Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 19 "Chapuzón"
Kyoko respiraba aceleradamente, tanto que tuvo que agarrarse el pecho para no sufrir uno de sus ataques de tos. Se pasó la mano por la oreja, donde todavía sentía el aliento de Ren. "¿Qué ha sido eso? Dios Mio…, por poco me desmayo… ¡Un poquito de autocontrol!". Regañándose a sí misma camino despacio hasta el armario, al abrirlo se sorprendió al ver toda sus prendas colocadas. A punto de sufrir un colapso mental, abrió rápidamente la maleta más pequeña, donde sabía que llevaba la ropa más delicada, las prendas para dormir, la ropa de baño y la interior. Suspiró aliviada al ver que esa seguí intacta, negó con la cabeza y buscó entre ella algo que ponerse.
Ren esperaba sentado en la cama a que Kyoko saliera del baño, consultó de nuevo su reloj y finalmente se puso en pie y tocó a la puerta. —Eh Kyoko… ¿va todo bien? Llevas ahí dentro un buen rato—
—Sí…, sí…, todo va bien— Tartamudeó ella desde el otro lado.
—¿Entonces por qué no sales?— Preguntó Ren mientras poyaba la frente contra la puerta.
—Es que…, es que no puedo…— La voz de la chica sonó un poco histérica.
"Ya estamos otra vez, ¿Qué diablos le has metido en esa maleta Woods?". —No tienes que sentir vergüenza Kyoko-chan, soy tu mejor amigo, ¿recuerdas?— "Esto de la friend-zone va a terminar costándome tan caro como la sempai-zone".
—No es eso…— "Bueno, lo sería si no tuviera otro problema mayor".
—Bueno, ¿entonces qué ocurre? —
Kyoko contemplaba el dichoso cierre que la estaba haciendo desesperarse, era una especie de flor compleja que se suponía se encajaba de una forma determinada, pero ella no encontraba dicha manera. Además no poder mantener bien el equilibrio, al no apoyar mucho la pierna, no ayudaba. Claro que tampoco lo hacía el hecho de que fuera tan endemoniadamente pegado al cuerpo que no diera mucho juego a la hora de manipularlo. —Es que no consigo abrocharlo correctamente…— Reconoció derrotada, y lamentándose por no haber escogido otro. "Pero es que este era el que más cubría…".
—Cúbrete, voy a entrar— Avisó Ren y espero a que ella le diera permiso. Cuando entró ella estaba cubierta con su mullido albornoz y le miraba sonrojada. —Date la vuelta y déjame…, bueno lo intento yo—
Kyoko asintió muerta de la vergüenza y creyendo que su corazón iba a salir a dar una vuelta utilizando sus oídos como autopista. Haciendo verdaderos malabares, consiguió dejar al aire solo la espalda hasta el lugar donde esperaban las dos cintas, mientras el resto permanecía oculto tras la inmaculada prenda.
Ren cogió los dos extremos con cuidado y trago saliva mientras los ojos se le iban a la poca piel que quedaba a la vista. —¿Un bikini? — Era un pensamiento pero se le escapó en voz alta—
—Eh…, no es un bañador, pero se ata ahí—
—Ah…— No pudo evitar sentir un poco de decepción. "aunque bien pensado…, quizás sea mejor para mi salud mental". —Bien, veamos…— Se hizo el remolón unos segundos, sabía perfectamente como abrocharlo, pero mientras lo hacía estaba disfrutando de la suavidad e la piel de Kyoko bajó sus manos. "Gracias mamá, por ser siempre un incordio pidiendo que te abrocháramos…". —Vale, ya está—
—Gra…, gracias— Tartamudeó Kyoko, cubriéndose enseguida de nuevo y dando la vuelta para verle. Se quedó perpleja ante la visión der hercúleo cuerpo de su amigo.
Ren levaba un bañador tipo surfero de cintura caída y una toalla enrollada alrededor de su cuello, sujetó ambos extremos con sus manos y la sonrió. —¿Vamos? —
—Eh…, sí ahora mismo…, tengo que buscar mi toalla—
—Está en la balda inferior…— Le comunicó Ren sin ningún remordimiento por no haberla hecho caso con lo de colocar sus cosas. —Pero no hace falta, utiliza mejor el albornoz, será mejor para cuando salgas del agua, estarás mejor abrigada.
—Pero se mojará y no podré utilizarlo después…—
Ren abrió el armario. —No pasa nada, he pedido que enviaran más, ¿ves? — Señaló un par de albornoces igual de esponjosos e inmaculados que los que llevaba la chica. —Venga vamos, pensé que querías bañarte, a este paso te lo perderás otra vez— Añadió al ver que ella estaba a punto de comenzar todo un sermón sobre la ropa colocada sin su permiso, la ofreció el brazo como apoyo.
—Vale…, vamos…— Kyoko acepto la ayuda y dejó que la sacara de la habitación. —Pero…, ¿Ren? —
—¿Sí? —
—Me vengaré de esta…—Advirtió quedando claro que el tema de la ropa no había quedado zanjado.
—Jajajajaja jajajaja, eso habrá que verlo— La desafió cuando llegaban a las puertas que daban a la terraza trasera. —Dame un minuto que compruebo como está el agua—
—¿Qué? —
—La temperatura, es que tiene sistema de regulación. — Explico Ren mientras sumergía la mano en la piscina y la movía en círculos. —Son órdenes de Hiroto—
—¿De quién? — Preguntó Kyoko mientras algo nerviosa se desprendía del albornoz y lo colocaba sobre una tumbona.
—El doctor Nabuki— Ren manipulaba los mandos del panel oculto bajo una piedra falsa. —Me ha pedido que le llamemos por su nombre, dice que se siente incomodo con tanto formalismo ahora que prácticamente convivimos como veci…— Ren no pudo terminar la frase pues se había incorporado y girado hacia ella, dando un pequeño traspié que disimuló haciendo que pareciera un movimiento involuntario. "Dios mío… ¿por qué me odias tanto?".
—¿Pa…, pasa algo? — Preguntó intimidada Kyoko al sentirse tan observada.
—Ejem, ejem…— Ren tuvo que carraspear en busca de su voz. —En absoluto, no ocurre nada— "Sólo que voy a sufrir aquí y ahora, una combustión espontánea…" "En serio Jelly, ¿un trikini? ¿Era necesario? Y además no le había más sexy, ¿verdad?". *(Les dejo el diseño a su imaginación).
—Me veo ridícula…—Murmuró apenada Kyoko que no había pasado por alto del respingo involuntario que había dado su amigo.
Ren se incorporó y se acercó a ella ofreciéndola una mano para ayudarla a bajar la escaleras, consiguiendo así unas vistas espectaculares de la espalda, (y lo que no es espalda), de su amiga. —Créeme, te ves muchas cosas pero ridícula te aseguro que no es una de ellas—
—¿Qué quieres dec…? ¡Auuuuu!— Exclamó Kyoko cuando el agua hizo contacto con su herida, olvidando la pregunta.
—¿Qué sucede?— Preguntó alarmado Ren, tirando la toalla al suelo y preparándose para saltar a socorrerla.
—Nada perdona, es que me ha escocido un poquito, pero ya se ha pasado— Aseguró mientras movía las piernas bajo el agua para demostrar que no mentía. —¿Y bien?— Preguntó de repente divertida.
—Y bien, ¿qué? —
—¿Quién se va a bañar conmigo?— Sus ojos y sus sonrisa le desafiaban abiertamente.
—Jajajajajajaja, no lo sé, deja que me lo piense….— Ren se colocó la mano bajo la barbilla y desvió la mirada hacia el horizonte pensativo, siguió varios segundos en esa postura hasta que ella dejó de prestarle atención y entonces, (siempre con cuidado de no lastimarla), saltó a la piscina haciendo que el agua se levantara casi un metro.
Kyoko, como bien había predicho, quedó completamente empapada y se frotaba los ojos cuando él salió a la superficie.
—Te pillé, jajajajajaja— Se carcajeó Ren, pero su sonrisa se quedo atascada cuando vio que ella se frotaba sin parar los ojos y que además lagrimeaba. —Dios, lo siento Kyoko-chan, no debería haberlo hecho, las sal…—
De pronto Kyoko empezó a morirse de la risa mientras se agarraba la barriga. —Te pillé!—
—Tú, pequeña farsante…— Ren se acercó a ella, la levantó por la cintura y la hizo una aguadilla en toda regla.
Así continuaron un rato, entra aguadillas, salpicaduras y bromas, hasta que Ren decidió que por hoy era suficiente. Como era de esperar, ella se hizo la remolona y alargó el baño todo lo que pudo, pero cuando él amenazó con terminar de colocar la única maleta que quedada en su armario sin deshacer, salió a la velocidad del rayo.
—Ven aquí…— Ren extendió sus brazos ofreciéndola el albornoz.
Kyoko aceptó sonrojada y se introdujo en él, no pudo evitar dar un respingo cuando él usó su propia toalla, (el seguía chorreando), para secarla el pelo con un delicado masaje. —Pu…, puedo hacerlo yo solita…— Tartamudeó.
—Lo sé, pero lo estoy haciendo yo— Sonrió por encima de la cabeza de su amiga. —Además, debes empezar a perder la vergüenza conmigo Kyoko-chan—
—¿Por qué somos amigos? —
—Sí, principalmente por eso, pero también porque así se te hará más fácil todo lo que viene…—
—Ah…, ya…, la película…— Kyoko se sonrojó, no había vuelto a pensar en ello. —¿Cuan…, cuándo empezaremos a ensayar?—
—Dependerá de tu salud, bueno o al menos de lo que diga Hiroto sobre ella— Ren retiro la toalla mientras hablaba para comprobar si había conseguido quitar la mayor parte de la humedad. —Entremos, debes cambiarte y secarte bien…—
—Respecto al doctor…— Preguntó Kyoko dejándose guiar al interior.
—¿Sí? — Preguntó Ren distraído.
—¿Cuándo dices que no quiere que le llamamos de forma cordial te refieres a los dos? — Frunció el ceño ante el asentimiento de su amigo. —No creo que me sienta cómoda haciendo eso—
—No esperaba menos— Ren la sonrió, pero después frunció el ceño pensando en algo. — ¿Sabes qué? Creo que mejor te das un baño calentito, y luego te secas bien—
—Ren…, acabo de darme un baño calentito…— Se burló con paciencia.
—Bueno, pues una ducha rápida, además pronto vendrá Hiroto, no querrás que te examine con ese bonito Trikini, ¿Verdad? —
Kyoko enrojeció. —Ah! Vale, vale…, iré enseguida!—
—Buena chica…— Ren la acompañó hasta el baño de su habitación. —¿Crees que podrás apañártelas sola? ¿O necesitarás ayuda?— Preguntó con una sonrisa que sólo se podía definir como la de Play-boy.
— ¿Ah sí…?— Le siguió el juego sin pesar. —¿Y cómo me ibas a ayudar? —
—Uy…, se me ocurren muchas formas, no se…— Ren torció la cabeza y la miró de arriba abajo— Quizás necesites que consiga la temperatura adecuada…— Abrió el grifo para que corriera el agua. —O tal vez…, sea necesario que te ayude a quitarte cierta prenda de baño…— Se acercó peligrosamente.
Alarmada, Kyoko salió del trance en el que sin saber cómo, se había visto envuelta por las palabras de su amigo. —Claro que no necesito ayuda! —No podía estar más roja ni aunque hubiera querido. —Fuera ahora mismo Kuon…— Le empujó para que saliera.
—Jajajajajajaja— Ren se dejó empujar, pues era bien consciente de que ella apenas tenía la fuerza suficiente como para hacerle tambalearse. —Iré a darme una ducha rápida—
—Bien! —
—Pero si me necesitas…—
—¡Que te vayas! — Kyoko le tiró una toalla y le fulminó con la mirada hasta que desapareció. ¿Qué demonios ha sido eso? Acaso… ¿Estaba coqueteando conmigo…?". Kyoko anonadada se miró en el espejo, pero su reflejo hizo que su sonrojo desapareciera dando lugar primero a un fruncimiento de cejas y después a una sonrisa cargada de tristeza. "Deja de pensar idioteces Mogami Kyoko, él jamás se fijaría en ti de esa manera". "¿Acaso no has visto el respingo que ha dado cuando ha visto tu insignificante cuerpo dentro de ese bañador?" "Necesitas alguna prueba más?". Abatida, se metió bajo la ducha y dejó que el agua caliente se llevara un poco de su pena.
Ren salió de la ducha y comprobó su teléfono, estaba esperando el mensaje que el doctor le escribía siempre antes de ir. —Bien, voy a avisarla— Susurró cuando leyó dicho texto. —Kyoko-chan? — Tocó a la puerta. —¿Puedo entrar? —
—Adelante— Kyoko estaba sentada a los pies de su cama, se había puesto un vestido azul con bastante vuelo y unas bailarinas a juego.
Estaba preciosa, eso fue lo primero que pensó Ren, pero luego se percató de su postura y de la mueca de sus labios. —Ehhhhh… ¿qué te pasa?—. "Pero bueno…, si hace un rato estaba bien…" "Será que se ha dado cuenta de que estaba coqueteando con ella? ¿Me habré pasado? ¿Me habrá descubierto?"
—Nada, no me pasa nada…— Susurró Kyoko sin mirarle.
—Mientas fatal…— Se acercó hasta ella y se arrodillo. —¿Te encentras mal?. —Preguntó preocupado, cuando ella sólo negó en silencio, cogió su cara con delicadeza y la obligó a mirarlo. —Dime que te ocurre, por favor…, déjame ayudarte—.
Kyoko le observó detenidamente, la evidente preocupación es sus ojos, la postura angustiada de su cuerpo, y la suma delicadeza con la que distraídamente acariciaba sus mejillas con el pulgar. "Vamos Kyoko…, has recuperado a tu mejor amigo, el único que siempre se ha preocupado por ti de verdad… ¿Acaso eso no es suficiente? ¿Acaso no puedes ser feliz con ello? ¿Prefieres vivir amargada por algo que no puedes tener y perderte vivir lo que no sólo si puedes, sino que ya tienes?". —Ya lo has hecho…— Aseguró volviendo a sonreír, no era la sonrisa de antes, pero se le acercaba. —Siempre lo haces—
—¿Qué se supone que significa eso? —
Alguien llamó a la puerta principal, ahorrando a Kyoko tener que dar más explicaciones. —Será el doctor— Vio como Ren fruncía el ceño mirando hacia fuera. —No te enfades…, te prometo que ya estoy bien, sólo ha sido un momento de bajón, pensando en cosas sin importancia—
—No serán sin importancia cuando te han puesto tan triste— Aseguró Ren, aun con el ceño fruncido, incluso siseó cuando volvieron a oírse golpecitos en la puerta. —Que espere…—
—Kuon…— Le regañó cariñosamente, le obligó a retirar las manos de su cara pero antes de soltárselas las apretó con cariño. —Te juro que estoy bien— Esta vez sonrió de verdad.
—Vale…— Aceptó él aunque no convencido del todo.
