Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 32 "Decisiones"
Kyoko miraba anonadada la gran cantidad de papeles que, apenas unos segundos después de abrazarla, Lory la puso delante. Estaba claro que lo tenía todo preparado, tanto él como Saena habían firmado ya en los lugares correspondientes, sólo faltaba ella. A pesar de ser aún menor tenía la suficiente edad para que un juez exigiera su consentimiento por lo que uno a uno fue estampando su firma en ellos.
—Hay que enviar esto urgentemente a mis abogados— Pidió el magnate en cuanto Kyoko hubo firmado el último.
—Señor…, son las 12 de la noche…— Señaló Yashiro.
—Llevan días trabajando en ello junto a Mogami-san y Toudou-san, así que los están esperando ansiosamente—
—Entonces…, ¿ya está? — Preguntó Kyoko.
—No, aun tienen que hilarlo un poco más, están buscando que sea legal de carácter retroactivo, es decir desde el momento en que firmé por primera vez estos papeles aunque tu madre se negó a hacerlos legales—
Sebastian colgó por fin el teléfono y recogió los papeles, antes de salir de la habitación le dijo algo a su jefe al oído.
—Jajajajaja—
—¿Qué es eso tan gracioso? — Ren miraba a su jefe con recelo.
—Sebastian acaba de decirme que te ha salido otro ferviente opositor— Le contestó con malicia.
—¿Qué quiere decir eso? —
—Que Kuoki viene a Tokio a ver a su hermanita y de paso, y cito, a saber por qué narices tiene que irse a vivir con un hombre, por muy Tsuruga-san que sea—
—Puffff—
—Veis! Tengo yo razón, además ahora que va a ser tu hija también, porque no va a dejar de ser la mía por mucho que digan tus papeles…, ¿no debería vivir contigo en esta casa? — Kuu aprovechó la ocasión para hacerse oír de nuevo y de paso amenazar a Lory si estaba pensando en quitarle a su niña.
—Nada me gustaría más que tenerla aquí conmigo todo el día…—
—Pues por eso! —
Kyoko se asustó, no había pensado en todos los cambios que su vida sufriría al convertirse en una Takarada, estaba dispuesta a soportarlos, y más viendo lo feliz que había hecho al presidente aceptando, pero separarse de Ren…, ahora que necesitaba la estabilidad emocional que él le proporcionaba más que nunca…
Lory sonrió con ternura al ver el rostro de su futura hija, con el tiempo había aprendido a leer en él como si de un libro abierto se tratara. —Me gustaría sí, pero eso no quiere decir que vaya a obligarla—
—¡Qué! —
—Por el momento hay que llevar todo esto con mucha discreción, no me gustaría que ella fuera rechazada como actriz por el hecho de ser mi hija, las habladurías pueden hacer mucho daño y no se merece que piensen que ha llegado donde ha llegado porque yo he influenciado. Estoy seguro de que Ren entiende a lo que me refiero—
—Por supuesto—
—¿Tendré un nombre artístico, como Ren? —
—Sí, eso mismo, serás la actriz Mogami-Kyoko para el mundo, de casa para dentro Takarada Kyoko. Cuando llegue el momento ya presumiré de hija— Sonrió emocionado pensando en ese día. —Además suficiente lio se montará cuando se descubra lo vuestro—
—¡Lo nuestro! — Kyoko se sonrojó al máximo.
—Oh vamos! El hecho de que no hayamos comentado nada debido a todo este embrollo no significa que estemos ciegos— Exclamó Yashiro encantado.
Jullie, que hasta el momento era la que más callada se había mantenido, les fulminó a todos. —Dejen en paz a mi princesa, la están abochornando—
—Tenemos derecho a saber, a ver Tsuruga Ren…— Kuu dijo el nombre artístico de su hijo como si con un desconocido estuviera hablando. —¿qué intenciones tienes para con mi niña? —
—Eso, eso…, ¿Qué intenciones tienes para con nuestra princesa? — Lory se unió a la pregunta, pero claramente él lo hacía por diversión.
—Otôsan! — Exclamó Kyoko.
—¡Qué! Tenemos derecho a saber…— Contestaron ambos hombres al unísono, uno enfadado el otro divertido.
—Em…— "Vaya…, ahora tengo dos otôsan…". Pensó Kyoko mientras veía como ambos esperaban una respuesta.
—Lo primero, tengo que recordarle a uno de vosotros que soy Kuon Hizuri, su hijo…— Contestó Ren con paciencia.
—Ya sí, cuando te interesa. ¡De eso nada, ahora mismo eres un actor playboy con intenciones indecentes! —
—Papá! — Exclamó el aludido escandalizado.
—Ni papá ni popó…, responde a la pregunta—
—Que quieren que les diga, nos queremos, yo lo sé, ella lo sabe…— Ren levantó los hombros dejando claro que no había más que explicar, de momento.
—¿Te has comprometido seriamente con ella? ¿Piensas pedirnos su mano como Dios manda? —
—No seas ridículo padre, apenas nos declaramos nuestro amor cierta persona apareció en nuestra casa con todo un lio entre manos— Miró a su presidente.
—Jajajajaja, con razón no querían volver— Se carcajeó Lory. —Ahora veo que interrumpí realmente—
—¡Qué se supone que interrumpió mi amigo! ¡Qué le ibas a hacer a mi princesa? —
—A ver gente…— Intervino Jullie a punto de perder la paciencia. —Cuando aquí el neandertal de mi marido y el gracioso de su amigo se cansen de montar el numerito, podremos alegrarnos todos de que por fin nuestros hijos hayan encontrado el amor y sea precisamente el uno con el otro—
—Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! —Yashiro saltaba emocionado sobre su asiento. —Que maravillosa noticia! —
—Vale, vale… tranquilícense todos, ¿de acuerdo? — Ren pasó el brazo por los hombros de su avergonzada compañera. —Kyoko es mi novia, ¿de acuerdo? Pero…— Añadió al ver la intenciones de protestar de su padre. —Por encima de todo, es mi mejor amiga, y como tal la trataré mientras se recupera y todo esto se calma un poco. Podré seguir cuidándola mientras dure el proceso de convalecencia y a la vez podremos seguir trabajando, ¿de acuerdo?—
—A mi me parce perfecto cielo— Aseguró Jullie.
—Saben que por mi está bien, yo mismo les ofrecí esa opción y no voy a desdecirme ahora por mucho que a mi amigo le gustara que lo hiciera—
—De acuerdo, ¿Cuándo podremos instalarnos todos? — Preguntó Ren.
—Mañana estará listo el piso para el doctor y Sebastian, así que si así lo deseáis vosotros podéis trasladaros en estos momentos— Explicó el presidente.
—Estupendo—
—Pero…— Añadió Lory al ver a Ren dispuesto a salir pitando para su casa. —Debéis saber que mañana os esperan en los estudios para la reunión inicial del proyecto, después Konoe-san, el doctor y yo acordaremos el tiempo de trabajo para Kyoko-chan según su condición médica—
—De acuerdo pues, hablamos mañana— Ahora sí Ren se puso en pié y cogió la mano de su novia. —Yashiro, si quieres te acercamos a tu casa—
—Hasta mañana…— Dijo ella algo avergonzada al ser prácticamente arrastrada fuera del salón.
—De verdad piensan dejar a esos dos vivir juntos y sin ningún tipo de vigilancia! — Escucharon exclamar a Kuu antes de salir de la enorme mansión del presidente. —Luego no digan que no se lo advertí cuando le quite la virtud a mi princesa o nos haga abuelos…—
Dentro del coche Yashiro formuló una tras otras las miles de preguntas que tenía, no hay que olvidar que había descubierto de sopetón que su representado no era quien se supone que era, que tenía dos padre mundialmente famosos, que conocía a Kyoko desde niños y por si fuera poco que ahora tenían una relación.
Ren las contestabas escuetamente todas ellas, de vez en cuando le fulminaba con la mirada al ver, a través del retrovisor, a Kyoko enrojecer incomoda. No le gustaba correr con el coche cuando ella iba en él, pero esta vez aceleró un poco más de la cuenta, no veía la hora de dejar a su manager y amigo, así como a sus preguntas, en casa.
—Que descanseeeeeeis….— Fue lo último que dijo el susodicho con voz cantarina y una sonrisa picarona antes de entrar en su edificio. —Pasaré a buscaros para ir al estudio….—
—Ffffffffffffff, por fin…— Suspiró Ren cuando le vio desaparecer. —Dios sabe que aprecio a Yukihito, pero una sola pregunta más y creo que le tiro del coche en marcha— Bromeó con el objetivo de conseguir que su novia sonriera, pero al mirar por el retrovisor fue él quien sonrió con mucha ternura al ver que ella se había dormido.
Condujo con más tranquilidad tarareando muy bajito la canción que sonaba en la radio. Se sentía pletórico de volver a casa, porque por primera vez esa palabra tenía un significado diferente para él, y ella era quien marcaba la diferencia. Descartó el pensamiento que le recordaba que aquello era temporal, debido a las circunstancias, y no algo que fuera a durar para siempre. "Ya lo veremos". Pensó para sí mismo justo al estacionar el coche.
Sintió un gran alivio al cargar a Kyoko en brazos, juraría que había engordado un poco, estaba más cerca de recuperar su peso y eso era magnifico para él. Cuando entró no se molestó ni en encender la luces, continuó su camino sirviéndose de la luz que entraba por la ventanas. Al llegar al pasillo donde las dos habitaciones quedaban una junto a la otra se le planteó el primer dilema de esta nueva vida. Se debatía entre hacer lo que de verdad quería y lo que debería, finalmente ganó esto último por lo que, usando su pié, abrió la puerta del cuarto de invitados.
Con sumo cuidado dejó a Kyoko sobre la enorme cama, la cubrió con el edredón, beso su frente suavemente y la dio las buenas noches con un susurro apenas expresado. Sintiendo que quizás aquello de "en casa" tenía sus desventajas frente a la vida en las islas, se retiró a su cuarto. Allí, como le había prometido a Kyoko, se deshizo de la peluca y las lentillas, después regresó al comedor donde encontró ordenaditas de menor a mayor todas las maletas que les acompañaron en su viaje.
—Este Sebastian…, está en todas partes…— Divertido cogió las que contenían su ropa y las llevo hasta su habitación.
Cuando hubo colocado hasta la última prenda, todas estaban lavadas y bien planchadas, volvió a por las de Kyoko. Sabía que ella se pondría hecha una fiera si de nuevo andaba con su ropa, pero no le importó, no quería que ella hiciera un sobreesfuerzo con algo tan ridículo como colgar la ropa. Además, ni siquiera sabía que las maletas estaban allí así que…, lo mismo daba si cuando despertara se lo encontraba todo colocadito.
Haciendo el menor ruido posible, volvió a la habitación donde ella dormía profundamente. No encendió luz alguna hasta que no se encontró encerrado en el vestidor. Sonrió al ver aquel espacio, era un añadido reciente, tras la última visita de Kyoko a su cuarto de invitados sintió el loco impulso de convertirlo en un lugar más confortable, bueno en realidad más confortable para Kyoko. Por eso, aprovechando que iba a estar fuera, había hecho que su diseñador de interiores redistribuyera el espacio consiguiendo aquel enorme vestidor, así como algún que otro cambio en el baño y en la decoración del cuarto en sí, prácticamente ese era ahora el cuarto principal y el suyo propio el de invitados.
Esperaba que a ella le gustaran, bien pensado esperaba que a él también ya que al entrar a oscuras no había podido apreciar nada. Con ese pensamiento, tras terminar la tarea, entró en el cuarto de baño y comprobó encantado que había quedado perfecto. Estuvo tentado de despertarla solo para ver su cara al comprobar los cambios. Pero lo pensó dos veces, pues seguramente ella le reñiría como hacía siempre que gastaba dinero en cosas que, según ella, eran un despilfarro.
La observó dormir unos minutos más antes de volver a su cuarto, sabía que estaba retrasando ese momento porque no tenía ninguna gana de dormir lejos de ella. "Lo prometiste, su amigo…" "Ya bueno, también era su amigo en las islas y esta va a ser la primera noche que durmamos separados en semanas".
Sentía no haber hablado de esto con ella, durante su estancia en las islas se había convertido en una costumbre muy gratificante y no se había planteado la posibilidad de que eso cambiara al volver a casa. Cansado de contemplar el techo de su cuarto se levantó con la intención de ver alguna bobada en la tele que le durmiera aunque fuera de aburrimiento, salió al pasillo.
—¿Ren? — La voz amortiguada de Kyoko interrumpió su camino
—Perdona cariño…, no quería despertarte— Se excusó asomando la cabeza por el resquicio de la puerta.
—¿No vienes a dormir? —
Y ya estaba, su pequeña había resuelto tanta incertidumbre de un plumazo. Sin ser plenamente dueño de sus actos, su cuerpo hizo todo por el mismo, así fue como en unos segundos se encontró en la cama con Kyoko cobijada entre sus brazos y suspirando de satisfacción antes de caer profundamente dormido.
Muchas gracias pors su reviews. si leisteis mi primer fic podreis imaginaros que esto está llegando a su fin..., una "triactualización" más mañana... y el epilogo.
