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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)
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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece
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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.
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El misterio de la felicidad
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*Capitulo 4*
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"Sucesos"
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-Sasuke.- escuchas tu nombre a lo lejos y lo pronuncia la persona que menos quieres ver en ese momento.
Tu pequeño pecho se contrae y duele mientras los recuerdos vuelven. Te encoges en una bola, escondiendo el rostro entre tus brazos cruzados y pegándolas las piernas a tu torso.
-Sasuke contesta. Lo siento ¿sí?… ¡Sasuke!- te llama. Tú te niegas a escucharlo. En ese momento te sientes tan molesto, tan triste y decepcionado que sabes que nada de lo que diga tu hermano podrá servir.
-En serio, en serio perdóname Sasuke.- murmura Itachi con angustia, sabiendo que sus malas acciones le habían llevado a esa situación.
Tu, mientras tanto, cierras los ojos negándote a ceder. Te duele el corazón nuevamente y tus ojos arden mientras las lágrimas se acumulan. Quieres llorar, salir de tu escondite y golpearlo por mal hermano, pero te niegas a humillarte más. Él te había rebajado lo suficiente.
Itachi vuelve a llamarte y empiezas a recordar cómo habían terminado en aquella situación.
Eran las vacaciones de verano y tu padre había decidió tomarse un descanso del trabajo y pasar algo de tiempo con la familia, por lo que se irían a la casa de campo que tenían en el calmado Sapporo.
Todos estaban contentos, la última vez que había tenido un tiempo de familia había sido tres años atrás y el que su padre tomará aquella decisión había sido algo importante. Tu madre sonreía todo el tiempo e Itachi y tu empezaron a hacer planes sobre sus próximos días.
Tu hermano había prometido llevarte a pescar. Era el mejor en ello y realmente te alegraba que se tomará el tiempo para estar contigo.
Lamentablemente no todo fue tan bueno como en un inicio habías creido. A tu madre se le ocurrió la brillante idea de permitirles llevar a sus amigos. Naruto, el rubio escandaloso al que considerabas tu mejor amigo, se encontraba en la casa de sus abuelos por lo que tú no tuviste a quien llevar, caso contrario a tu hermano, que no dudó en invitar a sus dos compañeros de juegos, Hidan y Deidara. Tú no le tomaste mucho importancia a pesar de que aquellos niños no te caerán particularmente bien. Itachi y tu tenían varios planes juntos e ingenuamente creíste que eso no iba a cambiar.
Llegaron a la casa de campo, fueron al lago en familia, hicieron varios picnic y actividades y lentamente empezaron a transcurrir los días. Estabas contento, te sentías bien en familia pero seguías esperando a que tu hermano pasara tiempo contigo y te llevará a pescar. Al inicio habias decidido no agobiarlo al verlo tan contento con sus amigos, pero luego te empezaste a sentir apartado y celoso. Ellos no te incluían en sus actividades e Itachi parecía haber olvidado sus planes.
Diez días pasaron en un soplo. Harto, le recordaste a Itachi su promesa pero él lo pospuso y se excusó, y lo siguió haciendo una y otra vez.
Tres días antes de volver a la ciudad, te planteaste frente a él sin importar que estuviera jugando un videojuego y le exigiste que te llevarás al lago, Itachi se excusó nuevamente prometiendo que luego lo harían, pero tú estabas cansado de sus mentiras y se lo dijiste a la cara. Las burlas y los malos chistes de sus amigos, hicieron que tu hermano reaccionará de mala forma. Te humillo frente a los demás, te menosprecio y no le importo los nombres despectivos con los que te insultaron.
Con lágrimas en los ojos, el alma herida y la resolución de que nada sería igual, escapaste de la casa y te internaste en el bosque buscando el tronco hueco que días atrás habías descubierto.
Los llamados de Itachi no tardaron en escucharse. El tono desesperado de su voz por un segundo hizo que tu corazón se encogiera, pero el recuerdo de su trato te obligó a cambiar de opinión.
-Sasuke… Donde, ¿Donde estas?- dijo Itachi con angustia, mientras se apoyaba en un árbol. Tú, que justo estabas escondido en el tronco, te apresuraste a encogerte sobre ti mismo esperando que no te encontrara.
-Lo siento Sasuke, lo siento.- Itachi se dejó caer sobre el césped, apoyando la espalda contra el arbol y alborotandose el cabello-. Soy un estúpido.- masculla con frustración, pegando un golpe furioso al suelo.
Tu le observas desde tu lugar, sorprendido por su ataque de furia. Entre los dos, Itachi es el más calmado, por lo que es extraño verlo exaltado aún cuando esté molesto. Él tiembla y suspira continuamente, no puedes verle el rostro bien, por lo que te arrastras un poco hacia afuera, sorprendiéndote cuando notas sus mejillas humedecidas por las lágrimas. Itachi llora, triste, frustrado y molesto consigo mismo. Masculle entre dientes, repitiéndose lo tonto que había sido, recriminándose por ser tan mal hermano y rogando porque estes bien.
Tu, que jamás habías visto a tu hermano mayor de aquella manera, no puedes detener el calorcito agradable que inunda tu ser. Itachi está realmente arrepentido y solo por ello decides perdonarlo.
Con un suspiro, sales de tu escondite y te sientas a su lado. Itachi sigue murmurando cualquier cosa mientras esconde el rostro entre sus rodillas recogidas.
El tiempo pasa, el llanto de él cesa y tú te siente muy bien. La molestia y el mal rato se ha ido y solo esperas a que tu hermano levante el rostro y te vea a si lado. No lo hace, por lo que carraspeas para llamar su atención. Itachi se sorprende al verte y rápidamente se pone nervioso. El silencio llena el ambiente por varios segundos.
-Lo siento Sasuke.- dice él. Se nota arrepentido y tú no dudas sobre lo siguiente que dirás.
-¿Me llevaras a pescar?- le sonríes decidiendo olvidar todo. Los labios de Itachi tiemblan y la culpa le arropa lentamente.
-S-sí.
-¿Cuando?- tú actúas con normalidad, esperando que él también lo haga.
-Cuando tú quieras.
-Muy bien. Ahora límpiate la lagrimas que hasta pena me das.- te burlas con una sonrisa. Itachi te la devuelve, apresurándose a secarse las mejillas.
-Serás...
-No un llorón al menos.
-Si como no.- Itachi ríe, poniéndose de pie-. Vamos a casa.- dice y le sigues.
Mikoto les recibe preocupada. Llevaba buscándoles desde hacía varios minutos y empezaba a considerar pedirle a Fugaku ayuda.
-Solamente le enseñe a Itachi mi escondite.- mientes para no preocupar aún más a tu madre.
-Pues la próxima vez que salgan me avisan jovencitos. Estaba muy preocupada al no verlos por ningún lado.- les reprende ella muy seria.
-Está bien madre.- contesta Itachi. La mujer vuelve a la cocina, avisándoles que el almuerzo está apunto de ser servido.
Itachi y tú se encaminan a la sala. Sus amigos siguen jugando como si nada hubiera pasado, pero lo dejan de lado en cuanto te observan
-Mira a quien tenes aquí Deidara. Es el niñito de Sasuke.- se acercan con sus miradas de suficiencia y sus actitudes pesadas-. ¿Por qué no te vas a jugar con carritos y nos haces el favor de evitar tu presencia?- se burla Hidan. Te acercas a él dispuesto a buscar pelea, pero Itachi se adelanta rápidamente.
-Deja de molestar a mi hermano, si no te arrepentirás.- advierte con molestia.
-Pero tú, tu…
-Esto también va para ti.- Itachi voltea hacia el rubio. Él levanta las manos pidiéndole calma.
-¿Qué te pasa?- pregunta Hidan molesto.
-Escucha bien porque solo lo diré una vez.- dijo Itachi acercándose a él un paso-. Si tú vuelves a atacar a Sasuke te haré comer polvo en el suelo.- advierte. El chico se encoge tembloroso y le mira mal, antes de mascullar entre dientes y volver al juego. Se nota claramente lo asustado que está. Sabes mejor que nadie, lo malo que Itachi puede ser cuando está enojado.
Observas la escena de brazos cruzados, mientras sonríes complacido. Itachi voltea hacia ti y se acerca.
-Vamos.- pone una mano en tu espalda y ambos se alejan del lugar.
-¿Viste su cara?- te burlas divertido. Itachi se ríe también.
-Fue muy gracioso ¿No crees?… Pero estaba hablando en serio Sasuke.- su mirada se vuelve firme y tú sabes cuán decidido está.
-Bien… Ahora te toca pedirle permiso a mamá, para que nos deje ir al lago.- mascullas sonriente
-Está bien.- murmura él deteniéndose, imitas su acción-. Pero que sea luego del almuerzo ¿Si?
-¡Pescaremos mucho!- exclamas con emoción.
-No lo dudes.- Itachi se inclina sobre ti y te alborota el cabello. Te alejas y lo miras con una sonrisa.
-Deja.- le adviertes. El reto le motiva y se lanza sobre ti, agarrandote del cuello y alborotándole el pelo.
-¡No espera! ¡Itachi! ¡Me despeinas!
-Tonto hermano menor.- se mofa.
-Ya verás.- intentas permanecer molesto cuando te alejas, pero no puedes y una sonrisa florece en tus labios.
-Solo si me alcanzas.- él se echa correr y tú le persigues rápidamente.
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Itahi era el típico hermano mayor. Molesto, burlista, superior y terriblemente odioso, pero era tu hermano mayor, quien pondría las manos al fuego por ti, quien siempre te defendería, quien nunca dudaría de tu palabra. Era una persona como tantas y a la vez tan único. Con demasiados defectos y aun así, un puñado de virtudes. Era un simple ser humano, que cometía errores e intentaba seguir el buen camino.
Era un buen hermano y su compañía siempre era agradable.
Era parte esencial de tu vida y le amabas desde lo más profundo de tu corazón.
No todos los recuerdos traían consigo el dolor de su perdida. Porque en aquellos momentos tú habías sido feliz.
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Sakura suspiro frustrada mientras salia del hospital. Su mañana había sido un desastre total y había sufrido con creces las consecuencias de sus descuidos.
No solo había llegado tarde y por consecuente, habia recibido una terrible reprimenda de la directora, sino también sus compañeros de trabajo habían cuchicheado a sus espaldas, sin discreción alguna, juzgando su trabajo y desempeño.
Una de sus pacientes se habia negado a asistir a la consulta pues había entrado en una horrible depresión, y eso le dejo a ella en la mira de todos. Sakura no sabía cómo aquello había sucedido. El progreso que su paciente había mostrado las últimas semanas había sido satisfactorio, por lo que estaba segura que algo grave había ocurrido para su decaimiento. La pequeña de apenas nueve años se había mostrado asustada e indispuesta, por lo que la pelirrosa había tenido que desistir. Eso le había dejado un mal sabor de boca.
El camino a su auto fue relativamente corto debido a que ella se había encontrado muy pensativa. Su viejo carro le esperaba justo donde lo había dejado. Sakura lo tenía desde que estaba en la universidad y le había cogido un cariño especial, sus conocidos pensaban que el auto se caía a pedazos, ella que solo necesitaba un poco de reparación, en muchos lugares.
La puerta del piloto estaba un poco oxidada y se trababa, por lo que le costó ingresar, pero una vez lo hizo, tomó camino hacia el apartamento de Sasuke.
Pronto pudo observar el enorme edificio. Sakura aún se sentía extraña e insegura acerca de lo sucedido la noche anterior y esa misma mañana. Había despertado en la misma cama de su paciente y eso no había dejado de darle vueltas en la cabeza. Una alarma en su interior sonaba con insistencia. Se estaba involucrando a un nivel personal con Sasuke y eso era algo que no se podía permitir.
Negó con la cabeza mientras se estacionaba en la calle frente al condominio. Cogio su bolso y salió decidida a actuar con normal.
El edificio de seis pisos muy llamativo. De ladrillos rojos y ventanales cuadrados podía fácilmente confundirse con las típicas construcción americanas. Sakura levantó la mirada al cielo gris y la descendió lentamente, fijándose en la figura oscura que estaba en la azotea. Entrecerrando sus ojos para ver mejor, Sakura se encontró completamente sorprendida cuando pudo distinguió la silueta tan conocida. Sasuke era aquella persona y miraba el vacío con escalofriante concentración.
-¿Qué hará allí?- se preguntó Sakura un poco presurosa mientras se encaminaba hacia el edificio.
El camino hacia la azotea le tomó algunos minutos. El ascensor llegaba hasta el ultimo piso, el de Sasuke, por lo que tuvo que caminar hasta el final del pasillo y subir las escaleras hasta la azotea. Cuando llegó estaba agitada y le costó un poco encontrar al chico. Él ya se había movido, no estaba al borde frontal del edificio, estaba a un lado.
Sakura le tenía un horrible pavor a las alturas, por lo que se enfrentó una batalla mental mientras se acercaba hacia Sasuke. La espalda tensa del chico le hizo sentir incierta. Él actuaba extraño pudo notar.
-¿Que haces aquí?- le pregunto intentando sonar firme, continuó acercándose a él hasta que se detuvó a pocos metros de su espalda, con la suficiente distancia para que mantuvieran una conversación y para que ella no se acercara demasiado a la orilla. Sakura empezó a sentir náuseas.
-Pensaba.- el sonido de su voz apenas se escuchó en un susurro. Sakura se tentó a dar un par de pasos más hacia él mientras miraba temerosa el borde. Sasuke de pronto había avanzado y la punta de sus zapatos ahora estaban al aire. Se encontraba justo parado a la orilla y ella empezó a temer que pudiera perder el equilibrio y cayera al vacío.
-¿Cómo te sientes hoy?- Sasuke la miró por sobre el hombro. Sus ojos estaban oscuros, más oscuros de lo normal. Había sufrimiento en su mirada nuevamente, Sakura sabía que él sufría continuamente, pero era la primera vez que le permitía verlo.
-Como siempre.
-¿Y como es eso Sasuke?- susurró su nombre con suavidad, esperando que él volteara hacia ella y se acercara. El chico únicamente metió las manos a los bolsillos de su pantalón y respiró profundamente, tanto que Sakura temió nuevamente que pudiera perder el equilibrio y caer.
-Vacío.
-Sasuke.- el suspiro de pesar le hizo notar a Sakura, que no había manejado bien las cosas. Poniéndose firme, se irguió y puso las manos en su cadera-. Parece que va a llover... Creo que sería conveniente entrar.
-Yo no debería estar aquí.- la pelirrosa suspiró, entendiendo su sentir.
-No digas eso.- murmuró con suavidad, mientras daba un paso más al frente, el impulso de acariciar su brazo para darle un poco de confort estaba allí, pero Sakura se detuvó al recordar que era uno de los límites impuestos.
-Tú no tienes idea de lo que siento.- la voz de él de pronto adquirió una agresividad que hizo que su corazón se acelerará, pero Sakura no estaba dispuesta a dejarse intimidar.
-Créeme que si.- le dijo con simpatía. El moreno apretó los puños al recordar la historia de ella, todo su sufrimiento y la muerte de su único familiar. Sakura también había sufrido, talvez no como él pero lo había hecho.
-No tengo por qué vivir.
-Yo tampoco lo tenía Sasuke, pero salí adelante... Eres joven, lo superarás.
-Tu no entiendes Sakura ¡No entiendes!- exclamó en un gruñido.
-Entonces explícame para hacerlo.
-Nada debió ser así y yo no debería estar aquí... Debería estar con ellos.
El vacío se veía tan tentador que Sasuke no resistió el deseo de adrenalina. Un paso al frente y su cuerpo se vio flotando en el aire por escasos segundos.
-¡Sasuke!- el grito de Sakura fue desgarrador. La mujer se tiro al frente, con la mano extendida vanamente, en un intento de evitar la caída. Sus pies perdieron equilibrio y pronto se vio en el piso, con el cuerpo terriblemente tembloroso.
Sakura se acercó a la orilla, olvidando por un momento su fobia y pudo notar que el cuerpo de Sasuke se encontraba de cuclillas. Había un anexo al edificio y el chico se había aventado en búsqueda de un poco adrenalina.
La sorpresa más pura y el miedo más atroz hicieron que sus ojos jade se llenarán de lágrimas. La garganta se le cerró por un intenso nudo y su corazón golpeo su pecho con tanta fuerza que Sakura pudo escuchar los latidos en sus oídos.
-¡Oh Dios! Eres...- la voz se le corto temblorosa, su cuerpo entero se estremeció en ligeros espasmos. Sakura se puso de rodillas y dio un golpe al suelo con sus delicados puños.
-¡Eres un estúpido!- gritó poniéndose de pie con dificultad. Observó como el chico se ponía se erguía y como con una tranquilidad que contrastaba completamente con la situación, se metía las manos a los bolsillos del pantalón, mientras le observaba por sobre los hombros.
Sakura deseo chillar e insultarle por idiota todo al mismo tiempo.
Sasuke la observó desde su posición, alzando el rostro para mirarla mejor. La mujer tenía el rostro de un rojo vivo, tenía los cabellos desordenados y la respiración acelerada, estaba claramente alterada y no era difícil imaginar el porque. Algo de culpa se coló en su interior al observar su expresión consternada, pero Sasuke intentó ignorarla.
-¡Eres un imbécil Sasuke!- le insulto con pasión. El moreno la miró encontrado divertida su actitud tan desarreglada. Sakura refunfuñó, pataleo y dio media vuelta para salir de la azotea.
-Te veo frente al hotel.- dijo Sasuke en voz alta, con un toque de diversión. Ella chillo mientras caminaba hacia la puerta y él sonrió.
En pocos minutos, Sasuke se encontró fuera, viendo con fijeza la entrada del hotel. Sakura no había bajado aún y él estaba pensando seriamente en la posibilidad de que el susto que le había dado la hubiera dejado indispuesta. Cambio rápidamente de pensamiento cuando la figura tan conocida de la mujer finalmente se dejó ver atravez de las puertas de cristal de la entrada. Ella caminaba tensa, con los puños fuertemente apretados y el ceño fruncido. Sus hombros estaban rígidos y sus ojos relampagueaban intensamente. Sakura estaba furiosa y Sasuke lo encontró divertido.
-¡Estúpido, idiota!- gritó ella en cuanto se detuvó frente a él. Parecía apuntó de tirarsele encima e irle a los golpes. Sasuke se abstuvo de reír, únicamente porque ella empezaría a despotricar.
-Eres un…- la frase se entrecortó y los labios de Sakura temblaron. Su piel adquirió una palidez insulsa y el cuerpo entero le empezó a temblar. Sakura observó la expresión curiosa del chico, tomando en cuenta hasta ese momento su ataque verbal. Sus ojos se abrieron sorprendidos y su cuerpo fue perdiendo la adrenalina y furia dejándola cansada.
-No, no vuelvas hacer eso.- susurro bajando la mirada mientras se llevaba las manos al pelo y lo estiraba hacia atrás. Sakura se volteó observando la calle y los autos que pasaban con tranquilidad. Respiró profundamente contando hasta diez, necesitaba volver a la calma e ignorar las palpitaciones en su pecho y cabeza.
-Nunca vuelvas hacer eso.- repitió solo para que éñ entendiera lo riesgoso de su aventura.
Sasuke la miró fijamente, remplazando la sonrisa por una línea de tensión. La culpa volvía cuando la diversión se iba y ver el estado de la mujer solo le hizo pensar en lo malo de sus acciones. Talvez hacer algo menos riesgoso la próxima vez en presencia de ella sería la mejor opción. Solo había un detalle que Sasuke habia intentado pasar por alto en los últimos días.
En compañía de Sakura es cuando él se sentía más vivo.
-Ven.- la llamo mientras se encaminaba por la calle hacía el parqueo subterráneo del condominio. Sakura tardo un momento en reaccionar pero le siguió rápidamente.
-¿Adonde vas?- le preguntó apresurando el paso al notar la ventaja que él le llevaba. No quería perderlo de vista ni por un momento, temia que hiciera algo igual de estupido y peligroso que lo de la azotea.
Ingresaron a un callejón, Sakura miró su alrededor con cautela. Sasuke era un individuo sufrido pero no peligroso. No tenía miedo de él pero si de lo que haría. El chico abrió una puerta gruesa de hierro, resonó y luego se adentró, Sakura le siguió preguntándose hacía dónde se dirigía. Bajaron las escaleras, cerca de dos pisos y otra puerta salto a la vista. Sasuke abrió y en esa ocasión le dijo que entrara ella como todo un caballero. Sakura tenía sus dudas por lo que declinó la oferta y le dijo que le seguía. El moreno sonrió, pero con un encogimiento de hombros, ingresó. Sakura le siguió.
Estaban en un parqueo, más específicamente en el estacionamiento subterráneo del edificio. Sakura respiró con más tranquilidad cuando identificó el lugar. Sasuke empezó a caminar y le siguió rápidamente. Varios autos estaban parqueados en el lugar, seguramente de los demás huéspedes. El chico camino varios metros hasta que llegaron a un rincón, donde apenas daba la luz. Sakura miró su alrededor con cautela, cruzándose de hombros y preguntándose cómo había terminado en aquel lugar. Hubo un ruido y volvió la mirada a Sasuke notando que tenía entre sus manos una gruesa tela oscura, un movimiento después, la tela se deslizó y dejó a la vista una motocicleta enorme. Sakura quedó boquiabierta mientras él se movía de un lado a otro, primero revisando lo que parecía el motor y luego encendiéndola. Un rugido la hizo sobresaltar. Sakura boqueo como un pez fuera del agua mientras le observaba subirse a la motocicleta y coger un casco que no sabía de dónde había salido, para ponerlo en su regazo.
-Que…
El chico quito el seguro y apoyando los pies en el suelo, empezó a retroceder y luego a avanzar, hasta posicionarse frente a ella.
-Ten.- dijo pasándole el casco rojo. Sakura dio un paso hacia atrás mientras negaba con la cabeza.
-Para qué, que…
-Tómalo, póntelo y móntate.- la interrumpió Sasuke con seriedad.
-No me subiré a esa cosa.- ella frunció el ceño mirando la motocicleta como si fuera a morderle. Nunca se había subido en una de esas cosas y no tenia intención de hacerlo. Sasuke la observó seriamente a los ojos.
-Yo me voy.- expuso con brusquedad-. ¿Vienes o no?
Sakura trago saliva mirando el medio de transporte y luego los ojos serios del chico. El chico se había mostrado muy firme en sus palabras y Sakura sabía que con o sin ella se iría. La alarma volvio a sonar en su cabeza, pero ella la ignoro mientras tomaba el casco con las manos temblorosas. Ella sabía que hacía mal por involucrarse de aquella manera, pero temia por él y por su salud.
-Ponente el casco y sube.- le dijo Sasuke mientras se acomodaba un poco para darle espacio suficiente para subir. Sakura se colgó la cartera, cruzándola sobre su pecho y luego se acomodó los cabellos antes de ponerse el casco. Subirse a la moto fue un poco difícil debido a que andaba falda, pero Sasuke le ayudó y pronto se vio sentada tras él, con sus piernas sobre sus caderas y el pecho tocando a su espalda.
-Sujetate.- le dijo él y Sakura no dudó un segundo en abrazarse a su cintura.
-¿Y tú no llevas casco?- le preguntó cuando levantó la mirada y observó sus cabellos desordenados.
-Hmp. No lo necesito.- declaro antes de arrancar.
Sakura afianzo el agarre de su cintura y pego el rostro a la espalda de él mientras cerraba los ojos.
-¿Voy muy rápido?- la voz de Sasuke se elevó por sobre el ruido. Sakura abrió los ojos lentamente notando que ya estaban en carretera.
El cielo seguía igual de gris y eso hacía que el día se viera un poco oscuro. Sakura miró su alrededor viendo los objetos pasar con rapidez a su lado. La velocidad era moderada por lo que a pesar de la adrenalina y el temor de caerse, Sakura empezó a disfrutar el recorrido.
-No, está bien.- le dijo con una sonrisa ligera, empezaba a sentir emoción.
Tomaron un camino largo, el tiempo empezó a transcurrir y Sakura por primera vez, no tomó importancia de ella. Finalmente Sasuke se detuvó, la pelirrosa pudo notar que estaban en el puerto. El moreno apago la motocicleta y le ayudó a bajar. Sakura observó dudosa su alrededor.
-¿Que hacemos aquí?- le pregunto.
Sasuke ni siquiera la miro, mientras se encaminaba por el lugar. La pelirrosa la siguió mascullando entre dientes. El puerto estaba casi desértico y Sakura presentía que el chico tramaba algo. Habían varios yates, lanchas y veleros allí. Sasuke siguió su camino, hasta que se detuvó frente a un velero. Se puso de cuclillas y reviso el lazo que lo ataba al puerto.
-¿Que haces?- cuestionó confundida. Observó su alrededor nuevamente, no había nadie cerca pero Sakura sabía que aquel era un delito aunque no hubieran testigos. Sasuke no se inmutó mientras subía al velero.
-¿Vienes?- susurro el chico mientras revisaba la vela.
-Sasuke esto no esta bien.
El moreno la ignoro mientras se acercaba al puerto, desató el lazo con facilidad y justo antes de soltarlo la miró a los ojos.
-¿Vienes?- volvió a preguntar. Sakura sabía que en cuanto él soltara el lazo, el velero se alejaría y ella no podría hacer nada. Las opciones eran limitadas, podía intentar llamar a alguien para que le detuviera, pero no quería que Sasuke saliera herido, podía llamar a la policia y reportar el hurto, pero de igual manera, el perjudicado sería Sasuke, además de que, para cuando alguien estuviera dispuesto a hacer algo, el chico talvez ya habría cometido una estupidez. Sakura no podía dejarle solo, se negaba a que él volviera a hacer algo peligroso cuando ella podía evitarlo.
-V-voy.- susurró acercándose al velero, Sasuke la ayudo a subir y pronto se alejaron del puerto.
El viento estaba a su favor por lo que pudieron moverse sin dificultad. El mar estaba calmado, azul y tan inmenso. Sakura amaba la playa y el agua, pero le tenía mucho respeto al mar, sabia nadar porque lo había visto indispensable para la supervivencia, pero nunca habia subido a una lancha, velero, yate o barco. Los miedos más comunes le habian detenido, como el quedarse varada o terminar nadando en medio del oceano. Nadie sabía que tantas cosas podían existir bajo la superficie azul de agua salada.
El velero se detuvó de pronto, Sasuke lo había manipulado para que se estancará un poco. Sakura observó su alrededor con cautela. El puerto estaba a varios kilómetros, apenas se podían distinguir las figuras y ella evitó acercarse a alguna orilla. Sasuke empezó a moverse. Dejo el timón y se acercó a ella. La observó unos segundos antes de acercarse a la orilla. Miró el agua con fascinación. Se inclinó, dejo que sus dedos se hundieran y danzaran y luego se irguió y empezó a desvestirse.
-¿Q-que, qué haces?- preguntó la Haruno en shock.
Sasuke se quitó primero la camisa dejándola caer a un lado.
-Desvistiéndome.- dijo mientras se desabrochaba el pantalón. Ya se había quitado los zapatos desde un inicio y no tardó mucho en deslizar el jean por sus largas piernas-. Nadare un poco.
-¡¿Estás loco?!- exclamó Sakura alarmada.
Sasuke ni siquiera se inmuto mientras quedaba en bóxer. Su cuerpo era atlético y ni siquiera en aquella situación, Sakura pudo ignorarlo. El rojo coloreo sus mejillas.
-Mira Sasuke... Es común que las personas que han pasado por situaciones traumáticas busquen el peligro para sentirse vivos, pero realmente no es necesario. Esta oscureciendo y estamos muy alejados de la orilla, no sabes si es peligroso.
El chico no la escucho. Se acercó a la orilla y en un movimiento a se tiro sumergiéndose
-¡Sasuke!- grito acercándose a la orilla. El mar era oscuro y no podía ver nada. Sakura esperó un momento mientras su mirada se movía por todo el lugar, en busca de algún punto blanco, usando como referencia la piel pálida del chico. Un minuto transcurrió y Sasuke aún no salió a flote.
-Sasuke no juegues de esa manera.- tartamudeo temerosa y a un punto de las lágrimas. No había rastro del moreno y sus miedos empezaron a jugarle en su contra, haciéndole pensar en todos los escenarios desastrosos.
Sakura no lo pensó dos veces antes de dejar caer la cartera de lado y quitarse los zapatos. Luego ella misma se zambulló en el agua.
Su cuerpo se hundió, la oscuridad la atrapado y Sakura pataleo lejos de tocar el fondo. Sus brazos se movieron y pronto estuvo en la superficie. Sasuke aún no estaba a la vista y Sakura empezó a nadar.
-¡Sasuke!¡Sasuke!- grito. Respiró reteniendo el aire y volvió a hundirse abriendo los ojos en un intento de ver algo de piel blanca.
-¡Sasuke sal! ¿Donde estas?- dijo con desesperación cuando volvió a salir a flote.
-Aquí.- escucho tras su espalda. El corazón le dio un vuelto mientras se obligaba a dar media vuelta.
El chico estaba frente a ella, con su piel pálida brillando y sus cabellos pegados al rostro. Sus ojos eran los mismos pozos sin fondo, pero Sakura casi lloro de felicidad al verlo a salvo. No dudó un segundo en tirarse hacía él y pegarse a su cuerpo con fuerza, logrando que su peso los hundiera un poco.
-¡Sasuke!- masculló emocionada. Su rostro se hundió en el hueco bajo su barbilla y sus brazos se entrelazaron alrededor de su cuello. El chico gruño y solo entonces, Sakura reaccionó.
Paralizada, la pelirrosa intentó alejarse rápidamente, pero Sasuke le rodeó la cintura con los brazos, manteniéndola apegada a su cuerpo. Sakura alejo el rostro y observó su expresión seria.
-Maldición.- masculló él antes de arremeter con furia contra sus labios.
Sakura gimió sorprendida, sus labios se vieron succionados y mordidos, y la lengua de Sasuke entró en contacto con la suya haciendola estremecer. Sus defensas bajaron y sus manos rodearon el cuello masculino con fuerza. Sakura dejó de pensar mientras Sasuke usurpaban su boca con sensualidad, mordiendole los labios y acariciando su cintura.
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Si, aquello se había salido de sus manos. De las de ambos.
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FIN DEL CAPÍTULO
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