4. ENTREGAS (a)
Unas cuantas semanas pasaron entre encuentros y sutiles insinuaciones el mar y el fuego parecian entenderse de una manera inexplicable, Rei y Michiru recorrian las calles de Japón y de algunos poblados solo por el placer de hacerlo, la pelinegra se dedicaba a tomar fotografias de Michiru en cualquier lugar, parecia una obsesion pero era imposible no hacerlo en todo ambiente, en todo entorno la imagen capturada de la sirena hacia de la foto una obra de arte después de ese ritual dedicaban largas ahoras a platicas que duraban aun en sus trabajos y entrenamientos, una siendo fotógrafa y la otra artista les permitía encuentros breves pero placenteros forjando una intimidad y un ritmo en sus platicas que a veces nadie entendía.
Es asi como un buen dia en casa de la sacerdotisa y después de una semana constante de insinuaciones por parte de ambas, se encontraban deleitando sus sentidos con la luna plena , la platica era trivial dejando así que sus pensamientos fluyeran. La dama del fuego sintió la señal que buscaba, respiro hondo y volvió su violácea mirada a su acompañante.
- Michi…- Rei la veía sin temor alguno.
- Dime…- la mirada provocaba en ella un sonrojo notable.
- Amo todo lo que tu eres, me encantas de princioio a fin y mentiria si dijera que deseo que te vayas esta noche...para serte mas franca...en estos momentos deseo hacerte el amor…
Michiru habia recibido propuestas y declaraciones en toda su vida , pero esta en particular habia despertado en lo mas profundo de su alma una llama que creia consumida de por vida, el sentirse por completo viva, deseada y nerviosa tanto como ansiosa hasta el mismo centro de su alma. Rei analizaba las reacciones con respeto sinlencioso y deseo latente, la joven aguamarina dio un breve suspiro que soltó todas las emociones que llevaba contenidas, se levatnto manteniendo su mirada fija en la de la guerrera del fuego solo estiro su mano y con seductora sonrisa la invito silenciosamente a realizar sus deseos.
Ambas se dirigieron un cuarto, unas cuantas velas encendidas y una cama que aguardaba fue el principio de una serie de caricias sin prisas, sin remordimientos, como hacia mucho no las sentían, ambas se entregaron de principio a fin, Rei deleitada con el desnudo cuerpo que yacia sobre ella, haciendolo retorcerse de placer con cada caricia ligera pero contante , recorriendo de principio a fin el cuello mientras sus manos aprisionaban el trasero de la sirena que trataba de huir a momentos para regresar y aferrarse salvajemente a la espalda de la guerra de fuego, en un momento la posición cambio Rei llacia bajo Michiru, la sirena con un dejo de paciencia y cadencia degustaba de los pezones de su amante mientras acariciaba desde el rostro hasta la cintura, las caricias se volvieron sutiles y letales con los sonidos de excitación que marcaban el ritmo del deseo.
La joven aguamarina tomo las caderas de la pelinegra, las alzo y coloco una almohada haciendo que su sexo se abriera mas, deslizo uno, dos y por ultimo tres dedos dentro de aquella fuente de placer la guerra del mar comenzo una serie de movmientos pausados y constantes ejerciendo la presión necesaria, saliendo y entrando aunemtando a ratos el ritmo para después dejarlo caer a un movimiento casi nulo haciendo que el clímax implacable el fuego inundara los sentidos de su dueña, cuando el clímax estaba cerca Michiru no pudo contenerse mas, bebió de ese elixir que recorría sus manos adentrando su lengua en la intimidad y deleitando sus sentidos con aquella nueva experiencia. Al terminar se coloco encima del exhausto cuerpo, besando a profundidad esos labios que exhalaban con dificultad.
- Rei...hazme renacer...
Los ojos violáceos del fuego se abrieron, penetraron sin dudar en la marina profundidad de la sirena que la poseía, la jalo con fuerza recostando su cuerpo de manera salvaje , tomandola por los senos dando fuertes y suaves apretones sin dejar de mirarla, mostrandole el extraño poderío que se desenvolvía desde su alma, un beso fugaz y pasional encendió nuevamente ambos cuerpos, Rei abrió las piernas de Michiru penetro en su interior sin delicadeza pero con pasión y entrega, moviendo sus dedos dentro de ella acompasando sus caderas y suspiros, Miciru abrió los ojos volvió la vista abajo, la sentía esa fuerza dentro de si, sentía como el fuego la quemaba y la excitaba esa sensación la hizo adicta en pocos segundos, regreso su vista profunda y extasiada a los ojos del fuego y de ahí no se pudo despegar, estaba siendo absorbida por una fuerza incontrolable y se deleitaba por ello, su garganta soltaba fuertes sonidos de éxtasis, pasión y sus ojos seguían abiertos, rendidos justo a punto de alcanzar aquella cima de placer abrió mas sus piernas y solo en ese momento pudo cerrar sus ojos para aferrarse al cuerpo de Rei...
Pasadas las horas, los destellos de la mañana bañaron los desnudos cuerpos solo una de las respiraciones logro perder el ritmo al sentir que Morfeo ya no la acompañaba, se separo del cuerpo que dormía sobre ella, tomo una playera del closet, se dirigió a la cocina,preparó dos tazas de te, unas tostadas y retomo el aire perdido durante la noche. Se sentía plena, feliz, recordó todo lo sucedido y un escalofrío recorrió su espalda , coloco el desayuno en la pequeña mesita de servicio y anduvo feliz al cuarto, dejo todo en el tocador y se acomodo nuevamente sobre el cuerpo que aun dormia.
- Hermosa te traje de desayunar...- Michiru retiro la playera de su cuerpo, pego sus pechos a la espalda y su intimidad al trasero de Rei.
-Ah......- la joven pelinegra estaba erizada y extasiada con ese nuevo despertar
- Me extraña que tartamudees y mas con lo de anoche...- dijo suavemente en u tono seductor y tierno
-yo...- trago grueso-..bueno..- la pena estaba bajando al ver el pequeño desayuno en el tocador-...tienes razón...Michiru...- el peso en su espalda le pareció cómodo, agradable que solo atino a decir algo mas antes de cerrar sus ojos- ..quedate así u poco mas...
-...como tu quieras...- Michiru cerro sus ojos y reposo sobre es e cuerpo que la invitaba a quedarse cuanto ella quisiera.
