Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 21 "Testosterona"
El matrimonio Hizuri paseaba por la playa en dirección al bungaló de sus hijos. Se levantaron muy pronto y decidieron ir en su busca para desayunar todos juntos. A escasos metros, Jullie frenó en seco con la mirada perdida, y en una milésima de segundo, sin darle tiempo a su marido a preguntar siquiera, se tiró a su cuello y le dio un más que apasionado beso.
—Guau… Jullie querida…— Exclamó Kuu sorprendido.
—No te había dado los buenos días como se debe— Explicó seductora antes de volver a atacarle consiguiendo que el girara su cuerpo quedando de espaldas a la dirección que segundos antes llevaban.
—Grrrrrr, buenos días amor…—
Jullie sonrió mentalmente al sentir como su marido la cogía por la cintura y comenzaba a desandar el camino, de vuelta a su propia cabaña. "Jajajajaja, hombres! Son tan primitivos a veces…". Con este pensamiento se dejó llevar no sin antes sonreír en la distancia a una terraza convertida en habitación improvisada.
Una hora después, tras salir de la ducha, Kuu insistió en reanudar con el plan inicial, y su mujer no objetó al respecto, claro que antes de emprender de nuevo el mismo recorrido se encargó de llamar a recepción.
RING, RING… RING, RING…
El sonido persistente del teléfono, hizo que la pareja se levantara de un salto, prácticamente sin abrir los ojos ambos se lanzaron dentro para contestar. Ren fue el primero en alcanzar el aparato pues Kyoko, tan dormida como él no había calculado bien las distancias y había volcado literalmente sobre el sofá.
—Si?…— Gruñó Ren con carraspera.
—Buenos días señor, perdone que le moleste, pero la señora Hizuri insistió en que les avisáramos de que van de camino— El recepcionista, mortificado cumplió con su deber.
—Eh…— Ren tardó unos segundos en procesar la información, cuando lo hizo sus ojos se abrieron completamente. —Muchas gracias— Colgó y se giró hacia su amiga para informarla, pero lo que se encontró le hizo carcajearse.
Kyoko, con la impresión de un despertar tan tosco, había arrastrado consigo las mantas, por eso, cuando se topó con el sofá en medio del camino, sus pies habían tropezado con éstas cayendo medio espatarrada y enredada completamente.
—Kyoko-chan! — Se cubrió la boca para que ella no se enfadara por su risa. —Ven déjame que te ayude…—
—Por Dios…— Ella luchaba por liberarse de la prisión que aquellas mantas habían creado. —¿Quién llama a estas horas? Me ha dado un susto de muerte…— Decidió dejar de moverse y permitirle a él que la liberara.
—Ya está…— Retiró las mantas y las tiró al suelo. —Era el recepcionista, mis padres vienen vienen de camino—
—Ah…—
—Buaaaaaaa— Sin disimular lo más mínimo Ren bostezó y se estiro completamente. —Será mejor que nos preparemos, son capaces de sacarnos de la casa tal como lucimos ahora— Le ofreció la mano para ayudarla a incorporarse de su chistosa posición. —¿Te encuentras bien? — Preguntó mientras comprobaba la temperatura de su frente. —No deberíamos habernos dormido ahí fuera, lo siento mucho—
—Estoy bien— Aseguró avergonzada. —No te disculpes, yo debería haberte despertado—
—Si bueno pero… Un segundo, ¿me quedé dormido primero? —
—Ah…, esto…— "Por favor cerebro, ¿te importaría mucho filtrar lo que digo antes de que lo suelte sin más?".
Toc, toc, toc.
—Salvada por la campana— Ren caminó hacia la puerta, pero antes de abrir se giró a mirarla. —Aunque sea sólo por el momento… Ve a cambiarte anda—
Como si se quemara algo, Kyoko salió disparada y se encerró en su habitación. —¿Por el momento? ¿Qué quiere decir por el momento? ¡Oh por favor Ren…, déjalo estar! — Susurró para sí antes de meterse en el baño.
—Hijo! Buenos días! — Kuu entro como un vendaval de alegría.
—Mi niño…— Jullie se abrazó a su cuello y le dio cientos de maternales besos.
—Buenos días…— Cuando su madre lo libreó, cerró la puerta y les invitó a pasar al salón.
—¿Dónde está mi princesa? — Kuu la buscaba por la habitación como si pudiera estar escondida detrás de algún cuadro.
—Se está cambiando— Ren se acercó a la cocina. —Necesito un café, ¿quieren uno? —
—De eso nada, vamos a salir a desayunar todos juntos— Le advirtió Kuu acercándose hacia él.
Jullie, aprovechando que la habían dejado sola, recogió las mantas del suelo y las escondió detrás de los cojines del sofá. "No queremos que los celos de papi nos estropeen el día".
—De acuerdo…— Accedió Ren, estaba claro que todavía no se había espabilado.
—Hijo… ¿desde cuándo te has vuelto tan marmota? ¡Son las diez de la maña y todavía estás medio dormido! — Le regañó Kuu.
— Déjale tranquilo cariño, está claro que está durmiendo bien— Le guiño un ojo a su hijo.
Ese gesto confirmó lo que Ren estaba pensando, de alguna manera ella sabía que habían dormido juntos, por eso había insistido en que les despertaran antes de su llegada. Sin intención de negarlo, sonrió y le devolvió el gesto a su madre. —La verdad es que como nunca—
—Sí, sí…, esta isla da mucha paz, bla, bla, bla…— Tan despistado como siempre, Kuu no entendió el doble sentido de la conversación madre-hijo. —Ve a ponerte presentable, tengo hambre! —
Ren decidió obedecer, se dio una ducha rápida y se vistió, todo ello en escasos minutos, antes de volver con sus padres, llamó a la puerta que quedaba junto a la suya. —¿Puedo pasar? —
—Adelante— Kyoko estaba envuelta en un albornoz.
—¿Todavía no estás lista? Mis padres quieren que salgamos a desayunar—
—Lo siento, no sabía muy bien que ponerme— Se sorprendió al ver que el llevaba el bañador y una camiseta.
—Ponte algo cómodo, he pensado que podemos pasar la mañana en la playa, si te apetece claro…—
—Sí! — Corriendo se metió en su vestidor.
—Jajajajaja, de acuerdo… Te esperamos, no tardes, ¿vale? —
—Salgo en cinco minutos…— Gritó desde el otro lado.
Tras el desayuno, como era de esperar, el matrimonio Hizuri se negó a separarse de los jóvenes. Kyoko y Jullie estaban tumbadas en sendas hamacas, mientras que los hombres estaban sentados en la arena. Todos disfrutaban de los rayos de sol que el día les estaba regalando.
—Mi niña, deberías darte la vuelta, llevas mucho rato en esa posición— Jullie le dio unos toquecitos cariñosos en el hombro a Kyoko.
—Ummmm— Se había adormilado un poco. —No pasa nada, así estoy bien—
—Buffffff— Bufó Ren. —Kyoko…, gírate— La riñó Ren.
—Jolines…—
—¿Por qué no quiere darse la vuelta? —Preguntó Kuu dejando caer sus gafas de sol por el puente de la nariz para así mirar a su hijo y a su esposa. —¿Es por tu traje de baño? ¡No tienes que avergonzarte cielo, estamos en familia! — Aseguró ignorando la mirada envenenada de su mujer y su hijo ante el significado que él le daba a eso de familia. —Estas muy guapa, claro que tengo que hablar con Lory, no puede ser que esa estilista ande mandado a mi pequeña esa clase de prendas, aquí no hay problema claro, como he dicho estamos en familia, pero no puedes ir por ahí luciendo así con tantos tipos indecorosos que hay por el mundo…—
Nadie estaba haciendo caso del monólogo del veterano actor, su mujer le tiró disimuladamente una de sus chanclas a la espalda. Ren, después de fulminarle una vez más por querer verles como hermanitos, se concentró en mirara a Kyoko y mantener con ella una conversación silenciosa.
"Haz el favor de darte la vuelta o te quemaras"
"No quiero, no quiero…"
"Kyoko…, date la vuelta ahora mismo"
"Pero no quiero que me quede marca…"
"Tienes dos opciones, te das la vuelta y seguimos disfrutando de una agradable mañana, o nos vamos para casa y me aseguraré de que Nabuki no vuelva a dejarte hacer nada divertido jamás".
—Puffff, vale….—
Tanto Jullie como Kuu miraron asombrados a la chica cuando habló, pues no entendían a que venía ese comentario, nadie la había dicho nada.
—Eso está mejor— Afirmó Ren triunfante cuando ella se giró. — ¿Te has puesto bien de crema? ¿Está bien puesto el apósito? —
—Si Kuon…, está todo bien—
—¿Seguro? Creo que deberías ponerte un poco más por si acaso, déjame que…— Cogió el bote de protección solar y se acercó a ella.
—Trae cielo, yo se la pongo— Jullie intervino, no por molestar a su hijo, sino porque a Kuu le estaba empezando a salir humo de las orejas y no quería que les estropeara el día.
—Claro, toma— "Mamá! ¿Por qué…?". Pero no terminó de formular la pregunta en su cabeza porque su madre le indicó con los ojos que mirara hacia atrás, y pudo ver como su padre le miraba ceñudo.
—Bueno…— Jullie decidió cambiar de tema mientras extendía la crema en la pierna de Kyoko. —¿Qué planes tienen para hoy? —
—¿Cómo que qué planes tienen? — Kuu olvidó la actitud perdonavidas que mantenía hacía su hijo para dirigirla hacia su mujer. —Pues pasar el día con nosotros, ¿qué otro plan van a tener? —
—No se querido, a lo mejor tienen cosas que hacer…—
—No, claro que no—
—Pues la verdad es que sí que tenemos cosas que hacer— Intervino Ren con poca paciencia.
—¿A sí? ¿Y qué es eso que tienen que hacer si se puede saber? —
—No sólo estamos aquí para descansar, también tenemos que trabajar…—
—¿Y qué tiene eso que ver para que no podáis pasar el día con nosotros? — Kuu se había incorporado un poco para imponer su opinión. —Yo puedo ayudaros—
En ese momento, Jullie dejó de prestar atención a sus dos hombres de las cavernas para centrarse en su nueva hija, que ante las palabras de su otôsan se había quedado petrificada.
—Eso no para nada necesario— Ren imitó la postura de su padre.
—¿Cómo que no? ¡Yo soy mucho más veterano, soy la persona ideal para ayudar a mi princesa con los problemas que le surjan! —
—No tiene por qué surgirle ningún problema, y si surgiera… Ya estoy yo para ayudarla, como he hecho siempre—
—Ya bueno…, eso no voy a negártelo, porque ella misma me lo ha dicho varias veces que eres un buen sempai— Kuu sonrió con malicia.
—Gracias, eso intento— Ren le desafió con la mirada. —Claro que es muy fácil cuando ayudas a tu mejor amiga— Recalcó estas palabras a conciencia.
—Si bueno…, de todas formas yo puedo ayudarla dándole otra perspectiva—
—Esto es algo entre Kyoko-chan y yo, y es mucho mejor que trabajemos en la intimidad—
A estas alturas ambos hombres estaban prácticamente en pie y discutían como solo ellos sabían hacerlo, manteniendo el gesto perfectamente comedido, de tal forma que podría parecer desde fuera que estaban manteniendo la más agradable de todas las conversaciones.
—Otra vez con el rollo de la intimidad, ¿Qué diablos es lo que tienen que hacer para necesitar intimidad? —
—Eso no…—
—Chicos! — Jullie intervino. —¿Por qué no os dais un baño y relajamos un poco el ambiente?—
—No! Estamos comunicándonos— Contestaron ambos a la vez.
—Vaya, pues nada cariño— Miró a Kyoko que seguía congelada y además estaba hiperventilando. —No podremos resolver nuestra apuesta—
—¿Qué apuesta? — Gruño Kuu.
—Oh nada…— Jullie hizo un gesto con la mano para restarle importancia. —Sólo es que le comenté a mi niña que eras un buen nadador y ella dijo que podía imaginarlo porque Ren también lo era y que seguro le venía de ti—
—¿Y qué? — Kuu no estaba dispuesto a perder el tiempo, quería respuestas a la conversación con su hijo.
—Bueno que yo dije que no estaba segura de que lo hubiera heredado en realidad, que seguro tú eras mejor… Y ella no se lo creía, estaba convencida de que era imposible…—
—Imposible, ¿eh? — Kuu levantó una ceja desafiante. —Tranquila cielo, que papi te lo va a demostrar—
Jullie sonrió triunfante y decidió meter un poco más de baza porque vio que su marido había entrado de pleno en el juego pero su hijo no. —Kuon cariño, ven un momento que tienes algo en el pelo— Cuando obedeció le susurró al oído. —Si le ganas, me encargaré de que os deje trabajar tranquilos— Después le beso en la mejilla. —Ya está cielo, era un mosquito—
—Bueno…, ¿Vas a ayudarme a demostrar que yo soy mejor? ¿O te rindes sin intentarlo? —
—Más quisieras…— Dicho esto Ren corrió hacia el agua, carcajeándose al ver la cara de estupefacción de su padre antes de seguirle.
