Disclaimer: El Capitán América no me pertenece, no tengo un cerebro tan privilegiado, esto lo hago por diversión y sin ánimo de lucro.

Bueno, he tardado de más en publicar el siguiente… mi ordenado está chungo por lo que está en proceso de recuperación, de ahí la tardanza. Espero que merezca la pena.

VII

Cuando fue capturado lo primero que pudo hacer Bucky fue dar las gracias a Dios por no haber permitido que Steve pudiese ir a la guerra. Ser capturados por HYDRA era sinónimo de estar muertos, Bucky era perfectamente consciente de ello. Pero estaba bien, lo entendía y aceptaba.

Pasaron los días en los que esperaba su final, pero HYDRA parecía no tener prisa por deshacerse de ellos. Algunas veces se llevaban a uno de ellos, pero jamás volvían. Bucky intentaba no pensar demasiado en lo que les pasaba, era mejor ser ignorante y evitar pensar las horribles posibilidades. Cuando se sentía más desesperado pensaba en Steve, con la mayoría de los hombres en el frente era difícil que se metiese en problemas.

Le gustaba pensar en Brooklyn, en sus calles desoladas mientras Steve paseaba por ellas intentando ayudar. Seguramente estaría enfadado, pero eso era mejor que estar allí con él. Y pensar que Steve siempre le había dicho que él moriría antes con alguna de sus enfermedades… Qué hermosa podía ser la vida al haberle evitado el tener que ver su amigo agonizar por alguna de sus dolencias. Que hermosa podía ser la vida al haberle evitado a Steve esa pesadilla.

Llegó el día en el que el científico Zola vino a por alguien nuevo. Le gustaba seleccionarlos él mismo. Y se fijó en él. Bucky pudo sentir como sus ojos redondos brillaban al encontrarse con los suyos y supo que era el siguiente.

Le arrastraron fuera de la celda y le ataron a una cama. Bucky no sabía lo que querían de él, le hacían preguntas, pero no querían información sobre las tácticas americanas. No realmente. Le inyectaron líquidos y experimentaron con su cuerpo. A veces le hacían cortes, o le golpeaban, pero no era para torturarle. Le preguntaban qué sentía, pero él sólo respondía lo único que para él era aceptable decir. Rango, nombre completo y número de placa.

- Sargento James Buchanan Barnes 32557038 –murmuraba a todas horas.

De él sólo obtuvieron esas palabras y gritos.

A veces pensaba en Steve. Cuando no podía más pensaba en él. Era el único placer que encontraba esos días, pensar en él. Los ratos que le dejaban tranquilo fantaseaba con la posibilidad de volver a verle. A veces pensaba en aquel último día juntos, debería haberle dicho lo que sentía, había sido muy inocente al pensar en la posibilidad de volver vivo. Esos momentos de soledad eran suficientes para poder luchar contra el dolor. Podía cerrar los ojos tranquilo y abandonarse a la única persona que importaba. Esos momentos eran los mejores para morir porque la última persona que cruzaba su mente era Steve.

Bucky pensaba mucho en la muerte, sin embargo, siempre despertaba entre gritos cuando los científicos volvían. Una parte de sí mismo seguía luchando por aguantar un día más con la vana esperanza de ser rescatado. A veces lloraba delante de aquellos hombres y de Zola que le sonreía.

- Eres el mejor –le decía mientras él lloraba -. Cuando termine contigo no volverás a llorar. No habrá más dolor –añadía sin saber que Bucky no lloraba por eso.

Lloraba porque la esperanza no le dejaba marchar, porque nadie vendría a rescatarle y porque jamás volvería a ver a Steve y tenía que conformarse con su recuerdo. Bucky soportaba bien el dolor, se estaba acostumbrando a él, pero no soportaba como la esperanza se había aferrado a su corazón y le impedía dejar de luchar. Estaba cansado de vivir.

- Eres el elegido.

Zola se había vuelto una mancha borrosa a causa de las drogas, pero podía seguir viendo su desagradable sonrisa. Y no quería darle la satisfacción de verle llorar más, pero estaba agotado y aquella pesadilla no parecía tener fin.

Llegó un momento que entre gritos pensaba en Steve, en su sonrisa y su forma de moverse alrededor… huía y se escondía en sus recuerdos para soportar todo el dolor. Pensaba en Steve en todo momento porque era la única forma de no enloquecer mientras murmuraba su rango, nombre y número de placa como una letanía.

Dos días más tarde cuando Steve llegó a rescatarle, Bucky pensó que si había sobrevivido había sido por él, porque le amaba y jamás se había rendido ante la idea de no volverle a ver realmente.

Fin

Bueno, esto es todo por el momento. El siguiente espero tenerlo en unos días, menos de una semana. Me pondré las pilas.

Antes de despedirme, recordar que los reviews siempre son bien recibidos y ayudan a crecer al escritor.

Agradecimientos: Yaikaya, Why a name, Shizenai.