Capítulo III

Aquel mes ya hace tantos años fue el mejor de sus vidas.

Sasuke pasaba por Sakura cada día al colegio, la señora Mei traducía todo lo que querían decirse.

Se hicieron grandes amigos. Recorrían toda la ciudad, se daban clases para aprender el idioma del otro, construían castillos de arena y nadaban en la playa, o simplemente se sentaban en la terraza y bebían café.

Nadie había visto reír tantas veces en un día al menor de los Uchihas, Sasuke siempre le jugaba bromas -Para todos era raro incluir "Sasuke" y "bromas" en la misma oración.

Acercaba su rostro al de ella en momentos, sus labios quedaban a milímetros. Entonces el se apartaba riendo.

Esa era la broma más recurrente, y la que siempre le funcionaba. La pobre Sakura moría de vergüenza.

Los días fueron como un parpadeo, el final del mes ya había llegado.

Sakura fue al aeropuerto a despedirse de él, Sasuke le regaló un Wolkie-Tolkie, él tenía otro. Por supuesto no podrían comunicarse con ellos.

Habían jugado a los policías usándolos algunos tardes. Sasuke no era cursi, no sabia que regalarle pero quería que ella tuviera algo que la hiciera pensar en el.

No sabia que ella lo recordaba siempre sin necesidad de un objeto.

Después de su partida Sakura por fin pudo llorar luego de aguantar toda esa tarde.

Siempre mantenía encendido su Wolkie-Tolkie.

Le llegaban cartas cada semana, la señora Mei se las traía. Aunque la mujer le sonreía a Sakura le daba algo de miedo. Pensó que era muy amable pero ¿Una mala vibra?

Mikoto se lo pidió de favor y Mei tuvo que acceder aunque no acepto el dinero.

Mei le leía notoriamente sorprendida las cartas, por su contenido.

En ellas Sasuke le contaba que estaba tomando clases de japonés después del colegio.

Estaba ahorrando para su viaje pues su padre le dio esa condición. Su hermano dirigia una de las empresas de Japón, pero el mayor de los Uchihas iba a visitarlos, no al revés. Iría sólo y se quedaría con su Itachi ese tiempo.

Todo era por ella, aunque claro no lo expresaba así en las cartas. Sakura no veía lo evidente. Sasuke aprendía un idioma que no le gustaba, ahorraba, por verla de nuevo.

Para incrementar su ahorro repartía periódicos, Fugaku no se la ponía fácil.

"Volveré como una bala en agosto, espero tu respuesta Sakura" -Término de leer Mei.

Sakura de inmediato busco lápiz y papel, empezó a escribir la carta muy feliz. Los días que recibía cartas del Uchiha eran sus días favoritos.

En otras cartas recibía fotos, de la familia Uchiha en su jardín, de la escuela de Sasuke entre otras.

Y una que en especial la hizo feliz -Una que Itachi tomó y metió al sobre sin que su hermano lo notará. La de Sasuke en su cuarto con su mesa de noche a lado, ahí estaba la primera foto que se tomaron Sasuke y Sakura. Bien enmarcada.

En una ocasión Sasuke le envío un libro grande y grueso, que la pequeña apenas cargaba. "El esplendor de Noruega" mostraba los lugares turísticos del país, todo escrito en Noruego, Sakura deseaba aprender el idioma por él, quería visitarlo un día y ver todos esos lugares.

Mei término por fastidiarse de la situación, ella quería al Uchiha para su hija. No para esa niña pobretona.

Una mañana el Wolkie-Tolkie de Sakura empezó a captar una señal, ella se levantó en un segundo de la cama.

¿Ya despertaste Sa-ku-ra? -La voz de Sasuke

Sakura salió de un salto de la cama, casi tropezando cogio el aparato.

Luego de medio año por fin regreso como había prometido, estas vacaciones durarían dos semanas.

Ahora el podía hablar japonés, no fluidamente pero lo suficiente como para prescindir de Mei. Era increíble lo mucho que había progresado, Sakura sabía que él era muy inteligente, que incluso salto cursos en su colegio.

El primer día hablaron como nunca antes. La pelirosa nunca lo olvidaría, llovía y ellos estaban bebiendo café a lado de la ventana mientras conversaban.

Sasuke se equivocó en la pronunciación de una palabra y aunque Sakura trato de no reír término haciéndolo.

El era vengativo, no permitiria que se burle de él.

Perdón perdón -Se disculpaba mientras paraba de reír- Creo que aún tendré que darte clases.

Sasuke acercó su labios a los oídos de la niña.

Yo tambien te enseñaré un par de cosas Sa-ku-ra - Ella volteo encontradose de frente con él.

El se acercó más, y como esperaba, ella cerró los ojos.

Quiso apartarse y reír como venganza, eso nunca le fallaba. Pero esta vez no pudo hacerlo, quería acercarse más, los labios rosados de Sakura le parecían demasiado irresistibles.

Casi rozó sus labios con los de ella cuando está retrocedió bruscamente.

¡Chiste repetido sale podrido! -Sakura volteo hacia otro lado para que él no viera lo sonrojada que estaba.

Sasuke se quedo quieto un momento y reaccionó ¡Estuvo a punto de besarla!

Los siguientes días pasaron rápido, el tiempo volaba cuando estaban juntos, separados parecía transcurrir muy lento.

Disfrutaron cada día hasta que nuevamente llegó la despedida.

El partiría esa tarde, antes en la mañana Sakura le preparó un desayuno especial.

Cada vez mejoras más en la cocina - Dijo él mientras disfrutaba cada bocado y sorbo, amaba la comida que ella preparaba, creía que tenia un dote especial para cocinar.

La verdad Sakura había practicado mucho, estando casi siempre sola tuvo que aprender a darle sazón a lo que preparaba.

Sakura no podía ocultar su tristeza. El se iría otra vez...

¿Pasa algo? -No le gustaba verla así.

Ella lo miro sin estar segura de si decirle o no aquello que se guardaba desde que lo conoció.

Agachó la cabeza y hablo con voz casi inaudible.

Te quiero... -Los nervios se apoderaron de ella.

¿Por eso estas triste? -Hablo él tranquilamente.

¿Porque se tomaba sus palabras tan a la ligera? El cubito de hielo siempre sería el cubito de hielo.

Yo... Si, eso... me pone triste -Era verdad, por eso le dolía que se fuera - Me preocupa el futuro...

Me quieres -Ella levantó rápido la cabeza, él cómo siempre lucía sereno - ¿Entonces cual es el problema?

Sakura eres terrible declarandote, se molesto consigo misma. El no lo entendió.

Si... ¿Somos muy buenos amigos verdad? -Trato de ocultar su tristesa con una sonrisa de lo más fingida.

Sasuke levantó una ceja, abrió la boca para decir algo pero su mayor domo interrumpió.

¿Necesita algo señor? -Sasuke negó con la cabeza - Ya es hora de llevarlo al aeropuerto.

Sakura sintió su mundo derrumbarse, de nuevo.

Sasuke se despidió de Itachi, y fue solo acompañado de Sakura y su chófer al aeropuerto.

Pasajeros al vuelo 8-C favor de abordar

Ya es hora- La miro sin saber cómo despedirse, el tiempo que paso con ella fue tan escaso.

La consideraba parte de su familia, era normal que se sintiera así de frustrado por no verla otro medio año ¿Cierto?

Nos veremos en enero- Sasuke tomó sus cosas y sacó su pasaporte para abordar el avión.

El le daba la espalda, no quería voltearse y verla triste. Así no tendría fuerza para irse.

Era el último en la fila, entregó su pasaporte y se dispuso a irse sin una última mirada.

¡Sasuke! -Lo llamo, solo quería verlo de frente una vez más.

Cuando el volteo noto las lágrimas que se acumulaban en los ojos de ella y una terrible necesidad de quedarse lo invadió.

Pero eso era imposible, tenia que aceptarlo.

Sasuke camino hacia ella, ya cerca levantó dos dedos y los posó en la frente de Sakura.

Nos veremos pronto - ella enrojecio - Y gracias.

Pasaron los meses, se mandaban cartas cada semana como siempre.

La pelirosa vio un collar que tenia un dige con la forma de taza, con líneas en onda que simulaban ser vapor de calor, y un grano de café, estaba en el aparador de una joyería, como esperaba la joya era costosa pues la hicieron de plata. Quiso comprarla para Sasuke.

Convenció a su hermana de vender sus propias masitas y vender con ella de puerta en puerta, en el colegio hacia las tareas y trabajos de sus compañeros a cambio de algo de dinero.

Contra todo pronóstico logró reunir el dinero, compro el collar y lo mando en el sobre de su penúltima carta.

Un día los padres de Sakura le dieron una sorpresa.

Nos mudaremos -Sus padres estaban más felices que nunca- ¡A Kioto! Tu padre consiguió un excelente puesto de trabajo en una empresa importante, por fin podremos vivir como antes.

Eso que debió ser tan gratificante le cayó como balde de agua fría a Sakura.

¡Es genial papá! -Hablo Sarada.

Todos conversaban alegres, menos Sakura, la mudanza sería en sólo una semana.

Tenía que avisarle a Sasuke, fue a buscar a la señora Mei, ella era quien mandaba las cartas.

Le escribió sobre toda la situación esperando que quizás el respondiera que podía visitarla incluso en esa ciudad.

Se mudaron rápidamente, transcurrieron un par de semanas pero Sakura aún tenía asuntos en Tokio y aprovecho su último viaje a esa ciudad para enviar la carta.

Señora Uzumaki, muy buenas tardes -Irrumpió en su casa. -Hola... Niña, te tardaste más de lo usual ¿Eh? - Mei odiaba tener que ver a esa mocosa, tener que mandar esas cartitas -Te busque pero no estabas en tu casa, Sasuke te mando esto, le entregó la carta -Ya no necesita que ella tradujera pues estaba escrita en japonés.

Esa tarde la situación dio un giro favorable para Mai, la mocosa se había mudado, le dio una carta para el Uchiha y una dirección de correos de su nuevo hogar.

Ahora tenemos teléfono, así que esperaba me diera el de Sasuke por favor - Pidió suplicante.

Oh, lo siento niña pero ese numero no puedo dártelo yo. Anotame el tuyo para que se los de a los Uchihas ¿De acuerdo? -Claro que esa no era su intención.

Ya se lo anote a Sasuke en la carta, yo esperare su respuesta en mi correo. Muchas gracias por todo señora, espero volver a verla pronto. -Hizo una reverencia y se fue tranquila porque seguro en unos días Sasuke le responderia.

De nada, adiós Sakurita - Entró casi danzando a su casa.

¿Esa niña de nuevo mamá? ¿Sigue hablando con Sasuke? -Karin también se molestaba cada vez que la niña iba a su casa.

No, para nada hijita. Ya no vendrá más -Este era un buen día.

Que bueno, ya estaba cansada -Karin no hizo preguntas.

La señora Uzumaki observó el sobre de la carta y la boto al basurero.

Cuando la familia Uchiha le preguntaba por la niña, ella decía que ya no le había traído ninguna carta y que también la tenia preocupada.

Ese fin de año cuando Sasuke regreso fue directamente a la casa de Sakura, encontrándose con otra familia que le informo que ella se había mudado a otra ciudad.

Ni siquiera sabía cual ciudad.

Sakura no le había dejado ninguna pista para buscarla, él no comprendía que había pasado.

Cuando llegaban las cartas a la casa de la familia Haruno, las primeras semanas Sakura corría esperanzada a revisarlas. Después de algunos años dejo de esperarlas.

La pelirosa sólo releía la ultima carta una y otra vez.

"Gracias por el collar Sakura, lo usare todos los días. Hoy recibí el premio al mejor estudiante del colegio, el director hablo con mis padres y quizás vuelva a saltar de grado. Faltan unos años para graduarme sin embargo creo que tomare el consejo de mi padre, estudiaré medicina ¿Tu también quieres esa carrera verdad? Iremos a la misma universidad, así que mantén tus notas Haruno. Te enseñaré Noruego cuando vaya, te conseguiremos una beca acá. Es molesto que solo yo vaya a verte, decidí que te mudaras a Noruega apenas acabes el colegio. No aceptaré un no como respuesta."

Ninguno recibió noticias del otro, esto deprimió a Sakura y molesto de sobremanera a Sasuke.

Los siguientes tres años él seguía llegando cada vacación, buscandola a veces entre las multitudes.

La familia Uchiha se mudo definitivamente a Tokio cuando cerraron sus fábricas en Europa y las mudaron a Asia.

Un verano especialmente caluroso se le ocurrió una gran idea a Mikoto -Algo que no sabia salvaría la vida de su hijo en un futuro- Tener una casa para pasar vacaciones.

La construyeron a unos kilómetros de Kioto.

En la olla tenían lo suficiente para seis raciones de ramen, lo preocupante no era que sobre sino que falte.

El rubio sostenía en brazos a la bebé mientras hablaba de la vez que tomo clases de Karate.

Los tres estaban cenando, cualquiera que hubiese visto la escena pensaría que se trataba de una familia hermosa.

El muchacho haciendo reír a su hermosa esposa, sosteniendo a su hija la cual había heredado sus rubios cabellos y los ojos de ella.

Una típica imagen de la familia común.

Pero la situación era completamente diferente, la pequeña no era hija de ninguno y ellos aún siendo tan cercanos no eran pareja.

Había pasado casi un año desde que el mundo se fue al demonio.

Naruto encontró como por obra del destino a su amiga de colegio en una comunidad baldía.

El no podía estar mas feliz, se había sentido desolado vagando de un lugar a otro caminando, apenas logró salir de la ciudad. Cuando todo empezó, paso las primeras semanas encerrado en su casa.

Se le acabo todo el abastecimiento, y tuvo que tomar medidas drásticas.

Un experimento loco que lo mataría o salvaría. Se vistió con las pieles putrefactas de un zombie que se había logrado infiltrar a su casa.

Funcionó.

Andar cubierto con restos humanos por toda la ciudad no ayudo a su cordura, se había camuflado entre una horda.

Llevaba oculta una mochila con unas cuantas provisiones.

No pudo alimentarse hasta que salio por completo de la ciudad y se separo del grupo.

Luego de eso diambulo esperando la muerte.

Pero la tierra prometida, lo esperaba en un desvío de la carretera.

Y paso lo impensable, encontró a nada menos que Sakura-Chan.

Su amor de la infancia y adolescencia. Su quijada se abrió desmesuradamente cuando ella le presentó a una bebé.

La hija de Sakura.

Compartían similitudes es cierto ¿Cuando había sucedido eso? ¿Donde estaba el padre? La pelirosa no respondió a nada de eso, él por su parte no insistió.

Habian muchas madres muy jovenes y solteras, el no juzgaba.

Luego de unas semanas Sakura le revelo que la había adoptado pero que la consideraba suya. Para ella era su hija, su motivo de existir.

Naruto se encariño rápido con la pequeña Sarada, como la había nombrado ella.

El Uzumaki empezó a visualizarlas como una verdadera familia y es que ¡Parecían una!

Se le declaró a la pelirosa luego de planteárselo mucho tiempo -Era practicamente el ultimo hombre de la tierra ¿Tenía posibilidades no?- Pero ella declinó su oferta tan amable como siempre.

Naruto no era de los que se rendía, sin embargo comprendió que el amor que sentía por su Sakura-Chan era mas parecido a la hermandad.

Ella no era la última mujer en el mundo, aunque lo pareciera.

Tenían cosas más importantes que hacer, sobrevivir, encontrar un lugar seguro donde vivir en paz el resto de sus días.

Ambos tenían claro que su "tierra prometida" no duraría mucho tiempo más.

Esas cosas los invadían cada vez más a menudo y en mayores cantidades. Temían que un día llegarán demasiados y todo se acabará.

Por otro lado, tambien temían salir del sitio que los resguardo cuando pensaron que todo había terminado.

Aun tenían la camioneta, un día la usarían para irse y no volver.

Ese tarde Sakura decidió aventurarse hasta el siguiente poblado, estaba a unos kilómetros, Naruto iba allá solo por provisiones algunas veces.

Ella cansada de sentirse como lastre le dejo una nota al rubio diciendole que le tocaba ir por ramen y que cuidará a Sarada.

Naruto no se preocupo, confiaba en la capacidad de su amiga. Paso la tarde jugando la pequeña y contándole la historia de su vida. Encontró cuatro botellas de agua por accidente en el sótano, eso era genial pues sufrían de escases. Las puso en su mochila, ahí tenía una cámara instantánea, algunas fotos con Sakura y Sarada. También una cajetilla de cigarrillos, no fumaba, eran sólo un recuerdo de su padrino Jiraya.

Cuando escucho a un auto aparcar fuera de su casa por un instante pensó que era Sakura. Pero el sonido del motor era diferente.

Cuando se asomo por la ventana no pudo ver bien a causa de la neblina.

Aun así veía algo con claridad, ese auto atrajo zombies, y la cantidad sería un problema.

Dejo a la bebé en la cuna y sacó su única escopeta.

Quedate aquí enana -Aún después de todo este tiempo temía al tener que enfrentarse a esas cosas -Ya vengo.

Cuando salió divisó con un poco más de claridad, un idiota estaba acorralado.

Los zombies estaban tan concentrados en su presa que no lo notaron. Tomando esa ventaja disparo sin fallar ni una sola vez.

Se impresiono por su capacidad, uno, dos, tres... once. Once y ninguno tan siquiera lo rozó.

Sonriente se dirigió al conductor del auto bonito.

¿Quien eres tu forastero? -Era evidente que el conductor no lo escuchaba bien- ¿Te perdiste imbécil? -Hablo más fuerte.

Sasuke abrió la ventana.

¿No vas a presentarte? -Acababa de salvarle la vida y este tipo no decía ni pío.

Hmp -El sujeto con cara de tarado lo había salvado. Humillante.

¿Te comió la lengua el zombie? -Naruto empezó a carcajear. El tipo era un refinadito, lo sabia por el autazo que se traía.

El pelinegro salió del auto, al Uzumaki le molesto que el finito fuera más alto.

El Uchiha observó los alrededores, la espesa niebla aún no se despejaba pero pudo divisar unas cuentas casas.

¿Sólo tu vives aquí? -Por fin habló.

¿Que? - O sea ni un "gracias"- ¿No dirás tu nombre? ¿Que tal un gracias? ¡¿Es mucho pedir después de salvarte el trasero?!

No seas escandaloso -Que fastidioso- Atraerás a más de esas cosas.

¡Oyeme! ¡Este es mi territorio y hago lo que se me venga en gana! -El rubio terminaba por caerle mal.

El Uchiha gruño. El rubio griton le daba jaqueca, no sabia si habían más personas pero no le importó. Quería irse a su casa, ya estaba acostumbrado a los idiotas de ese lado.

¡Eres un malagradecido! Arriesgue mi vida - ¡Inaceptable! ¿Quien se creía este tipo?

Silencio -Salir a explorar fue una mala idea ¿Debería sentirse feliz por encontrar a más personas? Pues no lo estaba.

Abrió la puerta de su coche cansado de la irritante voz del rubio.

¿Te vas así sin mas? -Ver a alguien aparte de Sakura luego de tanto tiempo en parte lo emocionaba ¿Este chico tendría algún campamento? La unión era la clave para la supervivencia.

El y la pelirosa no podrían arreglarselas solos por mucho tiempo más, quizás este tipo representaba una buena oportunidad, o quizás sólo era un inútil que no tenía donde ir. Debía averiguarlo.

Ya tuve suficiente de tarados -Así es, ni siquiera se le cruzó por la cabeza agradecerle.

¡Espera! -Le grito lastimando los tímpanos de Sasuke.

¿Que? -Trataba de mantenerse paciente.

¿Tienes algún campamento? -Preguntó bajando el tono.

No -¡Ni de chiste! No recibiría a ningún otro.

Oh... -Algo le decía que mentía pero ¿Que mas podía decirle?

El llanto de la bebé lo asustó.

¡Sarada! -Naruto corrió hacia la casa, temiendo que la puerta estuviera abierta.

El no reaccionó y se metió a su auto, había un bebé llorando. Ya era hora de irse.

Sasuke no era una persona altruista, el llanto de un bebé no haría que corriera en la ayuda de un desconocido.

La puerta estaba abierta.

Temiendo lo peor ingreso a la casa, en su sala se encontraban dos caminantes, y un tercero subiendo a su paso las escaleras ¡¿Había un cuarto?! ¡¿Que hacia llorar tanto a la bebé?!

Los zombies de la sala se dirigieron a él gruñendo, abriendo y cerrando los dientes. Naruto quiso dispararles, pero ya no le quedaba ni una bala.

Rayos.

No había nada cerca con lo que defenderse, tomó una lámpara y la estrelló contra el cráneo de uno. La cosa seguía caminando.

Todo había pasado rápido y él estaba estático.

El llanto fuerte lo tenia obnubilado. Reaccionó como pudo y corrió escaleras arriba derribando con el brazo al zombie que estaba en medio.

En el cuarto vio su peor miedo, ahí estaba un caminante que intentaba morder a la bebé. Las barandas de la cunita salvaban a la pequeña pero el cadáver empezó a estirar el brazo alcanzandolo.

¡No! - Lo jalo hacia atrás sujetándolo de los hombros. Sin necesidad de fuerza sus dedos atravesaron la piel blanda del zombie.

El combate mano a mano no era su especialidad, y eso que era con un muerto, el caminante intentaba zafarse de su agarre y termino empujando a Naruto al suelo.

De repente apareció Sasuke, que con un par movimientos libro al rubio e inmovilizo a la cosa. Un destornillador puntiagudo acabo con el problema.

Mejor lávate eso -No sabia hasta que punto el contacto con la sangre podía infectar.

Gracias - Ya no escuchaba los gruñidos en las escaleras o la sala. El chico refinado había acabado con ellos, no era un inútil - ¿Puedes calmar a la bebé por favor?

No -No quería perder más tiempo ahí, pronto anocheceria

Vamos, es solo una linda bebé, anochecera pronto. Quedate si quieres -Quizas el imbecil no sería mal candidato para unirse a su pequeño grupo, necesitaban más gente.

Sasuke lo analizó unos segundos, no era mala idea. Necesitaba explorar más el pueblito, ver si habían materiales para la construcción de un muro.

El lloriqueo de la chiquilla lo fastidio.

Calmala -No soportaba a los niños- Yo me largo.

Antes de que Naruto pudiera responder ya estaba saliendo del cuarto. Sasuke se apresuró por las escaleras e ignoro el llamado del rubio cuyo nombre no se molesto en preguntar.

Hablaría con Sai sobre el proyecto y una vez que supiera todo lo que necesitaban este sería el primer lugar en el que buscaría.

Entró y encendió el motor de su coche, mientras arrancaba observó por el retrovisor, entre la neblina estaba él rubio. No corría tras Sasuke.

Un chico y un bebé... ¿Alguien más vivía con ellos?

Empezó a beber de una botella de agua mientras conducía. Estaba muy sediento.

En el asiento del copiloto estaba una mochila que saco de esa casa al salir, la vio en la sala cuando mató a esos caminantes, estaba medio abierta y tenía botellas de agua. Lo tomó como su propia recompensa por ayudar al rubio.

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Así es, hoy les traje dos capítulos. Verán, mi examen de ingreso a la universidad es este domingo y me estoy dedicando solo a estudiar (excepto ahora que me saque tiempito para actualizar) luego de eso pues o bien estaré festejando un triunfo o llorare desconsolada en una esquina por meses xD

Hasta la próxima.