Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 9 "Reacciones"

En cuanto el doctor la administró el calmante, Kyoko había notado los efectos físicos de éste, su cuerpo se iba relajando a cada segundo más y más. En cuanto a su cabeza…, no tuvo esa suerte, a pesar de que el medicamento claramente la estaba forzando a sumirse en el sueño, sus pensamientos y su angustia no la permitían hacerlo. El buen hombre ya la había preguntado dos veces si se encontraba bien, pues cuando entró en el cuarto la encontró fuera de sí. Por ese motivo, y para evitar que lo hiciera una tercera, obligó a sus ojos a cerrarse mientras contenía los sollozos e intentaba ignorar los gritos agónicos de su cerebro.

Apenas la dio tiempo a suspirar aliviada por verse sola, cuando volvió a sentir como se abría la puerta de la habitación. Tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para contenerse y fingir que estaba dormida, lo único que realmente quería hacer era huir de allí e irse lejos donde nada, ni nadie, pudieran herirla nunca más. Cuando él comenzó a hablar intentó con todas su fuerzas cerrar los oídos, escapar mentalmente a algún sitio donde no pudiera oírle, pero no fue capaz, además el dolor manifiesto en la voz de Ren la hizo prestar atención a todas y cada una de sus palabras. Las lágrimas comenzaron de nuevo a deslizarse hacia la almohada prácticamente desde el principio, agradecía que él no se estuviera dando cuenta y que pensara que estaba dormida, era demasiado cobarde para escuchar aquella historia cara a cara.

Es curioso cómo funciona la mente humana, lo lógico sería que estando escuchando algo tan importante todas las neuronas estuvieran concentradas en ese trabajo. Sin embrago, se habían dividido en grupos perfectamente sincronizadas entre sí permitiéndola escuchar, recordar cada momento que él mencionaba, y meditar sobre las palabras y la veracidad de las mismas por el sentimiento con el que las expresaba.

Como es lógico, también había hueco para el gran juicio que se estaba produciendo entre Kyoko, sus demonios y sus ángeles. Todos estaban furiosos, los demonios le daban mil razones para no volver a acercarse nunca más a él, pero curiosamente no fueron los ángeles quienes argumentaron a favor del actor, sino que en algún momento del relato fue ella quien se encontró defendiéndolo. Y cuando él nombró a Sho, la mente se le aclaró completamente, y solo una cosa le cruzaba por ella, la gran diferencia entre ambos hombre, mientras una lista con dos columnas apareció ante ella.

Sho

- Nunca fue su amigo sin condiciones.

- Nunca supo consolarla, ni lo intentó.

- Se aprovechó de ella siempre.

- Se enteró de la verdad porque le escuchó mofarse de ella.

- Siempre tuvo que cuidarlo.

- Jamás se disculpó, ni siquiera consideraba que hubiera hecho algo malo.

maiz

- La ofreció su amistad desde un principio.

- Sólo hizo que consolarla e intentar que sonriera.

- Jamás la pidió nada, ni siquiera la cargó con sus problemas.

Ren

- Había dado muchas vueltas para encontrar la forma de contarle la verdad, y lo había hecho por propia voluntad.

- La había cuidado siempre.

- Se había disculpado incluso antes de contar la verdad y la estaba suplicando perdón.

Con todo esto en mente, termino de procesar la última parte de aquella confesión: "No te voy a engañar, porque no pienso hacerlo nunca más, una parte de mí tenía tantos celos de ese sentimiento que tú desbordabas por él…., porque Corn seguía siendo para ti tan importante…, casi tanto como ese idiota de Fuwa, pero yo… yo no lo era, quiero decir…bueno el yo de ahora no lo era y… Sé qué no merezco perdón por lo que he hecho, que no soy digno de tu amistad después del daño causado…, pero aun así… Te lo suplico, te lo imploro… por favor…, no me apartes de ti, no podré soportarlo…".

Sin abrir los ojos, Kyoko alargó su mano libre y acarició su cabeza. —Nunca fue más importante que Corn…— Susurró muy bajito.

Ren dio un respingo al escucharla, levantó la cabeza con tanta brusquedad que su cuello protesto. —¿Qué…? ¡Oh Dios mío!— Justo cuando iba a limpiar sus lágrimas ella abrió sus enrojecidos ojos y se quedó a medio camino. —Lo siento, lo siento tanto…, no llores por favor…— Rogó con voz estrangulada.

—Sho jamás fue más importante para mí que Corn, nada en mi vida ha significado más que Corn—Le costó pronunciar las palabras debido a sus sollozos contenidos, pero aun así se ratifico en lo dicho anteriormente.

Los ojos de Ren se abrieron presas del pánico, pues aunque era algo maravilloso saber que en algún momento de su vida él había sido más importante que ese bastardo o que cualquier otra persona, oírlo ahora aumentaba su culpa. —Yo…—Las lagrimas seguían resbalando por sus mejillas pero no hizo nada para retenerlas ni para disimularlas. —Lo siento…, lo siento mucho, yo…, necesito que me dejes explicarte…—

—Ya lo has hecho— Le interrumpió Kyoko.

—¿Cómo? — Preguntó con incredulidad. —¿Lo has oído?—

—Sí, desde el principio, estaba despierta cuando has entrado—

Ren intentó analizar el rostro de la chica en busca de la sentencia que estaba seguro recibiría enseguida, pero ella solo seguía llorando mientras le miraba directamente a los ojos. —Lo siento muchísimo Mogami-san, de verdad…, al menos cree eso por favor, que lo siento con toda mi alma—.

—Vuelves a llamarme…— Suspiro Kyoko cerrando un segundo los ojos. Cuando volvió a abrirlos ya no lloraba ni sollozaba.

—¿Qué?—

—Después de lo sucedido ayer, ya sabes en la sección Love Me y todo eso, no habías vuelto a dirigirte a mí en persona— Se explicó.

Ren no entendía a lo que se refería y además estaba sorprendido porque ella no apartaba nunca la mirada, cosa que hacía siempre que se dirigía a él en cualquier tema que no fuera estrictamente profesional. —No entiendo…—

—Me has hablado claro, pero sin dirigirte a mí por mi nombre o mi apellido— Le interrumpió ella.

—Ya eso…— Parecía que el mundo se había invertido, pues fue él quien ocultó su mirada. —Cada día me costaba más llamarte Mogami-san, siempre quise llamarte por tu nombre y ayer lo hice cuando no conseguía que reaccionaras. Después de eso…, me era imposible volverte a llamar Mogami-san, pero sé que no te gusta que te llame nadie por tu nombre, así que…, supongo que inconscientemente omitía hacerlo—

—¿Te cuesta llamarme Mogami-san?—Preguntó Kyoko, que una vez más no estaba teniendo la reacción que cabía esperar.

Ren ladeó la cabeza. "En que estás pensando…, ¿Por qué no me gritas? ¿O me alejas?". —Sí, lo odio—

—Pues no lo hagas…— Kyoko suspiró y luego hizo algo que él había hecho mil veces con ella, con delicadeza levanto su barbilla para que la mirara. —No me llames así, no cuando estemos solos al menos—

—¿Solos?—

—Sí, como ahora, claro que habrá que tener cuidado que no se te escape cuando estemos con gente, porque habría que explicarles…—

—¿Es que acaso aún quieres…?— Ren no estaba escuchando nada después de la afirmación de ella. —Me vas a dejar permanecer cerca de tuyo….—Apenas fue un susurró que su compañera no escuchó. —Yo…, perdóname pero no entiendo…—

—Deja de disculparte— Exigió Kyoko.

Ren dio un respigo, ahí estaba la sentencia, debía haberse imaginado las palabras anteriores de la chica porque claramente iba a ser expulsado de su vida para siempre. —Lo sient…—Enmudeció al ver como ella fruncía el ceño y como un cobarde agachó totalmente la cabeza esperando el golpe de gracia.

—No es necesario que sigas disculpándote—

—Pero…, es que necesito que me perdones, aunque no lo merezca, realmente necesito…— Temblaba incontrolablemente.

—Ponte en pie— Ordenó mientras ella misma se incorporaba hasta quedar sentada en la cama. Después, y con una fuerza que no sabía que poseía, agarró la mano de Ren y le obligo a sentarse a su lado en cuanto se incorporó del suelo. —No quiero que sigas disculpándote…— Se interrumpió un segundo pues los ojos de Ren pasaron en un segundo del asombro por los rápidos movimientos de ella, a convertirse en los ojos sin vida que se le ponían cuando le engullía la oscuridad. Ahora, tras saber la verdad, entendía mucho más ese lado tan tenebroso de Ren.

Sin pensárselo dos veces Kyoko agarró fuertemente sus manos. —Eh…, mírame. No quiero que sigas disculpándote porque no es necesario, ¿entiendes?— Como Ren volvía hacia la luz, soltó una de sus manos para ponérsela en la mejilla. —Me has contado la verdad, tus razones y te has disculpado por ello, no tienes que seguir haciéndolo—

—Pero…—La congoja seguía oprimiendo el pecho de Ren. —Es que necesito que me perdones—

—Ya lo he hecho— Kyoko por primera vez le sonrió tímidamente.

—¿De verdad?—Ren dejó de llorar de la impresión, pero unas última lágrimas se escaparon de sus ojos.

—De verdad— Sentenció Kyoko mientras limpiaba dichas lagrimas finales.

—Oh Kyoko-chan…— Ren se abrazó a su regazo presa del alivio y la alegría.

Ella sonrió y le devolvió el abrazo, como él seguía temblando probablemente por el estrés de estas últimas horas, le acarició tímidamente la espalda hasta que poco a poco se fue relajando. —Claro que no se si quiero que me llames así, nunca me gustó cuando me intentabas llamar así. Es que es como si hablaras con una niña pequeña, y si ya entonces no quería que me trataras así ahora…—

—Nunca fue por eso, no era por ser una niña antes o una adolescente ahora, es por cariño, porque eras y sigues siendo adorable— Explicó Ren contra el regazo de la chica. —Por eso para mí siempre fuiste Kyoko-can—.

—Ah…— El rostro de Kyoko se sonrojó por primera vez desde que se enterara de la verdad. "No sé si es bueno que el hombre que amas te considere adorable. ¡Pero que estoy pensando! Yo amo a Ren, pero él ahora es Corn…" *¿Acaso eso cambia algo las cosas? No es todavía más lógico que te hayas enamorado de alguien que resulta ser el mejor amigo que tuviste nunca?* Puntualizó un tímido angelito con aspecto de maestro de escuela. —Entonces vale, puedes llamarme Kyoko-chan—

—Gracias…— Suspiró Ren con gran alivio. —¿Y tú? —

—¿Yo qué?—

—¿Dejaras de llamarme Tsuruga-san?—

—No puedo…, eres mi superior, mi sempai…—

—Ya no, ahora sabes quién soy de verdad, no quien todos creen que soy— Se apretó más contra ella. —Cuando estemos solos…— Añadió temeroso de estarse aprovechando demasiado de su buena suerte. —Por favor…—

—Valeeee, ¿Cómo quieres que te llame?—Claudico Kyoko al ver que para él era algo importante.

—Como quieras supongo, aunque…—

—¿Qué? —

—Pues que dependerá un poco de quien quieres que sea cuando esté contigo, de a quien veas ahora cuando me mires—

—Ya…— Kyoko escucho la inseguridad que escondían esas palabras. —¿Podrías hacerme un favor? —

—Por supuesto, lo que quieras— Ren se incorporó rápidamente.

—¿Me dejas verte? ¿Verte de verdad?—

Ren asintió comprendiendo lo que ella le pedía. —¿Puedo usar tu baño?— Preguntó mientras se separaba de ella, no sin cierto pesar.

—No es mi baño, es tu casa…— Se avergonzó Kyoko.

Ren sonrió por primera vez después de una mañana tan dura, la dio la espalda y entro al baño. No se molesto ni en cerrar la puerta, cogió un bote para las lentillas de los de repuesto que tenía escondidos por prácticamente toda la casa para una emergencia y se las quitó con facilidad. Se contempló durante unos segundos mientras mentalmente agradecía a Jelly Woods, sonrió recordando algo.

Escena retrospectiva

—Sigo sin entender por qué quieres que haga esto, ¿qué necesidad hay? Ahora que has terminado con lo de Cain, podías seguir usando la peluca para Tsuruga Ren…—Preguntó Jelly mientras con gran pesar mezclaba productos en un cuenco. —¡Vas a terminar estropeando este maravilloso pelo!—Tenía lágrimas de frustración asomando a sus ojos.

—No es más que pelo…—Susurró Ren con los ojos cerrados.

—¿No es más que pelo? — Bramó Jelly furiosa. —Eres el actor numero uno de Japón, ¿cómo crees que te verías totalmente calvo? ¡Porque es lo que terminará pasando si castigas así a esta maravilla que te dio Dios!—.

—Um…., no sé hoy en día los calvitos están muy de moda, ¿no crees?— "Y más que de Dios, yo diría que es regalo de mis padres".

—No bromees, ¿sabes lo que supone para alguien como yo hacer esto?— La ,mujer había adquirido unas cualidades teatrales cuya procedencia era más que evidente, salvo que las suyas, por ser menos frecuentes eran más creíbles que las de cierto director adicto a los culebrones.

—Eh…— La llamó Ren al creerse por completo la tristeza de la estilista. —Lo siento, ¿vale?— Se giró en su asiento para mirarla. —Te prometo que no lo haría si no fuera realmente necesario, es que ahora no puedo arriesgarme—

—¿Y no tendrá, por casualidad, algo que ver con el encuentro que se produjo entre ciertos actores que deberían haberse quedado en sus cuartos en Guam pero que no lo hicieron, dando así lugar a un encuentro más que sospechosos en cierta playa? ¿Y qué tienes miedo a que ella pueda descubrir tu verdadero color de pelo verdad?—

—¿Cómo te has enterado de..?—Ren no pudo evitar la incredulidad de su voz, ni la sorpresa que reflejaba su cara.

—Venga…— Le interrumpió la mujer. —¿En serio pensaste que deje a Kyoko sola y sin vigilar en algún momento?— Su ceja levantada dejaba latente que el muchacho había sido un bobo si de en algún momento lo había pensado. —¡Era su cuidadora!—

—Ya…— Ren agachó la cabeza un segundo, pero algo en sus pensamientos le hizo volver a mirar enseguida a la mujer. —¿No se lo contaste a él?—

—Por supuesto que no— Jelly fue rotunda. —Por mucho que qui…, bueno que me entienda con el presidente, se guardarme para mí las cosas importantes, sobre todo aquellas que considero no deben de ser sabidas por nadie a quien no le incumban—

—¿De verdad?—

—De verdad, además por alguna razón sentí que aquel momento era más importante de lo que ninguno de nosotros pudiera entender, así que decidí callar— Jelly sonreía triunfante, como si se mereciera el premio a la más discreta del país.

—Gracias…— Ren hizo una reverencia más marcada de lo habitual, realmente estaba agradecido. —De verdad, muchas gracias—

—De nada— Jelly sonrió con cariño ante aquel gesto tan sincero. —Pero como agradecimiento… ¿Qué te parece si para darme las gracias por lo maravillosa que soy le das a tu pelo por lo menos unos meses del descanso que necesita con urgencia?— Jelly parecía una muñeca tristona.

—De acuerdo…— Aceptó Ren a regañadientes. —Tres mese, ni un día más—

—Genial! —Dicho esto Jelly tiro la mezcla a la basura sonriente.

Fin Flashback

Con un rápido movimiento, Ren se desprendió de la peluca dejando ante el espejo al verdadero Kuon, o como era conocido por la que era, aunque ella no lo sabía, el amor de vida… Corn. Sin vacilar salió del cuarto en silencio y se acercó a la cama donde Kyoko esperaba con los ojos cerrados.


Mil gracias por sus reviews.

PaulaGato este te le dedico, no sufres mujer.