Encuentros.

Michiru caminaba tranquilamente por los amplios jardines que rodeaban el Museo Rufino Tamayo en México, llevaba un vestido tejido y un amplio sombrero, el día soleado lo ameritaba, caminaba relajada y serena, por primera vez en su carrera se había tomado un año sabático, así que planeaba disfrutar lo que la vida le entregara sin limitar nada, camino con calma hacia el restaurante del museo, se sentó tranquilamente en una de las sillas al aire libre, pidió una bebida mineral , el menú y un cenicero, hacia un año que había tomado ese habito, no tan seguido pero disfrutaba fumar ciertos días, estaba por sacar un pequeño encendedor de su bolsa cuando una mano apareció frente a sus ojos regalándole la flama que buscaba.

No sabia que fumabas.

No sabia que estabas aquí.

¿Puedo sentarme?

Por favor… siéntate y acompáñame.

Como has estado Michi?

…- La joven de cabellos aguamarina retiro los lentes de sol y dejo a su acompañante ver sus ojos.

Vaya… radiante.

Eso crees?

Eso veo…

Y tu Tenoh … como haz estado?

Aquí y allá… en muchos lados.

Con Ami…

Con ella, sin ella… la mayor parte del tiempo sola y tu?... que tal estas con Rei?

Juntas…- Michiru sonrió volviendo a colocar sus lentes de sol.

Y…

Y no se que mas deseas saber Tenoh, esos son temas privados.

Quiero saber si te cuida bien…

A ti te cuida bien Ami?

Me acompaña pero no es como si fuéramos pareja solo nos hacemos compañía aunque es….una compañía muy agradable, nos cuidamos cuando estamos juntas.

Hace cuanto tiempo que nos separamos? – pregunto Michiru aspirando tranquilamente su cigarro.

Tres años… y meses creo

¿Llevas la cuenta?

Siempre fui mejor para calcular el tiempo que tu.

Eso es cierto….

Y tu…dime, como haz logrado combinar el agua y el fuego?

La mano del mesero interrumpió el dialogo dejando una bebida fría en la mesa y preguntando a la joven Tenoh si deseaba algo de tomar.

Lo mismo que ella, gracias.

Lo mismo que yo, tu no eres Haruka, la Haruka que conozco jamás pediría lo mismo que otra persona…

La Haruka que conocías… -remarco- todos tenemos la misma oportunidad al cambio ¿no lo crees?

Muy cierto – Michiru se quedo viendo a esa rubia ahora tenia un poco mas largo su cabello hasta la altura de su cuello, le sentaba bien, usaba una camisa un poco mas femenina de lo habitual, unos vaqueros que se ajustaban a su cuerpo pero no mostrando demasiadas curvas, un saco blanco y lentes obscuros, la joven aguamarina retiro los lentes del rostro de Haruka, volviendo a ver ese par de ojos azul profundo, esto la hizo sonreír, acaricio con amor ese rostro tan conocido- Eres feliz?

Mucho mi amor…

Me alegro.

Y tu?

Lo soy… No me preguntes como puedo convivir con el fuego mismo pero lo he podido hacer estos tres años y meses y… me fascina.

Ya veo – Haruka tomo la mano de Michiru entre las suyas, y deposito unos suaves besos en la punta de sus dedos, sonriendo con cada beso.

Gracias Haruka.

Gracias a ti…- la joven rubia se levanto de la mesa , se acerco a Michiru depositando un suave beso en la coronilla- Debo retirarme , mañana daré mi primera carrera en la Ciudad de México y tengo practicas en una hora.

Cuídate… y comete al mundo Tenoh!- dijo la joven levantando al mano haciendo el mismo ademan que realizaba cada que Haruka iba a correr en una carrera importante.

Tu también Kaioh… te amo…les dejare unas invitaciones para los pits , si convences a tu señora del fuego me encantaría verlas por allá.

Entendido Tenoh…- Sonrio Michiru

Ambas depositaron un ultimo beso en la mano dela otra, Haruka se retiro con tranquilidad hacia su hotel, tenia un carrera que correr y se sentía nuevamente motivada por su parte Michiru sintió revitalizado su entusiasmo de solo dejar que la vida le diera los regalos que quisiera darle.

La exposición fotográfica que iba a instalar en el Museo Tamayo era algo que jamás ni en sus mas locos sueños había imaginado, Michiru la había alentado a una búsqueda visual tan pura y abstracta que había logrado concretar un estilo que en el ultimo año y medio generando su primera gran exposición en México, Rei salió un momento a tomar el aire, toda la mañana se había pasado revisando la curaduría de su exposición.

La pelinegra vestía un sencillo overall negro con una boina, tenis y playera roja, su cabello había cambiado mucho desde hacia un tiempo, ahora llevaba un corte under cut con una parte de su cabellera desvanecida y algunas perforaciones tanto en uno de sus labios como en la oreja y agregándole un hermosos tatuaje de fenix que abarcaba todo su brazo derecho. Al salir de la galería a la entrada principal no vio por ningún lado a Michiru pero pareció reconocer una silueta que se perdía entre los arboles – Haruka?...- iba a caminar detrás de aquella persona pero sintió un par de manos que la frenaron.

-Michiru…esa..

- Si, es Haruka…. Platicamos hace un momento en el restaurante del museo

- Ah… - Rei volteo sus ojos hacia la silueta que se había casi perdido entre los arboles, sintió como unas delicadas manos giraba su rostro hasta toparse con unos ojos verde profundo, soltó un suspiro- ¿y como esta?

- ¿Como lo haces?

- ¿Hacer que?

- Sacar lo mejor de ti aunque la situación que te molesta…

- Trato de comprenderte… Se que ella es… diferente a mi y se que la amas de una forma diferente a mi…- Rei miro directamente a Michiru, haciendo estremecer a la sirena con la potencia de su mirada- pero dime… quieres regresar con ella.

- No… solo esta aquí porque mañana empieza la formula uno recuerdas?

- Es cierto… - Rei cambio su mirada a la habitual mirada relajada y alegre.

- Nos invito.

- Pues vamos… ira Ami? Están juntas no es así?

- Aja!, así que quieres ver a Ami!

- Tanto como tu viste a Haruka… además Ami es mi amiga.

- Yo no vi precisamente a Haruka…ella apareció..

- Aja! Apareció? Como conejo en un sombrero o como?

- No como conejo en sombrero no… solo asi, apareció…- Michiru levanto la ceja y Rei hizo lo mismo, la batalla de miradas duro unos minutos hasta que la dama de fuego negó con la cabeza haciendo sonreír a Michiru.

- Si alguno de nuestros enemigos tuviera la capacidad que tienes tu para desarmarme seria Sailor muerta ¿lo sabes?

Michiru sonrió ante ese comentario, tomo la mano de Rei y empezó a caminar hacia en museo.

Vamos te ayudare a terminar, me gustaría que hoy salgamos a disfrutar de la vida nocturna de esta hermosa ciudad .

Si…- Rei se dejo guiar por esa bella sirena, había aprendido que cuando Michiru quería algo haría que todo saliera en tiempo y forma, porque no aprender algo de la adaptabilidad del agua, a veces solo es bueno dejarse llevar pero… antes de entrar Rei sujeto con fuerza la mano de Michiru halándola hacia ella y en cuestión de segundos deposito un salvaje beso, profundo e intenso colmado de la fuerza del fuego dejando a Michiru sin aliento y totalmente sonrojada- Bien saldremos hoy a donde tu quieras… vamos- la pelinegra se separo y empezó a caminar como si nada hubiese pasado.

Rei Hino!...- Michiru no entendía como esa joven podía incendiar su ser con un solo beso pero le encantaba, le dio alcance a su acompañante caminado a la par mientras se sujetaba de su brazo esbozado una sonrisa complacida y alegre.

Una silueta femenina se deslizaba cual delfín bajo el agua de la gran piscina, después de largos minutos el delicado cuerpo salió de la piscina, una larga cabellera azul marino goteaba el suelo, la joven se dirigió hacia una de las bancas y tomo la gran toalla secando su cabello con tranquilidad, se quedo admirando el cielo, llevaba una semana de sus vacaciones y ya se sentía como nueva.

Parte de ese descanso se lo debía a Haruka, la rubia había insistido en que pasara con ella sus vacaciones , solo quedaba esta carrera en México y se dedicaría a ella el tiempo restante, era excitante jamás pensó en visitar un país tan polifacético, pensaba que Tokio era enorme pero al compararlo con esa gran ciudad y todos los atractivos no le pedía nada a su país natal, sumando la compañía de la corredora todo era perfecto, desde que había empezado esa "relación" solían verse cada que tenían oportunidad y tiempo, a veces solo para disfrutar de un café, otras tantas de sus cuerpos y la mayoría se hacían compañía en viajes , claro cuando Ami tenia libre su agenda, ahora con la maestría terminada y un puesto asegurado en uno de los mejores hospitales de Alemanía su vida transcurría entre el amor que sentía por su carrera y la libertad de ser ella misma y sentir lo que quisiera cuando y por quien ella eligiera sin limitarse.

Esto la hizo reconsiderar el sentimiento con el que había abandonado Japón, habían pasado tres años, en ese tiempos e dio cuenta que Rei había sido un amor que jamás había podido experimentar pero poco a poco se dio cuenta que también había muchas personas fuera de ese circulo tan reducido de amistades y su compañera de aventuras se había enfocado en ayudarla con sus inseguridades tanto que ahora la verse al espejo no lograba reconocerse, se veía mas atlética y su larga cabellera acentuaba su sensualidad, su mirada era mas directa, ese rubor constante casi había desaparecido, ahora defendía sus argumentos y sus valores con mas certeza, se sentía bien, tomo su bata y se retiro con calma a su suite, Tenoh tendría entrenamiento y por nada del mundo quería perdérselo, ver correr a esa mujer era uno de sus mas grandes placeres.

Los pits estaban a reventar, técnicos, pilotos, equipos enteros de escuderías estaban en ese lugar hablando en mismo idioma, el de los carros de entre todos se distinguía el rojo carmesí de la escudería Ferrari y de todos los pilotos conocidos la nueva adquisición la joven Tenoh se había granjeado en tres años una serie de logros que la habían cotizado mas alto que cualquier hombre piloto.

La esbelta figura atravesaba en caos de los pits con el uniforme rojo carmesí de su escudería, llevaba su casco en la mano derecha y acomodaba su cabello con la otra mano, algunas edecanes no dejaban de ver a esa joven que aunque mucho aseguraban era mujer parecía uno de los hombres mas hermosos que hayan visto, la rubia no tenia problema con eso, le gustaba sentir ese tipo de atención, era joven y no disfrutarlo seria pecado, de entre la multitud apareció un mujer de cabellera suelta y larga azul marino, con un vestido color blanco , entallado que mostraba las curvas necesarias, unos lentes de sol, la elegancia y seguridad de esa mujer hicieron que mas de uno voltearan a verla, la mujer paso de largo de todas las miradas enfocándose únicamente en la joven rubia.

Al estar frente a ella Haruka sonrió de una forma encantadora, Ami acaricio su mejilla y deposito un sutil beso en los labios de la rubia tomo su pañoleta de seda blanca y la acomodo alrededor de la corredora.

-Suerte….da lo mejor de ti- volvió a depositar un beso aun mas profundo y se retiro al palco reservado exclusivamente para ella.

EL impacto que causaban esas dos mujeres dejaron a mas de uno boquiabierto, la joven Tenoh se coloco el casco y se dirigió a su coche mientras dejaba que la excitación del ese ultimo beso la recorriera, se sentía viva y con ganas de comerse al mundo.

- Haruka Tenoh ganara esta carrera- dijo con voz firme.