Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 18 "Poniéndose al día"

Durante la comida hablaron de muchas cosas, sobre el recuentro de Kyoko con su madre, sobre sus trabajos pasados, aunque en ningún momento mencionaron su próximo proyecto conjunto. El matrimonio Hizuri, por su parte, comenzó a contar mil y una anécdotas divertidas que habían vivido a lo largo de sus extensas carreras, así como varias intimidades de Kuon cuando era bebé, incluso Jullie llevaba consigo alguna que otra foto guardada en el bolso.

Durante el postre, que Kuu devoraba en cantidades astronómicas, Ren se permitió preguntar por las personas más cercanas a la familia a las que tantos años no veía. Escuchó relajado mientras su padres, felices por ver que realmente se interesaba le contaban algunas cosas que no se esperaba, como que su nana, (el ama de llaves de sus padres, que a su vez ejercía de cuidadora de Kuon cuando ellos viajaban), había tenido que ser hospitalizada tras sufrir un leve infarto mientras estaba "en compañía" de uno de sus muchos amantes, afortunadamente ahora se encontraba bien y había añadido un enfermero veterano a su lista de conquistas.

—No me lo puedo creer…— Ren les miraba anonadado. —Jajajajaja, y yo que siempre pensé que lo que necesitaba era un buen pol…—Enmudeció de golpe ante la ceja levantada de su madre. —Perdón, ya saben lo que quiero decir, es que era tan estricta…—

—Jajajajaja, yo pensaba que era monja, así que no te digo más— Kuu se unió a la inocente broma.

De pronto Ren notó una ligera presión sobre su brazo, sonrió con ternura ante la estampa que vio al comprobar su procedencia.

Mientras escuchaba las historias de la vida en América, Kyoko se había ido quedando poco a poco dormida hasta que finalmente su cabeza cedió contra lo que tenía más cerca que era, por supuesto Ren.

—Pobrecita, la hemos aburrido de tanto hablar de nuestras cosas — Se lamentó Kuu, aunque sonrió mientras le quitaba a Kyoko la cuchara de la mano aun cargada con parte del postre.

—No es eso, créeme que conociéndola como la conozco os escucharía hablar horas y no perdería las ganas de hacerlo— Aseguró Ren, mientras sacaba el móvil y escribía un rápido mensaje. —Pero se cansa mucho y las medicinas la dejan k.o. —

—¿Tan grave es la cosa?— Quiso saber Kuu inmediatamente, mientras su mujer se quitaba la gran pañoleta que llevaba elegantemente a modo de chal y cubría a la chica.

—Bueno, ahora ya está un poco mejor, pero aún así…— Ren negó con la cabeza recordando, luego les contó sobre lo negligente que ella había sido al no cuidarse bien, y las consecuencias que eso había conllevado.

— Ya veo…, no debería sobre esforzarse tanto, alguien debería decirla algo— Aseguró Jullie.

—Ja! Pues suerte con eso…— Ren soltó una sonrisa sarcástica. —Porque a mi desde luego no me hace caso—

—Permíteme que lo dude…— Susurró Jullie picarona.

—¿Qué quieres decir…?— Preguntó Kuu mientras tragaba un trozo de tarta que había robado del plato de su hija.

—Ah pues que va a ser…, que estoy segura de que a su mejor amigo sí que le hace caso, ¿a qué me iba a referir si no? — Añadió fingiendo una inocencia que desde luego no tenía.

—Ah…— Kuu siguió engullendo las sobras del plato.

Ren recibió un mensaje y con cuidado de sostener la cabeza de la chica se puso en pie. —Tengo que llevármela a casa—

—¿Tan pronto?— Preguntaron sus padres con idénticos pucheros.

—Sí, lo siento de verdad, pero tiene que descansar y el doctor la tiene que controlar dos veces al día— Con el mismo cuidado que si se tratase de un bebé, Ren la cogió en brazos y la refugió contra su pecho.

—¿Podremos cenar juntos? — Quiso saber Kuu.

Pero en esos momentos Kyoko tosió fuertemente mientras dormía y se removió algo inquieta, la mirada de Ren mostraba preocupación y pesar mientras pasaba de ella a sus padres.

—Tranquilo cielo, llévatela y que descanse, tenemos mucho tiempo para estar juntos— Jullie, aunque quería cuidar de su pequeña, no había pasado por alto los sentimientos de su hijo y la clara necesidad que demostraba de ocuparse él mismo de ella. —Eso sí, cuida bien a mi niña porque si no…— Bromeó haciéndole un gesto de cachetada en el culo.

—No pienso hacer otra cosa…— Ren la sujetó todavía más contra su pecho y se agachó para darles un beso de despedida. —Nos vemos mañana— Después se dio la vuelta y salió hasta la puerta del restaurante donde Sebastian ya les esperaba con el coche, no era mucha distancia pero no quería llamar la atención del resto de los huéspedes cruzando medio resort con ella en brazos.

El matrimonio les observó hasta que desaparecieron en el interior del coche y después este salió de su campo de visión.

—Dios mío…— Susurró Jullie emocionada. —Tenías razón, está completamente enamorado de ella—

—Te lo dije…— Susurro victorioso por llevar razón Kuu, aunque no dejaba de fruncir el ceño.

—Oh vamos! Quita esa cara de abuelo amargado— Jullie se acarameló contra su marido y le dio un tierno beso en el hombro, para después apoyar en él su cabeza. —¿No te parece magnífico que nuestro niño sea capaz de amar así? —

Kuu le devolvió el gesto apretándola contra él y besando su pelo, cerró los ojos y susurró. —Sí, claro pero… ¡eso no quiere decir que tenga que ser a mi princesita!—

Jullie abandonó tan cariñosa posición para colocarse frente a su marido y amenazarle con el dedo. —No sé cómo acabará todo esto porque no estoy segura de lo que siente ella… Pero como me entere de que interfieres aunque sea lo más mínimo Kuu Hizuri…— Jullie desprendía un frio amenazador por cada poro de su piel. —No habrá lugar en este planeta lo suficientemente lejano para que puedas escapar de mi ira. ¿Está claro?—

Kuu abrió los ojos y tragó saliva. —Cristalino— Aceptó a regañadientes, aunque en su cabeza veía mil y una formas de mantener alejado las manos de su hijo de su princesa.

Con la intención de moverla lo menos posible, Ren entro en el espacioso vehículo y dejó a Kyoko sobre su regazo y antes de emprender la marcha le pidió Sebastian que condujera despacio por la imposibilidad de ponerse el cinturón. Éste se lo tomo tan al pie de le letra que el actor puso los ojos en blanco cuando, a través de la ventana, vio como unos niños que jugaban al balón les adelantaban, no una, sino varias veces.

Cuando el mayordomo detuvo el coche bajó enseguida para ayudar a Ren con la puerta. —Si me permite ayudarle, la cargaré por usted—

—No hace falta gracias— Aseguró Ren emprendiendo el camino hacia su bungaló. —Pero si te agradecería que me abrieras las puertas—

Dicho y hecho, el siempre atento Sebastian precedió la marcha abriendo puertas hasta que Ren deposito a Kyoko en su cama.

—¿Puedes hacerme un último favor?— Pidió Ren tras acariciar la frente de la chica. —Intenta localizar al doctor y pídele que adelante la visita, creo que tiene fiebre—

—No es necesario señor, sé donde está— Aseguró Sebastian rápidamente, aunque luego se quedó un poco cortado. —Quiero decir…, estará aquí enseguida— Con una reverencia se despidió y salió apresuradamente.

"¿Qué ha sido eso? ¿Sebastian sonrojado? Creo que no le había visto demostrar sentimientos humanos jamás…". Pensó Ren mientras veía al hombre salir apresurado.

El mayordomo no mintió, el doctor Nabuki llegó en apenas unos minutos. —¿Se puede? — Preguntó desde la entrada.

Ren se asomó a través de la puerta de la habitación y le invitó a pasar, después se quedó apoyado en la pared mientras dejaba al hombre trabajar.

—La herida está muy bien, está claro que le ha venido bien el paseo por la playa— Aseguró el doctor girándose hacia Ren mientras se quitaba los guantes. —Es verdad que tiene un poco de fiebre, pero apenas son unas décimas, probablemente producido por el cansancio después de tan largo viaje—

—Entonces lo de poder bañarse…—

—Tranquilo, la temperatura hoy es muy buena y la piscina tiene regulador, si me asegura de que después se seque completamente, no hay problema—

—Cuente con ello—. Ren se separó de la pared y se acercó hasta la cama, una vez allí se sentó junto a Kyoko. —¿Y lo demás? Hace un rato tosió bastante fuerte— Hizo amago de acariciarla pero se detuvo en el último momento al percatarse de la mirada del doctor.

—Bueno, eso va a llevar más tiempo, primero se tiene que aclimatar al aire de aquí y segundo los medicamentos aun no han comenzado a hacer efecto, ya le dije que no es un proceso rápido— Nabuki no pudo evitar sonreír al ver como la mano del actor se movía involuntariamente acercándose cada vez más a la cara de la joven. —Afortunadamente, este año está lloviendo lo justo y el grado de humedad es idóneo, así que eso será de mucha ayuda—

—¿Cómo lo sabe? —

—Bueno, nosotros salimos a inspeccionar la zona y hablamos con los nativos de la isla. Son gente muy sabia y entienden de estas cosas, nos han asegurado que el tiempo será bueno en su mayoría—

—¿Os? — Ren levantó una ceja divertido.

—Bueno.., Seb., quiero decir Sebastian-san me acompañó— Aclaró el doctor algo nervioso. —Necesitábamos conocer la zona para cerciorarnos de poder conseguir las cosas necesarias en caso de que ella empeore—

—Ya…— "Esto sí que no me lo veía venir…, ¡qué fuerte, cuando el presidente se entere…! — ¿Y fue productiva la inspección?—

—Oh sí lo fue, de hecho…— Abrió su maletín y sacó un botecito muy cuco de él. —He encontrado unas hierbas que son muy buenas para el sistema respiratorio, las he traído para la señorita—

Ren cogió lo que le ofrecían mientras pensaba lo mucho que aquel recipiente le iba a gustar a su amiga. —¿Se prepara como un té? —

—Sí, no hace falta que lo cargue mucho porque tienen un sabor…, digamos que bastante intenso— Sonrió pensando en algo. —Sería conveniente que las tomara dos veces al día, digamos que en el desayuno y antes de acostarse— Cogió sus cosas y se dirigió hacia la puerta.

—De acuerdo, muchas gracias doctor—

—Por favor, llámame Hiroto, vamos a pasar aquí bastante tiempo y me incomoda que ambos sean tan formales y se pasen el tiempo hablándome de usted, no soy tan mayor, ¿sabe?— Pidió amablemente. —Ah y… ¿Tsuruga-san? —

—Llámame…, Kuon…— Pidió el actor como respuesta a la petición anterior del hombre, no sin antes dudar en que nombre elegir, pero dado que el buen hombre ya sabía todo, dado que les acompañaba, optó por el real —¿Dime? —

—Suerte… y será mejor que le añada bien de azúcar— dicho esto y con una extraña sonrisa se marchó.

El actor extrañado abrió en bote y olisqueó su interior. —Puag…, esto huele a rayos— Lo volvió a cerrar y lo dejó sobre la mesilla.

Estuvo observándola dormir por dos horas, hasta que considero que como siesta ya era más que suficiente, no quería que por la noche no pudiera dormir.

—Kyoko-can…— La movió dulcemente. —Es hora de despertarse…—

Ella abrió los ojos de golpe, cosa rara porque normalmente se hacía la remolona. —Nooooo…— Protestó afligida. —Me quede dormida…, que vergüenza, habrán pensado que soy una mal educada desconsiderada—

—Claro que no— Negó Ren con rotundidad. —Saben que no estás al 100% estos días, además ya les explique que la medicación te produce somnolencia. No tienes por qué apenarte, mañana les veremos de nuevo—

—¿Mañana? ¿No les veremos más hoy?—

—No tienes que descansar—

—Pero…— No pudo protestar porque él puso un dedo en los labios para silenciarla.

—Además, pensé que te apetecería más hacer otra cosa…— Añadió misterioso con un leve matiz del emperador de la noche.

—¿Cómo qué? — El corazón de Kyoko martilleaba fuertemente. "¿Querrá empezar con los ensayos" "¿Eso es lo que te gustaría a ti hacer?", preguntaron sus demonios, consiguiendo que se sonrojara al darse cuenta de que en parte era verdad.

—Jajajajajajaja, pues probar esa magnífica piscina que hay fuera— Ren apretó su nariz para molestarla.

Pero no funcionó ya que la sola mención de dicha parte de la casa hizo que Kyoko no pudiera pensar en nada más. —¿De verdad? —Agarró sus brazos fuertemente, como si quisiera asegurarse de que no estaba soñando.

—Eh…, claro, ¿por qué tienes esa cara de sorpresa?—

—Porque pensé que no me dejarías bañarme nunca…— Confesó tan sincera como siempre. —Eres un poquito sobreprotector Kuon—

—Así que soy sobreprotector, ¿eh? — Frunció el ceño, fingiendo que le molestaba.

—Bueno como Kuon eres sobre protector, tardarías en dejarme bañar y seguramente me mantendrías sujeta prácticamente fuera del agua— Le confesó enumerando con los dedos. —Como Ren, me complacerías enseguida pero me mandarías salir pronto—

Ren la miró boquiabierto, no se había dado cuenta de lo fácil que era para ella distinguir las partes de su ser, ahora entendía un poco más la forma que tenía el cerebro de Kyoko de usar sus nombres inconscientemente, aunque también le confundía como, siendo tan observadora para algunas cosas, no era capaz de darse cuenta de otras. Tras asimilar sus palabras una sonrisa divertida se dibujó en sus labios. —¿Y qué haría Corn?—

—Oh pues Corn…— Kyoko se acercó un poco más a él y le sonrió con complicidad. —Se bañaría conmigo, probablemente saltaría en bomba y me salpicaría—

—Muy bien visto Kyoko-chan…— Sonrió enigmático y se acercó a su oreja para susurrarla. —Pero te equivocas en una cosa… cualquiera de los tres se bañaría contigo—

Dejándola totalmente descolocada y sonrojada, se puso en pie y se fue hasta la puerta donde, antes de desparecer y de espaldas a ella, la sugirió ponerse el traje de baño