DRACO AND HARRYS' ESCORT SERVICE

ENLACE AL FIC ORIGINAL: w w w . s/3428929/1/Dracos_Escort_Service

AUTOR: Cheryl Dyson.

TRADUCCIÓN: Meliza

BETA: Bellatrix_2009

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Cheryl Dyson, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Secuela de Draco Escort Service. Descubren que estar juntos no es tan fácil como esperaban.


CAPITULO 4


Se reunieron con ellos en las afueras de Londres, en el mismo lugar donde Harry se había encontrado con Draco antes de su aventura, aunque ninguno de ellos mencionó el hecho.

Harry se sorprendió por el cambio de Luna, pero estaba aún más sorprendido al ver quién era su acompañante.

— ¡Hola, Harry!— Luna lo saludó alegremente y se arrojó sobre él dándole un abrazo gigante. Estaba alta y ágil, su rubio cabello estaba tan largo que le llegaba hasta la cintura y extrañamente manchado con franjas de color magenta. Harry lo reconoció como una costumbre Muggle, pero inexplicablemente parecía apropiado para ella.

La acompañante de Luna no era otra que Cho Chang.

La chica de Ravenclaw lo miró tranquilamente mientras Potter se la quedaba mirando boquiabierto. Ella había sido bonita en Hogwarts, pero ahora estaba impresionante. Ella había sido una cabeza más baja que Harry y todavía seguía siendo pequeña, pero su cuerpo se había desarrollado en lugares que invitaban a darle una segunda mirada.

— Hola, Harry — dijo ella.

— Hola, Cho — le contestó.

— Así que, ¿estás de amiguito con Malfoy estos días? — preguntó ella de manera áspera. Los ojos de Harry se desviaron hacia Draco, quien estaba parado un poco más allá como la antítesis de la sombra. Harry se sonrojó, pensando que la expresión "amiguito" no empezaba ni a arañar la superficie de su volátil relación. Después de un momento, se dio cuenta de que estaba viendo a Malfoy de nuevo, deslizando sus ojos por esos pantalones demasiado apretados y la camisa blanca que se aferraba a cada curva y músculos...

Apartó la mirada y la dirigió hacia Cho y sonrió débilmente.

— Sí.

— ¿Qué asunto tienen en Hogwarts? — Preguntó Draco y logró sonar tanto grosero como condescendiente a la vez. Harry pudo ver como Cho se erizaba. Ella y Malfoy mantuvieron un duelo de miradas y Harry gimió para sus adentros, con la esperanza de que éste no fuera uno de esos viajes en los que Harry tendría que jugar el papel de pacificador todo el camino. Malfoy conjuró una pequeña libreta. — Lo necesitamos para nuestros registros.

— Estoy investigando a los fantasmas de Hogwarts para una historia que estoy escribiendo — dijo Luna alegremente. Ella corrió hacia Draco y miró por encima de su brazo para verle escribir. — Soy la subdirectora del Quisquilloso, ¿sabes?

— ¿Los fantasmas de Hogwarts? — Repitió Harry. — Eso suena como una historia de verdad.

Los ojos azules de Luna se estrecharon.

— ¿Qué quieres decir con eso?

Harry se aclaró la garganta, incómodo, pero no mencionó que los cuentos que el Quisquilloso generalmente publicaba parecía que fueran… inventados, por decirlo de manera suave. Luna inhaló fuertemente.

— Y Cho estará dando lecciones de vuelo. Madame Hooch está tomándose un tiempo libre para cuidar a su madre que se encuentra enferma. Tienes una letra muy hermosa, por cierto.

— Gracias — dijo Draco sin comprometerse y desapareció la libreta y su pluma. Malfoy conjuró un par de gafas de sol, un accesorio muggle que Harry lamentó profundamente haberle enseñado a Draco. Se veía absolutamente devastador con tonos oscuros, tanto que el corazón de Harry casi se detenía cada vez que las llevaba. Esta vez no fue la excepción. Luna suspiró profundamente mientras miraba como Malfoy se las ponía y Harry sintió el impulso momentáneo de arrastrarla lejos de Draco.

— ¿Nos vamos, entonces?— Draco sugirió.

Los cuatro se montaron en sus escobas y partieron.

Malfoy tomó la iniciativa y Luna se apresuró a volar a su lado. Harry se encontró junto a Cho Chang. Su largo cabello negro se movía suavemente por la brisa.

— Te ves... bien — dijo el moreno después de un largo silencio.

— Así como tú — respondió ella. Él no estaba seguro de cómo responder, y se resignó al hecho de que siempre actuaría como un imbécil en torno a ella.

— ¿Dónde está Hermione Granger? — preguntó por fin ella.

— ¿Hermione? Ella se casó con Ron Weasley. Viven en Ottery St. Catchpole.

Los conmocionados ojos oscuros de Cho se voltearon hacia él.

— ¿Ella se casó con Ron? Pero siempre pensé…

Harry se rió.

— Pensaste que Hermione y yo…

— Bueno, siempre estaban juntos.

— Los tres estábamos siempre juntos. En realidad, yo tenía la intención de casarme con Ginny Weasley, pero… — Se interrumpió, no dispuesto a recorrer ese camino de oscuridad de nuevo. Ginny había muerto para salvarlo, ese había sido el catalizador que lo había conducido a derrotar a Voldemort y a la pérdida de sus poderes. Poderes que Draco había ayudado a recuperar. Sus ojos se fijaron nuevamente en Malfoy, cuya capa negra ondeaba en contraste con su pelo platinado. Luna se rió y extendió la mano para tocar el brazo de Draco. Harry sintió un destello de irritación que le sorprendió.

— ¿Ginny Weasley? — Cho le preguntó y Potter se arrastró fuera de sus pensamientos para regresar a la conversación con un suspiro. Harry solía pensar constantemente en Ginny, pero en estos días se había visto preocupado por unos ojos grises y un cabello rubio platinado. Se sentía como un traidor.

— Ella murió — dijo simplemente.

Cho se acercó y le tocó el brazo, un extraño espejo de Luna y Draco.

— Lo siento mucho. No había escuchado nada.

— Entonces — dijo él, cambiando de tema. — ¿Lecciones de vuelo?

Ella asintió con la cabeza.

— Jugué Quidditch para los Tornados de Tutshill después de Hogwarts, pero mis padres estaban constantemente preocupados de que resultara gravemente herida. Entonces, Flitwick me escribió y me dijo que estaban buscando un profesor sustituto, así que aquí estoy.

— ¿Y Luna?

— Me siento mal por la forma en que la traté en la escuela — admitió Cho. — Ella es... divertida. Algo que no aprecié mucho en aquel entonces. Ella realizó una historia realmente extraña acerca de algunas criaturas que infestaban las Bludgers. Completas tonterías, por supuesto, pero me mantuve en contacto con ella después de la entrevista.

Harry sintió un codazo leve de su constante compañero… la culpabilidad. Él no había mantenido el mínimo contacto con nadie después de la guerra. Ron y Hermione sabían que había recuperado su magia y trabajaba para un servicio de acompañantes, Hermione se había reído histéricamente acerca de eso, pero no había tenido el valor de hablarles de Draco Malfoy. Eso tendría que esperar hasta que viera a sus amigos en persona. Se ruborizó, sabiendo que ni siquiera el mencionar a Malfoy dificultaría que Hermione detectara los volúmenes de información tácita que Harry no tenía ninguna intención de revelarle a ellos.

Ese pensamiento errático conjuró imágenes mentales de las manos de Draco, de sus labios y…

— Ciertamente te pierdes en tus propios pensamientos — comentó Cho. Harry se sobresaltó ante su percepción y esperaba que su rostro no estuviera ridículamente rojo debido a su ensoñación.

— Pasé mucho tiempo solo — comentó. — Creo que se ha convertido en un hábito.

Malfoy se detuvo de repente y los otros siguieron su ejemplo. Harry saltó de su escoba y se unió a él. Miró a Draco de manera interrogante. Era temprano para encontrarse con cualquier peligro. El primer lugar problemático era por lo general un terreno cerca de Northampton que causaba que las escobas hicieran cosas inusuales como voltearse boca abajo o arrancar el vuelo intempestivamente hacia arriba.

— Algo ha cambiado — dijo Malfoy serio.

Harry miró hacia adelante al plácido campo. Todo parecía normal, pero había aprendido a confiar implícitamente en los instintos de Draco. Eran extraños, a veces.

Malfoy miró impasible al aire de la tarde durante tanto tiempo que parecía una estatua cincelada. Con gafas de sol. Las chicas cambiaban de posición con impaciencia. Harry dio un paso atrás para unirse a ellas.

— ¿Qué pasa? — Cho preguntó.

— No lo sé. Normalmente no hay peligro en esta área, pero algo es diferente. Tal vez fue arrojado por la tormenta — contestó Harry.

Malfoy finalmente se volvió.

— No puedo señalarlo con exactitud, pero creo saber dónde está.

— Tenemos que enfrentarlo, entonces — dijo Harry al instante, sintiendo un destello de emoción ante la idea. Él no se había enfrentado a nada horrible en mucho tiempo.

Sintió que Draco ponía sus ojos en blanco.

— Eres tan Gryffindor.

Harry frunció el ceño.

— ¿Sugieres que lo evitemos, entonces?

— No, tienes razón. Tenemos que deshacernos de él — Malfoy sonrió. — Me gusta señalar tus defectos.

— Ser un Gryffindor no es un defecto.

— Si tú lo dices.

Harry tiró un poco de su cabello y le dio a Malfoy un empujón juguetón.

— Vamos a ir, maldita sea.

— Gryffindor idiota.

— Slytherin imbécil.