DRACO AND HARRYS' ESCORT SERVICE

ENLACE AL FIC ORIGINAL: : / / w w w . s/3428929/1/Dracos_Escort_Service

AUTOR: Cheryl Dyson.

TRADUCCIÓN: Lore

BETA: Bellatrix_2009

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Cheryl Dyson, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Secuela de Draco Escort Service. Descubren que estar juntos no es tan fácil como esperaban.


CAPITULO 2


Harry escuchó los pasos de Draco por las escaleras hasta que se volvieron inaudibles. Quiso meterse bajo las sábanas y dormir hasta que sus problemas desaparecieran, aproximadamente por cien años más o menos.

Después de recolocar sus anteojos, salió de la cama y se dirigió hasta donde Draco había tirado sus jeans. Se sonrojó ante el recuerdo y frunció el ceño por el breve escalofrío que lo golpeó. Dios, ¿qué iba mal con él? En cuanto se puso la ropa, reflexionó sobre el hecho de que lo que más le molestaba era que cada vez que Malfoy lo tocaba, se sentía notablemente menos culpable y arrepentido. De hecho, sería demasiado fácil dejar de lado toda resistencia y entregarse completamente a lo que fuera que Draco le pidiera.

Se sentó en la cama y desabotonó los puños de la camisa. Tenía que agregarla a la pila de las que necesitaban reparación. Sonrió arrepentido ante el amargo conocimiento de que principalmente usaba camisas con botones porque parecía que Draco disfrutaba destrozándolos. Tragó en seco ante el pensamiento y golpeó con un manotazo la cama.

¿Por qué demonios estaba tan obsesionado con el bastardo? ¿Cómo había permitido que todo se complicara? Había parecido tan simple al principio, casi natural. Él lo había hecho parecer así.

Harry se quitó la camisa y caminó hacia el guardarropa para buscar otra... y recordó. Habían estado casi mareados cuando dejaron la cámara del último horrocrux. Harry había estado eufórico ante el regreso de su magia y el éxito de curar a Malfoy. Draco simplemente estaba agradecido de estar con vida.

Apenas dejaron el lugar atrás antes de tirarse sobre el otro en un frenesí de pasión, una capa tirada sobre una parcela de tréboles donde Draco había introducido a Harry en el nunca antes soñado reino de sensaciones.

— Carne es carne, Potter – Le dijo – Necesidad es necesidad.

Pero el remordimiento de Harry fue tangible una vez terminaron. Lo que no fue capaz de explicar, y aun no podía, era que su arrepentimiento provino del hecho de que sus emociones estaban tan confusas tejidas por la red compleja que era Draco Malfoy. Harry odiaba desearlo, necesitarlo, hasta el punto del dolor físico. La necesidad podía ser necesidad, pero, ¿por qué infiernos no lo podía sentir por alguien además de Malfoy? ¿Y por qué requería más que la relación casual que le ofrecía Draco: compañerismo sarcástico y el sexo más caliente que Harry alguna vez haya imaginado? Harry quería más, pero sabía que Draco solo pensaba en él cómo diversión. También molestaba a Harry que Draco nunca le permitiera corresponderle. Él procuraba placer a Harry y luego huía como ciervo aterrado.

Suspiró encogiéndose de hombros mientras se colocaba una camisa verde pálido, rechinando los dientes por la inconsciente imagen de Draco enviando los botones volando por toda la habitación.

— Joder – murmuró.

Harry sabía que debía regresar a sus libros y pergaminos, pero el cuarto parecía vacío sin Malfoy en él. Jaló su cabello con frustración. No podía leer cuando Draco estaba en el cuarto porque era demasiada distracción. Harry descubrió que sus ojos se desviaban una y otra vez cuando el otro paseaba por la habitación como león enjaulado, o cuando se quedaba en la ventana enmarcada por la lluvia. Ahora no podía leer cuando Draco no estaba porque lo extrañaba.

El moreno se maldijo de nuevo mientras se dirigía a la puerta. Por muy tortuoso que fuera estar con Malfoy, era peor estar lejos de él.

OOOO000OOOO000OOOO

Draco en serio necesitaba un trago. Entró a la salita, todo con madera ligera y pálidas telas, y tomó una jarra de brandy del aparador. Apretó el vaso y buscó por el salón de la habitación un lugar donde pudiera estar más confortable. Era relativamente un cuarto pequeño, flanqueado por volúmenes de cuero. Potter generalmente dejaba en paz la madera de caoba y el tapizado era color borgoña y verde bosque. Silencioso y oscuro, como el humor de Draco.

Prendió fuego con un ligero movimiento de varita después de rellenar su vaso casi hasta el borde. Se sentó en el sofá observando las chispeantes llamas, se preguntó por qué se quedaba con Potter. Debería irse. Tenía su propio piso al otro lado de Londres. En un vecindario mágico, no como este lugar rodeado de Muggles.

Incluso cuando tuvo la idea, sabía que no se podría ir. Al menos, hasta que Lupin y Tonks regresaran. Ellos vivían con Harry, pero se habían marchado a su retrasada luna de miel por poco tiempo, luego de enterarse que Potter había recuperado sus poderes. Habían estado un poco shockeados de encontrar a Draco acompañándolo, pero Lupin pareció entender que luego de un par de semanas, Malfoy ya no era más enemigo de Harry.

Draco se burló de eso y tomó un largo trago de su vaso. Algunas veces, Draco sentía que destruía a Harry desde adentro. Rompiendo su moralidad de acero y excusándolo con típicos clichés, tratando de hacer creer a Potter que solo era diversión casual. Pudo haber empezado así, pero ya no era casual para Draco. Los ganchos de Potter lo habían cazado, no que él hubiera puesto la mano sobre esa arma. Mejor para Potter si seguía pensando que él era un bastardo hedonista a saber cuánto le importaba a Draco.

Apartó su vaso y recostó la cabeza mientras presionaba sus dedos contra sus doloridas sienes. Definitivamente necesitaba irse, pero la idea de que Harry estuviera solo en esta enorme casa vacía era algo que no le importaba contemplar. Aunque Harry se rehusaba a reconocerlo, Draco podía sentir la abierta soledad en Potter. Aquella que amenazaba continuamente con arrastrar a Draco con él y ahogarse en la inmensidad de las necesidades del moreno. Demonios, para ser perfectamente honesto, Draco no quería estar solo tampoco. Y, a la mierda todo, la idea de no estar cerca de Potter era parecido a estar apuñalando su corazón.

Sintió a Harry antes de escucharlo. Potter tenía el irritante hábito de usar plantillas acolchadas. Aunque, Draco tenía que admitir, que hacían más fácil la remoción de los pantalones del moreno... El ojiverde se detuvo detrás de él y sus dedos reemplazaron los de Draco para seguir con el masaje. Malfoy jadeó y se rindió al pequeño placer.

Harry no habló, como siempre, sus manos estrujaron gentil pero firmemente las sienes de Draco y la parte de arriba de su cabeza antes de dirigirse hacia la nuca. Sus pulgares masajeaban los nudos tensionados en la base del cráneo del rubio y luego bajaban para comprimir y relajar los hombros. Sus manos eran cálidas y fuertes languideciendo con el calor robado de Malfoy, mezclándolo placenteramente con el alcohol. Merlín, se estaba excitando de nuevo. Sin duda necesitaba hacer algo al respecto.

Se levantó agarrando las manos de Harry.

– Suficiente, Potter. – dijo con fuerza. – Ve a leer un libro o algo – terminó apretando gentilmente las manos para suavizar las palabras. Harry dudó. Draco hizo un mohín. Paraíso prohibido, Potter quería hablar. La última cosa que Malfoy deseaba era analizar su jodida relación. Draco pasaba mucho tiempo haciendo eso por su cuenta. Él dijo – De hecho, tráeme uno. Trataré de ayudarte con tu maldita búsqueda.

Harry suspiró, pero caminó obediente hacia el escritorio cercano donde tenía varios volúmenes pesados. Le tendió uno a Draco y se sentó en la otra esquina del sofá posando una pierna sobre el almohadón. Su mirada era superior.

– ¿Recuerdas como leer? – preguntó Harry.

Draco se mofó, pero secretamente estaba agradecido de la pulla y el intento de volver a la normalidad. O lo más cercano a lo normal que pudieran obtener.

Harry se quedó dormido en el sofá. Draco lo miró divertido al ver su cabeza tirada hacia atrás contra la dura madera que decoraba el sillón. Malfoy terminó su bebida, la tercera, por si alguien contaba, y apartó de nuevo el vaso. Potter se iba a despertar con un molesto dolor en el cuello si seguía así. Draco suspiró, debería llevarlo arriba, pero había mucho entre ellos. Y Draco no estaba seguro de poder refrenarse de desvestir a Harry y arruinar su vida una vez lograra llegar.

Suspiró de nuevo y se levantó. Tomó los anteojos de Potter y retiró el pesado libro de su regazo antes de ir por un cojín de una silla cercana. Levantó a Harry por los hombros y metió el cojín tras su cabeza, se rió por lo bajo al ver que Harry no se movía para nada. El elegido dormía como un maldito cadáver. A veces Draco se había visto forzado a golpear cacerolas para despertarlo. Se detuvo para medir su trabajo, y entonces agregó una manta.

Impulsivamente, se agachó y besó los labios de Harry. Pensó que Potter había soltado un ligero suspiro, pero eso solo era su deseoso pensamiento. Draco presionó una mano por el cabello encima de la frente del moreno para luego retirarla, comprendiendo que no había suficiente alcohol en el mundo para calmar a su bestia interior esta noche.

Aunque había suficiente para paralizarlo, por lo menos por un tiempo. Subió las escaleras lanzando la camisa para luego tomar su capa y salir a la tempestad.