Las acciones detrás de las palabras.

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Él no es demostrativo, ni cariñoso, ni romántico. Asuna sabe sin temor a equivocarse que para su novio las prioridades van más allá del simple sentimentalismo. Y luego de todos esos años de conocerlo ya no se preocupa por su indiferencia y su tosquedad.

Kazuto no es muy diestro con las palabras, pero sí con las acciones.

Y ella pronto entiende que él dice frases enteras, conversaciones profundas y fabulosas a través de sus actos. Es corto en el habla, pero en lo que hacedeja entrever un sinnúmero de palabras hermosas.

Gracias… te amo Kirito-kun…

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I.

Kazuto come a toda prisa. En más de una ocasión mientras Asuna va por la mitad de su plato, el muchacho ya ha terminado el suyo, y ahí se dirige a la cocina para servirse otro —y otro más— hasta que la comida que ella ha preparado desaparece.

—Kirito-kun; si comes tan rápido no alcanzas a degustar el sabor de los ingredientes, ni de distinguir cada condimento —le reprocha con un puchero.

Él entonces se detiene y empieza a masticar despacio. Obviamente para darle el placer a ella cuyos modales son dignos de la reina de Inglaterra.

—La comida de Asuna es deliciosa… —sentencia como si nada mientras ella ingiere el último bocado —Y es una falta de educación no saborearla como se debe…

Ella suelta una risita, no entiende —¿Que cosas dices baka?

Pero Kazuto vuelve a internarse dentro de ese silencio que es tan familiar para él, y adoptando ese mismo aire apático procede a levantar los platos, para luego hundirse hasta los codos de espuma y detergente. No dice nada, ni se queja de la situación.

El rostro de Asuna está sonriente y parándose a su lado le ayuda a secar y guardar los trastes. El ambiente entre ambos es tan íntimo y delicioso que ninguno de los dos se atreve a romperlo.

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II.

A veces cuando ella va a la casa de él suele encontrarlo encerrado como ermitaño en su habitación, absorto en esas tres pantallas que destilan códigos de izquierda a derecha, de arriba a abajo en un idioma que por más que lo intente jamás llegará a descifrar.

Y puede estar de pie tras su silla por incontables horas que él no descubrirá que ella se encuentra ahí, sino hasta que haga algún movimiento que lo alerte de su presencia.

Aunque lo acuse de monopolizar a Yui-chan —Asuna no se molesta por eso, entiende que la pixie es indispensable en sus investigaciones— y luego le cuenten lo que estuvieron haciendo, que ella no entenderá ni media palabra, siente que son parte de dos mundos completamente distintos que de alguna manera retorcida se complementan como dos piezas de rompecabezas.

Lo entiende cuando de la nada Kazuto se gira en su dirección y como si retomara alguna vieja conversación, dice con animosidad.

—He modificado la vieja app que tenias en el móvil, ahora podrás hablar con Yui con más soltura, hacer una video llamada sin riesgo de que la aplicación se cierre involuntariamente. Además he revisado y desinstalado todo aquello que llenaba la caché… —y sigue diciendo más cosas sin sentido. Asuna lo único que entiende es que su móvil está más ligero y funcionará con rapidez.

—Gracias Kirito-kun.

Guarda el aparato en el bolsillo de su falda y se sienta en una esquina de la cama viéndolo trabajar en sus códigos.

—Por cierto —Kazuto mueve los dedos sobre el teclado, su vista fija en esos jeroglíficos que corren infinitamente en la pantalla —También instalé una alarma para que pueda despertarte cuando te quedas dormida; si no has apagado tu móvil, este inmediatamente llamará al mío para que hable contigo.

—¿Eh? —ella ríe avergonzada, pero el muchacho no voltea a verla.

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III.

Asuna camina de arriba abajo por su habitación, siente la imperiosa necesidad de morderse las uñas de la ansiedad que siente. Kazuto solo la observa en silencio.

Finalmente ella se tira en su lecho con expresión devastada.

—No iré.

—¿Por qué?

—Mi vestido favorito… —gimotea señalando esa prenda negra que cuelga despampanante en el perchero. Esta roto, y tal vez algo descolorido.

Quizás sea algo pasado de moda, pero es la prenda favorita de Asuna. Y Kazuto lo sabe, ya que él se lo obsequió en alguno de sus múltiples aniversarios.

Toma el vestido y en silencio lo examina, su rostro no transmite emoción. Solo voltea a verla y le dice sin entonación —Sí irás, preparate.

—¡Pero…!

Sin embargo él ya ha salido con la prenda entre sus manos.

En lo que le lleva prepararse, han pasado como cuatro horas. Su cabello luce hermoso peinado a un costado de su cuello, el maquillaje que usa es suave y pese a sus ojos tristes luce hermosa.

Cuando la puerta se abre, Kazuto entra vistiendo formal, con su cabello engominado hacia atrás. Luce muy guapo, y pese a su expresión indiferente ella lo encuentra irresistible.

Pierde momentáneamente el hilo de lo que ocurre cuando él le extiende un envoltorio. Se cierra la bata con modestia, pese a todo aún se siente tímida de compartir esa clase de intimidad con él. Retira el papel y encuentra su vestido. Su amado vestido negro todo almidonado y compuesto que despide un exquisito perfume a vainillas.

Él no dice palabras, le hace un ligero gesto de 'Te espero en el vestíbulo' y sale.

Asuna examina la prenda.

Ha sido lavada y planchada.

Y la han cocido y zurcido prolijamente.

Kazuto sabe cocer. Como su madre trabajaba a tiempo completo fuera de casa, forzosamente ha aprendido de muchas labores domesticas. Y no es algo de lo cual reniegue.

Asuna vuelve a sonreír encantada.

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IV.

—¿Qué haces? —Asuna abre los parpados con esfuerzo. La figura fantasmal se mueve frente a ella arropándola para que volviera a dormirse.

—Voy a buscar un vaso de agua, siempre te despiertas con sed pasada la medianoche ¿verdad?

Ella parpadea confundida, tiene sueño, hunde la mejilla en la almohada y deja que sus ojos se cierren.

—No te desveles demasiado, tienes que trabajar mañana… —musita con ese tono de voz que suscita que está a un paso de caer en brazos de Morfeo.

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V.

Está con un suéter liviano y mueve sus hombros entumecidos hacia atrás mientras se concentra en leer en su tablet. Ha leído la misma línea como veinte veces pero su mente se niega a comprenderla.

De pronto siente la cobija de algo tibio sobre sus hombros y la promesa de un café humeante que se ubica frente a ella.

—Has estudiado mucho —la voz de Kazuto la sobresalta cuando se sienta junto a ella en el sofá. Sin añadir palabra ella se deja caer contra él, estremeciéndose imperceptible ante su calor —Descansa.

Asuna lo espía de soslayo, su mandíbula cuadrada y masculina, sus ojos acerados tan hipnotizantes, la amplia fortaleza de su cuerpo, sus brazos protectores y siempre familiares.

Sonríe sin poder evitarlo y apoya los labios en su hombro —También te amo mucho…

Él la mira sorprendido por la repentina frase sin ton ni son. Pero Asuna niega con la cabeza y se hunde un poco más contra su cuerpo. Lo abraza.

Él es su ancla.

A pesar de su falta de elocuencia, Asuna no puede negar que ese hombre la ama con todo su ser. Es cierto que no se lo dirá con palabras las veinticuatro horas al día, pero se lo dice con detalles y acciones todo el tiempo.

Desde esa taza de café humeante que no le ha pedido, o el vaso de agua en su mesa de luz cuando sufre de sed o de insomnio. La manta extra que la cobija cuando repasa sus clases en la sala. El que le explique una y cien veces las aplicaciones de su móvil cuando intenta hablar con Yui-chan… Y hasta el insólito hecho de comerse toda la comida que ella prepara.

Sí, Kazuto será algo cortante e indiferente. No reluce muchas emociones, salvo cuando están en la intimidad que se libera por completo, pero así lo conoció muchos, muchos años atrás. Y así lo amó.

—Te amo mucho Kazuto-kun —repite y roza sus labios contra la mejilla del joven. Éste la mira arqueando una ceja tan apático y serio como siempre mientras se deja besar —Mucho.

A pesar del tiempo que se conocen logra sonrojarlo apenas, pero la mano del muchacho se hunde entre su cabello mientras se lo revuelve.

—¿Quieres otro café?

¿Hay alguna duda de lo mucho que la ama?

Asuna se ríe y asiente.

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Feliz cumple Natiu! aka Selector18

Gracias por tu bonita amistad! Eres una hija increible y tu madre ( o sea yo) está muy orgullosa de ti ^^

bueno… quería hacerte algo cursi y bonito y se me ocurrió esto. Espero que te guste.

Siempre nos quejamos de que Kirito es demasiado falto de palabras en lo que se refiere a Asu, pero en las cosas que hace (no involucrarla en GGO, ayudarla a que puedan entrar a la camara del Boss junto a los Sleeping Knights, el banquete que le preparó, la dirección de Yuuki, instalarle las app en el móvil para que pueda hablar con Yui, protegerla antes de que le inyecten el paralizante y hasta dejarle que ella controle sus pulsaciones en los tomos de Alicization) habla de lo mucho -mucho- que la ama. Está bien, no se lo dirá en las palabras "Te amo" pero lo manifiesta todo el tiempo cuando la cuida. Y apuesto a eso.

Gracias por leer!

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