento transcendental que marcaría un antes y un después en el camino de su relación, pero no era capaz de vaticinar si en buena o mala dirección. "Todo dependerá de ti pequeña, todo dependerá de tí…" —Tengo que contarte una cosa muy importante, bueno en realidad dos—.

—Va…, vale— Kyoko estaba un poco asustada, jamás había visto a Ren tan serio ni tan nervioso.

—He hecho algo horrible, algo que probablemente no puedas, ni quieras perdonarme— No se molestó en ocultar la pena ni el desprecio que sentía en esos momentos por sí mismo.

—Eso es imposible…—

—Sólo te pido que por favor me dejes contártelo todo antes de…, antes de…—

—Escucharé todo lo que quieras decirme— Prometió ella.

Ren, que estaba sentado a la altura de los pies de Kyoko, se acercó un poco más a ella, cuadró la espalda, soltó fuertemente el aire de sus pulmones y comenzó con sus explicaciones.

—Yo no soy japonés, no del todo al menos, mi madre es americana y mi padre japonés, mi verdadero nombre no es Ren Tsuruga, es solo mi nombre artístico…— Hizo una pausa para valorar la reacción de la chica, parecía menos sorprendida de lo que esperaba. —Mi verdadero nombre es Hizuri, Kuon Hizuri— Ahora sí pudo ver como los ojos de Kyoko se abrían de par en par y su boca formaba una perfecta O.

—¿Hizuri? — Susurró Kyoko. —¿Eres el hijo de otôsan…, quiero decir de Kuu Hizuri?—

—Sí, Kuu Hizuri es mi padre y mi madre es la modelo internacional Julliena Hizuri—

—Pe…, pero…, cuando él estuvo aquí no parecía que se conocieran, él no dijo nada en ningún momento y yo…— Kyoko estaba en shock. —Yo interpreté a su hijo y…—

—Ya lo sé, no pienses ni por un segundo que él quiso mentirte, tuvo que hacerlo, es todo culpa mía— Reconoció con tristeza. —Verás, mi vida en América no fue fácil, de niño sufrí una gran discriminación por no ser americano ni japonés, me despreciaban por ser mestizo, me lo llamaban constantemente— Miles de desagradables recuerdos inundaron su cabeza.

—Eso es horrible y asqueroso! — Se ofendió Kyoko.

—Ya bueno…, es lo que me tocó vivir— "Mi dulce y compasiva niña…". —Desde que tengo uso de razón siempre he querido seguir los pasos de mi padre, convertirme en un gran actor, pero no pude. La gente que me contrataba lo hacía solo por dos razones, una era que esperaban que fuera una réplica exacta de mi padre, cosa que naturalmente era imposible para mí. La otra razón era conseguir el gran favor del actor número uno de Japón que comenzaba a triunfar también en tierras americanas—

—Pues claro que era imposible, él era un adulto con experiencia y tú apenas un niño que comenzaba—Explicó lo que para ella era una gran evidencia. —Y los otros unos seres despreciables, egoístas y aprovechados….—

Ren sonrió con amargura, Kyoko había llegado en apenas dos segundos a una conclusión que él había tardado años en comprender y aceptar. —A medida que me fui haciendo mayor mi carácter se fue endureciendo y mi conducta dejaba mucho que desear, primero comencé a defenderme cuando me atacaban, pero al final era yo quien buscaba las peleas, quién disfrutaba con cada golpe que daba, con cada cicatriz que producía. Caminaba por un sendero muy tenebroso y no era capaz de salir de él, lo que es peor, tampoco quería hacerlo, no de forma consciente al menos. Un día, mientras estaba metido en una pelea muy fea, conocí a un chico mayor que yo, él se interpuso entre nosotros pensando que era un pobre chico al que aquel gran número de matones estaba atacando— Recordó con triste nostalgia. —Aun recuerdo su cara de asombro cuando descubrió que era yo quien había iniciado todo aquello…—.

Kyoko escuchó en silencio toda la historia de Rick, lo importante que había sido su amistad, el accidente y sus nefastas consecuencias… Sin darse cuenta unas lágrimas se escaparon de sus ojos deslizándose lentamente por sendas mejillas. —Lo siento tanto por Rick… y por ti…—

—No lo sientas por mí, fue todo culpa mía, yo maté a Rick— Pidió Ren categórico y encolerizado consigo mismo. —Mis padres pidieron ayuda al presidente cuando comprendieron que estaba hundido completamente, claro que no se esperaban lo que él iba a proponerme. Así acabé aquí, en Japón, comencé a actuar y decidí adoptar un nombre artístico para que no me asociaran con el gran Kuu Hizuri ni para lo bueno, ni para lo malo. Necesitaba ver si era capaz de conseguirlo por mí mismo, aunque también debo reconocer que lo hice para romper con todo el pasado que traía a cuestas. Y así nació Tsuruga Ren, el verdadero gran papel de mi vida—.

—Ya…— Kyoko no supo que más decir.

—Claro que también en esta vida he seguido haciendo daño a personas muy importantes para mí—

—¿Cómo?— Kyoko no le comprendía.

—Por ejemplo a mis padres, ellos son tan buenos y me quieren tanto…Tuvieron que aceptar que su único hijo se fuera tan lejos de ellos, que les negara como padres, y que no volviera a comunicarse jamás con ellos—

—¿Cuánto tiempo hace que…?

—Demasiados años— Reconoció con culpabilidad. —Tantos años… y ellos no se merecían nada de todo esto—

—No, estoy segura de que no— Reconoció Kyoko. —Pero también estoy segura, porque tú mismo has dicho que te quieren, que entienden que necesitaras hacerlo, yo al menos lo entiendo…—

—Espera, no he terminado— Suplicó Ren. —Ellos no son los únicos a los que he hecho daño, también te lo he hecho a ti—

—¿A mí? ¿Cuándo? — La sorpresa de la chica era mayúscula. —A mí nunca…, jamás me has hecho daño!—

—Te he mentido— Ren agacho la cabeza.

—Bueno es verdad que no sabía que Tsuruga Ren no era tu verdadero nombre, pero tú querías llevar tu carrera por ti mismo, entiendo que cambiaras de nombre y que decidieras guardarlo en secreto…—Kyoko estaba meditando sus palabras. —Yo también te oculté el verdadero motivo de mi venganza hacia Sho y tardé mucho tiempo en ser capaz de confesar lo ocurrido con mi madre…—

—Ese es el problema, que tú nunca me has ocultado nada—

—Claro que sí, acabo de decirte…— Pero él seguía negando con la cabeza por lo que le miró aún mas extrañada. —¿Qué quieres decir?—

Ren sentía que se le iba a salir el corazón por la boca, los oídos le retumbaban y el aire parecía no querer entrar en sus pulmones. —Puede que lo que te he dicho hasta ahora no te haya hecho daño, pero lo que te diré a continuación se que sí lo hará— Levantó la cabeza para mirarla a los ojos. —Tú nunca me has ocultado nada porque yo ya lo sabía todo…—Agarró la mano de Kyoko, necesitaba que le trasmitiera fuerza. —Vine a Japón con mis padres cuando tenía diez años, papá tenía varios trabajos que realizar aquí y no quería estar tanto tiempo separado de nosotros, por eso decidió que tanto mamá como yo le acompañásemos. En uno de sus descansos entre grabaciones nos llevó de viaje a Kyoto y allí, en una preciosa laguna, conocí a una adorable niña de 6 años que creía en las hadas y…—

—No! Dios Mío, por favor noooooo— Kyoko interrumpió la confesión de Ren y gritó angustiada. —No puede ser…Corn…, tú eres Corn!— Esta vez eran lágrimas de impotencia las que surcaban sus pálidas mejillas. Retiró la mano de la sujeción de Ren y se abrazó las piernas.

—Yo…, lo sien…— Enmudeció horrorizado al ver como ella se apartaba cuando intento tocarla.

—No me toques!— Gritó ella a pleno pulmón. —No vuelvas a tocarme nunca!—

—Espera…, por favor yo…—

—Nooooooooo— Kyoko lloraba desconsoladamente, intento ponerse en pié. —Necesito salir de aquí, necesito irme… Aaaaaaaaa— Aulló de dolor cuando apoyó la pierna.

—No puedes caminar, tu herida se agravará…— Intentó ayudarla a volver a la cama pero ella le aparto de un manotazo.

—Entonces déjame, déjame sola por favor…—Rogó Kyoko que, tras dejarse caer de nuevo sobre la cama, se hizo una pequeña bolita.

—Por favor…, espera, déjame…— En ese momento llamaron a la puerta. —Debe ser el Doctor Nabuki…— Por un segundo su mano se quedó suspendida sobre la cabeza de Kyoko, pero ésta a pesar de no verlo se encogió aun más como si presintiera sus intenciones. Derrotado y abatido salió a abrir la puerta dejando a Kyoko consumida por la tristeza.