Disclaimer: como siempre, el capitán América no me pertenece, no tengo cabeza para hacer algo así.

Me lo propuse y aquí está el capítulo. Me siento orgullosa de haber conseguido subirlo cuando quería. Espero que lo disfruten.

XXIII

A Bucky le costaba dormir casi todas las noches. Los terrores nocturnos solían acecharle cada vez que cerraba los ojos. Después de un tiempo le había pedido a Steve que no se quedase en su habitación, que no hacía falta, pero él no le había escuchado y le había casi suplicado que le dejase velar sus sueños. Bucky había cedido, era difícil decirle que no a Steve. Además era consciente de que seguiría teniendo pesadillas y que Steve correría a su cuarto para acallar sus gritos y despertarle del horror que revivía en las noches. Bucky se sentía avergonzado por ello. Pero Steve jamás decía nada y Bucky lo agradecía.

Aquella noche soñó con HYDRA y Alexander Pierce. Casi podía sentir las descargar a las que era sometido y la mirada de Pierce que le pedía que fuese fuerte. A su mente vinieron las veces en las que el propio Alexander pedía que se detuviesen, todas las veces que habló con él lleno de dulzura en la voz y comprensión.

Esa noche gritó el nombre de Alexander Pierce entre súplicas para que las descargas se detuviesen.

- ¡Por favor! ¡Pierce por favor! Ya estoy bien, estoy arreglado… por favor… por favor…

Entre gritos llegaron las manos de Steve que le acariciaban el rostro.

- Estás a salvo Bucky. Nadie va a hacerte daño, estás a salvo. Estás en casa –le susurró Steve-. Yo estoy contigo Bucky, estás a salvo. Estás en la Torre de Stark y estás a salvo, estás conmigo Bucky.

Entre palabras murmuradas en su oído, Bucky volvió a la realidad y el laboratorio despareció. La mayoría de las veces se iba a una esquina, lejos de Steve y todo contacto humano. Se relajaba bajo la mirada de Steve que esperaba pacientemente a que le diese permiso para acercarse. Pero esa noche no lo hizo, sabía el dolor que sentía Steve cada vez que gritaba el nombre de Alexander en busca de ayuda. Los ojos azules de Steve perdían su brillo y veía la miseria reflejada en ellos, así como la culpa. Esa noche se abrazó a Steve y buscó refugió en su pecho.

- Perdóname –murmuró.

No quería llamar a Alexander, pero en aquellos días era la persona que mejor le había tratado y siempre había buscado consuelo en él. Y en sus sueños volvía a estar indefenso y la única persona que podía mostrarle algo de compasión era Pierce, nadie más. Bucky era consciente de cómo se sentía Steve y él no quería hacerle sentir mal por ello.

- Perdóname –repitió intentando contener las lágrimas.

No quería que Steve se sintiese miserable. Steve le había salvado, siempre lo había hecho y el que acabase en las manos de HYDRA no era culpa suya. No era su culpa.

Sintió la mano de Steve acariciar sus cabellos.

- No hay nada que perdonar Buck –le dijo antes de besarle la frente.

Aquel gesto que debería despertar en Bucky todas las alarmas por lo que podría significar, pero se sentía como una bendición. Y casi podía sentir las palabras prohibidas desparramarse por su boca, a veces sentía como un suave 'te quiero' se quedaba en el borde de sus labios y se veía obligado a cerrar la boca con fuerza y a aferrarse más a Steve. Ya tenía bastante con permitirle el privilegio de sentirse protegido entre sus brazos, no podía condenarle con sus sentimientos.

No volvieron a dormirse aquella noche, pero Bucky disfrutó de las caricias de Steve sobre sus cabellos aún largos.

- Todo estará bien Bucky –le dijo con voz trémula.

Era en momentos como ese que Bucky creía todo lo que Steve decía. Asintió creyendo fervientemente en sus palabras.

A la mañana siguiente salieron del cuarto con normalidad. Bucky era consciente de que todo el mundo oía sus gritos y agradecía el que nadie comentase nada y hablasen con él como si todo estuviese bien. Le gustaba la normalidad que aquello le proporcionaba.

Bucky obvió la mirada brillante de Steve al verle desayunar, sabía parte de lo que estaba pensando y le horrorizaba ser consciente de ello porque eso sólo podía significar que Steve estaba un poco más cerca de la verdad. Vio como Steve cogía su cuaderno de dibujo y empezaba a trazar líneas, Bucky deseó que no le estuviese dibujando, aunque sabía que era en balde cuando Steve le sonrió y le enseñó el primer boceto.

- Te veías tan tranquilo entre mis brazos –le dijo sin dejar de sonreír, como si lo que acababa de decir no significase nada especial.

Bucky asintió incapaz de replicarle. Era cierto, se había sentido tan bien. Steve continuó dibujando en silencio. Bucky se preguntó qué pasaría si Steve comprendiese sus propios sentimientos, pero pronto alejó esos pensamientos. No podía encadenar a Steve a su pasado. Al pensar aquello se obligó a ignorar la parte de sí mismo que le decía que siempre habían estado encadenados el uno al otro.

Steve debía encontrar a una buena mujer, como Peggy Carter, con la que ser feliz y vivir el gran sueño americano.

Fin

Ya va quedando menos para terminar el fic. El próximo espero que esté a principio de la semana que viene.

Hasta el próximo!

Agradecimientos: Darkela, Guest, HiddlestonEyes, EloraP.