Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 30 "Shock"
Flashback
Tras retirar el cerrojo de la puerta Saena volvió inmediatamente al lugar donde se encontraba antes de la interrupción.
Allí la encontraron los dos hombres, lucía desesperada y ligeramente desaliñada, como si llevara toda la noche despierta revisando los miles de papeles que en esos momentos se encontraban esparcidos por cada rincón del apartamento.
—Mogami-san…, ¿Qué ha pasado aquí? — Preguntó horrorizado su compañero de trabajo.
Ajena a nada que ocurriera a su alrededor la mujer seguía buscando entre los papeles. —Tiene que estar por aquí…, tiene que estar…—
—Disculpe, ¿Mogami-san? — La llamó Lory consiguiendo la misma respuesta que su acompañante, es decir ninguna.
—Tengo que encontrarlo, tengo que encontrarlo… y dar con la manera de arreglarlo…— Seguía hablando sola lo que la daba más aspecto lastimero.
Sin poder soportar verla más en ese estado Toudou se agachó y la sujetó por los hombros para impedir sus movimientos histéricos. —Saena…, soy yo…, habla conmigo, déjame ayudarte—
Por fin aquellas palabras consiguieron que ella reaccionara, con ojos asustados se dejó abrazar por su compañero. —¿Qué es lo que he hecho? ¿Qué la he hecho…? ¿Qué la he hecho a esa niña…?—
Lory se sentía un intruso en aquella escena, pero como el adicto a los culebrones que era, también se sintió fascinado. Estaba siendo testigo de tantos sentimientos no expresados…, que su cerebro estaba sufriendo una especie de cortocircuito. Pero finalmente algo de las palabras de Saena hizo "clic" y su cabeza vio la luz. "¿Qué la he hecho a esa niña…?" "Mogami-kun! ¡Algo sucede con mi pequeña Kyoko-chan". Estaba a un segundo de abalanzarse sobre esa mujer y darle un guantazo si era necesario para que recuperar la compostura y le contara que era lo que ocurría con su protegida.
Afortunadamente no fue necesario ya que Toudou tomó las riendas de la situación, con firmeza aunque no sin delicadeza, obligó a Saena a levantarse y la llevó hasta el sofá. Ella se dejó caer en él con la mirada perdida en la pared.
Agachándose frente a ella, la sujetó la cara y la obligó a mirarle a los ojos. —Cuéntame que es lo que ha ocurrido, que es lo que te tiene tan fuera de ti—
—Él vino a verme, ese niño…, va a usar los papeles, el quiere llevarse a Kyoko…—
—¿Perdón? ¿Quién dice que quiere llevarse a Mogami-kun!— Lory olvidó sus buenos modales, entró de lleno en la sala y se sentó junto a Saena. —¿De qué papeles está hablando? —
Por fin la mujer se percató de la presencia del hombre al que tan desesperadamente había buscado el día anterior. —Tiene que ayudarme! Tiene que impedir que esto ocurra! —Agarró la solapa del traje del hombre y lo zarandeó fuertemente. —Hágalo por ella, por favor! —
—Tranquila…— Horrorizado por semejante grado de desesperación Lory luchó por que lo soltara, cuando lo consiguió sujetó fuertemente esas manos. —Claro que la ayudaré, las ayudaré a ambas, pero tiene que calmarse y decirme que es lo que está ocurriendo, de lo contrario no podré hacerlo, ¿entiende?—
—Gracias…, gracias— Por un segundo suspiró aliviada al saber que había alguien dispuesto a impedir todo aquello. —Pero…, no sé si se podrá hacer algo, yo hice algo horrible…—
—Seguro que entre los tres encontraremos la solución— Aseguró el abogado tan preocupado como el magnate. — Respira y cuéntanoslo todo—
—Hace muchos años, antes de abandonar a Kyoko yo…, hice algo horrible— Las lagrimas comenzaron a surcar sus mejillas. —No pensé lo que hacía…—
Poco a poco fue contándoles lo sucedido a los dos hombres, que en completo silencio escucharon la historia sin perder detalle.
—Oh Dios mío Saena…—
—Ya lo sé Toudou-san…, hice algo horrible— Se había ido haciendo pequeñita a medida que narraba lo ocurrido. —¿Cómo pude hacer algo así?
—Sabes que no estabas bien, nunca lo estuviste…—
—Eso no hace que sea menos horrible, pero yo pensaba que era lo mejor, yo no sabía…, ni pensé que…—
—¿Lo mejor? ¿Para quién? —Intervino Lory, sentía pena por ver a una mujer adulta en semejante grado de desolación, pero eso no quitaba para que se sintiera furioso. —Porque no creo que ofrecer a su hija como si fuera un fondo de inversiones fuera su mejor idea—
—Ya lo sé, pero es que de niños siempre estaban juntos, yo pensé que solo era cuestión de tiempo que terminaran juntos. Jamás pensé que él fuera a jugar con ella, no creí que mi hija repetiría los errores de su madre—
—¿A qué se refiere? — Preguntó Lory .
Muy resumidamente Saena le contó la historia de la concepción de Kyoko, como había sido engañada, las dudas que tuvo sobre si traerla al mundo o no, y el estado mental que durante años había dominado su vida.
—Perdóneme pero tengo que decirle algo— Lory se puso serio. — En este caso no debería decir que ella ha cometido los mismos errores, lo que debería decir es que nunca pensó que ella podría llegar a tener la mala suerte de sufrir algo similar a lo que usted pasó. Porque si algo tengo muy claro después de oírla es que ambas fueron víctimas de dos engendros de la naturaleza, porque desde luego no se les puede llamar hombres—
Saena miró boquiabierta a aquel estrafalario hombre, pese a saber que no era merecedora de su simpatía y mucho menos de su compasión allí estaba él, prácticamente un desconocido diciéndola que no debía culpabilizarse por algo que no era culpa suya. —Sí, puede que tenga razón… Pero eso no me exime de mi culpa hacia Kyoko—
—Es cierto no lo hace, pero el hecho de que esté ahora aquí, al parecer buscando una solución a este problema que usted originó por lo menos lo enmienda un poco—
—De verdad que quisiera poder volver atrás y no hacerlo—
—Es bueno saberlo—
—Lo que no me puedo creer es que él haya amenazado con utilizarlo, ¿qué sucedió para que de pronto haya decidido manipularlo a su favor?— Intervino el abogado que había escuchado agradecido al presidente.
—Cuando llegó a mi oficina venía hecho un basilisco, no hacía más que blasfemar, incluso tuve que decirle que o se calmaba o haría que le echaran de inmediato. De alguna manera se había enterado de que Kyoko había salido del país, sus intenciones al decírmelo eran claras, quería que yo me enfureciera y la hiciera regresar de inmediato.
—Pero al no hacerlo…— añadió Lory imaginando lo que había ocurrido después.
—Al decirle que estaba al corriente y que yo misma había autorizado su salida del país, pues se encontraba enferma, se enfureció aun más. Aseguraba que eso era una treta de su parte señor, que en realidad ella se había fugado con su ese actor…, ¿cómo se llama el sempai de Kyoko? —
—Tsuruga Ren—
—Eso, que se había escapado con Tsuruga-san, bueno aunque él no le llamó así, de hecho usó una gran cantidad de apelativos descalificativos. —
—Puedo imaginármelo…— Aseguró Lory molesto.
—Naturalmente le aclaré que eso no era cierto, que sí era verdad que habían viajado juntos, que él la estaba cuidando a la vez que continuaban con su próximo trabajo, pero que en ningún caso se había fugado con él como quería dar a entender—
—Pero no entró en razón— No era una pregunta, era una afirmación por parte de Toudou.
—Al contrario, perdió aun más los papeles. Estaba a punto de pedir que le sacaran de allí cuando se puso a reír como un maniaco y a balbucear que había ganado y que se la iba a llevar de vuelta a Kyoto—
—¿Qué había ganado? —
—Al parecer le hizo prometer a Kyoko que jamás se enamoraría de Tsuruga-san, y como no creía ni por un momento lo que le había dicho, aquella fuga significaba para él que había ganado—
—Por eso dice que se la va a llevar, ¿Por qué ha ganado una supuesta apuesta? — El escepticismo era palpable en la voz del abogado.
—Eso mismo pensé yo, la verdad es que me enfureció la prepotencia y la superioridad que demostraba sobre Kyoko. Por eso mismo le aseguré que jamás le permitiría hacer algo así por una simple promesa que estaba segura había conseguido poniéndola contra las cuerdas y enfureciéndola hasta que entró al juego—
—Además no tiene ninguna base legal—
—Eso mismo le dije yo…— Saena volvió a entristecerse. —Y ahí fue cuando él se agarró a un clavo ardiendo y me amenazó con aquello que yo firmé en su día—
—Aclaremos una cosa…— Pidió Lory intentando mantener la calma cuando lo que en realidad quería hacer era salir de allí y buscar a ese cantante y convertirlo en un castrati. —Exactamente…, ¿ qué es lo que dice ese papel que firmó?—
—Bueno yo…, en aquel momento lo único que pensaba era en separarme de mi problema, tan ciega como estaba pensaba que ella era el problema…— Les miró esperando su repulsión, pero ambos hombres fueron muy considerados, uno porque ya lo sabía y el otro porque siempre lo había intuido. —Los Fuwa se ofrecieron a hacerse cargo de su educación, a enseñarla un oficio en su negocio, y me pidieron que les cediera la tutela de Kyoko. No sé muy bien por qué pero esa idea no me gustó, a cambio les ofrecí dinero por cuidarla y ellos aceptaron, pero añadieron una última condición—
—Un matrimonio concertado…— Susurró Lory con pesar.
—Más o menos…—
—¿Y dices que hay constancia escrita de dicho acuerdo? — Toudou se colocó bien las gafas y se irguió completamente.
—Sí, sé que tengo una copia en algún sitio pero no consigo dar con ella…—
—De acuerdo, te ayudaremos a buscar…—
Dicho esto, los tres se pudieron a revisar uno a uno los documentos que había esparcidos por cada rincón del apartamento.
—¡Lo tengo! — Gritó el abogado desde el cuarto que Saena usaba como despacho. —Lo he encontrado! — Repitió enseñándoles varias hojas al entrar de nuevo al salón.
Ambos letrados se pusieron a leerlo detenidamente, la primera en terminar fue Saena que abatida se dejó caer en el sofá.
—Hiciste un buen contrato, de eso no hay duda…— Se lamentó Toudou al terminar de leer un minuto después.
—¿Están diciendo que no hay nada que podamos hacer? —
—Lo siento tanto…— Susurró Saena con lágrimas en los ojos. —Una vez más hice más de abogado particular de los Fuwa que de madre de Kyoko—
—Pero debe haber algo, alguna clausula, algo…— Era más un ruego que otra cosa, Lory estaba empezando a desesperarse tanto como la mujer.
—No lo hay…—
—De hecho…— Toudou interrumpió a su compañera.
Fin Flashback
Kyoko escuchó, horrorizada y conmocionada a partes iguales, el relato del presidente. Éste había sido tan descriptivo que podría jurar haber vivido en persona aquel momento de la vida de su madre. Sólo una pregunta pugnaba por salir de sus labios pero el shock y el pánico ante la posible respuesta no la permitían articular palabra alguna.
—¿Cielo? — La llamó Jullie preocupada al ver que no reaccionaba.
—Kyoko, cariño…—
Yashiro, que se había reunido a ellos esa misma noche, antes de la cena, dio un respingo ante el apelativo cariñoso que su representado dedicó a la joven actriz. Le hubiera encantado hacer miles de preguntas pero no era el momento oportuno, dadas las terribles circunstancias.
—En…, encontraron algo…?— Tartamudeó Kyoko con los ojos apretados como si con eso consiguiera desaparecer del mundo en el caso de que la respuesta fuera negativa, a la vez apretó la mano de Ren como si solo esa unión pudiera mantenerla de una pieza.
