Disclaimer: FROZEN y cada uno de sus personajes es propiedad de Disney, solo lo narrado en esta historia es completamente mio.

Personajes:

Anna=Andy

Elsa=Erik

Kristoff=Kristyff

Hans=Hana

Sven=Swan


FROZEN Gender Bender

Treceava princesa de las Islas del Sur

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La rubia casi se cae al intentar ayudar al joven príncipe a bajar de Swan, pero logro mantenerse de pie ya que el cobrizo aun cuando estaba débil logro actuar rápido y sujetarla de la cintura y sujetarse él de la reno. - ¿Estas bien? -Pregunto con un deje de dolor el príncipe, a lo cual la rubia solo asintió con un ligero rubor, se apresuró a sujetarlo del brazo para servirle de apoyo y evitar que la viera sonrojada.

-Estoy bien, no tienes qué preocuparte por mi…-declaro con simpleza la joven recolectora, dando pequeños pasos al ritmo del débil cobrizo para llegar a las imponentes puertas del palacio.

- ¡Es el príncipe Andy! -Grito un guardia desde lo alto de la torre, señalando en la dirección de los recién llegados.

-¡Abran las puertas!-ordeno otro guardia que de igual manera estaba en la torre.

-No sé qué hare…-respiro profundo- y, está tu negocio… yo…-confesaba con tristeza el oji-azul, a lo cual la joven se detuvo, levanto su rostro y miro al decaído príncipe a los ojos, sonrió de medio lado y por alguna extraña razón sintió una gran necesidad de acariciar la pecosa mejilla del chico, demostrarle que contaba con ella pero en contra de su voluntad hizo un gran esfuerzo por contenerse y solo siguió con su intento de sonrisa, se quitó su gorro y se lo puso al cobrizo que sonrió débilmente por unos escasos segundos.

-Tranquilo, ¿de acuerdo? -declaro honestamente la rubia-no te preocupes por mi negocio, estaré bien, solo…-No pudo seguir hablando ya que las puertas se abrieron y presuroso un guardia, un mayordomo regordete y una mujer ligeramente robustita salieron. El guardia junto al mayordomo sujetó al príncipe, uno a cada lado, alejándolo del cálido cuerpo de la oji-miel, preocupado el mayordomo le hacía barias preguntas al joven, mientras la mujer ligeramente robustita se le acercó a la rubia.

-Muchas gracias señorita…-declaro con gran gratitud, haciendo una leve inclinación con su cabeza en muestra de agradecimiento.

-Sí, amm…-aturdida la rubia por el repentino ajetreo, no lograba entender del todo las palabras que le dirigía esa mujer, solo veía como poco a poco alejaban al excéntrico cobrizo que giro un poco su cabeza y le sonrió débilmente. - ¡Bu, busquen a, a, a la princesa Hana! -ordeno saliendo por fin de su atontamiento al ver lo demacrado que se notaba el oji-azul.

-Ahora mismo la buscaremos…-aseguro la mujer, comenzando a alejarse de la chica rubia.

-Abríguenlo bien…-aconsejo con preocupación la ojimiel, viendo como de un momento a otro las puertas comenzaban a cerrarse limitándole cada vez más su visión hacia el cobrizo. -Y manténgalo a salvo-más que una sugerencia sonó casi como una súplica.

-Eso aremos…-le aseguro la mujer, apresurándose a alcanzar al grupo que llevaba al príncipe.

La recolectora dio unos diminutos pasos aun aturdida y miro directo a los azulinos ojos del príncipe, este de igual forma se quedó viendo directo a sus acaramelados ojos, un sentimiento doloroso e inexplicable se instaló en ambos, querían correr, evitar que esas puertas se cerraran, sentir nuevamente la calidez del cuerpo del otro en un fuerte abrazo. Pero ninguno se atrevió a hacerlo, solo dejaron que todo siguiera su curso, como se suponía tenía que ser, el príncipe se dejó guiar al interior del enorme palacio y la rubia solo dejo escapar un pesado suspiro y desanimada se dio la vuelta e ignorando a su fiel amiga de cuatro patas, que de igual forma se mostraba angustiada, sin ánimos la rubia comenzó a caminar por ese largo y solitario puente para alejarse del palacio

~0~

-Saldré otra vez a buscar al príncipe Andy…-declaro con determinación la sureña, dirigiéndose con total confianza a la puerta, siendo seguida por la Duquesa de Weselton y las tres dignatarias.

-Es muy peligroso…-Confeso la más alta y delgada de las dignatarias con temor al tiempo que se abrazase a sí misma y frotaba sus manos en sus brazos en un intento por conservar un poco de su calidez.

-Pero si algo le pasa…-comenzó a hablar con determinación y preocupación la princesa, pero al instante fue interrumpida por la más rellenita y bajita de las dignatarias, le miro directo a los ojos y sin titubeos hablo.

-¡Si algo le pasa!...Arendelle solo lo tendrá a usted princesa…-Declaro con honestidad, a lo cual el rostro de la princesa adquirió una expresión de preocupación, llevo su mano a su mentón pensativa.

Por breves segundos el enorme salón estuvo en absoluto silencio, hasta que abruptamente las puertas se abrieron y sin ningún permiso se adentraron varios empleados del palacio haciendo un gran alboroto.

La princesa como la duquesa y las dignatarias al notar que los empleados llevan al príncipe Andy que se mostraba muy débil como para caminar por si solo, se preocuparon y se acercaron presurosas al grupo, la pelirroja se abrió paso paro poder ayudar al cobrizo para sentarlo en el mueble más cercano a la chimenea.-¡Andy!, ¿Pero qué te paso?-cuestiono preocupada Hana, arrodillándose a un lado del mueble y sujetando de la mano al oji-azul que se mostraba decaído, e intento sentarse para acercarse un poco más a la princesa sureña pero esta lo detuvo-Tranquilo, no te sobre esfuerces…

-Un beso…-Soltó atropelladamente el joven y nuevamente hizo un intento por acercarse a la princesa, Hana aturdida por la repentina declaración abrió grande los ojos y sutilmente detuvo al cobrizo.

Los presentes se miraron entre si posiblemente con un toque de incomodidad ante la reacción del príncipe sin saber exactamente que acción tomar, hasta que la fiel empleada del joven príncipe decidió darles su espacio y con sutileza declaro-Sera mejor que los dejemos solos…-la moyoria asintieron o débilmente daban alguna afirmación mientras se dirigían a la puerta.

Al cabo de unos segundos se cerró la enorme puerta dejando solos a los jóvenes en esa gran y ligeramente fría sala. Ambos se miraban en silencio, escuchándose solo el crujir de la madera quemándose que provenía de la chimenea.

El príncipe se movió con torpeza para acomodarse mejor en el mueble y con una desolada mirada vio a la chica frente a él, se esforzó a curvar un poco sus labios y presiono su mano con la enguantada mano que Hana lo sujetaba. -Solo un beso me salvara…

- ¿Qué? -nuevamente la tomaron por sorpresa las palabras del joven, ajito su cabeza en negación y se acercó solo un poco más-No entiendo, ¿Qué sucedió?, dijiste que jamás te lastimaría...

-Me equivoque…-dijo con tristeza, esforzándose por no derramar ninguna lagrima, realmente se sentía herido, solo, aún seguía sin poder dar crédito a que su hermano lo odiara tanto, al punto de quererlo matar. Una pequeña parte de él solo mantenía la esperanza de que pudo ser un accidente, algún error, pero la realidad era que- Erik, congelo mi corazón y solo un acto de amor verdadero podrá salvarme…

-Un beso entonces…-Dijo lógicamente la princesa, miro pensativa al príncipe que asintió, se acercó un poco más a su rostro y llevo su mano a la cálida mejilla de la sureña, era verdad, el beso era solo para salvarlo, pero era su primer beso y seguía siendo un caballero así que intentaría de hacerlo lo más mágico posible.

Ladeo ligeramente su cabeza, cerró lentamente sus ojos y poco a poco se acercó a los sonrojados labios de la princesa, con delicadeza su mano acariciaba la tersa mejilla de la chica, estaba a escasos milímetros de esos carnosos labios, tanto que podía sentir el cálido aliento de la chica chocar en sus labios, pero también podo sentir como la princesa se detuvo, impidiendo que sus labios se unieran, hizo un intento más de romper esa mínima separación y por fin unir sus labios con los de la pelirroja, pero esta se alejó con sutileza, confundido abrió sus ojos y pudo ver como la princesa sonreía de medio lado, sus verdoso ojos brillaban con intensidad pero no lograba percibir afecto en ellos, por lo contrario podía sentir odio y rencor, no estaba al cien por ciento seguro si esos sentimientos estaban dirigidos a él o a alguien mas, así que solo se reincorporo en su lugar y acaricio la mejilla de la pelirroja-Hana que…-hablaba calmado el joven pero fue interrumpido repentinamente por la princesa que en un brusco movimiento alejo su mano de su mejilla y se puso de pie.

La leve luz que brindaba la chimenea le hacía ver ligeramente maligna a la joven princesa, que no dejaba de sonreír con superioridad.-Que estúpido eres…-dijo entre rindo al tiempo que se dirigía a la chimenea dándole la espalda.-Si solo hubiera aquí, alguien que te amara.-confeso con desprecio.

El príncipe abrió grande los ojos y un poco su boca, sorprendido por las crueles palabras de la princesa y su repentino cambia de actitud, no entendía como hace menos de un segundo, antes de que cerrara sus ojos la princesa se mostraba realmente preocupada, dulce y enamorada de él y ahora al abrir sus ojos le mostraba todo lo contrario, en su mirada, en su tono de voz, solo podía percibir desprecio. Paso saliva con dificultada y con asombro miro cada movimiento de la chica. -Tu, tu, tu…dijiste… que, que, me…-ni siquiera podía formular una simple oración.

- ¿Qué te amaba? -dijo con burla, encarando al joven cobrizo-Sí que eres tonto-frunció su ceño y miro por unos segundos en silencia al chico que realmente se mostraba triste y confundido. La sureña levanto una ceja y se cruzó de brazos-Espera… ¿no creerás que me creí todo lo que me dijiste esa noche? -cuestiono incrédula la chica, dando un par de pasos hacia una mesita que se encontraba cercas de la chimenea.

El cobrizo se mostraba aturdido genuinamente, demostrándole a la princesa que el había sido honesto en todo lo que le dijo- ¡Oooh por favor!, estoy segura que le propones matrimonio a todas las chicas que conoces.

- ¡¿Qué?!, NO…-ofendido se apresuró a intentar aclararle el malentendido-no, claro que no, es solo que…-no pudo continuar con su explicación ya que la burlona risilla de la sureña lo interrumpió.

-Jaja, que conmigo fue especial ¿No?-Miro al joven que no podía decir ni una solo palabra y solo asentía, rio divertida y negó con su cabeza mientras se quitaba uno de sus guantes blancos- sí que eres ingenuo…-tomo la jarra que estaba sobre la mesita y sin pensarlo vertió el líquido en el fuego de la chimenea, al instante este se apagó emitiendo algo de vapor y un característico sonido, dejo la jarra nuevamente en la mesa y camino con elegancia hacia el ingenuo príncipe, con sutileza lamio su pulgar e índice, miro con desprecio al oji-azul y sin dudarlo apago la pequeña vela que estaba cercas del chico.-Veras Andy, en mi reino soy la decimotercera en la línea, halla jamás seria reina, tenía que casarme para acceder al trono en alguna otra parte…-relataba sin remordimiento su plan, dando un paso tras otro hasta acercarse a la ventana.

-¿De, de que estás hablando?…-pregunto más que incrédulo, siguiendo con su triste mirada cada acción de la chica.

La oji-verde se paró frente a la ventana viendo con el ceño fruncido su reflejo, respiro hondo e ignoro la pregunta de Andy para seguir con su relato-Erik era mi mejor opción como heredero, pero nadie lograba acercarse a él-respiro nuevamente y cerro por un instante sus ojos, mostrándose tranquila por esos efímeros segundos, su rostro se tornó inexpresivo y su vos se suavizo, sujeto la tela de las cortinas- pero tú, tú…-abrió de golpe sus ojos y esa sonrisa retorcida se curvo en sus labios mientras sin nada de tacto cerraba las cortinas-¡TU, estabas tan sediento de amor!-se giró y comenzó a caminar con cuidada hacia el príncipe- que sin dudarlo me propusiste matrimonio, haciéndome mas fácil las cosas, pensé que me tomaría más tiempo el conquistarte-rio divertida al ver el rostro desencajado del joven- pero gracias a ti mis planes se aceleraron-Se agacho quedando en canclillas para poder ver frente a frente al joven príncipe, lo sujeto del mentón y su sonrisa se ensancho al ver el rostro tan desilusionado, confundido, contrariado y triste del cobrizo- así que te lo agradezco, mis planes eran que después de la boda, idearía un terrible accidente para Erik, pero el mismo se condenó -el oji-azul frunció su ceño y presiono su quijada molesto. Ok, su hermano posiblemente lo intento matar pero a pesar de todo seguía siendo su querido hermano mayor y que la sureña se expresara de ese modo lo fastidiaba, hizo un brusco movimiento con su cabeza para alejar la mano de la chica que sin importarle siguió con su sonrisa y se puso de pie- y en tu torpeza lo fuste a buscar…-la dulce mirada del príncipe desapareció y miraba fulminante a la pelirroja sureña, hizo uso de sus pocas fuerzas para poderla sujetar de la mano pero la chica fue más rápida y se alejó provocando que el cobrizo cayera de cara en el frio suelo- ya solo falta que me deshaga de Erik y recupere el verano.-Concluyo con su media sonrisa viendo con superioridad al joven que intentaba reincorporarse.

-Tú, tú…-con dificultad se apoyó con sus manos para levantarse un poco y poder ver a la princesa a los ojos- no eres rival para Erik-declaro con firmeza, un toque de enojo y determinación.

Rio la oji-verde y se inclinó, sujeto con brusquedad el mentón del chico y lo meneo de un lado a otro-¡NO, tú no eres rival para Erik!,-soltó con fuerza el mentó de Andy provocando que perdiera el poco equilibro que tenía y se puso de pie- yo por otra parte seré la heroína que lograra salvar Arendelle de la destrucción.-declaro con gran orgullo, poniéndose nuevamente su guante y dirigiéndose a la puerta.

Andy se apoyó del mueble para intentar ponerse de pie e intentar detener a la princesa pero su piernas le fallaron y nuevamente lo hicieron caer, empuño sus manos frustrado-No te saldrás con la tuya…-fue la mejor advertencia que se le ocurrió, mientras se ponía de pie y tambaleante se apresura a alcanzar a la sureña que ya estaba en el marco de la puerta, viéndolo con esa sonrisa e intensa mirada superior y maliciosa.

-Aaah, creo que ya lo hice…-y sin titubeos cerró la puerta con llave al salir, el cobrizo por quererse apresurar nuevamente cayó al suelo, sintiendo un enorme remordimiento, frustración y temor por lo que le pudiera pasar a su hermano, empuño su mano y golpeo con todas sus fuerzas el suelo alfombrado, respiro hondo conteniendo sus lágrimas y un ahogado grito de auxilio salió de sus labios, quedando inmóvil a solo pocos centímetros de llegar a la puerta.


NOTA:

Muchísimas gracias por tomar un poco de su tiempo y darle una oportunidad a esta locura.

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NRO22 OffLine

"Que la fuerza los acompañe"