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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)

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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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El misterio de la felicidad

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*Capitulo 2*

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"Sensaciones"


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Sakura releyó el informe sobre su paciente, analizando con paciencia, la información que ya sabía de memoria. Su estómago se encontraba revuelto y su cabeza palpitaba a un lado, en un claro indicio de un futuro dolor. Sakura espió por sobre la carpeta, a la persona que estaba sentada frente a ella.

Se encontraba en su pequeño consultorio. Sasuke Uchiha también estaba allí, sentado en un sillón de cuero a pocos metros de ella. Con los ojos cerrados, los brazos cruzados y una barrera formidable entre ellos. Sakura podía sentir no solo su disconformidad, sino también su disgusto y apatia.

El chico hizo un ligero movimiento de nariz, abrió los ojos y girando el rostro, fijo su mirada en la ventana del lado, ignorandola completamente. Había sido así desde que estaban allí, más de veinte minutos atrás.

Sakura había intentado iniciar con profesionalismo, pero el pelinegro se había cerrado instantáneamente, impidiéndole avanzar, luego había tratado de cambiar su modus operandi, intentando ser más amiga que psicóloga, pero Sasuke la había visto con fijeza a los ojos, con tanta intensidad y frialdad, que Sakura de pronto se habia encontrado temblando. La carpeta había estado a punto de caer de sus manos y su corazón se había acelerado, golpeando fuertemente su pecho.

Sakura había encontrado aquello perturbador. En ningún momento se había sentido amenazada y violentada, sino más bien, se había vuelto demasiado consciente de sí misma y por un escaso minuto, se había sentido tímida. Nunca había tenido esa clase de reacción por nadie antes y había resultado intrigante.

Como toda una profesional, Sakura sabía que no debía mostrar expresión alguna en el rostro. Una mueca mal hecha, una expresión de abatimiento o algún gesto de disgusto de su parte podía quebrantar esa fina línea que unía doctor-paciente, mandando todo su trabajo a la borda. Eso mismo le había obligado a hacerle frente a sus desconcertantes reacciones y a no dejarse manipular por el distante humor del chico frente a ella.

Sakura no era precisamente una de las psicólogas más respetadas del hospital. Lamentablemente sus colegas, personas mucho más mayores y experimentadas que ella, creían que su edad, tenía una gran influencia en el desempeño que ella podía tener en su trabajo. Era muy común que sus colegas no tomaran muy en cuenta su opinión, pues prepotentes como eran la mayoría, siempre tendían a pensar que la experiencia valía más que la teoría. Sakura les respetaba, no así su opinión y estaba decidida a mostrarles que su trabajo tenía valía. Aquel era el primer caso real que tenía y no estaba dispuesta a rendirse.

Sin embargo, Sasuke no parecía querer cooperar. La Haruno tragó saliva sintiendo un grueso nudo en la garganta. Su paciente había resultado ser más difícil de lo que en un inicio creyó. Era imperturbable a su oscuro humor y aunque Sakura trataba de entenderle, lamentablemente no podía del todo y él tampoco lo apreciaba.

Decidida, Sakura le observó fijamente analizando su estoica expresión. Abrió la boca para intentar entablar nuevamente una conversación, pero Sasuke la corto con brusquedad.

-No me trates como un paciente… Detestó que me analicen.- mascullo él con cierta rudeza. Sakura se estremeció y avergonzó un poco por sus palabras, dándose cuenta hasta entonces, que antes había pensado únicamente en ella, mirando al chico como un salvavidas, sin ponerse a pensar en sus sentimientos.

Devolvió la mirada a la carpeta intentando concentrarse en ella, mientras analizaba muy bien su siguiente pasó. Una mirada a su reloj de mano le hizo consciente de que llevaban en su consultorio media hora ya.

Desde el inicio Sakura había decidido no forzar una plática, pues sentía que con Sasuke los términos de su relación doctora-paciente debían llevarse al ritmo de él. Presionarle a la larga, solo haría que el chico se cerrará.

Al parecer su decisión había sido la correcta, pues analizando sus palabras, el mismo Sasuke había revelado una información vital, que ella tenía que tomar muy en cuenta. Sus palabras, aunque indiferentes, le habían revelado algo de su personalidad y le había dado también un punto a su favor. Con Sasuke, ser solo amable no funcionaría, Sakura tendría que llevar su relación un paso adelante, pues él no cedería su confianza solo con palabras bonitas.

-Está bien… ¿Te molesta estar aquí?- le pregunto obligándose a sí misma a sonar con naturalidad mientras le dedicaba una cálida sonrisa, intentando hacerle sentir comodidad.

-Hmp… No me agrada.- fue lo único que dijo él, volviendo la mirada a la ventana. Sakura estuvo de acuerdo, anotando mentalmente que tendría que redecorar la oficina que le había sido asignada. Aquel parecía un cuarto de hospital, con la diferencia de su escritorio, por lo cual definitivamente no daba un aspecto de calidez.

-¿Crees que te sentirías más cómodo en algún otro lugar?… ¿Que te parece si me propones alguno?- le aconsejo decidiendo por esa ocasión, darle la oportunidad de tomar una elección. Sasuke elevo suavemente una ceja mientras devolvía su mirada a ella, prestándole atención por primera vez. Sakura sonrió internamente, satisfecha con su proceder. Observó como el chico parecía sospesar sus palabras y espero en silencio, su respuesta.

-En mi apartamento.- masculló él pasados los segundos.

Sakura sonrió internamente, satisfecha por haber obtenido una respuesta. No era algo usual y de hecho tendría que hablar con Tsunade y exponerle el caso esperando una respuesta afirmativa, para tener sus consultas en el apartamento del chico, pero si con ello hacía que Sasuke se sintiera cómodo y se desenvolviera mejor, Sakuea conseguiría cualquier cosa que él pidiera.

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Sakura suspiro con cansancio mientras dejaba caer con pesadez, su bolso, sobre uno de los sofás de su sala de estar. Estaba tentada a dejarse ella misma acobijar por la suavidad de los cojines, sin embargo siguió su camino directamente a su estudio.

Su apartamento no era muy grande, ni lujoso, pero si acogedor. Constaba de dos habitaciones, su dormitorio y otra que había acondicionado para hacerla un estudio, además de una pequeña sala, cocina y un baño principal y uno en su alcoba. Tras mucho esfuerzo ella había hecho de un simple apartamento sin vida, su hogar.

Sakura entró al estudio acercándose a su escritorio y dejándose caer en el sillón. Puso con cuidado las diversas carpetas que llevaba en manos sobre la mesa y empezó a revisarlas una por una espabilándose. Muy a pesar de la hora tenía un poco más de trabajo, que cansada había decidido llevar a casa.

Tsunade le había pedido explícitamente que ordenara sus casos, verificando que toda la documentación debida estuviera en cada expediente, Sakura era una persona muy ordenada y organizada, por lo que era extraño que algo se le pasara por alto, sin embargo por esa ocasión había decidido no confiar del todo en su instinto, prefería revisar de primera mano si todo estaba en orden, a que algo terminara faltando y que por ello se le tachara de irresponsable. Los casos que le habían asignado con anterioridad no era muchos y además eran sumamente sencillos, por lo que los primeros tres expedientes fueron fáciles de revisar ya que no era mucho el papeleo, sin embargo en cuanto se topó con el expediente de Sasuke, algo en su expresión cambio.

Sakura se acomodó en su asiento antes de abrir la carpeta, suspiro mientras pasaba las páginas hasta topar con sus notas. Dado que ese era prácticamente su primer día con Sasuke, los apuntes no tenían que ser precisamente muchos, sin embargo el ver las pocas líneas de su propia letra le hizo analizar la situación.

No había avance con Sasuke, pues ese día al igual que el día en que se habían presentado, el chico había actuado totalmente indiferente a ella, no obstante Sakura había decidido mantener la calma y tener mucha paciencia con él, intentando comprender su situación.

No se impacientaría, decidió, era el primer día y aunque el chico se mostraba renuente, ella tenía grandes expectativas en ese caso en especial, llamaba mucho su atención.

Volteo hacia su computador, decidida. Estudiaría a fondo algunos temas y leería algunos de los documentos PDF que previamente había guardado en su Escritorio. Su determinación era mucha y ella realmente quería ayudar a Sasuke Uchiha.

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Sakura tocó el timbre, mientras bajaba la mirada. El día anterior había quedado con Sasuke de llegar a su apartamento a las dos de la tarde. Él le había dado esa dirección sin contratiempo antes de dejar su consultorio.

La pelirrosa observó el pequeño papel verificando bien el número de apartamento. Llevaba alrededor de cinco minutos fuera, había tocado la puerta y el timbre en diversas ocasiones, pero nadie había atendido hasta el momento y Sakura estaba pensando seriamente en la posibilidad de que el Uchiha le hubiera dado una mala dirección a propósito.

Su hipótesis se vio errada cuando la puerta se abrió de golpe, permitiéndole una mirada de Sasuke. Sakura no pudo evitar recorrer con la mirada, su cuerpo.

El chico llevaba una camisa sin manga en color negro, la tela se pegaba a su torso como segunda piel, delineando las ondulaciones de sus jóvenes músculos, sus brazos descubiertos eran una auténtica distracción. Portaba una bermuda azul, que le permitían, no solo tener una mirada de sus piernas atléticas y velludas, sino también de sus pies descalzos. Distracción.

Levantando nuevamente la mano hacia su rostro, Sakura observó que Sasuke sostenía en su mano derecha, una brocha de pintura y fue hasta entonces que noto que su ropa estaba manchada en diversas áreas.

Boqueando como un pez sin agua, Sakura levantó la mirada hacia los ojos oscuros del chico notando no solo su expresión curiosa, sino también su ceja alzada, Sasuke se había dado cuenta de su profundo análisis. Sintiendo como las mejillas le empezaban a arder, Sakura carraspeo antes de hablar.

-He venido por la consulta.- susurró intentando vanamente, sonar firme. Sasuke la observó unos segundos y encogiéndose de hombros, ingresó a la casa dejando la puerta abierta.

-Pasa.- le dijo perezosamente. Sakura suspiro mientras se tapaba las mejillas sintiendo la tibieza de su piel, sonrosada y caliente. Se adentró al apartamento, cerrando la puerta y observando con atención su alrededor. Era un lugar bastante grande y ostentoso, Sakura lo había supuesto desde que había entrado al complejo. Su propio apartamento era apenas una tercera parte de todo aquel lugar.

Negando con la cabeza, Sakura se dio cuenta, que no sólo había quedado con la boca abierta, sino que además, estaba dejando su trabajo de lado.

-Concéntrate.- se reprimió a sí misma antes de seguir a Sasuke. Él avanzaba por un pasillo y aunque no le había pedido que le siguiera, Sakura no pensaba perderle de vista.

El chico ingresó en una estancia y Sakura también lo hizo, suponiendo que debía de tratarse de algún estudio o algo por el estilo. Por ello quedó sorprendida cuando se encontró en una habitación prácticamente vacía. La Haruno centro su mirada en Sasuke, él se encontraba en una esquina de la habitación, agachado. Estaba revolviendo el contenido de una lata de pintura. Sakura lo observó levantarse y empezar a pintar una de las paredes.

-¿Quieres que te ayude?- se ofreció con sinceridad, decidiendo que tal vez eso le haría ganar la confianza del chico.

Sasuke volteo la mirada hacia ella y la observo de pies a cabeza haciendo que sus mejillas se sonrosaran. Sakura llevaba una camisa celeste de mangas largas, debidamente puesta por dentro, una falda gris ajustada que se amoldaba perfectamente a su curvilínea figura y que le llegaba por debajo de las rodillas y unos zapatos de tacón grises también, además del cabello suelto y joyas en ambas manos. Observándose a sí misma, Sakura se dio cuenta de porque el chico encontraba graciosa su pregunta. Tenía una ceja alzada y una expresión de sarcástica diversión.

-No creo que puedas con un atuendo como ese… Podrías mancharlo y eso sería un desastre.- se burló volviendo a su trabajo.

Sakura levanto la barbilla, indignada, y salió de la habitación. Se encaminó a la sala murmurando entre dientes, sobre chicos prepotentes. Se detuvó frente a la mesita de centro, entre los dos grandes sofás y dejo su cartera allí, poniendo entonces sus manos, en las caderas y bajando la mirada nuevamente a su atuendo. Entendía el punto de su paciente, pero no le había agradado para nada su actitud de sabelotodo. Decidida a no dejarse vencer, Sakura se encontró quitándose las joyas de las manos para guardarlas en su bolso. Luego se amarro el cabello en una coleta alta y se recogió las mangas de la camisa, para finalmente, quitarselos tacones dejándolos a un lado, antes de encaminarse nuevamente hacia la habitación.

En cuanto entró, se detuvó unos segundos en el marco de la puerta. Con un suspiro, localizó a Sasuke y se plantó frente a él, mirándolo con seriedad. Pasaron varios segundos antes de que el chico levantara la mirada.

Los ojos oscuros de él, recorrieron su figura. Una ceja negra se alzó. Sakura levantó la terstaruda barbilla, desafiante.

-Pensé que ya te habías ido.- musitó él

-No lo creo... Y estoy lista.- contestó poniendo una mano en su cadera. Sasuke frunció el ceño y con un chasquido de lengua, siguió con lo suyo.

-Molestia.- se quejó entre dientes-. Pues si quieres ayudar, coge un rodillo e inicia con esa pared.- señaló la pared a su izquierda.

Sakura sonrió y se acercó a las cosas que él tenía en una esquina, agarro una lata en una mano y la vertió en una bandeja, luego cogió un rodillo y se fue hacia la pared que él le había indicado con ambas cosas en las manos para empezar a pintar.

Sasuke la observo por la altura del hombro y se permitió recorrerla con la mirada. Ella estaba de espaldas, tarareando una canción. Sus ojos recorrieron su figura curvilínea, deteniéndose por demasiado tiempo, en su redondo trasero.

-Molestia.- pensó devolviendo la mirada a la pared-. Se debió haber ido cuando yo se lo dije.- se quejó mentalmente, luego cambio de opinión, recordando que en realidad no había dicho nada. Con un encogimiento de hombros, se dijo que la mujer debería de haber visto su disgusto entre líneas.

Sasuke chasqueo la lengua, mientras empezaba a pintar nuevamente. Había llegado a la conclusión, de que la chica de extraño cabello rosa, era una mujer muy estresante. Sasuke había decidido iniciar el trabajo en el apartamento de su hermano un poco antes de lo planeado, precisamente para evitar tener que ver a Sakura Haruno. Había algo en ella que lo inquietaba y no era solo por que fuera su psicóloga.

Dado su caso, Sasuke había tenía que aceptar las consultas, para librarse finalmente de todo. No había sido una decisión que había tomado con una sonrisa. Desde siempre había odiado que le analizarán o que alguien intentara meterse en su cabeza, lo que por consecuente, le había hecho renuente a las personas que se dedicaba a aquella profesion. Tampoco deseaba por nada del mundo, tener que hablar sobre lo que había sucedido el día en que su vida había cambiado. Intentaba olvidar todo lo que había ocurrido aquella noche oscura, pero continuamente tenía ciertos episodios, en los que los recuerdos volvían como si de pronto se encontrará de nuevo en ese hogar. Las pesadillas tampoco le dejaban en paz.

Suspirando, Sasuke se dio cuenta de pronto, que llevaba pintando el mismo lugar desde hacía varios minutos. Con el ceño fruncido, se levantó y agarró una lata, dirigiéndose a la pared faltante. Miró de reojo hacia Sakura, observandola bastante entretenida en su propio trabajo. Sasuke bufo y volvió a lo suyo, deteniendo frente al único lugar que aún estaba intacto. Sus ojos recorrieron la pared celeste mientras los recuerdos volvían. Sasuke había decidido cambiar el color de cada habitación del apartamento, deseando olvidar. No había sido sencillo pues aquel lugar estaba plasmado de recuerdos, pero la necesidad de sentir el lugar, no solo como propio, sino más bien, como nuevo, estaba latente.

El apartamento había pertenecido con anterioridad a Itachi. Su padre lo había comprado para él un año atrás, cuando el mayor había entrado a la universidad. Itachi había aceptado el presente con una sonrisa, sin embargo, había decidido dejar el apartamento solo para ocasiones especiales. Los fines de semana, usualmente ambos hermanos, escapan de la rutina quedándose allí. Algunas veces para estar solas y otras acompañados.

Una mirada fija en la pared y los recuerdos del horror de aquella noche y el día posterior, volvieron.

Sasuke se habia despertado aturdido y dolorido. Sus recuerdos habían estado borrosos y el primer pensamiento que había tenido fue sobre donde se encontraba. Una habitación blanca le recibió. Incorporándose en la camilla, Sasuke se preguntó, no solo que hacia allí, sino también donde estaba su familia. Lo ultimo que recordaba había sido a él mismo, yendo a casa.

Llevando una mano a su aturdida cabeza, el moreno pudo notar una venda que le cubría casi todo el cráneo, un segundo después el horror de los dolorosos recuerdos exploto en su mente, casi haciéndole caer de espaldas. Primero sintio la incredulidad, seguida de la negación y la urgencia por levantarse.

En cuanto se paró sobre sus pies, Sasuke cayó al piso, no solo lastimándose las rodillas, sino también el brazo derecho, pues al haber intentado detener el golpe con ambas manos, había hecho un movimiento brusco y la intravenosa que tenía, de había salido de su piel, causándole un profundo dolor y haciendo que la sangre brotara de la herida abierta. Una mirada al líquido escarlata trajo los recuerdos con fuerza.

De pronto, Sasuke se había encontrado llorando en el piso de la habitación, con la herida del brazo sangrando y, el cuerpo débil y adolorido.

Una enfermera le encontró y acostó. La mujer conecto la intravenosa nuevamente, esta vez en el otro brazo y luego agregó un líquido a la bolsa, que le provocó un profundo sueño. Sasuke internamente agradeció el gesto, pues en el brazos de Morfeo, él podía olvidarse por unas horas de su dolorosa realidad.

Cuando despertó le esperaba una agente del gobierno que trabajaba para la Protección a la Infancia, Sasuke aún era menor de edad y se vio obligado a contestar todas sus preguntas. Lamentablemente no tenía más familiares por lo que su custodia paso a ser del estado. Sasuke lo dejó pasar demasiado perdido para poder pensar en alguna manera de salirse del embrollo, sin embargo a la mañana siguiente, el abogado de la familia y muy buen amigo de su padre, Kakashi Hatake, llegó y soluciono todo.

Las cosas se arreglaron a su favor, cumpliría dieciocho años en tres meses y por ello le permitieron su libertad y la completa disponibilidad sobre la fortuna familiar, con la condición de recibir la ayuda psicológica debida.

Durante los dos meses faltantes para cumplir la mayoría de edad, tendría una consulta diaria con su psicóloga y dependiendo del avance mostrado, Sasuke podría ser declarado una persona independiente legalmente al finalizar el tiempo o tendría que mantener la rutina hasta que se encontrará una mejora a su trauma.

El moreno habia replicado y le había solicitado a Kakashi otra alternativa, pero el mismo hombre le hizo ver que aquella era su única oportunidad.

-¿Estas bien?- la pregunta le saco bruscamente de sus pensamientos. Volviendo al presente, Sasuke se encontró de pronto, a Sakura muy cerca de él, con sus enormes ojos viendo a través de su alma y sus dedos delicados tocándole el rostro. Su estómago dolió y su pecho se contrajo de una manera muy poco usual. Sasuke dio un paso atrás demasiado aturdido por las sensaciones.

-¡¿Qué haces?!- exclamó alterado. La chica se sobresaltó por su grito y retrocedió también, con bastante torpeza.

-El la-bio te sangra.- tartamudeo nerviosa y un poco avergonzada por la reacción de él.

Sasuke la observo fijamente, mientras llevaba su mano hacia el área que ella había señalado. Efectivamente, había dicho la verdad, su labio inferior sangraba. Dos de sus dedos se vieron húmedos de sangre y, un pequeño y agudo dolor le recorrió cuando se toco la herida.

-¡Maldita sea!- masculló molesto. Había estado tan perturbadoramente metido en sus pensamientos, que incluso había llegado a morderse el labio y lastimarse, sin darse cuenta.

-Te duele… Estas, ¿Estás bien?-Sasuke levantó la mirada hacia la mujer, observando su preocupación y su indecisión. Sakura parecía querer acercarse a él para corroborar por sí misma si no había ningún daño, pero al mismo tiempo, parecía asustada porque él volviera a gritarle. Sasuke se sintió un poco avergonzado por su actitud anterior.

-No es nada.- le dijo limpiando la sangre.

-¿Estás seguro?- insistió ella. Sasuke chasqueo la lengua dándole la espalda.

-Si.- se limitó a responder antes de empezar a pintar.

Sakura le observó unos segundos más, decidida a determinar si lo que él había dicho era verdad. No podía negar que aún estaba un poco preocupada.

Cuando había terminado con la pared había volteado hacia Sasuke para preguntarle si necesitaba ayuda en algo más. El chico estaba con el cuerpo tenso, los puños fuertemente apretados y no le había escuchado. Sakura le había llamado un par de veces antes de acercarse a él.

Sasuke tenía la mirada perdida, sus ojos eran fríos y ella podía ver un claro astibo de dolor en la marea negra de sus profundidades. Sakura notó inmediatamente como no solo se estaba lastimando las manos, sino también, sus dientes se había enterrado en su labio inferior, ya hinchado. La preocupacion le hizo actuar antes de pensar, por ello había cruzado la línea y se había atrevido a tocarle.

Sakura ahora sabía que no debió haberlo hecho, pero había sido una acción totalmente inocente. Lamentablemente el chico lo había tomado de mala manera y ahora se portaba aún más distante con ella. Llegar a entender su compleja mente era todo un reto.

Con un suspiro, la pelirrosa decidió volverse hacia la pared, para darle una capa más de pintura. No pensaba arriesgarse a hablarle a Sasuke en ese momento, y dejarle era el último pensamiento que cruzaba su mente, por lo que solo quedaba volver a iniciar el trabajo ya terminado.

Sasuke se detuvó un segundo, en el momento en que escucho como Sakura retomaba las actividades. Su pecho se sentía pesado y la culpa la carcomía por dentro. Había atacado a la mujer de la peor forma y encontraba sorprendente que ella aún estuviera allí y no le hubiera abandonado. También le tenía inquieto el haber sufrido uno de sus episodios en pleno día y peor aún, en compañía. Eso hacia más real su trauma y lo vivido aquella noche.

Con un suspiro se propuso a retomar su trabajo. Por el momento lo único que le quedaba era intentar olvidar lo sucedido y hacer como si nunca hubiera pasado.

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Sakura agarró con cuidado la taza que le era extendida.

Habían terminado el trabajo de la habitación veinte minutos atrás. En primera instancia, la pelirrosa no había sabido cómo actuar, luego del altercado con Sasuke, ambos se habían mantenido en silencio.

Sakura llevaba más de una hora en aquel lugar y aunque no tenía nada pendiente luego de aquella consulta, no debía alargar el tiempo que estuviera allí, primeramente porque estaban en la casa del chico, no en su oficina como era debido. No deseaba que nadie se hiciera ideas que no eran, le había costado mucho para que Tsunade aceptara el método empleado. Aquello no solo era extraño, sino también poco ortodoxo, pero la directora le había dado su permiso, no solo recalcándole que confiaba en su buen juicio, sino también que esperaba verla en su oficina, para dar un informe, luego de cada consulta con el Uchiha. Sakura había estado más que de acuerdo, ya que esa había sido la única condición que la mujer había impuesto.

Dando una rápida mirada a su reloj de mano, Sakura se dio cuenta que tenia un máximo de media hora. Cada consulta debía durar una hora, pero dados los contratiempos de llegar e irse de la casa de su paciente, Sakura estaba segura que su superior no vería mal su retraso.

Sakura levantó la mirada, observando a Sasuke. Ambos se encontraban en la sala de estar. El mismo Uchiha, le había dicho, luego del trabajo, que era hora de pasar al asunto que le había llevado allí, Sakura se había sentido contenta de que él sacara el tema, ya que no había encontrado las palabras exactas para solicitárselo.

Luego de que Sasuke le pidiera que se pusiera cómoda. Sakura le había visto perderse en la cocina. Unos minutos después, el moreno había regresado con dos tazas. Sakura se había sorprendido que un chico de su edad, tuviera gusto por el café, pero lo había aceptado porque a ella le encantaba. Un sorbo luego, Sakura tomó nota de sus gustos. El café era negro y un poco amargo, Sakura lo bebió todo, aunque lo prefiriera un poco más dulce y con leche.

En cuanto termino, la pelirrosa dejo la taza en la mesita de centro y se sentó con firmeza, irguiendo la espalda. Una mirada a sus manos y Sakura pudo notar como tenía la piel y la ropa manchada de pintura seca. Estaba hecha un auténtico desastre. Tenía la falda salpicada y la camisa estropeada totalmente, con una gran mancha justo en el centro.

Preguntándose mentalmente como había hecho tremendo desastre, Sakura se desabotonó la camisa, agradeciendo haberse puesto una debajo. La blusa era informal, de un blanco hueso, escote redondo y tirantes finos, no era la vestimenta adecuada para continuar su trabajo, pero nada en aquella consulta en especial era normal, por lo que decidido dejarlo pasar. Sakura guardó la camisa en la cartera y la dejo de lado, agarrando su maletín. Dentro tenía todo lo necesario, desde su laptop hasta su cuaderno de notas.

-No sé qué haces aun aquí.- susurro Sasuke desinteresadamente antes de tomar otro sorbo de café. Observó a la mujer frente a él de reojo, como venía haciendo desde varios minutos atrás. Sakura le había seguido luego de que él se lo había pedido, pero no había dicho palabra alguna y Sasuke debía admitir que el silencio se volvía irritante. No sabía que hacia allí aún la mujer, considerando el hecho, de que hasta el momento, no parecía tener la intención de empezar con su trabajo.

Sakura se irguió con una libreta y pluma a mano. Observó al chico con seriedad, notando su actitud distante.

-Tú dijiste que quería la consulta en tu apartamento.- le recordó-. ¿O me equivoco?- Sasuke chasqueo la lengua dejando la taza en la mesita.

-Ya pasó la hora.

-Lo sé, pero no hemos conversado nada hasta el momento.

-Esto es estupido.- se quejó Sasuke cruzándose de brazos, con el ceño fruncido.

-Solo quiero ayudarte Sasuke.- le dijo la pelirrosa suavizando el tono de voz. El Uchiha bufo fastidiado.

-De anda serviría.

Sakura suspiro deseando ayudarle realmente, no solo porque fuera su trabajo, sino porque algo le impulsaba a borrar ese dolor y soledad en su mirada.

-Déjame intentarlo.- solicitó.

Sasuke se quedó en silencio por varios segundos, pero con un encogimiento de hombros, le dijo que podía hacer lo que quisiera. Sakura sonrió y se acomodo nuevamente, antes de empezar.

-Desahógate.- musitó. Sasuke soltó una suave risa y la miró con sarcástica diversión.

-No llorare.- le aseguro. Sakura sonrió siguiéndole el juego.

-Eso está bien para mí.

-Hmp.

-Cuéntame lo que paso.- le pidió modulando el tono de su voz, a uno más serio y profesional. Sasuke también cambió su actitud, Sakura lo sintió más distante, más serio y más frío por dentro.

-Tú lo sabes.- su voz se mantuvo carente de sentimientos.

-Quiero que me lo digas.

-Mi familia fue asesinada.

-¿Que sientes con ello?- preguntó mientras escribía las primeras notas.

Los músculos de los hombros de Sasuke se tensaron mientras inevitablemente recordaba algunas imágenes de aquella noche. Era algo imposible de olvidar, tenia episodios y pesadillas frecuentemente.

-Vacío.

-¿Los extrañas?- le pregunto Sakura con nostalgia. El ceño fruncido del chico, le hizo darse cuenta de su error. Era demasiado tarde para modificar su pregunta y Sasuke tampoco le dio esa opción.

-¿Que te hace creer que sabes lo que siento?- le atacó mirándola con molestia. Sakura tragó saliva y se irguió con tensión.

-Nada.

-Entonces no lo hagas.- sentenció-. No intentes meterte en mi cabeza, ni comprenderme... No sientas lástima por mí, ni creas que por tus conocimientos, tienes idea de lo que siento.

Sakura bajo la mirada en silencio, dándole un tiempo para tranquilizarse. Aquel tipo de ataques eran usuales, por lo que no lo tomó a mal.

-No lo haré.- le dijo al cabo de los minutos-. Pero… nos seguiremos viendo ¿cierto?- aclaró rápidamente. Sasuke levantó la mirada enojada hacia ella, notando no solo su arrepentimiento, sino también su dulzura. Sakura era un libro abierto, sus ojos eran las ventanas directas a sus emociones y sentimientos. Eran tan transparente que Sasuke no pudo mantener su apatía hacia ella.

-¿Tengo opciones?- mascullo. Sakura rió en un sonido puramente dulce.

-No muchas.- Sasuke la miró unos segundos y desvió la mirada hacia su derecha.

-Hmp… entonces creo que sí.

-Me alegra.- susurró.

Sakura levantó la mirada hacia el chico, notándolo más relajado. Sasuke aún se encontraba serio e indiferente, pero ella le había sentido por un momento ceder. Sabía que ellos iban a avanzar a pasos pequeños, por los que no se desanimó.

-Es tarde… Debo irme.- le aviso en cuanto vio su reloj de mano. Sasuke asintió y se levantó del sillón, a lo que Sakura le siguió.

Ambos se encaminaron hacia la puerta. El chico abrió y se hizo a un lado dejándole pasar. Sakura había notado desde un inicio sus muy buenos modales. Con una sonrisa, la pelirrosa salió y volteó rápidamente hacia él, para hacerle notar que tenía algo más que decir. Sasuke permaneció serio y estoico, con la mirada fija en ella y la puerta a medio cerrar, estaba claramente distante y parecía haber levantado una barrera entre ambos nuevamente.

-Mañana vendré a la misma hora Sasuke.- le recordó con una sonrisa, antes de retomar camino. El impulso extraño de voltear hacia él para comprobar si aún seguía en la puerta, le atacó, pero sabiamente se contuvo.

Sasuke observó como la mujer se perdía al doblar en un pasillo. Una seria de emociones le atacaron, pero con un suspiro las ignoro mientras se adentraba nuevamente a la soledad de su apartamento.

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FIN DEL CAPÍTULO


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