Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 16 "My littel baby"
El matrimonio Hizuri se encontraba inmerso en la planificación de su siguiente movimiento dentro de lo que ellos habían denominado "Venganza en cinco pasos". Kuu estaba sentado consultando en internet y Jullie caminaba de un lado a otro dándole instrucciones.
—Vale, solo queda confirmar y…— Kuu levantó la vista del ordenador y sonrió a su mujer con malvada complicidad. Pero al hacerlo, vio algo detrás de ella que transformó su rostro rápidamente.
—Querido, ¿qué ocurre?— Jullie cruzó los brazos. —No me digas que… ¡Yo no pienso echarme atrás!— Protestó al creer que su marido tenía remordimientos.
—No…— Kuu se puso rápidamente en pie y se acercó hasta ella mientras hablaba. —Echarte atrás no—
—Entones, ¿qué..? —
—Mejor…, mira para atrás— Añadió él con voz estrangulada mientras agarrándola por los hombros con más fuerza de la necesaria la obligaba a girarse hacia la playa.
—Oh Dios mio! Querido…, dime que no es un dueño por favor…— Susurró Jullie mientras a trompicones salía hasta la terraza y se agarraba a la barandilla con todas sus fuerzas.
Kuu, la siguió como un autómata, tan impresionado como ella. —No estás soñando cielo—
—Entonces…, ¿de verdad es él? —
—Sí, es él—
—¿Y quién le acompaña?—
—¿Quién va a ser? La única persona capaz de traérnoslo de vuelta— Kuu se mostró orgulloso, aunque estaba extrañado por el cambio de imagen de la chica.
— De verdad…, ¿de verdad son ellos?— Jullie no podía creérselo y por eso seguía buscando la confirmación de su esposo.
Kuu acercó hasta situarse a su lado y la agarró fuertemente por la cintura. —De verdad…— Sonrió.
Jullie se llevo las manos temblorosas a la boca mientras las lágrimas comenzaban a inundar sus ojos.
Cuando Kyoko miró en la dirección que Ren la señalaba, se encontró con que a escasos metros, una pareja les observaba desde la terraza de un bungalow similar al suyo. Lo primero que llamó su atención fue la sonrisa radiante de su otôsan, estaba tal como lo recordaba, excepto por la salvedad de que ahora se encontraba rodeando a alguien por la cintura. Esa primera imagen de la mujer de Kuu, la dejó claro de inmediato por qué el hombre que tenía al lado era tan endiabladamente guapo. Desde que se enteró de la verdad se regañaba a sí misma por no haberse dado cuenta de lo muchísimo que se parecían padre e hijo, pero ahora que tenía delante a la otra parte de la ecuación, supo que no solo era a su padre, también se parecía muchísimo a su madre, sin duda esa belleza helénica la había heredado de ella.
—Llegó la hora…— Anunció Ren, volvió a agarrar a Kyoko y comenzó a acortar la distancia que los separaba de su destino.
Jullie no se pudo contener, cuando les vio emprender la marcha de nuevo, se soltó de su marido, bajó prácticamente de un salto la rampa de acceso a la playa y corrió hacia ellos. Como es lógico, Kuu la siguió hasta ponerse a su altura.
Ren se quedó paralizado, no sabía si de la impresión de ver a su madre, siempre tan serena, perder la compostura, o si era el miedo el causante, el caso es que fueron sus padres los que terminaron de acortar la distancia.
Kyoko tuvo el tiempo justo para separarse de Ren antes de que su madre se le abalanzara encima colgándose de su cuello.
—My baby…— Lloró Jullie sobre el pecho de su hijo.
Tras la sorpresa inicial ante el ataque de su madre, Ren reaccionó y la abrazó por la cintura. —Mom…— Dejó caer la cabeza y llenó sus pulmones del evocador olor de su madre.
—My beloved son...— Jullie sollozaba presa del llanto.
—Mom please don't cry— susurró Ren compungido. — I'm Sorry, I'm so sorry…— También sus ojos comenzaron a brillar cuando levantó la cabeza, miró a su padre y extendió un brazo hacia él. —¿Dad…?— Le llamó preocupado al ver que no se les unía.
Kuu no necesito nada más, se pegó a ellos, posó un brazo en la cintura de su esposa y el otro sobre el cuello de su hijo.
—I ... God does not even know where to start! I have made you suffer a lot and I'm really sorry, but I could not ... — Les susurró Ren. (Yo ... Dios no sé ni por dónde empezar! Os he hecho sufrir mucho y lo siento, pero no podía ...)
—Shuuuuuu— Jullie negó contra el pecho de su hijo. —No matter, now everything is fine— (No importa, ahora todo está bien)
—But…— Se sorprendió Ren. (Pero…)
— It's all good son, you are here and that's what matters — Añadió Kuu apretandoles más. (Todo esya bien hijo, estás aquí y es lo que importa).
Kyoko se quedó un poco apartada, estaba muy emocionada, pero también se sentía un poco fuera de lugar al presenciar un momento privado entre aquella familia.
Kuu, levantó la vista hacia ella y la miró con más cariño, si cabe, del que ya la procesaba. Sin emitir sonido articuló claramente una palabra: "GRACIAS". Luego se quejó con un suspiro al ver como ella se sonrojaba hasta el cuello y negaba tímidamente a la vez que agachaba la cabeza y se limpiaba disimuladamente las lágrimas que, vanamente, intentaba contener.
Ren miró la dirección de los ojos de su padre y comprendió inmediatamente el motivo de queja, como siempre, verla llorar producía en él el deseo inmediato de consolarla, soltó a su madre y extendió la mano hacia ella. —Mamá, quiero presentarte a alguien— intentó que lo soltara porque su amiga no se atrevía a tomar la mano que él la ofrecía.
El cambio, más que evidente, en el tono de voz de su hijo fue lo que hizo que Jullie accediera a soltarle. Le miró asombrada, jamás lo había visto así, tan perdido en la mirada de otra persona.
—Kyoko, ella es mi madre— Finalmente la obligo a agarrar su mano. —Mamá ella es Kyoko—
Kyoko se inclinó y la saludo respetuosamente. —Encantada de conocerla Hizuri-san— Después la sonrió tímidamente.
Aquella adorable sonrisa fue lo único que necesito Jullie para quedar, como le había pasado al resto de su familia, perdidamente hechizada por ella. Pero antes de poder responder, un borrón pasó a su lado y se tiró sobre la muchacha como momentos antes ella lo hizo con su hijo.
Claro que no era Kuu quien quedaba a la altura del pecho de Kyoko, sino al revés. —Mi niña! — Gritó mientras la cogía en volandas y la levantaba del suelo. —Gracias, gracias…—
Kyoko estuvo a punto de llamarlo por su apellido, pero una rápida advertencia, a modo de carraspeo de su amigo, hizo que se corrigiera. —Otôsan…— A pesar de no estar acostumbrada a tanta efusividad Kyoko se carcajeó cuando Kuu la empezó a dar vueltas cual niña pequeña.
Jullie, aprovechó para volver a acaparar a su hijo, apoyó la cabeza sobre uno de sus hombros mientras contemplaba el numerito que estaba montando su marido. —Honey ... she is lovely and a real beauty, I now understand why your father is so taken with her. Although what I see is not the only...— (Cielo…, ella es encantadora y una verdadera belleza. Ahora entiendo porque tu padre quedó prendado de ella. Aunque por lo que veo… no es el único)
Su madre no se molestó en susurrar la palabras que estaba promocionando en su lengua natal, por eso se vio obligado a interrumpirla. —Mamá…, ella entiende y habla perfectamente ingles— Advirtió Ren, aunque con cariño. "¿Tan evidente es, que a mi madre le ha bastado un segundo para verlo? O habrá sido mi padre…".
—Jajajaja, otôsan…, jajajaja me voy a marear— Se carcajeaba Kyoko feliz por la muestra de afecto que Kuu la estaba reglando, hasta que debido a esas mismas risotadas tuvo un fuerte ataque de tos.
Como era de esperar, Ren tardó un segundo en arrebatársela de los brazos y reñir a su padre. —Papá, debes tener más cuidado, Kyoko-chan está enferma—
Kuu les miraba sorprendido, por no conocer la noticia, pero sobre todo por la gran intimidad que había surgido entre ellos. "Algo ha cambiado desde la última vez que les vi. Un momento! ¿Será que él le ha hecho algo indecente a mi princesa". Frunció el ceño y se dispuso a reprender a su hijo, pero su mujer lo interrumpió.
—¿Está enferma? — Preguntó Jullie preocupada.
—No es nada, es un simple…— Se dispuso a explicar Kyoko.
—Como digas una vez más lo que creo que vas a decir…— La interrumpió Ren. —Iré a por el doctor y me aseguraré de que te obligue a estar en cama lo que dure nuestra estancia aquí, y de paso, le convenceré para que mantenga los puntos unos días más por el bien de tu pierna—
—Corn no…—
—¿Puntos? — Preguntó alarmada Jullie interrumpiendo a Kyoko.
—¿Necesitas llevar a un doctor contigo?— Añadió Kuu horrorizado ante la idea, olvidándose completamente de su pensamiento anterior. —Creo que será mejor que nos expliquéis todo con calma, incluido quien o que es Corn—
—Sí— Dijeron Ren y Kyoko al mismo tiempo, ella sonrojada y el resignado.
—Vayamos dentro!— Exclamó Jullie emocionada. —Podré preparar una comida especial—
—Eeeehhhhhh…— Esta vez fueron padre e hijo quienes exclamaron de forma ahogada a la vez.
—No es necesario querida, pediremos al servicio de habitaciones, así podrás disfrutar de la compañía de los chicos, ¿no crees?— Añadió Kuu con poca esperanza.
—Bobadas, os sentareis cerca mientras cocino, una estampa familiar en la cocina— Sus ojos brillaban emocionados. —Además, es la primera vez que tengo a mis dos niños juntos, tengo que agasajarles como se merecen—
—Eh? — La voz de Kyoko sonó un poco histérica.
—Oh querida…— Jullie se acercó hasta ella y la ofreció el brazo para ayudarla a caminar. —Se que acabas de conocerme, pero él…— Señaló a su marido sin darse la vuelta, pues los hombres las seguían. —Me ha hablado tanto de ti, que es como si te conociera de toda la vida…, así que me gustaría que me trataras de igual forma que lo haces con él—
La mandíbula de Kyoko calló hasta el suelo y se paró en seco—Pe…, pero Hizuri-san… ¿Quiere que la llame otôsan? —
—Jajajajaja, claro que no cielo— Jullie la sonrió con cariño y la agarró por la cintura para obligarla a seguir caminando. —Primero porque, sin intención de ofender, nunca me han gustado los formalismos japoneses, y segundo, yo no soy un hombre—
—¿Entonces…?— Kyoko no se podía creer lo que estaba pensando que ella quería decir.
—Pues está claro, el termino adecuado es Mom…—Aclaró Jullie como si fuera lo más evidente del mundo, pero al ver que la chica se había quedado congelada cambió el tono a uno menos efusivo. —Bueno yo…, Kuu ya me contó que para ti lo de madre-hija es un tema un poco peliagudo, y no quiero forzarte, pero… es que yo ya te quiero tanto como lo hace mi marido y como él ya te considera su hija y tú al él como un padre…, yo…, me gustaría que conmigo fuera igual. Pero si no quieres lo comprenderé, no te preocupes—
Kyoko miró detenidamente la cara de aquella hermosa mujer que ahora mismo tenía un puchero de los que hacen historia. "Dios mío, es igual que ella", pensó refiriéndose a Ren. —No…, no es eso…— Se disculpó por causarle pesar a aquella encantadora mujer. —Es que no me lo esperaba, pe…, pero si es lo que quiere…— Añadió algo incomoda.
—No te preocupes cielo, ¿Qué te parece si de momento me llamas Jullie?—
—Eh…, vale— Kyoko se sonrojó.
—Perfecto, lo demás ya vendrá con el tiempo, cuando no sea tan difícil para ti—
—Bueno…, ahora ya no es un tema tan arduo, sigue siendo complicado pero las cosas han mejorado un poco—
—Cuanto me alegro cielo, vamos a casa y me lo cuentas todo— Jullie se mostró encantada por saber que la relación con su madre biológica, (para ella no se la podía considerar nada más después de todas las cosas que había averiguado a través de Kuu y Lory), había mejorado, pero estaba dispuesta a demostrarle lo que era una madre de verdad.
—Oh que bonito…— Kuu, tan melodramático como siempre soltó un par de lagrimitas de cocodrilo. —La familia junta, ahora es como si fueseis hermanos.
—Nooooo! —
—Nooooo! —
Ren y Kyoko se pararon en seco una vez más y miraron horrorizados a Kuu durante un segundo, pero luego centraron toda su atención en ellos mismos, sorprendidos con la reacción del otro. Como es lógico, ambos pensaron lo mismo mientras se miraban fijamente a los ojos. "Ser hermano de la persona a la que amo…, no gracias ya lo conocemos, los Hell nos lo han hecho, y van a hacer, vivir en persona". "¿Pero por qué él/ella ha reaccionado así? ¿Ni siquiera soportaría la idea de ser tan cercano a mí como un herman ?".
—¿Por qué no? — Preguntó Kuu con un puchero, ofendido porque ellos no aceptaran su idea.
Jullie, como siempre mucho más perceptiva que su marido, sonrió ante el intercambio de miradas y de preguntas no formuladas que estaba presenciando. —Querido, deja en paz a los niños… Y hacer el favor de seguir andando porque a este paso no llegaremos nunca y tengo mucho que cocinar— Dicho esto, reemprendió el camino ayudando a su recién estrenada hija a seguirla.
—Mi princesa no puede cocinar, ¿verdad? — Preguntó Kuu con verdadero pesar dejando que la distancia con las mujeres aumentara.
—No...— Ren estaba casi verde pensando en la comida de su madre.
—Dices que tenéis un doctor con vosotros, ¿verdad?—
—¿Crees que será para tanto?—
—Tu madre cocinando, con su hijo adorado de vuelta, su nueva hija y una isla con miles de cosas exóticas que seguramente, en su mayoría, sea poco aconsejables consumir… Sí, es muy seguro que lo necesitemos—
—Puffff— Se quejó lastimero Ren.
—Vamos…, aseguremos al menos que no queme toda la casa…— agarró a su hijo por el cuello y las siguieron.
