Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 22 "Intuitiva"

—No se hagan daño…— Les sugirió Jullie divertida, luego se giró hacia su nueva hija. —Ya se han ido cielo, vamos intenta respirar—

Kyoko obedeció mientras la miraba sorprendida. "¿Ha hecho todo esto para que nos dejaran solas? ¿Por qué?".

—Bien, eso está mejor— Se levantó de su hamaca y se sentó a los pies de Kyoko. —A ver cielo, solo quiero ayudarte, ¿vale? —

—Va…, vale—

—Me ha dado la impresión de que estos hombres de mi familia, con su ataque de testosterona, te estaban haciendo sentir muy incómoda. Pero luego me he percatado de que no eran ellos sino el tema de discusión lo que te estaba haciendo entrar en pánico. ¿Me equivoco? —

—No, es la verdad— Kyoko lo reconoció tímidamente—

—De acuerdo, una vez aclarado esto, quiero que sepas que ahora voy a hablar contigo como figura materna, pero no de Kuon, sino tuya, ¿Lo entiendes? —

—Eh…, no mucho—

—Quiero decir que todo lo que hablemos ahora será entre madre e hija, ahora mismo ni soy su madre ni su mujer— Señaló a la orilla donde ambos hombres se preparaban para dar la salida. —Por eso no quiero que te sientas cohibida, ni nerviosa, ¿vale? —

—Vale— Kyoko enrojeció, como es bien sabido su madre jamás ha querido tener esa clase de relación con ella y no estaba acostumbrada a esa sinceridad. Además, empezaba a ver que Jullie era muy intuitiva y temía que se hubiera percatado de más cosas de las que ella querría que nadie notara.

—Sobre el trabajo, entiendo que tenéis que preparar los personajes para una nueva película, ¿no? —

—En realidad…, no tenemos que prepararles, porque nosotros ya creamos a los Hell hace tiempo—

—¿Ah sí…? Cuéntame, cuéntame…—

Sin entrar en detalles concretos, y por concretos me refiero a los momentos más íntimos, Kyoko le habló sobre cómo había surgido aquella peculiar pareja de hermanos, y como ahora querían llevar esa historia inventada a la gran pantalla.

—Entiendo, ese director tiene buen olfato, está claro que es una historia fascinante, que orgullosa estoy de mis niños— Jullie apretó las manos de Kyoko. —Ahora bien, si llegar a dar vida a los personajes no es el problema, ¿Qué es lo que os tienen tan sensibles a los dos con el tema? —

—Bueno…, es que…— Kyoko volvió a enrojecer. —No…—

—Tranquila mi niña, soy una tumba— Guiñó un ojo y después hizo como que se cosía los labios.

—Es que… ¡Es que no es solo una historia de dos hermanos, el director…!— Kyoko no sabía dónde meterse.

—Ah…— Jullie por fin comprendió— Debéis actuar como una pareja romántica… —

—Por lo poco que sé…, más que romántica diría yo—

—Y tú nunca has hecho un trabajo así, ¿no? —

—No, siempre he hecho papeles antagónicos, este será mi primer papel como protagonista—

—Eso es estupendo cielo— Jullie ladeó la cabeza —¿O no? —

—Si claro, es fantástico, por fin voy a ser algo más que la mala del cuento…—

—¿Pero? —

—Es que no sé si voy a saber hacerlo—

—Claro que sí, Kuu no deja de hablar de lo buenísima actriz que eres, de cómo sabes llegar a los personajes, de cómo vuelcas en ellos todas tus emociones hasta involucrarte tanto que es imposible distinguir entre ambos—

—Bueno, Kuon decía la verdad cuando ha dicho que él siempre me ha ayudado, pero es que en esto no tengo ninguna base…— Se interrumpió porque la vergüenza ya no la permitía decir más.

—Ah…, ¿tú nunca…?—

—¡Claro que no! — Kyoko se molestó un poco.

—Perdona, perdona cielo…— La mujer se apresuró a disculpares. — Es que no termino de acostumbrarme a vuestra forma de ser en lo referente a la intimidada, ya sabes que nosotros somos mucho más…—

—¿Libertinos? —

—Jajajajajaja, yo hubiera dicho liberales, pero supongo que para una buena chica japonesa como tú debemos de parecer eso, sí—

—Perdón no quería ofender—

—Y no lo has hecho, tampoco yo quería que pensaras que juzgo tu forma de ser— Jullie la acarició la cara. —De hecho, me siento orgullosa de que seas así de inocente y pura, eso te hace todavía más adorable cielo—

—Ya, pero Setsuka es todo menos adorable…—

—Bueno…, seguro que Kuon te puede ayudar, él tiene experiencia y ya ha hecho este tipo de trabajos antes, ¿no?—

Kyoko frunció el ceño, nunca se había parado a pensar en la "experiencia" que Ren tendría sobre ese tema en particular. Es cierto que siempre pensaba que era un Playboy, pero de eso a las imágenes que ahora estaba creando su cerebro en las que aparecía él con decenas de mujeres sin rostro…

—Jajajajaja, ya veo…— Jullie la sonrió con mucha ternura. —¿Sabes cielo? Había decidido no inmiscuirme en este asunto y ni siquiera preguntar, pero viendo tu cara…—

—¡¿Qué….!?— Kyoko se quedó congelada mientras su corazón amenazaba con salírsele del pecho.

—Que eres como un libro abierto, no sé como el tonto de mi hijo no ha podido darse cuenta—

—No…, no sé a qué te refieres…— Kyoko escondió el rostro.

—Claro que lo sabes, por eso ahora mismo te estás muriendo de la vergüenza— Jullie la obligó a levantar la mirada. —Sientes algo por él, ¿verdad? —

—Yo…, no…, es que…— Los ojos de Kyoko se pusieron vidriosos, estaba aterrorizada, cómo temía su nueva madre era muy intuitiva y la había descubierto. —Por favor, no se lo diga…—

—Eh cariño…— Jullie la abrazó fuertemente. —No llores cielo, no pasa nada— Acarició su cabello con todo el amor maternal del mundo. —No es algo malo sentir cariño por alguien—

—No es cariño, yo…— Kyoko sollozaba enterrada en su pecho.

—¿Le quieres? —

—Yo…, yo…, creo que me he enamorado de él—

—¿Lo crees? — Jullie extrañada con esa respuesta se separó de ella para mirarla a los ojos.

—Es que…, yo nunca… Bueno una vez pensé que sí, pero luego resultó que él solo me utilizaba, entonces ya no quise saber más del amor…, y claro ahora…— Kyoko se atropellaba de tan rápido hablaba.

—Espera, espera, más despacio, ¿Quién te utilizó? ¿Qué te hizo? ¿Y qué es eso del amor? —

Intentando tranquilizarse, y ya puestos a sincerarse, Kyoko le contó resumidamente todo lo acontecido hasta su entrada en la sección Love Me.

—Ya veo— Jullie emanaba furia por cada poro de su piel. —No puedo creer que exista alguien tan…, tan…— No encontraba una palabra suficientemente despectiva para el "amigo" de infancia de Kyoko. —Siento muchísimo que tuvieras que pasar por una cosa así y más siendo tan joven—

—Ya bueno, la verdad es que lo he superado, ya no me importa—

—Me alegra saberlo, aunque no me gusta nada que perdieras algo tan importante como el sentimiento de amar y ser amada. ¿Por eso dices que crees que lo amas?—

—Bueno la verdad es que antes no lo sabía, pero el presidente me ayudó a darme cuenta de mis verdaderos sentimientos—

—Ese secuestrador…, ¿lo sabía?— Jullie no pudo evitar demostrar su sorpresa.

—Sí, el me descubrió mientras trabajábamos como los Hell, yo…— Se sonrojó de nuevo. —Bueno había una chica que siempre iba detrás de Cain, quiero decir, el personaje de Kuon y yo… No sé que me pasó, pero se la quite de encima de un empujón y Kuon tuvo que salvar la situación abrazando a su tonta hermanita y yo no pude meterme en el papel a tiempo y él lo vio—.

—Ya veo, así que él lo sabe desde hace tanto…— "¿Y a que espera ese bueno para nada? Él fue quien le dijo a Kuu que mi niño estaba enamorado de ella, si sabía esto… ¡Por qué diablos no lo ha utilizado para juntarles!. —Tranquila no diré nada si es lo que deseas pero no puedo evitar preguntarme por qué—

—Es que yo…, hace mucho tiempo le prometí que no lo haría—

—¿A Lory? —

—No a Ren, bueno a Kuon—

—¿Y por qué prometiste algo así?— Jullie se horrorizó. —¿Por lo que te había pasado con ese cantante de tres al cuarto? —

—Bueno…, es complicado— Kyoko se llevó las manos al pelo y suspiró. —Cuando nos reencontramos Ren no me podía ni ver, creo que me odiaba—

—Eso es imposible…—

—Es la verdad, las razones por las que comencé a actuar fueron las peores, yo sólo quería vengarme de Shotaro y para él, que ama esta profesión tanto como yo ahora, eso era imperdonable. Así que cuando me retó a no hacerlo, fue una mezcla de todo supongo, del rencor que sentía hacia Sho, de lo insoportable que él me parecía y, supongo que también del odio que le tenía al sentimiento del amor, por eso acepté sin pensarlo—

"Mi hijo es idiota, ¡ he dicho!. Cómo se le ocurre tratarla así, ¿Qué pasa que va por ahí de playboy perdona vidas? Oh Kuon Hizuri…, tú y yo vamos a tener unas palabritas un día de estos. —Ya veo, sí que es complicado…—

—Ya…, por eso no puede enterarse—

—Bueno, aun así estoy convencida de que seréis capaces de sacar este trabajo adelante, así como de que él no tendrá ningún problema en ayudarte—

—Eso espero, no me gustaría que me volviera a pasar lo que fuera que ocurrió, me da miedo no ser capaz de volver a meterme en la piel del personaje—

—Bueno querida…, con eso si puedo ayudarte—

—¿Con lo que pasó? — Preguntó esperanzada.

—Sí, creo que lo que te hizo pifiarla fue el no saber reconocer que era lo que te pasaba—

—¿Qué me pasaba? —

—Jajajajajaja, eres tan dulce…— Jullie se acercó a ella para susurrarle. —Lo que te pasó, es que tuviste un ataque de celos en toda regla cielo—

—¿Celos? — Kyoko se sorprendió, había dado muchas vueltas a su comportamiento aquel día, pero jamás pensó que fueran celos.

—Ya lo creo, tranquila cielo, las mujeres de esta familia somos así—

—Bueno yo no soy realmente…—

—Oh sí, sin duda…— La interrumpió Jullie, y siguió hablando como si no supiera lo que ella iba a decir. —Nosotras somos así, no nos gusta que nadie revolotee cerca de lo que es nuestro—

—Kuon no es mío…—Murmuró Kyoko, estaba avergonzada pero en su voz se adivinaba un poco de pena y de añoranza.

—Jajajajajajaja, de verdad eres tan dulce y tan ingenua…—

—¿Qué quieres decir…?—

—Ganeeeeeeé— Kuon, carcajeándose a mandíbula abierta, llegó hasta ellas salpicándolas de agua e interrumpiendo su conversación—

—Así se hace hijo! — Jullie aplaudió entusiasmada, pero luego frunció el ceño. —¿Dónde se ha quedado tu padre? —

—Está tirado en la orilla lloriqueando—

—Será mejor que vaya a buscarlo y suba un poco su autoestima— Jullie se puso en pie y beso a Kyoko en la mejilla y le susurró—Tranquila cielo, confía en él, todo irá bien—.

—No creo que necesite que lo animes, más bien querrá quejarse de las supuestas trampas, que según él, he hecho — Bromeo Ren.

—No lo dudo cariño, no sabe perder— Se unió a la broma antes de emprender camino hacia la orilla.

—Dile que la próxima si quiere le doy ventaja— Gritó Ren antes de sentarse a los pies de Kyoko y empezar a secarse.

—¿Has hecho trampas? — Le preguntó Kyoko sorprendida.

Él levantó una ceja y la miró con mucha seriedad. —Acaso…, ¿no me crees? ¿No vas a reconocer que soy el campeón absoluto? — Mientras se carcajeaba, se sacudía de un lado a otro salpicándola.

—¡Vale, vale! — Contagiada por su risa Kyoko se intentaba protegerse del agua. —Eres el número uno de las carreras Hizuri! —

—Eso me gusta más…— Con cariño la revolvió el cabello.

Aun riéndose observaron la escena entre el matrimonio, vieron como Jullie le susurraba palabras al oído a su marido, hasta que éste sin previo aviso se levantaba de un salto, la cargaba al hombro y salía corriendo.

—Pero…, ¿a dónde…? ¿Y sus cosas?— Kyoko realmente desconcertada miraba a Ren, a la pareja y luego a las cosas que estaban junto a ellos, para volver en segundos a repetir el proceso.

—Puffff…— Ren negó con la cabeza. —Prefieres no saberlo—

—¿Y eso…?—

—Y yo también preferiría no hacerlo créeme…— Se sonrojó un poco.

—Aaaaaaaa— Kyoko le demostró como se hacía, lo de parecer un tomate maduro.

—Será mejor que vayamos a casa, no creo que volvamos a saber de ellos hoy— Ren se puso en pié y comenzó a recoger todo.

—De…, de acuerdo—