Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 31 "Problema… solución o deseo"
Es curioso como el tiempo se puede distorsionar, unos segundos pueden ser muy diferentes en según qué situaciones y Kyoko lo estaba viviendo en primera persona. Por ejemplo unos segundos besando a Ren no eran nada, ni siquiera lo suficiente para sentir su aliento, unos segundos actuando… tampoco era suficientes cuando amabas hacerlo. Sin embargo, ese mismo periodo de tiempo transformado en silencio cuando esperas ansiosamente una respuesta podía parecer toda una vida.
—Podría decirse que sí…— Por fin Lory contestó a la temida pregunta.—Debes saber que tu madre está realmente avergonzada de sus actos, creo que ahora mismo no hay nada de lo que te haya hecho que no la pese sobremanera—
—No es para menos…— Masculló Kuu, quien hasta entonces se había mantenido en silencio.
—Es cierto, nadie en esta sala puede negar que en algún momento haya llegado a sentir inquina hacia tu madre, yo el primero. Pero también la he visto en el peor momento y puedo asegurarte que su arrepentimiento es sincero— Añadió Lory.
—Vale…— Kyoko no supo que más decir, ella había dejado de sentir resentimiento hacia su madre, así como tampoco se sentía culpable ya.
—También quiero que sepas que está dispuesta a explicarte todo esto en persona y a suplicarte tu perdón, así como a hacer lo que sea con tal de que puedas salir indemne de todo esto, si tú quieres claro—
—De acuerdo…—
—Cuando te he dicho que Toudou-san era mejor persona de lo que podías pensar no lo decía en broma— El presidente sonrió ligeramente al recordar algo. —No sé si hago bien al decírtelo, pero debes saber que ese hombre lleva enamorado de tu madre desde antes de que tú nacieras, y por lo que pude entender se ofreció a darte sus apellidos el mismo día que supo de tu concepción, así como a casarse con ella—
—¿De verdad?— Preguntó Kyoko completamente emocionada.
—¿Y por qué coño no lo hizo? — Blasfemó Ren.
—Tu madre sufre el mismo mal que tú, piensa que no se merece ser amada, con la diferencia claro de que tú jamás has hecho daño a nadie, y ella a ti sí, tanto que no es capaz de perdonarse— Ignoró al cator y siguió dirigiéndose a ella
—¿Ella se lo dijo? —
—No hizo falta, lo vi con mis propios ojos, en fin… espero que mis palabras puedan ayudarla—
—La dijo…—
—La dije exactamente lo mismo que te dije a ti en su día, esperemos que con el tiempo surta el miso efecto— Miró a su pareja de actores que seguían con sus manos fuertemente entrelazadas.
Kyoko olvidó por un momento el drama que estaba viviendo y se perdió en los ojos del amor de su vida. —Yo también lo espero—
—Vale, y por último…— Lory suspiró como si se estuviera preparando para la embestida de un toro. —Esto es lo que pudimos encontrar para anular el dichoso contrato—. De su americana sacó una fotocopia del contrato y les señaló la misma frase que Toudou les había señalado a ellos.
Los nervios de Kyoko estaban a flor de piel, leyó rápidamente y luego les miró a todos, a la espera de que alguien la explicara aquello que todo el mundo menos ella había comprendido.
—Mi vida…— Ren estaba realmente apenado pues la conocía lo suficiente para saber cómo podría afectarla aquello y más después de haber hecho las paces, por así decirlo, con su madre. —El contrato no tiene validez si ella no es tu tutora legal—
—¿Y quién…? — Miró nerviosa a los presentes.
—Nosotros estaríamos encantados mi princesa pero…— Kuu miró ceñudo a su hijo.
—Pero no es así como deseo que acabes llevando el apellido Hizuri— Añadió Ren antes de que su padre soltará alguna de sus joyas verbales.
Tan perdida como estaba Kyoko no supo buscar el significado de esas palabras, no así Yashiro que con los ojos abiertos como platos soltó una exclamación totalmente moe, consiguiendo así que la chica se fijara en él. Recuperó la compostura y la sonrió. —Nada me gustaría más Mogami-kun, desgraciadamente podría ser tu hermano mayor a lo sumo—
—Entonces…, solo queda usted…— Susurró Kyoko.
—No lo digas de esa forma….— La regañó su jefe.
—¿Cómo? —
—Como si fuera la única alternativa que tienes, como si me viera obligado a hacerlo para sacarte de este lio—
—¿No es así? — La pena inundaba sus palabras.
—¡Por supuesto que no! — Lory levantó la voz. —¿Estás de broma? Esto es algo con lo que llevo soñando desde hace mucho tiempo—
—¿Perdón? —
—Lo que has oído, si por mí fuera…, serías legalmente mi hija desde hace mucho tiempo— Afirmó con rotundidad. — Y no hablo solo por mí, lo hago en nombre de toda la familia—
—Bueno ya sé que María-chan me tiene cariño, pero de ahí ah…, además usted ya tiene un hijo y no creo que a él le parezca bien que…—
—Ja, esa sí que es buena— Lory se rió con ganas. —Kuoki es el peor de todos, desde que te conoció se pasa el día hablándole a todo el mundo de ti.
—No puede ser…—
—Pues lo es, está como loco con la idea de tenerte como hermanita—
—¿De verdad quiere ser mi tutor? —
—Quiero más que eso, quiero que seas mi hija legalmente—
Todos en la sal se quedaron sorprendidos pues no sabían hasta que punto Lory se había tomado todo aquello en serio, y por lo que podían ver era algo que no solo había pensado mucho sino que deseaba de verdad.
—Yo no sé qué decir… no merez…—
—Como digas que no lo mereces lo primero que haré, como padre, es echarte una buena regañina— Intentó quitarle un poco de hierro al asunto.
Y por un segundo un amago de sonrisa asomó a los labios de la joven. —¿De verdad no lo hace por sentirse obligado? —
—Te lo juro por mi difunta esposa, deseo esto más que nada en este mundo, los tres lo deseamos—
—Pero mi madre…, dejaría de ser mi madre…— Susurró acongojada.
—Oh mi niña, nada puede hacer que una madre deje de serlo nunca, ni siquiera ella misma— Intervino la única persona que realmente sabía de lo que hablaba, Jullie. —Aunque su hijo se vaya a la otra punta del mundo, cambie de nombre y de apariencia…—
—Ella seguirá siendo tu madre biológica, eso nunca cambiará, la única diferencia es que serás una Takarada, pero puedes seguir siendo Mogami también si lo deseas. De hecho…, tengo algo para ti—
Sebastian, siempre en un segundo plano, se acercó hasta ella y la tendió un bonito sobre lacrado sobre el que se podía leer: "Para mi hija Kyoko".
"Kyoko, si estás leyendo esto Takarada-san ya te habrá explicado el gran error que cometí y las consecuencias que ello pueden ocasionarte,
Sé que ahora mismo estarás pasando un mal momento, nuevamente parece que me estoy librando de ti. No voy a negar que antes ese fuera mi único objetivo pero ahora veo las cosas desde otra perspectiva, y a pesar de que no merezca que me creas me gustaría que entendieras que no lo hago por los mismos motivos que me impulsaron en un primer momento.
Tras nuestra reunión, he pensado mucho en tus últimas palabras. Eres un gran persona Kyoko, has crecido y te has convertido en una mujer fuerte y buena, lo cual es un autentico milagro teniendo en cuenta que yo no me molesté en educarte y ahora veo que los Fuwa lo hicieron con el objetivo de conseguir una sirvienta para su hijo y no por tu bien. Y ya ves, a pesar de haberlo tenido todo en tu contra desde niña, ahí estabas asegurando que seguirías esforzándote hasta que yo fuera capaz de amarte, que no me odiabas ni querías hacerlo, así como que seguirías esforzándote hasta que yo estuviera orgullosa de ti y te diera una palmadita en la cabeza.
Pensé que eras una testaruda y una inconsciente, pero luego lo estuve pensando y caí en la cuenta de que eres así, siempre dispuesta a perdonar y querer a las personas, a esforzarte para ganarte su aprecio. Pero…, ¿sabes una cosa? El amor no funciona así Kyoko, está claro que algo está mal en mí pues el de una madre a su hijo debe ser el más incondicional. Durante mucho tiempo te hice creer que no te lo merecías porque no eras la hija que yo quería, pero tras hablar contigo por fin aceptado que el problema no eres tú, soy yo. Yo me he convertido en la persona que nunca quise ser y te he culpado todos estos años por ello, cosa que es sumamente injusta.
A estas altura de la película, sé que no tengo ningún derecho a decidir por ti, después de todo llevas años cuidando de ti misma y debo admitir que lo has hecho muy bien. Te enfrentaste a una situación muy similar a la que yo viví, pero tú has sabido salir adelante, incluso las malas situaciones han hecho de ti una persona aún mejor. Sólo hay que ver a las personas que te rodean para darse cuenta de lo mucho que te aprecian.
Decidas lo que decidas quiero que sepas que yo seguiré aquí, no como la madre que debería ser porque no puedo, pero sí para mantener contigo la relación que quieras tener. Seguiré esperando a que alcances tus metas y si aún lo quieres, te daré con orgullo esa palmadita.
Ese hombre, Takarada, es sin duda alguna el ser más extraño que he conocido en toda mi vida pero sus sentimientos hacia ti son auténticos y tan incondicionales como deberían haber sido los míos. Déjate querer como te mereces y no pienses en lo que es políticamente o no correcto porque lo verdaderamente correcto habría sido que te hubieras sentido amada desde tu nacimiento. Él quiere cuidarte y protegerte sobre todas las cosas y creo que deberías saberlo de mis labios, desde la primera vez que hablamos él quiso hacer esto pero yo me negué porque soy egoísta. Ahora creo firmemente que es lo mejor para ti y que además lo mereces, mereces sentir lo que es tener un progenitor que te ame.
Soy consciente de que te he puesto en una tesitura complicada, pero si es inaceptable para ti quiero que sepas que encontraré otro modo de romper ese contrato, aunque acabe demandada y en la ruina.
Sé que va en contra de tu naturaleza, pero por una vez… se egoísta, piensa en ti y en nadie más.
Saena"
Mientras Kyoko leía el teléfono de la mansión comenzó a sonar, tras unas pocas palabras susurradas Sebastian le pasó el teléfono a su jefe.
—¿Sí? —
—…—
—Aún no lo sé—
—…—
—Pues porque apenas acabo de terminar de contárselo…—
—…—
—Pues no lo sé…—
—…—
—Sí…, ya se lo he dicho—
—…—
—Claro que eso también… Espera un segundo…— Pidió al ver que Kyoko había terminado de leer y lo miraba seriamente.
—¿Está seguro? ¿De verdad están dispuestos a dejarme entrar así en sus vidas? — Preguntó con serenidad.
—¡Y a quererte para toda la vida! — Gritó la voz del otro lado del teléfono.
—¿Quién es? — Susurró intentando que no la oyera.
—Soy tu querido hermanitoooooo! — Volvió a gritarla voz
Todos en la sala emitieron una pequeña carcajada, estaba claro que Lory no había exagerado en lo referente a los deseos de su hijo.
—¿Qué está pasando? ¡Que alguien diga algo! ¿Ha aceptado? — Seguía vociferando la voz.
Lory levantó una ceja a modo de pregunta no formulada, cuando Kyoko asintió en silencio cogió el teléfono y con una gran sonrisa habló unos segundo. —Tengo que dejarte, voy a darle un gran abrazo a mi pequeña— Dicho esto dejó el teléfono sobre la mesa desde donde se seguían oyendo miles de preguntas.
Mientras el magnate prácticamente levantaba en volandas a Kyoko para arroparla entre sus fuertes brazos, Sebastian tuvo la deferencia de coger el teléfono y contarle a Kuoki lo que estaba ocurriendo.
