Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 29 "Noticias"
Una vez preparada Jullie la acompañó hasta un enorme salón donde los todos estaban sentados a una lujosa mesa. Estaban de sobremesa, habían cenado recientemente y ahora estaban disfrutando de un café o una copita de licor. Todos menos Ren, cuyos cubiertos estaban impolutos así como los de la silla contigua.
—Permíteme…— Como todo un caballero se puso en pie y retiró la silla para que Kyoko se acomodara. —Ingrid si eres tan amable ahora sí que te agradeceríamos esos platos de los que hablabas—
—Claro señorito— Le sonrió más de la cuenta.
Ren se sorprendió de la velocidad con la que Ingrid había salido, hasta que se percató de la mirada de su adorada Kyoko, ella seguía fulminando al lugar por donde había salido la chica segundos antes. No pudo evitar soltar una carcajada aunque la disimuló con un repentino ataque de tos. "¿Quién lo hubiera dicho? ¡Su Kyoko era posesiva y algo celosa!.
¿Qué si le molestaba? En lo más mínimo, aquellas demostraciones eran para él una victoria, es cierto que los celos no son un asunto de broma, ni algo bueno, pero Kyoko se había prohibido a sí misma sentir nada que tuviera relación con el amor por lo que era como un gatito pequeño receloso de cualquiera que se acercara sin conocer sus intenciones.
Muy astutamente, la doncella regresó y sirvió primero a Kyoko asegurándose de que tuviera todo lo necesario y sin prestar apenas atención al actor.
Durante un rato la conversación en la mesa fue amena y distendida, María estaba a punto de regresar de pasar el día fuera con el colegio en una excursión y todos estaban deseando verla.
—Bueno padre…— Ren sonrió con malicia cuando terminó su plato. —¿Qué tal has dormido hoy? ¿Has tenido un descanso placentero? —
—Ya te voy a dar yo a ti…, ay! — Kuu agachó la cabeza y masculló para sí unas cuantas blasfemias que el resto, afortunadamente, no pudieron oír.
Mientras tanto su mujer, responsable de la exclamación de dolor del actor, le fulminó con los ojos. En ellos se leía una clara advertencia: "No empieces o dormirás en la caseta del perro". Cosa bastante peculiar, teniendo en cuenta que Lory ni siquiera tenía perro.
El sonido del timbre interrumpió lo que sin duda alguna hubiera sido una lucha no verbal entre padre e hijo. Segundo después la puerta del comedor se abrió y un pequeño borrón atravesó la estancia.
—¡Onissan! — Con fuerza maría se arrojó sobre Kyoko.
Afortunadamente Ren tuvo los suficientes reflejos para impedir que la niña con su ímpetu volcara la silla con ambas encima. De la impresión Kyoko tuvo uno de sus ataques de tos por lo que María se vio obligada a bajar de su regazo.
—María cielo, debes tener cuidado con Kyoko, ¿sí? —
—Perdón…— Avergonzada la niña se separó un poco de ellos y se miró los zapatos. —Los siento de verdad— Añadió angustiada al ver lo pálida que estaba su oneechan.
—No pasa nada cielo…— Kyoko se agacho para abrazarla. —Sólo ha sido un viaje muy largo y a pesar de haber dormido tanto aún me siento algo fatigada—
—Ven María, siéntate conmigo, ¿ya has cenado?— La pidió Ren y la cargó sobre sus piernas.
—Sí, hemos parado en un antiguo monasterio que ahora es un restaurante para niños, ha sido muy divertido—
—María mi vida, la verdad es que deberías acostarte, mañana aún tienes colegio y debes madrugar—
—Jopetas abuelito! — Protestó con los carrillos hinchados. —Mi onissan acaba de llegar, no quiero irme a dormir—
—¿María que te parece si subimos y te doy el regalo que te hemos traído y luego me tumbo un rato contigo y te cuento de nuestro viaje? — Se ofreció Kyoko, pero al levantarse se tambaleó un poco.
—¿Te importa si subo con Ren-san? Es que…— Buscó una buena excusa. —Es que tengo que contarle una cosa que me dijo Yashiro-san el otro día…—
—Ah bueno…, no pasa nada— Kyoko se extrañó un poco pero realmente estaba tan cansada que no pudo darle muchas vueltas—
—Bien, pues vamos pequeñaja…—Ren la cogió a caballito y salió del comedor trotando y relinchando.
—Sigue enferma…—susurró la niña cuando llegaron a las escaleras.
—Tranquila, ha mejorado mucho lo que pasa es que el viaje ha sido muy duro para todos. Sé que quieres estar con ella, pero ahora mismo lo que necesita es descansar y que la cuidemos un poquito, ¿me ayudaras a cuidarla? —
—¡Si señor! — María saludo como toda una buena scout consiguiendo que el actor sonriera por primera vez desde que todo el lio de Fuwa comenzara. —Tendremos que hacer turnos para cuidarla, yo puedo vigilarla por la noche…—
Ren sonrió, la niña no se daba por vencida, quería dormir con Kyoko. —Oh vaya…, yo que había pensado contarle a María un cuento especial…—
Ella cayó bajo el encanto del actor al segundo, sus ojos se iluminaron y sus mejillas se sonrojaron. —Bueno, también puedo cuidarla de día si otra persona la cuida de noche…—
—Seguro que sí… —Ren sonrió ante la inocencia de la niña, terminó de subir y llegó hasta la habitación.
Tras arroparla le contó la historia de Corn el príncipe hada y Kyoko el pequeño ángel. María escucho emocionada aquella bonita historia.
—Ren-san? —
María le distrajo de sus pensamientos. —Dime cielo—
—Tú vas a defender a Kyoko-chan, ¿verdad?— Al ver que él no entendía a que se refería le explicó entre susurros. —Sé lo que ha pasado, oí al abuelito hablándolo por teléfono con mi papi—
—Ya…—
—Así que dime, ¿la defenderás? —
—Con mi vida si es necesario— Aseguró solemnemente.
—Porque la quieres, ¿a qué sí? —
Ren la miró impresionado era muy lista y se fijaba en todo, incluso en cosas que los adultos pasaban por alto. —Más que a nada en este mundo— Se sinceró.
—Así que ya no soy tu chica especial, ¿Eh? —
—Bueno yo…— Ren se asustó, puede que fuera muy lista y todo lo demás pero no dejaba de ser una niña después de todo y temía haberla ofendido.
—Jajajajajaja— María se carcajeó fuertemente mientras se sujetaba la barriga. —Era una broma! Me alegro mucho de que por fin te hayas dado cuenta de lo que sientes por ella, yo hace mucho que lo sé— Se mostró un poco arrogante.
—Es que María es muy lista, mucho más que yo—
—¿Verdad? — Estaba realmente encantada consigo misma —Pero…, me tienes que prometer una cosa—
—Lo que quieras—
—Que la vas a querer mucho, mucho, mucho…, y que la vas a cuidar siempre— Sus ojos mostraban la seriedad de un adulto.
—Te lo juro, lo haré siempre— Ren la ofreció el meñique para cerrar el pacto. —¿También la harás jurar a ella que lo haga conmigo? —
—No— Sus coletitas se movieron efusivamente.
—¿No? Y yo que pensaba que era tu chico favorito…— Ren fingió sentirse dolido pero con una gran sonrisa.
—Jajajaja, y lo eres, los dos sois mis personas favoritas— Aseguró María, luego se acercó a su oído y susurró. —Pero no necesito que ella me lo prometa porque ya te quiere mucho, mucho, mucho… Pero no le digas que te lo he dicho, creo que ella todavía no se ha dado cuenta—
—No se lo diré— Ren sintió más cariño que nunca por aquella niña. —Bueno jovencita, ahora debes dormir y yo debo regresar con los adultos, no vaya a ser que maten de aburrimiento a Kyoko-chan—
—Vale…— Bostezó y se acurrucó en la cama. —Buenas noches—
—Buenas noches…— Con un último susurró, Ren apagó las luces y salió de cuarto.
Mientras tanto, en el comedor, Kyoko observaba a los adultos deseando que Ren regresara pronto. No sabía decir que era lo que la tenía tan nerviosa, pero algo en las posturas de los presentes, en sus sonrisas algo forzadas y en sus miradas de soslayo la habían hecho ponerse en guardia.
—Ya estoy aquí….— Anunció el aludido al regresar, se acomodó de nuevo en su asiento y apretó la mano de su novia con ternura.
—Bueno, ahora que estamos todos…— Anunció Lory irguiéndose en la silla —Tenemos que decirte algo Mogami-kun—
—¿Todos? — Preguntó nerviosa a la par que sorprendida.
—Bueno verás, es que todos estamos al corriente y queremos estar contigo— La explicó Kuu tan serio como su amigo.
—Ah pasado algo malo, ¿verdad? — El rostro de Kyoko se descompuso visiblemente. —¿Le ha pasado algo al Tashio o a su mujer? ¿A mis amigas? —
—Tranquilízate cielo, todos están bien— Jullie, que se había sentado al otro lado de la chica la pasó una mano por el brazo en señal de cariño.
—Entonces…, ¿qué es lo que ocurre? —
—Hace una semana, mientras estaba reunido, mi secretaría atendió varias llamadas en la que preguntaban por mí. La persona que llamó nunca quiso identificarse, colgaba y volvía a intentarlo al poco rato. Desafortunadamente fue una reunión muy larga que me tuvo ocupado prácticamente todo el día. Cuando ésta terminó Takami-san me informó, por lo que pudo notar por la voz, era una mujer y se la notaba bastante nerviosa, estuve pendiente del teléfono por si esa persona volvía a llamar pero no lo hizo. Al final decidí devolver la llamada, pues Takami-san había anotado el número del identificador. Nadie respondió hasta que saltó un contestador anunciando que estaba llamando a un despacho de abogados e informaba del horario de atención al público—
—Mi madre…— susurró Kyoko.
—Sí, era el despacho de abogados en que trabaja, por eso al día siguiente me acerqué hasta allí— Lory contestó con tristeza al ver que la chica temblaba ligeramente. —Lo hice porque me parecía muy extraño que ella se pusiera en contacto conmigo, siempre tengo que insistir bastante cada vez que quiero hablar algo con ella—
—Ya…, yo…, lo siento por eso, ella no es muy…—
—No tienes que disculparte por ella, sé muy bien que tan difícil pueda ser esa mujer— La interrumpió el magnate. —Razón de más para que sintiera cuanto menos curiosidad por esa repentina necesidad de hablar conmigo—
—Ya…—
—Cuando llegué allí me atendió uno de sus compañeros, o su jefe, la verdad es que no me quedó muy claro. El caso es que me contó que el día anterior había recibido una visita y que después había tenido que salir porque no se encontraba en condiciones para trabajar—
—¿Estaba enferma? —
—No, estaba excesivamente nerviosa. El hombre en cuestión se ofreció a acompañarla pero ella reusó el ofrecimiento y salió disparada del despacho—
—Era Toudou-san, ¿verdad? —
—Eh…, sí ese era su nombre, ¿cómo lo has sabido? — Preguntó Lory extrañado por qué en un momento así, en el que todavía no sabía qué era lo que había ocurrido, se percatara de ese tipo de cosas.
—Porque él se preocupa por ella—
—De eso no me quedo ninguna duda, de hecho estaba muy preocupado, tanto que finalmente se ofreció a llevarme hasta la casa de Mogami Saena para así conseguiamos averiguar lo que sucedía—
—¿Fue a su casa? — Ella ni siquiera sabía donde vivía su madre.
—Sí, nos presentamos allí y ese hombre, Toudou-san hubiera derribado la puerta si ella llega a tardar un segundo más en abrir—
—Es un buen hombre…—
—No sabes cuánto en realidad…— susurró Lory aunque todos le oyeron.
—¿Qué quiere decir? — Kyoko abrió los ojos sorprendida.
—Ya llegaré a eso, déjame que te siga contando—
—Claro, perdone…—
—Deja ya de disculparte Mogami-kun…— La riño aunque sin ninguna acritud.
—Lo sien…— Ante la levantada de cejas que la dedicó su jefe rectificó. — Quiero decir…, continúe por favor.
—Bien…, bueno pues entramos al apartamento y nos encontramos…—
Mañana más... ;P
