Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 34 "Lo bueno de discutir…"

Cuando Kyoko vio a aparecer a los dos hombres charlando amenamente se sintió aliviada. Le había extrañado mucho que Ren la pidiera quedarse a solas con el director y empezaba a preocuparse por su tardanza, pero ambos parecían relajados mientras el mayor le mostraba el estudio de grabación según se iban acercando a ellos.

—Hola…— Susurró Ren acercándose a ella todo lo posible pero sin llegar a tocarla.

—Hola…— Respondió ella con una sonrisa.

Mientras se miraban ambos decían lo mismo con la mirada. "Han sido unos minutos y parecieron horas, no se estar lejos de ti, ya no".

—¿Qué te ha parecido todo esto Mogami-kun? — Preguntó el director a ese intercambio silencioso de palabras.

—Es todo magnifico director, los decorados son perfectos— Respondió Kyoko con una sonrisa.

—¿Y tú camerino? ¿Te parece adecuado? —

—Claro señor, aunque es demasiado grande, sabe que yo me conformo con…—

—Mogami-kun…— Negó divertido con la cabeza. —Ahora eres la estrella principal, bueno la coestrella, y no te mereces menos—

—Muchas gracias señor, pero aun así es demasiado grande—

—Lo que es estupendo— Aseguró Ren. —Así Cain y Setsu estarán más cómodos—

—Tsuruga-san, por supuesto usted tiene su propio camerino, no es necesario que lo compartan— Explicó el director.

—No lo creo, ¿alguna vez ha visto a Cain separarse de su hermanita? — Ren levantó las cejas desafiante. "¿Es que no entendió nada?".

—Eso es cierto— Sonrió el hombre en respuesta. —Bueno, tengo que dejarles, debo reunirme con el resto del staff. Esta tarde hablaré con Takarada-san y cuando el doctor lo autorice empezaremos a trabajar—

—Hasta pronto…— Ambos actores, así como el representante se despidieron con la inclinación.

—Bien, acabo de recibir un mensaje del presidente— Informó Yashiro una vez montaron en el coche.

—¿Qué dice? — Ren miró a su manager a través del retrovisor pues éste había cedido el asiento del copiloto a Kyoko.

—Dice que tenéis el resto del día libre— Yashiro seguía leyendo. —Sólo os pide que a partir de las siete estéis en casa porque el doctor pasará a comprobar cómo sigue Mogami-kun—

—¿Pasará el día con nosotros Yashiro-san? — Preguntó Kyoko.

—Me encantaría pero…, no puedo. El presidente me pide que vuelva a la agencia, debo poner al día sus agendas—

—¿Yashiro-san se encargará de mí también? ¿No será mucho trabajo? No quiero causarle problemas, ni que se vea afectado su trabajo con Ren — Se retorció preocupada para poder mirar atrás.

—No digas bobadas Kyoko…— La riñó Ren. —Yukihito es capaz de hacer eso y más—

—No exageres Ren…— Aún así el aludido se hinchó de orgullo. —Tranquila Mogami-kun, como ambos volvéis a trabajar de incognito, vuestra agenda sólo se limitará a este trabajo, por lo tanto es prácticamente como si solo llevara a uno de ustedes—

—Ah vale…— Más relajada volvió a acomodarse en el asiento.

—¿Cuándo sabremos si podemos comenzar? —

—Supongo que una vez que el jefe hable con el doctor…— Contestó el representante pensativo. —En cuanto sepa algo me pondré en contacto—

—De acuerdo— Aceptó Ren, cambió de dirección para dejarlo en las puertas de la agencia.

—Hablamos luego…— Fue lo último que dijo el manager antes de salir del coche y perderse dentro del gran edificio de la LME.

—¿A dónde vamos? — Preguntó Kyoko cuando Ren volvió a poner el corche en marcha, no recordaba que hubieran seguido nunca ese trayecto para ir a su edificio.

—Vamos a hacer una parada antes de ir a casa—

—¿Dónde? —

—En nada lo verás— Enigmático sonrió y levanto los hombros.

Cinco minutos después, Ren aparcó el coche en el parking de un lujoso edificio. Un guardia de seguridad les dio la bienvenida y les invitó a entrar por lo que parecía una salida de emergencia.

Ren cogió la mano de Kyoko mientras caminaron por un estrecho pasillo, cuando llegaron a una puerta llamó con los nudillos y la sonrió al ver la cara de incredulidad de la joven. —Tranquila, no te llevo al matadero, ¿sabes? —

—Pues no sé qué decirte, por un momento…, viendo ese solitario y oscuro pasillo he pensado que no lo iba a contar— Le siguió la broma.

Ren estaba a punto de replicar cuando la puerta se abrió. —Bien venido Tsuruga-san— Una joven vestida elegantemente de negro y los labios pintados de rojo le invitó a pasar.

Kyoko abrió la boca sorprendida, estaban en lo que supuso era la trastienda de una tienda de moda. Por todos lados había percheros llenos de ropa aunque pulcramente organizados.

—Gracias por recibirnos con tan poco tiempo—

—Oh no es nada, es un placer como siempre— La dependienta se comía a Ren con los ojos.

—Cindy, te presento a mi compañera Mogami-kun— Ren desvió la atención a su acompañante que en esos momentos miraba ceñuda a la mujer.

—¿La actriz Mogami Kyoko? — La sorpresa invadió el rostro de la dependienta. —Es un autentico honor— Hizo una profunda reverencia, olvidando completamente al actor. —Déjeme decirla que soy fan suya, ¡oh si mis compañeras supieran que la he conocido….! Todas seguimos religiosamente su última serie, estamos enganchadas—

—Muchas gracias…— Olvidando su enojo inicial los buenos modales de Kyoko ganaron la partida. Por eso hizo una pequeña reverencia. — El placer es mío—

—¿Qué puedo hacer por ustedes? —

—Necesitamos algunas cosas…—

—De acuerdo, ¿algo en particular? —

—¿Te importa si echamos un vistazo primero? —

—Claro que no— Se apresuró a asegurar. —Voy a asegurarme de que todo está tranquilo fuera, miren cuanto gusten, están en su casa— Dicho esto les dejó solos.

—¿Siempre compras así? — Susurró Kyoko temerosa de que alguien la oyera.

—¿A qué te refieres? — Preguntó Ren distraído mientras ojeaba uno de los percheros.

— Pues entrando por pasadizos secretos y ocultándote en la trastienda—

—Jajajajaja, no es un pasadizo secreto Kyoko, es el acceso para empleados…— Ren la sonrió con cariño. —Y sí, casi siempre lo hago así, evito muchos problemas a las pobres dependientas, no tienen que sufrir el acoso de los fans ni de los reporteros—

—Ah…— Kyoko pensó que mirándolo bien tenía su lógica. —¿Y qué es lo que necesitas comprarte? —

—Comprarnos… — Susurró Ren sin prestarla mucha atención pues una prenda había llamado su atención.

—¿Perdona? — Kyoko se enfadó un poco.

—¿Qué pasa? — Ren seguía más atento a la ropa que a ella, pero al no recibir respuesta la miró detenidamente. —¡Qué? — Preguntó cuando vio que había enrojecido y no de vergüenza.

—¿Qué es eso de comprarnos? — Kyoko cruzó los brazos. —Yo no necesito nada…—

—No es para ti, es para Setsuka—

—Setsuka tampoco necesita nada, no me digas que vas a usar a Cain para volver a comprarme ropa porque me enfado—

—Para nada, es Ren quien va comprarnos ropa a los dos para evitar que su vida como Cain vuelva a ser un infierno —

—Eh? — Kyoko le miró sin comprender.

—Oh vamos cariño…, no puedo volver a …—

—Hola…— La dependienta interrumpió al volver con copas. —Tengan, para que se refresquen—

—Gracias, pero yo no puedo beber al…—

—Tranquila Mogami-kun— Interrumpió Ren, cogiendo las copas de mimosa que les ofrecían y poniendo una en la mano de su novia. —Seguro que te gustará—

Con incredulidad Kyoko dio un pequeño sorbo, luego sonrió al comprobar que tenía un sabor muy bueno y volvió a beber.

—¿Han visto algo que les haya gustado? —

—De hecho…—


Unas hora después… Ren conducía de nuevo silbando al compás de la música de la radio mientras Kyoko, con los brazos cruzados y los labios fruncidos, le ignoraba deliberadamente. Cuando el coche se detuvo no espero ni un segundo, él penas había podido desabrocharse el cinturón y ella ya se encontraba camino del ascensor. Con un suspiro y una sonrisa de resignación Ren bajó del coche, sacó las bolsas del maletero y la siguió.

Una vez dentro del apartamento Kyoko se encerró en el cuarto de invitados dejando a Ren plantado en el salón.

—Eres una cabezota…— Suspiró Ren antes de seguir tras los pasos de su novia. —Kyoko…, ábreme por favor…— Pidió frente a la puerta.

—No pienso hacerlo— Gruñó ella desde el otro lado.

—Anda por favor…, cariño….— Con voz zalamera y un puchero que nadie veía Ren apoyó la cabeza en el marco de la puerta. —No te enfades…, con lo que yo te quiero…—

Al otro lado, una sonrojada Kyoko dio un respingo al oír esas palabras, sin poderse resistir quitó el seguro de la puerta.

"Siiiiií!". Tras un gesto de triunfo Ren entró en el cuarto, eso sí tuvo buen cuidado de mantener el puchero en el rostro. —Mi vida…, no te enfades conmigo— Despacio se fue acercando a ella que le miraba ceñuda desde el otro lado del cuarto.

—¡Es qué no me escuchas Kuon…!— Se quejó pero con cada paso que él daba su voz iba perdiendo fuerza. —Te he dicho que no necesito que me regales nada…—

—Cariño…— Ya había llegado hasta ella, acarició su cara tiernamente. —Ya te he dicho que no es un regalo para ti, es un bien necesario para mi salud—

—Y yo te he preguntado que se suponía que significaba eso y tú te has negado a responderme— Fue incapaz de apartarse de la caricia.

—Es que no podía decírtelo con Cindy delante…—

—Ya! Y esa es otra…— El enojo retornó en todo su esplendor. —¿Se puede saber por qué todas las mujeres tienen que ser tan complacientes contigo? La dije una y mil veces que no quería esas cosas y aún así ella las empacó todas—

—Es una dependienta Kyoko, su trabajo es vender…—

—¿Y para eso tiene que echarte esa miradas? — Volvió a apartase como protesta.

—Oh mi dulce, dulce Kyoko…— Ren seguía andando hacia ella hasta que prácticamente la tuvo encerrada contra la pared. —Estás aun más guapa cuando te pones celosa…—

—Celosa…?— Kyoko abrió los ojos de la impresión. "Vale, lo reconozco, estoy igual que cuando el hámster se le acercó aquella vez".

—No me importa lo que otras hagan o digan, para mí solo existe una mujer en este universo, y esa eres tú—

"Vale…, es astuto el muy bribón, con esas pocas palabras ya tenía juego, set y …" —Ya, pero no por eso me tienes que andar regalando nada— "Lo de partido estaba aún en discusión".

—Ya te lo he dicho, no es un regalo para ti, es un regalo para mí— Explicó Ren mientras la cogía por la cintura.

—¿Cómo se supone que funciona eso? — Kyoko se resistía a dejarse agarrar aunque sin mucho empeño la verdad.

—Pues es un regalo para mi salud física y mental, porque ambos sabemos qué clase de ropa preparará Woods para Setsuka…—

—¿Es que estoy tan horrible con ella? — Empalideció. "Ya sé que no tengo un cuerpo bonito, pero de ahí a que resulte insalubre verme con ella…". Este pensamiento la dolió y sus ojos lo reflejaron.

—No digas idioteces, precisamente el problema es lo bien que luces con ella, demasiado bien para mi salud— Ahora sí que la había acorralado del todo, apoyó las manos sobre la pared a ambos lados de su cuerpo y bajo la cabeza para quedar a su altura.

—No…, no te entiendo—

—¿Recuerdas lo que pasó en la piscina? — La preguntó mientras respiraba muy cerca de su cuello. —¿Cómo perdí el control debido a lo mucho que siento por ti? —

—SSSss…, sí….—

—¿Y recuerdas lo que te prometí para que accedieras a vivir conmigo mientras te recuperas? — Ahora la acarició con la nariz donde antes soltaba su aliento.

—Ssssssssssssssiiiiii— Lo ojos de Kyoko se estaban empezando a poner en blanco ante aquellas suaves caricias.

—Pues imagínate lo que me costaría hacerlo si te tengo frente a mis ojos vestida tan condenadamente provocativa y tendedora…—Con un pequeño mordisco en la clavícula hizo que ella se tambaleara.

—Ah….— Susurró Kyoko, no sabía si de placer o porque lo comprendía.

—Exactamente ah…, así que solo me estoy asegurando que, por lo menos mientras estemos a solas, luzcas algo menos provocativo que me permita mantener mi palabra y no sufrir un paro cardiaco al verte tan sexy—

—¿Sexy? — Ahora sí que estaba impactada. — Yo no soy…—

—Oh claro que lo eres…— Besó sus labios lentamente. —Eres la mujer más hermosa, perfecta y sexy que ha habido ni habrá jamás—

Sin poderlo resistirse más, Kyoko se colgó de su cuello y le devolvió el beso. —Partido…— Susurró contra sus labios.

Ren la levantó por la cintura e intensificó el beso, estuvieron así durante unos minutos hasta que utilizando hasta la última gota de su autocontrol la dejo apoyarse en el suelo. — Dios! Como te quiero…— Susurró contra sus boca.

—Y yo a ti…—