Disclaimer: como siempre, el capitán América no me pertenece, no tengo cabeza para hacer algo así.

Al final me he acordado, la verdad es que he estado a punto de dejarlo para mañana, pero conociéndome como lo hago, no lo he hecho. Muy posiblemente mañana se me habría olvidado. Espero que el siguiente esté esta semana que entra también.

XIX

Los recuerdos de Bucky llegaron entre pesadillas, acciones cotidianas y gritos. Una vez golpeó a Stark sin darse cuenta mientras trabajaba en su brazo, no fue un golpe fuerte, pero sí lo suficiente como para tirarle de la silla. Con su brazo inutilizado y entre respiraciones jadeantes fue hasta él. El incidente ocurrió cuando Steve no estaba presente. Era consciente de que Stark aún estaba aceptando al arma que tenía en la casa, por lo que estaba seguro de que se enfadaría al ver cómo era golpeado.

- Perdón –dijo entre jadeos.

Cuando llegaban recuerdos lo hacían de forma violenta y siempre era agotador para él que tenía que rehacerse como pudiese. Alguna vez había caído al suelo entre gritos de dolor, porque las memorias dolían, sobre todo aquellas relacionadas con la guerra y el laboratorio de Zola.

- Perdón, perdón… ¿Estás bien?

Tony le miró confuso, sin acabar de entender bien qué había pasado. Estaba más sorprendido que adolorido.

- Si sigues mirándome con esa cara de pena creo que voy a empezar a llorar –fue lo que dijo mientras se levantaba con su ayuda.

Miró a Stark que le devolvió la mirada.

- ¿Debería llamar a Capsicle?

Negó con la cabeza.

- Lo siento… de verdad que lo siento, lo que menos… después de todo… yo no…

No fue capaz de encontrar las palabras adecuadas para decir lo que sentía y pensaba, después de todo estaba ayudando al asesino de sus padres.

- Relájate soldadito de plomo –dijo con humor-. Puedo asegurarte que he tenido caídas peores que esa.

Pero era difícil tranquilizarse cuando se acaba de agredir a alguien al que se le debía tanto y al que se le había hecho tanto daño, incluso aunque no fuese plenamente consciente al principio. Mucho menos cuando había llegado a él un recuerdo de su padre, Howard Stark, siempre sonriente y hablando sobre una fondie nocturna mientras él se había reído. Él había compartido momentos con ese hombre y le había matado.

- Definitivamente voy a llamar… -empezó a decir al verle respirar tan rápido.

- No –le cortó-. Se sentirá culpable por haberme dejado solo… no lo hagas…

Sabía lo que pasaría y no quería. Conforme más recordaba peor se sentía consigo mismo, porque no veía nada en sí mismo de aquel Bucky de sus recuerdos que tan bien había protegido a Steve, incluso de sí mismo. No quería que le llamase, no quería ver su mirada azul dolida. No quería tener que tragarse sus palabras mientras pensaba en que Steve estaba esperando a alguien que había muerto hacía demasiado tiempo.

- Por favor…

Sintió la mirada de Tony sobre él.

- Vale.

- ¿Podrías seguir con el brazo?

- ¿Estás seguro?

Asintió.

- Me gusta que le eches un vistazo, es como alejar todo lo malo que hay conectado a él, estoy empezando a no tener miedo de él –dijo en un alarde de sinceridad-. Es agradable.

- Deberías decir eso delante de Pepper.

Volvió a asentir.

- He recordado a tu padre –dijo cuando Tony volvió a trabajar en su brazo-. Supongo que ya lo sabes… yo fui quien provocó…

- Si te sirve de consuelo –le cortó-. No nos llevábamos demasiado bien.

- ¿Por qué haces esto? –preguntó entonces.

Llevaba demasiado tiempo pensando en aquello, Stark lo sabía, sabía desde el primer día que era un asesino, el de sus padres y, sin embargo, había accedido a protegerle en su torre y a cuidar su brazo. Y él no lo entendía. Steve se escudaba en su pasado y Sam en que creía en el criterio del Capitán América, pero Stark no tenía nada de eso.

- Este brazo es una obra maestra de ingeniería…

- Entiendo por qué lo hace Steve, incluso Sam, pero tú… les maté.

Tony suspiró.

- Me habría gustado no tener esta conversación jamás –dijo completamente serio, sin esa sonrisa tan característica suya con la que hacía humor de todo-. Esto lo hago porque me lo ha pedido Pepper, ella vino a hablar conmigo y me contó lo que Rogers no se atrevía por miedo a que me negase. Me alegro de haber escuchado a Pepper porque cuanto más te conozco más veo que no eres lo que yo creía. Tienes una pinta lamentable todo el tiempo, rumiando tus pecados… y quién soy yo para juzgarte cuando resulta que era llamado el Señor de la Guerra y me sentía orgulloso de crear armas con las que sabía que moriría gente.

Aquella no era la respuesta que quería, pero no podía evitar sentirse bien con ella.

- A diferencia de ti yo sabía para qué servían mis armas, pero tú… si recuerdo el primer día que llegaste, no creo que fueses realmente consciente de nada de lo que hacías en ese entonces –comentó recordando el incidente del coche-. Como creador de armas te diré que tú eras una de ellas para HYDRA. Una muy efectiva. Y si te sirve de consuelo aquí podrás conocer a gente de lo más entrañable que tampoco son unos santos –añadió con un tono más ameno-. La única persona aquí que podría ser promovida a Santo es nuestro inocente capitán que sigue creyendo en el mundo de Fantasía y las hadas.

Tras aquello Tony continuó trabajando como si nada, dejándole sin nada más que decir.

Fin

Bueno, supongo que esto era importante para poder continuar. A veces leo esto y estoy contenta con el resultado, otra no… Espero que les haya gustado.

Agradecimientos: EloraP, Darkela, guest.