Secretos
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Cuando el pequeño castaño terminó de relatar lo sucedido, cuatro arcobalenos miraron sorprendidos al quinto, el cual era Fon, quien parecía igual de asombrado que sus compañeros.
—No me miréis así, no sabía que teoría estuviera tan acertada —se defendió la tormenta.
—Sea como sea, mejor lo hablamos en otro momento —opinó Verde, señalando discretamente con la cabeza al cielito, que miraba intrigado la escena.
—¿No tenías algo que darle, Verde? —cambió de tema Reborn, entendiendo lo que quería decir el científico. Si el castaño escuchara la conversación, podría acabar teniendo otro recuerdo similar y desfallecer.
—Es verdad —el de orbes chocolate vio como el rayo se dirigía a una de las mesas de su laboratorio, a unas cajas que había ahí.
Sacó un regalo envuelto en un papel anaranjado y se acercó al niño, que lo tomó con curiosidad.
—Ábrelo, kora —animó Colonello.
—Seguro que te gusta —sonrió Lal, apoyando al rubio.
Tsuna asintió, y desenvolvió el objeto, descubriendo una caja. La abrió aún más curioso, y lo que vio le dejó sorprendido gratamente. Una gran sonrisa surcó su rostro, y los arcobalenos vieron contentos que la felicidad del pequeño volvía a él, sus orbes recuperando aquel brillo que le caracterizaba.
No era tan radiante como antes, pero sí tenía mejor aspecto.
—¡Muchas gracias! —abrazó a Verde con fuerza, y sus compañeros junto a las mascotas se molestaron con el científico. Ellos también querían el abrazo de Tsuna.
—Fui yo quien lo trajo para que lo reparara —soltó Fon ante la sonrisa de superioridad que el rayo les dedicaba desde el abrazo del cielito.
El castaño le miró, soltando al arcobaleno para abrazar al de cabello negro, recibiendo una una mirada asesina de parte de los demás.
Cada uno empezó a argumentar sus razones para tener derecho a abrazo, yendo desde "le ayudé" hasta "le amenacé". Los animales tampoco que quedaron atrás, llegando a empujar a sus dueños para atraer la atención de Tsuna.
Finalmente acabó por abrazar a cada uno, pero todos querían su segunda ronda, y se enredaron en un lío de mordiscos, plumas, empujones y patadas junto a algunos disparos y sustancias desconocidas por el suelo y paredes, todo sucediendo delante del motivo de la disputa, quien miraba conteniendo la risa mientras Leon —lo suficientemente inteligente para evitar la pelea— se acurrucaba en los cabellos del cielito, camuflándose en ellos bajo el sombrero del niño para no ser descubierto.
Tsuna sostenía el regalo que había obtenido, sonriendo al ver a su conejito y osito junto al atún que le habian dado anteriormente. El primero había sido reparado por el rayo, y no parecía haberse roto nunca.
—¿Por qué están peleando? —preguntó una voz a su lado, y el pequeño miró a su izquierda para encontrar a Skull.
—¡Estás bien! —se alegró el niño, abrazándole. Le había visto antes inconsciente, y se había preocupado.
La nube se hubiera quejado en otra situación, pero el pequeño era cálido y le gustaba el tacto suave del abrazo que le proporcionaba.
Claro que no se esperó que ese fuese el motivo de otro intento de asesinato por parte de los arcobalenos y animales, quienes vieron la escena con claro enfado.
—Tsuna-kun, aléjate —dijo Lal, preparando su arma.
—No te preocupes, no vamos a hacerle nada —sonrió Reborn al ver la preocupación en los orbes almendra—. Sólo… jugaremos un poco.
—Sí, se va a divertir, kora —terció Colonello, al lado de la fémina.
Ladeando la cabeza sin estar del todo convencido, asintió y se apartó lentamente. El arcobaleno retrocedió unos pasos ante las maliciosas sonrisas que esbozaban, claramente sin darle tregua alguna por hacer algo que no sabía.
Antes de que pudiera esconderse tras el cielito —la mejor defensa contra esas fieras, sin duda— fue enviado de una rápida patada conjunta por parte de Reborn y Colonello a una pared del lugar, que estaba regada por un líquido que debió marcharse a todos los muros en medio de la anterior pelea.
Al parecer este tenía una propiedad rebotante, y Skull rebotó de aquí para allá hasta que el castaño trató de detenerlo.
Todos sintieron un dejà vu cuando vieron al pequeñín ser enviado nuevamente por el arcobaleno a otra época, y a Verde casi le da algo cuando vio que chocaba bruscamente contra su ordenador. Salieron chispas de este, y se temieron lo peor.
Pero el mayor dejà vu se lo llevó Tsuna al aterrizar en su destino incierto, pues sentía que en ese lugar ya había estado anteriormente.
Miró a su alrededor con curiosidad, y sintió un cosquilleo en su cabello, el cual descendió hasta acurrucarse en su cuello. Se encontró con Leon, que había dormitando todo el tiempo camuflado en su pelo, y lo tomó entre sus manitas.
—¿Por qué me suena tanto este lugar, Leon? —le preguntó al camaleón como si este pudiera responderle, aunque el animalillo parpadeó a señal de que no sabía la respuesta.
Solo tenían claro que, en esos momentos, no debían separarse.
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—Siempre que hace algo, la lía —refunfuñó Verde, tratando de salvar a su querido ordenador. Sin él, sabía Dios que podría pasarle al adorable castaño, y recién estaba empezando a recuperar la sonrisa, no podían permitir que algo más le pasara.
Skull estaba, evidentemente, totalmente inconsciente en el suelo. Los arcobalenos le habían dado una buena lección y los animales rematado, asi que mejor sería que el cielito volviera bien.
Mientras trabajaba, los demás se encontraban sentados en círculo cerca del aparato electrónico, en un silencio que se rompió debido a una profunda respiración de la tormenta antes de que empezara a hablar.
—Tsuna-kun estará bien. No podemos hacer nada —dio su intento de tranquilizar—. Ahora lo importante es pensar en lo que nos ha contado acerca de su sueño.
—Fon tiene razón —apoyó el sol—. No podemos hacer nada más, pero quiero investigar yo mismo lo que ha dicho. No me ha gustado nada.
—Es muy extraño, kora —se cruzó de brazos el rubio—. No me cuadra que solo sea una pesadilla, ningún niño por muy impactado que estuviera imaginaría algo así.
—Y Tsuna-kun es muy inocente para eso. Debe ser un recuerdo —reflexionó Lal—. Un recuerdo que le han borrado…
—Pero me parece descabellado en cierto modo, aunque en principio pensara algo así —opinó la tormenta—. En el supuesto caso de que mataran a su madre, ¿qué ganaban con dejarle vivo?
Ciertamente, la teoría con la que Fon volvió de su viaje en lo que Tsuna se encontraba en otras épocas, constaba de que había descubierto que al pequeño sí le estaban buscando, pero como si fuera más un objeto de valor que una vida en peligro.
De hecho, había escuchado una conversación acerca de la importancia de recuperar al castaño, aunque no entraron en detalles, y llegó a la conclusión de que ahí había algo raro. Más considerando que el niño le había contado sus dudas acerca del comportamiento repentinamente extraño de sus progenitores.
—Pero recuerda bastantes cosas excepto eso. No es posible que… —sugirió Reborn, callando ante la idea que parecieron compartir todos simultáneamente, incluso el rayo, quien escuchaba mientras trabajaba—. Definitivamente, tengo que investigar más a fondo en este asunto.
—Va más allá de lo que había imaginado cuando convencí a Tsuna-kun de venir con nosotros —dijo Fon—. Yo también investigaré por mi cuenta.
Los militares asintieron, diciendo sin palabras que ellos harían lo mismo, y Verde quiso apoyar, pero antes debía encargarse de traer nuevamente al niñito.
Suspiraron pesadamente, planteándose la misma pregunta mentalmente:
¿Cuáles secretos se escondían detrás de ese pequeño cielo de dulce sonrisa?
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Salut lectores~.
No me matéis. Soy joven. Por favor.
Respondo...
Fiz-chan, #comprensionalaautora
Jajaja, yo creo que le han dado ya buenas palizas XD
Creo que merezco otra tartita T.T
Mi-chan, Jejejeje, yo acepto teorías eh. Aquí las que vengan.
Re-chan #Iknow
Y creo que te conteste =D
Me gusta el flan n.n
Maka-chan, gracheeee, tartitaaaas. Y creo que el pobre ya ha sufrido suficiente XD.
Yi-chan, me gusta dejar la intriga jejejeje. Mola XD. Y bueeeno, ya lo sabras XD. Y mis TARTITAS? D=
Nat-chan, ala alaaa. Crueldad a mi nooo.
Grache por mi tartita, y me alegro que te emocione tanto XD. O no XD.
Bien~. ¿Merezco review? ¿Disparo? ¿Tartita?
¡Au revoir! Nos leeremos pronto~.
