Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 12 "Tontería"

—Despierta Kyoko, estamos a punto de aterrizar—Susurró Ren al oído de su amiga.

—Ummm, no estoy dormida— Aclaró ella mientras abría los ojos y se desperezaba como un gatito.

—¿A no?— Ren sonrió con cariño. —No sé si había visto a alguien dormir tanto alguna vez, creo que has batido un record—

—Eso es porque alguien me ha obligado a comer tanto que para no morir de indigestión mi cuerpo ha tenido que desconectarse por un tiempo— Kyoko se quejó con un puchero. —Además creo que a Doc. se le ha ido la mano con los medicamentaos— Susurró mientras señalaba al doctor Nabuki que se encontraba enfrascado en una conversación con Sebastian varios asientos delante. —¿Crees que sea su venganza por verse obligado a viajar conmigo?—

—Jajajajajajaja— Ren no pudo evitar carcajearse al ver como ella ponía cara de haber descubierto la mayor conspiración de la historia. —Lo dudo mucho, no creo que le moleste haberse ganado unas vacaciones como estas, recuerda que nos acompaña para asegurase que todo vaya bien, si te comportas no tendrá porque trabajar apenas, ¿verdad?—Era un clara advertencia.

—Todavía sigues enfadado?— Preguntó Kyoko con otro puchero. —Ya me disculpé…—

Flashback

—¿Ya se han ido?— Preguntó Kyoko cuando Ren entró en la habitación media hora después de que saliera el doctor. —¿Qué ha pasado? Habéis estado mucho tiempo hablando, ¿ha dicho algo el doctor que no queráis que sepa?—

—Claro que no, no digas tonterías— Ren se había quedado plantado a los pies de la cama, la miraba como un dios todo poderoso que juzgara desde las alturas. —¿Para qué vamos a ocultar nada? Has dejado bien claro que de eso ya te encargas tú solita, ¿no?—

"Upsssss, está realmente enfadado….". Kyoko tuvo la deferencia de avergonzarse y mostrarse arrepentida. —Yo…, lo siento, no sabía que le estaba causando daño a mi cuerpo, de verdad que pensaba que era un simple resfriado—

—¿Un resfriado de meses?—Ren ni siquiera alzaba la voz y eso le hacía parecer aún más peligroso.

—Bueno…, uno un poco insistente— Reconoció Kyoko que en esos momentos retiraba pelusas inexistentes de la manta que la cubría, evitando así mirarle a la cara.

—Ya claro, insistente…— Ren se llevo la malo al pelo. —Es que no me puedo creer que hayas sido tan tonta, ¿sabes el daño que podrías haberte causado? Si no llega a ser por la herida, podrías haber tardado meses en visitar un medico, podrías haber acabado con neumonía o vete tú a saber— Esta vez sí que alzó la voz, pero al ver como ella se encogía se obligó a calmarse. —Perdona…, no quería insultarte, pero es que…—

—No te disculpes, es verdad que he sido una niña idiota e inútil—

—Eh…— Ren se acercó hasta el lateral de la cama y se sentó junto a ella. —Eso no es verdad, lo has hecho por el trabajo y eso lo entiendo mejor que nadie— Acarició su cabeza unos segundos hasta que ella lo miró a la cara. —Pero como tu amigo…, odio que hayas hecho algo que pueda dañarte, ¿lo entiendes?—

—Sí— Afirmó a la vez que asentía con la cabeza como una niña pequeña al recibir una reprimenda.

—Ahora…,¿podrías explicarme por qué narices no has estado comiendo adecuadamente?— Ren hizo verdaderos esfuerzos para parecer sereno.

—Yo…— Titubeo ella buscando una excusa creíble.

—Kyoko…— Ren estaba haciendo uso de todas sus fuerzas para permanecer tranquilo, pero el hecho de conocerla ya tan bien implicaba que sabía de antemano cuando ella iba a mentir.

—Es que es una tontería, te vas a reír.— Se quejó ella con pena.

—Eso lo dudo mucho, ya que no le veo nada de divertido a esta situación—

—Bueno…, después de hablar con mi madre tuve un par de días bastante malos, no podía comer porque tenía el estomago cerrado, de verdad que lo intentaba…, pero mi cuerpo se negaba a digerir nada—

—Ya— Ren comprendía que para alguien tan bueno y puro como ella ese suceso hubiera estresado su cuerpo hasta ese punto.

—Después de volver a hablar con ella la cosa mejo…—

—¿Volviste a verla?— Ren la interrumpió sorprendido.

—No, cuando fui a su despacho Toudou-san me dijo que había salido de viaje por un caso— Sonrió con cariño recordando algo.

—¿Quién es ese? — El humor de Ren no estaba para poder soportar un ataque de celos.

—Ah bueno…, él es un compañero de mamá, que…—

—¿Qué?—

—Verás, como ella no estaba me invitó a comer, según él para recompensarme por haber hecho el camino en vano— La incredulidad era palpable en su voz.

"Venga ya…¡Otro que ha quedado prendado de mi princesa!. —¿Y qué quería en realidad? — Vale, los celos habían hecho acto de presencia.

—Jijijijiji— Sonrió Kyoko ajena al aura que comenzaba a desprender Ren. —Creo que en realidad sólo quería estar conmigo porque se sentía más cerca así de ella—.

—¿Quieres decir que él…?—

—Creo que le gusta un poco mi mamá—

—¿Estás segura?— Ren estaba sorprendido, pero aun así quería asegurarse de no tener a otro hombre en su lista negra.

—No, pero por su actitud…, yo diría que sí— Kyoko miraba al techo como si estuviera viendo alguna imagen. —Estuve tentada de preguntarle pero me pareció de mala educación—

—Ya…— "Dios! Te adoro, de verdad que sí, pero ese embrujo que causas en la gente que hace que no puedan resistirse a ti… ¡Me va a tener en guardia toda mi vida! Estoy seguro que si le hubieras preguntado no habría dudado en confesarse".

—Pero lo que sí me quedó claro es que él se preocupa mucho por ella, aunque no estoy muy segura de que ella se lo agradezca…— Confesó con cierta tristeza.

—Joder con tu madre…— Gruñó Ren.

—Ya bueno…, ella estuvo muy mal al principio…— Kyoko estaba compadeciendo a su madre, cosa que si se hubiera fijado estaba poniendo a su amigo de muy mal humor, es decir de todavía peor humor. —Por lo que un poco sí se dejó ayudar, quiero decir cuando dudaba si abortarme o no…, él cuido de las dos…—

—Ella…, ella…, ¡te dijo que quiso abortarte! ¿Cómo pudo decirte eso? — Rugió Ren como un león frente a la visión su leona herida.

—Ah… sí, estuvo tanto tiempo dudando que al final no lo hizo porque se le paso el tiempo—

—Eso es horrible, ninguna madre debería decirle eso a un hijo… ¿Por qué diablos querías volver a verla? Ella no se merece que pierdas ni un segundo más de tu vida, ni siquiera con su recuerdo—

—No seas así, yo ya la he perdonado. Ella lo pasó realmente mal, se sintió engañada, utilizada, menospreciada…, eso lo puedo entender, ¿sabes?—

"¡Bastardo Fuwa…, bastardo de tu padre…! Tú no tendrías que entender nada, tú debería haber vivido feliz e ingenua de la vida. ¡Los odio, los odio a todos!".

—El caso…— Kyoko redirigió la conversación. —He decidido que ya no quiero guardarla más rencor y, como la dije a ella, voy a seguir hasta que consiga que me quiera, pero me he dado cuenta de que para eso primero tiene que quererse a sí misma—

—…— Ren la miró sin palabras, la bondad de su amiga seguía, aun ahora, sorprendiéndolo.

—Así que la llamé para decirle que había ido a verla, y por primera vez no se mostró molesta, más bien parecía sorprendida. Estuvimos hablando unos minutos, incluso me preguntó que tal me iba con el trabajo, fue una conversación un poco rara, la verdad es que las dos parecíamos fuera de lugar. Después recordé a Toudou-san y no sé qué fue lo que me pasó, pero termine dándole a mi madre una charla sobre la importancia de aprender a dejarse querer. ¿Te lo puedes cree? Yo, el número uno de la sección Love Me, dándole a alguien un sermón sobre el amor—. Negó con la cabeza. —En fin, ella se hizo la sorda un rato, pero al final se enfadó y me colgó—

—¿Y aun así dices que la perdonas?—

—Bueno, lo intento al menos, creo que nunca ha dejado a Toudou-san acrecerse a ella porque no cree merecerse lo que él le ofrece—

—¿A quién me recordará eso?— Murmuró Ren de forma incomprensible.

—¿Has dicho algo? —

—No nada, continua—

—El caso es que creo firmemente que no es justo que sea infeliz toda su vida por lo que la hizo mi…, bueno ese hombre. Quiero creer que ella pueda llegar a ser feliz si es capaz de dejar a la gente entrar, ya me entiendes—

—Eres asombrosa Kyoko— Susurró Ren con voz estrangulada. —No creo que exista nadie más bondadosa que tú, capaz de perdonar las monstruosidades que los demás cometemos, yo el primero—.

—Yo no lo creo así, y sabes que tú no eres ningún monstruo… Como sea, sólo creo que tengo un modo más simple de ver el mundo que los demás— Se rio avergonzada. —Ya ves, una simplona que lo ve todo simple—

—Tú no eres ninguna simplona— La riñó Ren. — Eres una mujer maravillosa que sabe ver la maravilla de todo— Con miedo a que sus palabras siguieran saliendo en cascada, cambió de tema. —Vale, por lo que has dicho, después de eso mejoraste, ¿Por qué no comiste correctamente entonces? —

—Bueno es que…, esta es la parte en la que te vas a reír de lo tonta que soy….— Se puso completamente colorada. — Ese mismo día, cuando estaba esperando para comenzar la grabación, un par de compañeras pasaron por delante de mi camerino conversando y las escuché. Estaban comentando que últimamente parecía que estaba perdiendo peso y una de ellas dijo…: "Mejor para ella, así pierde los kilos que la sobran". Así que pensé que a lo mejor…—

—Vale, en una cosa si tienes razón, no en que me fuera a reír desde luego, pero…— Ren la cogió su cara y la miró encolerizado. — Eres tonta, pero tonta del todo. ¡Qué kilos de más ni qué coño!— Se puso en pié y caminó por la habitación. —Es que no me lo puedo creer, como has podido dejar de comer porque dos niñas snob hayan dicho que te sobraban kilos, cuando:

a) A saber el concepto distorsionado que tienen esas dos de un cuerpo.

b) Eres mucho más inteligente que todo eso.

c) Tienes un cuerpo perfecto Kyoko.

Kyoko, completamente sonrojada susurró. —Yo no tengo un cuerpo perfecto, soy simplona y…—. Ren la miró de tal forma que las palabras se atascaron.

—No, ahora no, porque estás claramente demasiado delgada, pero créeme cuando te digo que si lo tienes, si no mira como los hombres caen rendidos ante Natsu o Setsuka—

—Eso es por los personajes y por el trabajo de las estilistas—

—Venga ya! ¿Y quién es todas ellas? Porque que yo sepa no te cambian el cuerpo cada vez que interpretas a alguien, ¿no? — Ren se detuvo delante de ella, no pensaba seguir diciendo cosas que pudieran poner en peligro la única parte de su vida que no la había contado, pero no estaba dispuesto a que ella volviera a hacer una locura como esta. —Como tu superior en la actuación, te ordeno que no vuelvas a hacer algo así jamás—

—Pensé que no querías que te viera como mi sempai…— Se sorprendió Kyoko.

—Ya lo sé, mira si estaré enfadado…—

—Vale…— Kyoko agachó la cabeza. —Lo siento muchísimo, de verdad… Te prometo que jamás volveré a hacer nada parecido, te juro que me cuidaré—

Ren, algo más calmado, retornó junto a ella y se sentó. —¿Tanto como me cuidas a mi?—

—Sí…— Fue a penas un susurro porque estaba muerta de vergüenza. —Te lo prometo—

Fin Flashback

—Lo sé…— Contestó Ren con ternura, después de recordar aquella tarde. —Anda abróchate que ya llegamos—