Accidente

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Cuando arrivó nuevamente en el laboratorio del pequeño científico, se percató de que esta vez no estaban discutiendo entre ellos, sino que dirigían todas sus palabras hacia un teléfono que estaba en medio del imperfecto círculo que los arcobalenos habían formado.

También se dio cuenta de que Fon no estaba ahí, aunque su voz se escuchaba, por tanto era él quien estaba al otro lado de la línea telefónica. Concentrados en la conversación, no se percataron de su regreso.

Cuando los animales le vieron, se abalanzaron encima suya ni bien salió del transparente tubo en el que viajaba. En principio le acariciaron, alegres de tenerle de vuelta. Sin embargo, al ver al camaleón que se escondía entre los cabellos castaños del infante, parecieron recordar la escapada de Leon.

Falcon lo tomó con su pico y lo alejó de Tsuna, seguido por los demás. Licht no parecía haberse ido con su dueño, asi que también se incluía en el grupo.

El castaño les siguió con rapidez, sabiendo que iban a vengarse del camaleón multiforme por haberse ido con él cuando dejó claro que no podían acompañarle. Los sonidos que los animales emitían evidenciaban que estaban de todo menos contentos con Leon.

—¡No le hagáis daño! ¡Por favor! —pudo tomar al pequeño animalillo verde cuando se preparaba para transformarse en algo que le ayudara a huir.

Las mascotas miraron al cielito con indecisión, pues sus orbes chocolate demostraban súplica. Nada ni nadie podría resistirse a aquellos iris tan inocentes junto a una expresión de pena. Había que tener mucha sangre fría para no sucumbir ante el encanto natural del niño.

Asi pues, miraron mal al camaleón que se refugiaba en el hombro de su salvador, y fueron acariciados por sus respectivos dueños, quienes al escuchar el ruido se dieron cuenta del retorno del adorable pequeñín.

—Tsuna-kun, un día serás el motivo de la tercera guerra mundial —comentó Lal divertida.

—¿A qué te refieres, Lal-nee? —ladeó confuso la cabeza, haciendo reír a los demás.

—Déjalo, eres muy pequeño para saberlo —dijo Fon divertido, escuchando todo por el teléfono.

—Asi que al final Leon se fue contigo —el camaleón miró con lástima a Reborn ante sus palabras—. Es raro que se encariñe con alguien.

—No me di cuenta hasta que salió, lo siento Reborn-nii —se disculpó Tsuna, agachando la cabeza.

—¿Por qué te disculpas? No has hecho nada malo.

—¿Entonces no estás enfadado conmigo? —el pequeño castaño le miró con ilusión.

—¿Por qué lo estaría? —cuestionó—. La verdad es que me sorprende que Leon se haya apegado tanto a ti. No suele hacerlo.

—Y no solo él —añadió Colonello—. Falcon nunca se ha puesto así de protector hasta ahora.

—Licht no quiso venir conmigo, eso nunca me ha pasado antes —comentó Fon.

—Coco no suele despegarse de mí, y ahora parece que está como pegamento contigo —siguió Verde.

—Es porque somos amigos, ¿verdad? —acarició a las mascotas que le rodeaban con una sonrisa alegre en su rostro.

—La pregunta es de quién no eres amigo —rió el rubio.

Los demás concordaron con él, no parecía haber ser viviente con sentimientos y cinco dedos de frente que pudiera rechazar a aquel pequeño. De hecho, pese a que el niño se había ido para dejarles descansar, a lo sumo pudieron dormir un par de horas debido a la inquietud por si algo le pasara al castaño.

De hecho, Fon había ido a Japón gracias a la maquinaria del arcobaleno del rayo para investigar acerca de los padres del niño, quien había dejado clara su preocupación. Además, quería tomar algunas pertenencias de Tsuna, tales como su oso de peluche, y de paso ver si lograba recuperar los restos del conejito para poder repararlo y darle una grata sorpresa al cielito.

Aunque también había que añadir que había perdido en el piedra, papel, tijera contra los demás cuando decidieron quién iba, pues ninguno quería irse sabiendo que el pequeño podría volver antes y querían estar ahí para cuando regresara.

—¿A dónde ha ido Fon-nii? —preguntó el curioso castaño cuando la llamada fue cortada por alguna misteriosa razón.

—Ha ido a coger unas cosas, enseguida vuelve —respondió el científico, recordando que el motivo debía ser un secreto para el chiquitín.

—¿De verdad? ¿Estará bien? A lo mejor tiene hambre y por eso ha colgado —señaló el aparato con preocupación, sacando una sonrisa a los demás.

—Tranquilo, seguro que no ha sido por eso —alivió Lal—. Si tiene hambre, comerá algo.

—No tardará demasiado, era el primero que quería estar aquí cuando volvieras —añadió Verde.

En realidad, no tenían idea de las razones por las que la tormenta habría cortado de manera repentina la comunicación, y aunque les preocupaba ligeramente, sabían que Fon podía defenderse de sobra. Además, no querían que el castaño se inquietara innecesariamente.

—Por lo que veo, necesitas una buena siesta —comentó Reborn al ver como Tsuna bostezaba—. Ya nos contarás tu historia cuando Fon vuelva, ¿de acuerdo? —el niño asintió conforme.

Leon no parecía querer separarse del pequeño pese a las insistencias de este para que volviera con el arcobaleno, quien le quitó importancia algo extrañado por la actitud protectora —aunque ya podía denominarse posesiva— del camaleón, quien no se salvó de las miradas asesinas por parte de los animales, quienes no eran tan pequeños para acomodarse tan fácilmente en el castaño.

El animalillo multiforme sonreía como si se burlara de los demás, acurrucándose en el hombro del cielito mientras extendía su cuerpo para que Falcon no se posara en él. El ave no pudo hacer demasiado debido a la cercanía que tenía con Tsuna, y no quería arriesgarse a herir al infante, por lo cual graznó en forma de protesta.

—Me parece que Leon es un poco celoso, kora —comentó Colonello mientras acariciaba a su mascota en un intento de calmar sus instintos asesinos para con el camaleón—. Dicen que las mascotas aprenden de sus dueños, kora —miró significativamente al sol, quien sonrió.

—Leon es mi compañero, sabe defender lo que quiere —aclaró—. Que tu mascota no pueda hacerle frente, no es mi culpa —se encogió de hombros.

—Si no se refugiara en Tsuna-kun, no dudaría en atacarle, kora —rebatió el militar.

—No peleéis, por favor —pidió el castaño, interviniendo en la conversación—. Debemos llevarnos bien entre todos —tomó al camaleón, que a regañadientes se separó de su hombro, y lo acercó a Falcon, quien retuvo las ganas de darle un picotazo por riesgo de herir al chiquillo—. Haced las paces, ¿vale? —sonrió cálidamente.

Ambos animales se miraron con claro desprecio, pero la petición de Tsuna era difícil de ignorar, menos con esa sonrisa y su mirada cándida. A obligación, el ave le acarició con su pico y el camaleón se dejó, aunque no demasiado alegres, pero eso al castaño le sirvió.

—Vosotros también —el niño miró a los respectivos dueños, aún con aquella sonrisa en su rostro que hacía imposible el negarle algo.

Chasqueando la lengua, Colonello le tendió la mano al hitman, quien la apretó con fuerza mientras sonreía sin ganas, diciendo claramente que solo lo hacía por el pequeño. El otro también sonrió forzadamente mientras le devolvía el apretón.

—Ahora nos llevamos todos bien —celebró el niño, sin percatarse de las miradas asesinas que se intercambiaban tanto dueños como animales entre sí.

—Me parece que estás equivocado, Tsuna-kun —Lal llamó la atención del infante, quien la miró con cierto deje de asombro—. Mira ahí.

Señaló a Licht y Coco, quienes peleaban por el peluche que se le había caído al tratar de salvar a Leon. El monito, quien tenía el atún, esquivaba con agilidad los intentos que su rival hacía por quitarle el objeto. Verde intentaba tranquilizar a su mascota, pero este seguía intentando capturar a Licht.

Con preocupación, Tsuna se acercó a los tres para mediar en la situación. Claramente, los animales dejaron su pelea cuando llegó el castaño, y el monito de Fon le entregó el peluche mirando con superioridad a Coco, quien le devolvió una mirada fulminante que decía claramente que, si no le atacaba, era por el niño.

No hacía falta ser un sabio para darse cuenta de que ambos querían entregarle el objeto al chiquitín, siendo Licht el vencedor.

—No teneis que pelear —reprendió con una sonrisa dulce. A ninguno le importó demasiado el regaño al ver aquella carita inocente—. Todos somos amigos.

Tras sus palabras, no pudo reprimir un bostezo, reafirmando lo dicho anteriormente por Reborn. Una siesta no le vendría para nada mal, pero…

—Duerme, te despertaremos cuando Fon regrese —afirmó Lal, como si hubiera leído sus pensamientos.

Leon no tardó en convertirse en colchón nuevamente, dispuesto para el pequeño, quien con un asentimiento hacia la arcobaleno se recostó encima del camaleón multiforme. Falcon usó una de sus alas como manta para el castaño y fue rodeado por Licht y Coco.

Bajo la atenta mirada de los tres arcobalenos, el cielito quedó profundamente dormido.

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Sacudidas leves en su hombro molestaban su sueño, y algo le hacía cosquillas en la mejilla, haciéndole reír. Giró en su cómodo colchón mientras emitía un leve gemido en señal de protesta, no quería levantarse.

—Tsuna-kun, despierta, Fon ya ha vuelto —escuchó que le decía Lal. Tardó un tiempo en procesar la información, levantándose como un resorte en cuanto estuvo menos dormido.

—¡Fon-nii! —el arcobaleno ni lo vio qhasta cuando ya estaba siendo rodeado por el infante, quien estaba feliz de verle.

—Hola, Tsuna-kun —saludó, correspondiendo el ferviente abrazo del castaño.

—¿Quién es ese niño? No sabía que tuvieras hermanos —Tsuna se separó al escuchar una voz que no conocía.

A su lado derecho descubrió a un niño de la misma edad que los demás, con un traje negro y morado junto a un casco. Como todos los otros, llevaba un chupete en el cuello, aunque este era de color violeta. Se preguntó si sería alguna clase de juego entre todos.

—¿Quién eres? —preguntó con una sonrisa.

—Ignórale, es mi esclavo —respondió Reborn, pateando al recién llegado contra el ordenador de Verde.

—¡Mi ordenador! —se alarmó el científico, apartando con rapidez al esclavo de Reborn de encima de su teclado.

—¡Maldito seas Reborn! ¡Te juro que…! —se interrumpió al pasar una bala cerca de su rostro.

—¿Decías? —la pistola seguía humeante en la mano de Reborn.

—Na-nada, Reborn… sempai —alzó las manos, nervioso y tropezó, cayendo hacia atrás.

—Reborn-nii, ¿qué es un esclavo? —preguntó el niño—. ¿Y por qué le has hecho daño? —se acercó preocupado al arcobaleno.

—Un esclavo es quien obedece las órdenes sin rechistar —respondió el sol—. Y en cuanto a lo otro… me irritaba su presencia.

—¿Por qué lo has traído, Fon, kora? —cuestionó Colonello, cruzado de brazos.

—Me lo encontré en la calle y no me pareció correcto dejarlo ahí. Parecía tener hambre y estar perdido —explicó la tormenta—. Pero parece que ha sido un error traerlo aquí —suspiró.

Dejaron de mirar al experto de artes marciales cuando oyeron la voz entristecida del pequeño castaño, centrando su atención en él.

—Lo siento, no quería ofenderte… —se disculpó apenado el niño, agachando la cabeza.

A los arcobalenos no les hizo falta haber atendido a la conversación para saber que Skull, con su nula sensibilidad, había herido los sentimientos del cielito. Claro que eso no era como si se lo fueran a perdonar.

Sus mascotas le dieron el anticipo proporcionándole picotazos, mordiscos, rasguños y finalmente un mazazo Leon que le mandó a volar. Tsuna, en su intento de amortiguar la caída de la nube, fue enviado hacia el tubo que tan bien conocía, haciéndose daño debido al choque.

—¡Itee! ¡Ha dolido! —se aquejó el pequeño—. ¿Estás bien? —se preocupó por el arcobaleno que estaba delante suya, pese a que había logrado su objetivo de amortiguar la caída, aunque haya sido a costa de su propio dolor.

—¿Por qué has hecho eso? No tenías razón para ayudarme —el castaño le miró con intriga.

—¿Debía tener una razón? —cuestionó con inocencia—. Si debía haberla… —pensó unos instantes, para luego sonreír—. Es porque quiero que seamos amigos.

Aunque Skull había parecido molesto cuando trató de ayudarle la primera vez y se entristeció, no desistió de la idea de querer ser su amigo. Sin embargo, antes de que pudiera responder, fue lanzado de una patada por cortesía de Lal hacia Verde, quien se apartó por reflejo, haciendo que se estampase de nuevo contra el ordenador.

La entremezcla de teclas que pulsó sin querer debió hacer funcionar accidentalmente la máquina, y antes de que pudieran darse cuenta, el proceso de viaje del castaño ya estaba iniciado.

—¡Aparta! —Verde le empujó fuera de su ordenador con fuerza, y pese a sus intentos, no pudo detener el proceso.

Instantes después, el niño ya no se encontraba en la habitación.

—Dime que sabes cuánto tiempo va a estar fuera —pidió Fon, haciendo uso de todo el autocontrol que habia aprendido a tener en aquellos años que estudiaba artes marciales para no matar a Skull.

—Espero que vuelva sano, o aquí morirá un esclavo innecesario —Reborn no tenía tanta paciencia como la tormenta, y apuntaba con Leon al arcobaleno de la nube.

—Habla, kora —ordenó Colonello, quien junto a su espartana entrenadora apuntaba a Skull con sus rifles.

Los animales gruñían hacia el mismo, preparados para lanzarse al ataque.

—La verdad… —el silencio se hizo para que el rayo continuara. Su silla giró mirando hacia la próxima víctima, y suspiró—. No tengo ni idea de dónde está ni cuándo regresará.

Skull supo que de esa no saldría vivo, o por lo menos, no de una pieza.

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Salut lectores~.

Bueno, como dije en mi otro fanfic, poz hice un especial por el 1k de esta historia en Wattpad [mi primer yaoi... Amm... No sé si me salió bien]

Bueno, respondiendo hermosos reviews

Yi-chan, muajajajaja, ya lo sabras. Lo tengo todo planeado 7u7. ¿Cuánto vamos a que no se lo espera nadie XD?

¡Y mil graches! ¡Mis tartitas!

Fiz-chan, Aaw, me encantó la frase XD.

Y bueno, no se, con los entrenamientos de Reborn lo dudo XD. Y me gusta tu idea 7u7 (aunque aquí la amiga ya la ha apuntado…)

Maka-chan, jajajajaja, me alegro que te haya gustado. Y bueno, se hace lo que se puede XD.

¡Y una docena! ¡Tu sabes! ¡Grache!

Bren-chan, ¡Hoy estamos generosos! ¡Muchisimas gracheees! Y me alegro que te guste tanto n.n

Re-chan, pues XD. Y jummm… a ver si te lo esperas y te das cuenta antes de que lo diga 7u7.

Y presiento que el siguiente te va a gustar 7u7.

Kurai-chan, don't worry. Pero no quiero esa clase de tortazos, muchas graches XDDDD. ¡Y la verdad es que me da a mi que este sera el fanfic eterno! ¡Si seguis dando ideas vamos!

Quien sabe como acabe esta locura XD.

Kakusareta raito, me alegro n.n aquí tienes la conti.

¿Puedo decirte To-chan?

Grache a todos n.n

¡Y antes de que me matéis! Os aviso que la conti estará prontito porque tengo la historia de este viaje en mi cabeza 7u7. ¿Adivinais quién será la siguiente víctima?

Bien~. ¿Merezco review? ¿Disparo? ¿Tartita?

¡Au revoir! Nos leeremos pronto~