Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 23 "¿Acorralada?"

Después de comer, y de que Kyoko descansara un rato, decidieron comenzar con el trabajo. Como habían acordado, lo único que hicieron fue leer el guión relajados en el sofá durante un par de horas.

Ren se inquietó cuando vio que aquella tarea tan simple la había agotado más de lo que esperaba. Kyoko, como siempre, le restó importancia asegurando que estaba perfectamente, pero al ir a meterse en la piscina para su ansiado baño diario se mareó.

"Que tu mejor amigo esté pendiente de todos y cada uno de tus pasos tiene sus ventajas, el hecho de no haber terminado besando el suelo cuando me mareé es una de ellas, pero también tiene sus inconvenientes, como haberme visto obligada a acostarme, esperar a que viniera el doctor, y tener al actor numero uno de Japón sentado en un silla de mi habitación pendiente de cada gesto o movimiento sospechoso que hago".

—No…, no…, yo no…, quiero decir…—Kyoko se removía inquieta. —De verdad que no…, lo siento, perdóname…, no por favor…, no te vayas…, noooooooo—

—Kyoko-chan…, Kyoko…, despierta…, estas soñando— Con cariño retiró el pelo del rostro húmedo de su amiga.

—Tsuruga-san! — Kyoko asustada, se incorporó de golpe con el brazo extendido, como si estuviera intentando alcanzar algo, o a alguien.

—Shuuuuu, no pasa nada Kyoko…— Se había extrañado un poco al oírla llamarlo así de deseperada, pero al mirarla detenidamente comprendió que no le miraba a él, sus ojos aterrados estaban perdidos como si todavía estuviera dormida. Por eso, con mucho cariño, acarició sus brazos. —No pasa nada, sólo era un sueño—

—Yo…— Su voz estrangulada y las lágrimas de sus ojos eran testigos de que no había tenido un sueño muy agradable. —Oh Corn, menos mal que estás aquí…— Sin pensarlo se acurrucó contra el pecho de su amigo, mientras intentaba contener el temblor que se había apoderado de su cuerpo.

—Tranquila…, claro que estoy aquí, ¿Dónde iba a estar? — Intentó apartarla un poco para que lo mirara, pero cuando sintió como ella negaba con la cabeza y se agarraba aún más fuerte a su camiseta, la envolvió entre sus brazos para tranquilizarla.

Después de aquella noche Ren estuvo, si es posible, aún más pendiente de Kyoko, sobre todo cuando ella se negó a hablar de lo sucedido y fingió no recordarlo. Ambos buscaban la forma o la excusa para terminar durmiendo juntos hasta un momento en el que se hizo costumbre y ya no lo necesitaron.

Todas las mañanas las pasaban con sus padres, y las tardes las dedicaban a trabajar. Primero, como los personajes ya les eran tan conocidos, empezaron por señalar las diferencias existentes entre los Hell originales, los que ellos inventaron, y los del director. No fue una búsqueda extensa, pues tras la introducción que Ren había considerado excesivamente fantasiosa, comprendieron que solo había una.

No pasaron por alto la ironía del asunto, ahora los Hell se iban a parecer más a ellos, pues antes interpretaban a una pareja de hermanos siendo dos actores con una relación muy alejada de dicho afecto fraternal, y eso había supuesto un gran problema a la hora de controlarse en el caso de Ren y de mantenerse en el personaje en el de Kyoko. Ahora interpretarían a dichos personajes sabiendo que en realidad no eran hermanos, pues Cain y Setsuka Hell no estaban emparentados realmente.

Conocer aquel giró del guión les ayudó a comprender de donde salía aquella introducción, evidentemente no revelaba la trama, pero sí que daba al espectador una pista muy importante. Como es natural, no era tan simple, y existían muchos personajes que podían dar lugar a dudas, más teniendo en cuenta que el director no había añadido al libreto las últimas escenas. Cuando le llamaron para asegurarse de que no fuera un error, les contó emocionado que existían varios finales posibles para la película y que sería una decisión de última hora.

A Ren aquello le sorprendió gratamente, estaba acostumbrado a utilizar hasta el último detalle para dar vida a su personaje, y esto lo hacía más emocionante, era como un reto. Por su parte, Kyoko solo rezaba para que en dichos finales no existieran escenas que pudieran ponerla aún más al descubierto.

Cuando comenzaron a ensayar lo hicieron por aquella introducción que tanto había preocupado a la actriz en su día. Como es lógico, ahora que Ren había revelado todos sus secretos y prometido no volver a mentirla jamás, no debería ser complicado sacar un buen resultado. Sin embargo, Kyoko estaba teniendo dificultades para meterse en el papel, se desconcentraba constantemente y se perdía en sus pensamientos.

—Será mejor que lo dejemos por hoy— Suspiró Ren, la décima vez que la chica se quedó en blanco.

—Lo siento mucho…— Se disculpó mortificada.

—No te preocupes, lo entiendo— La tranquilizó él. —Estás cansada, es comprensible en tu estado—

—Ya…— Kyoko ocultó el rostro, pues sabía bien que no era su situación médica la que impedía que hiciera bien su trabajo.

Tras la conversación con Jullie y la posterior pesadilla, se había dado cuenta de que ahora era ella quien estaba ocultando algo. Mientras intentaba meterse en la piel de la pobre Sora en vez de temer, como hizo cuando lo leyó por primera vez, al sentimiento de ser traicionada, se encontraba sintiendo lo que el personaje de Ren sentía. Así fue como, aunque ya había perdonado la traición de su amigo, por primera vez comprendió por qué lo había hecho y se hizo una idea de lo difícil que tenía que haber sido para él.

—Vamos, no le des muchas vueltas, ya volveremos a ello— Ren la trajo de vuelta de sus pensamientos. —¿Te apetece algo en particular para la cena? —

—No tengo mucha hambre la verdad—

Esa respuesta fue suficiente para poner en guardia al actor y que prestara, como si eso fuera posible, más atención —¿Qué te ocurre Kyoko? —

—No es nada…— Se abrazó a sí misma. —Tienes razón, estoy un poco cansada—

—Vale…— Ren no terminaba de creerla pero en todo este tiempo había aprendido que con Kyoko era mejor no presionar o saldría huyendo. —¿Por qué no descansas un poco mientras pido algo ligero? Cenaremos cuando tengas apetito, ¿vale? —

—De acuerdo…— Incapaz de disimular su pésimo estado de ánimo se fue a su cuarto.

Una vez que dejaron de lado aquella escena los ensayos fueron un poco mejor, meterse en la piel de Cain y Setsuka no era complicado para ellos después de todo, esos personajes eran parte de su personalidad. En el caso de Ren, personalidad que había mantenido oculta y en el de Kyoko aquella que todavía no había descubierto que poseía.

Algunos días dejaban a Kuu ayudarles un poco, claro que su hijo tuvo buen cuidado de entregarle solo copias de la parte del guión que ensayaban ese de día. Sebastian se encargaba de conseguirlas y eliminar cualquier dato que pudiera dar lugar a uno de los berrinches sobreprotectores del padre. Aun así era divertido ver como Kuu, aun siendo tan veterano, hacia muecas de disgusto cada vez que veía lo provocativa que era Setsuka, no le gustaba ver a su princesita actuando de ese modo.

Jullie por su parte, mera espectadora de aquellos ensayos, disfrutaba abiertamente de la complicidad más que evidente de sus niños. También se regocijaba torturando a su marido diciéndole que su hijo le había superado con creces ya que Cain era el personaje más atractivo, sexi y arrebatador de la historia, y que su hija iba a ser la tentación personificada para todos los hombres del planeta. Esto último también molestaba a su hijo, cosa que ella sabía perfectamente y lo hacía aun más divertido.

Pero a pesar del buen ambiente, Kyoko no terminaba de estar como siempre, seguía muy desconcentrada y pensativa.

El día que se cumplían tres semanas desde su llegada a la isla, estaba sentada en el porche mirando al horizonte, llevaba allí parada desde que habían desayunado. La noche anterior habían ensayado los diálogos que Kyoko tendría con Sho, Ren había hecho las veces del personaje del cantante.

—Ya está bien Kyoko!— Ren se hartó del mutismo de su amiga.

—Perdona, ¿qué? — Lo miraba totalmente desconcertada.

—Llevo llamándote más de diez minutos y ni siquiera te habías percatado— Ren estaba visiblemente enfadado.

—Perdona, es que estaba descansan…—

—Ya seguro...— La interrumpió. —Ya sé lo que quieres decir, es cansancio… ¿Y se puede saber por qué si estás tan cansada cada vez que Nabuki te revisa mientes y le aseguras que cada día te encuentras mejor? —

—No…, yo no mien….—

—¿Tú no qué? ¿No le mientes a él? ¿O a mí? —

—Kuon por favor, no te enfades….—

Ren suspiró ante la suplica de su amiga, intentando calmarse se acercó hasta ella y se acuclillo. —No estoy enfadado Kyoko-chan, estoy preocupado. Cuando te pregunto me dices que no te pasa nada, que sólo es cansancio, pero día a día veo como algo te tortura y no puedo hacer nada para ayudarte porque no me lo permites—

—No era mi intención preocuparte…, siento…, siento ser una molestia—

—No empieces con eso, hoy no por favor— Ren estaba haciendo acopio de voluntad para no enfurecerse. —Los amigos no molestan Kyoko, ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Y menos tú, tú para mí…— Acarició su cara y vio en sus ojos un brillo inquietante. "¿Miedo? ¿De mí?". —Tú eres mi mejor amiga, preocuparme por ti es parte de mi trabajo, ¿no te preocuparías tú por mí si vieras que estoy mal? ¿No querrías ayudarme?—

—Claro que sí—

—Entonces, ¿Por qué no me dejas hacerlo? — Ren cogió sus manos y las apretó. —¿Es por la película? ¿Por tener que trabajar con Fuwa? ¿Por tener que besarlo? ¿O es por mí? ¿Por tener que besarme a mí?—

Kyoko se sintió acorralada ante tales preguntas, nunca esperó que Ren fuera tan directo y le preguntara abiertamente por aquellos hechos que deberían tener lugar cuando comenzaran el rodaje. Se puso en pie e intento huir, como hacía siempre que se sentía sin salida.

—No, no huyas, habla conmigo Kyoko por favor…—

—Yo…, no…—

—¡Kyokoooooo! — Ren tuvo el tiempo justo para alargar los brazos y sujetarla.