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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)

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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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El misterio de la felicidad

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*Capitulo 5*

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"Celos"


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Habían transcurrido cinco días desde el suceso en el mar y Sakura aún se sentía conmocionada. Aparentar tranquilidad era muy difícil cuando todo dentro de ella saltaba al observar a Sasuke. Sabía que había sido un error y que lo mejor era no darle importancia y simplemente ignorarlo, pero ella realmente se sentía extraña. Más pendiente del chico, más observativa, más peligrosamente cerca de él.

Sasuke se había comportado bastante normal. En el mar se había separado de golpe de ella, había subido al velero y la había ayudado a subir. Habían vuelto al puerto rápidamente y al hotel de la misma manera. Nadie había dicho nada, el silencio les había hecho compañía durante todo el camino y por extraño que pareciera, ambos lo sintieron reconfortante, pues de esa manera podían pensar.

El chico había actuado como si nada a la mañana siguiente y los días posteriores. Nunca había sacado el tema, pero Sakura lo sentía distante. Sasuke había vuelto a levantar una barrera entre ellos y ahora ella misma no sabía qué hacer, había cruzado la línea y se enfrentaba a las consecuencias de sus actos.

Sakura suspiró suavemente mientras se detenía frente a la puerta del apartamento del Uchiha. El corazón le latía a un ritmo por arriba del normal. Estaba acelerado y su estómago se sentía extraño. Sakura mordió su labio inferior antes de levantar la mano y tocar.

Pasaron los segundos, nadie contestó. Sakura frunció el ceño mientras se inclinaba hacia la puerta, para verificar si se escuchaba algún sonido. Todo estaba en silencio y frunciendo el ceño se preguntó si Sasuke había salido sin avisarle.

Volvió a tocar, nada se escuchó y Sakura se cruzó de brazos frustrada. El chico había aparentando normalidad, pero estaba extraño, cabía la posibilidad de que intentará evitarla. Los días anteriores apenas había hablado con ella y talvez ese día no se había sentido con el ánimo de hacerlo y por eso se había ido. Sakura lo comprendía pero no por ello le agradaba. También era probable que Sasuke no le escuchara o estuviera dormido. Solo por eso, Sakura decidió tocar una última vez. Si nadie contestaba, ella daría media vuelta y se iría.

No hubo ruido y ella estuvo a un punto de largarse cuando se escucharon pasos apresurados. Unos segundos después la puerta se abrió.

Sakura miró sorprendida a la persona que estaba en el interior. Era una chica de la edad de Sasuke, de cabellos y ojos rojos. Usaba anteojos y lo único que portaba era una camisa informal. Claramente de hombre. Claramente de Sasuke.

Sakura sintió un nudo en la garganta. Su pecho se contrajo, era extraño, pero lo ignoro mientras se erguía un poco más firme. La mirada de la muchachita era curiosa y un tanto desagradable.

-Hola.- dijo ella mirándola de pie a cabeza. Sakura intentó sonreír antes de continuar.

-¿Se encuentra Sasuke?- preguntó con la voz suave y frágil.

-Se está bañando ¿Y usted es?- la pelirroja elevó una ceja mientras sus ojos se achicaban.

-Soy su doctora.- le dijo intentando actuar con normalidad. La expresión despectiva de la chica cambio totalmente, su rostro se transformó y se apresuró a sonreír.

-Ohh, mucho gusto soy... la novia de Sasuke, Karin Meco.- se presentó estirando su mano hacia ella. Sakura tardo un momento en procesar la información recibida y luego se forzó a si misma a sonreír mientras correspondía el gesto.

-Sakura Haruno.

-Pero pase, por favor.- Karin se hizo de lado dejándole el camino libre. Sakura levantó las manos al aire mientras retrocedía un paso. No quería entrar y ahora se daba cuenta que de hecho la sesión hecha en casa del chico era demasiado personal. Con su novia dentro todo el panorama era diferente.

-No es necesario… Vuelvo luego.

-No, insisto… Sasuke seguramente no tarda en salir.- dijo la pelirroja. Sakura intentó negarse nuevamente, pero ella no le dejo y volvió a insistir, por lo que no tuvo otra opción que entrar, esperaba que Sasuke apareciera rápido para así darle alguna excusa del porque la sesión no podía ser ese día y luego irse de aquel lugar. De pronto se sentía mal. Tenía el pecho pesado y el nudo en su garganta parecía crecer conforme pasaban los segundos.

Sakura avanzó unos pasos, Karin cerraba la puerta cuando Sasuke aparecio por el pasillo. Llevaba una bermuda, no portaba camisa y la toalla alrededor del cuello le dio una idea a Sakura, que de donde venía. El nudo se acentuó y las manos le temblaron mientras tomaba con más fuerza su maletín.

Sasuke levantó lentamente la mirada y la observó, pareciendo sorprendido. Miró el reloj que estaba colgado en la cocina y luego volvió hacia Sakura mientras su rostro se tornaba inexpresivo.

-Hola.- susurro la pelirrosa vacilante

-Creo que deberías irte.- dijo el chico de golpe. Sakura sintió más presión en el pecho y se apresuró a asentir, pero Sasuke la detuvó antes de que siquiera pudiera moverse-. No te hablaba a ti... Karin.- observó con seriedad a la chica que se encontraba a su espalda. Sakura aún así se sintió mal.

-Ahh sí, claro. Lo olvidaba… Tenía un pendiente.- dijo Karin antes de perderse por el pasillo que llevaba a las habitaciones.

-Yo creo… Que es mejor que me vaya.- le dijo Sakura desviando la mirada por todo el lugar. No quería verle. Era tan extraño.

-Karin ya se iba.- masculló él. Sakura suspiro sonoramente mientras se cruzaba de brazos. Quería salir de allí, la cabeza empezaba a palpitarle y de pronto se sentía muy indispuesta.

-Bien… yo me retiro.- Karin aparecio luego de unos minutos rompiendo el silencio que se había extendido entre los dos. Sakura la miró, estaba nuevamente vestida, llevaba un uniforme de colegio, por lo que asumió que se trataba de alguna compañera de él. La chica la miró con una sonrisa, luego se acercó a Sasuke y le dio un beso rápido en los labios, antes de irse.

Sakura sintió como el nudo en su garganta volvía a ser insoportable, talvez empezaba a tener alguna infección.

El silencio volvío a envolverles, Sakura tragó saliva antes de mirar finalmente al chico. Sasuke observaba con fijeza un sillón, su mirada estaba perdida y parecía profundamente metido en sus pensamiento.

-Es bueno que, que aun mantengas lazos con personas allegadas a ti.- le dijo Sakura con suavidad, adoptando el tono clínico con el que sus colegas trataban a los pacientes.

Sasuke sonrió de lado, sin mirarla aún y se encaminó a la sala de estar. Tomó asiento en el mismo sofá individual de siempre y Sakura dudó solo unos segundos antes de seguirle. Se sentó frente a él, poniendo su maletín de lado y entrelanzando las manos temblorosas.

-Ella es tu novia ¿cierto?- preguntó Sakura intentando sonreírle. Sasuke la miró con seriedad y le devolvió en sonrisa de lado, que estaba lejos de ser amable.

-Sacas conclusiones muy rápidamente, Karin solo es una compañera de clases, no tengo ninguna relación sentimental con ella.- le aclaró cruzándose de brazos.

-Entonces solo es sexo.- pensó Sakura mientras sus mejillas ardían con intensidad. Aquella información no le hizo sentir mejor de ningún manera, por lo contrario, hacía que su corazón se estrujara con más intensidad.

El silencio volvió a propagarse y ninguno lo interrumpió. Ambos estaban tan profundamente metidos en sus pensamientos que apenas notaron como los minutos empezaban a transcurrir.

Sakura se sobresaltó cuando su teléfono celular empezó a sonar. Parpadeo un par de veces y bajo la mirada a su cartera mientras lo buscaba, tenía la mente en blanco por lo que le costó unos segundos encontrarlo. La llamada entrante era de un número desconocido. Sakura frunció el ceño mientras se ponía de pie.

-Permíteme.- le pidió a Sasuke mientras se alejaba un poco-. Buenas.- saludo en cuanto contesto.

-Sakura.- escucho una voz masculina del otro lado.

-Si... ¿Quién habla?- preguntó confundida. En suave risa se escuchó.

-¿Tan rápido te olvidas de los buenos amigos?- Sakura bajo la mirada intentando pensar. No tenía muchos amigos y las pocas personas en las que confiaba estaban lejos.

-Disculpe, pero realmente no sé quién habla.- murmuró apenada. El hombre nuevamente río.

-Creo que no hemos hablado mucho al teléfono en los últimos años ¿cierto cerezo?- dijo él. Sakura expandio los ojos sorprendida. Sus labios temblaron y la emoción se abrió paso en su corazón remplazando todo.

-¿S-Sasori?- masculló apenas.

-¿Cómo estás?

-¿En serio eres tú? ¡Ohh Dios! Tanto tiempo sin escucharte... ¿Como has estado? ¿Que ha sido de ti? ¿De donde me llamas?- alejo el teléfono un poco de ella para verificar así, el número-. ¡¿Estás en Tokio?!

-Muy bien… Tengo tantas cosas que contarte. Sí, estoy en Tokio de paseo, te llamaba para verte. Menos mal que sigues teniendo el mismo número.

-A mí también me gustaría verte.

-¿Cuando puedes? Yo tengo libre cualquier día.

-No, no. Tu dime.- musitó la pelirrosa con una sonrisa.

-¿Qué tal hoy?- preguntó él. Sakura levantó la mirada hacia Sasuke. Él la estaba ignorando y parecía francamente fastidiado con su presencia. Sakura tampoco quería estar allí y luego de esa consulta tenía el resto de la tarde libre por lo que no dudó en aceptar.

-Por supuesto… Me gustaría verte, dime donde.

-Perfecto, no te preocupes, yo pasó por ti. Sigues viviendo en el mismo apartamento ¿cierto?

-Si.- afirmó Sakura.

-Entonces paso por ti a las siete.

-Muy bien, te estaré esperando.

-Adiós.- murmuro Sasori.

-Adiós Sasori.- respondió Sakura dulcemente antes de colgar.

La vida daba muchas vueltas y realmente se encontraba sorprendida porque su amigo de mucho años hubiera vuelto a la ciudad.

Sasuke, que hasta ese momento se había mantenido en silencio, pendiente de la conversación de la mujer, levantó la mirada para observar el rostro rebosante de luz. Sakura sonreía, con tanta dulzura que le provocó algo extraño en el pecho. Sasuke nunca la había visto de aquella manera, tan alegre, tan animada y tan ilusionada.

Su estómago se retorció mientras los granajes de su cabeza empezaban a trabajar. Ella estaba feliz por la llamada que había recibido. El hombre con el que había hablado era el autor de su estado y saberlo le provocó una molestia desagradable en el interior.

-Me debo ir Sasuke.- le dijo ella acercándose al sillón en el que antes estaba, para tomar su cartera y maletín.

-Bien.

-De verdad lo siento. Pero mañana vendré temprano si no tienes alguna molestia.- esperó que él dijera algo, pero Sasuke se quedó en silencio-. Vamos a compensar las horas perdidas. Lo prometo.

-Como sea.- la ignoro intentando por todos los medios no sucumbir a la tristeza que vio en sus ojos luego de su contestación.

Sakura le miró unos segundos y suspiró encaminándose a la salida. En cualquier otra ocasión, Sasuke la habría seguido, para caballerosamente guiarla y luego abrirle la puerta, pero no confiaba en sí mismo en ese momento y no quería cometer una estupidez.

-Cuídate y hasta mañana.- fue lo último que dijo ella antes de partir. La puerta se cerro y el silencio volvió a envolverle. Tan oscuro, tan apremiante y tan molesto.

Sasuke se levantó del sillón rápidamente. Sentía el cuerpo tenso y su pecho pesaba. La respiración se le había alterado y presionaba los puños con demasiada fuerza. Tenía tantas ganas de moler algo a golpes. Cualquier cosa.

Agitado, se encaminó hacia su habitación. El rostro se le había calentado por la furia y sus oídos zumbaban.

-¡Maldita sea!- gritó, cerrando la puerta de su habitación de un solo portazo.

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Sakura sonrió con alegría, mientras escuchaba las anécdotas de su amigo. Sasori hablaba con tranquilidad, sonriendo y articulando de momento con las manos. Su experiencia en el extranjero era sorprendente, el hombre estaba muy contento y no dudaba en vocalizarlo.

Había sido denominado uno de los mejores cardiólogos de Japón, tres años atrás y gracias a ello había recibido una grandiosa oferta en el extranjero, más específicamente en Estados Unidos. Sakura estaba orgullosa de él, era un persona tan inteligente, amable y bueno que podría ser fácilmente el hombre perfecto.

Una sonrisa se formó en sus labios mientras le miraba, expresándose con esa confianza y esa firmeza tan suya que ella había extrañado. Sakura le había conocido en la universidad, cuando recién había ingresado y no conocía a nadie. El chico se había acercado a ella durante una clase, había sido amigable, muy cortés y carismático, había eliminado esa desconfianza que ella sentido por los hombres luego de la experiencia de su madre. Sasori había sido como su salvavidas, la había acompañado, había estado para ella en los momentos adecuados, le había dado apoyo moral y siempre sabía cuando ella le necesitaba. Sakura lo amaba profundamente, era su mejor amigo y siempre lo sería.

Apoyando el rostro en una mano, se dedicó a observar al chico mientras él se desvivía en historias. Era muy bueno interlocutor, era una persona muy expresiva y Sakura podía imaginarse perfectamente cada una de sus experiencias con solo sus palabras.

El viento danzo acariciando sus hombros desnudos y revolviendo sus cabellos. Sakura rió suavemente mientras los devolvía a su lugar. Estaban en la azotea de un lujoso restaurante, Sasori había insistido en llevarla al mejor lugar, a pesar de que ella había intentado negarse.

-Me alegra verte.- dijo él mirándola fijamente, mientras ella reía. Sakura le observó y sonrió por sus palabras.

-A mí también.- no dudó en decirle. El chico suspiró y sus ojos adoptaron un brillo singular.

-Te ves muy hermosa Sakura.- susurró. Su expresión cambio, sus gestos lo hicieron y Sakura se sintió por un momento como tres años atrás.

-Sasori, no creo...

-Por favor… No me rechaces esta vez.- le interrumpió él en una súplica. Sakura sintió su rostro arder mientras los recuerdos volvían. De pronto se vio en el aeropuerto donde había ido a despedir a Sasori, mientras él le decía que no temía renunciar a todo si ella le aceptaba en un sentido puramente romántico. Sakura le amaba, con todo su corazón, pero no como él quería. Le había dolido rechazarlo, pero no había podido mantener su ilusión. Lamentablemente los años no habían hecho cambiar su sentir. Ella aún lo veía como su mejor amigo y aún lo quería como un hermano.

-Sasori-kun yo, yo no quiero… Yo no…- sus palabras se vieron interrumpidas cuando unos labios se apoyaron en los suyos. Sasori se había inclinado sobre la mesa y le había besado directamente, sin aviso. Sakura boqueo sin respiración y automáticamente se echó atrás en la silla hasta apoyarse en el respaldo de la misma. Su corazón latía intensamente y sus mejillas ardían con furia.

Estaba en shock, apenas creyendo lo que había sucedido. La única ocasión en la que Sasori la había besado había sido en su despedida y Sakura se lo había concebido, en primera porque había sido sorpresivo, y en segunda, porque habia creido que luego de su rechazo, nunca más le vería.

Al parecer había estado equivocada en todo.

-Yo aún te quiero.- le dijo él volviendo a tomar asiento.

Sakura parpadeo varias veces antes de reaccionar. Tragó saliva mientras negaba con la cabeza.

-No es posible.- murmuro con firmeza. El pelirrojo suspiró y miró al cielo oscuro.

-Si lo es, lamentablemente lo es.- aseguró él.

-No nos hagas esto Sasori.- le pidió Sakura con tristeza. El hombre se alboroto el cabello y desvió la mirada.

-Creí que... Con el tiempo, tal vez tu... Ibas a verme diferente.

-Yo te quiero.

-No como yo a ti.

-No.- estuvo de acuerdo Sakura-. Pero aún así te quiero... Y mucho. Tú eres la única persona en la que realmente confió. No quiero perderte a ti también.

El silencio se hizo, tan tenso, tan apremiante y tan doloroso que Sakura apenas podía soportarlo.

-¿Porque no puedes amarme?- su pregunta la pillo por sorpresa.

Sakura le miró, observándolo realmente. Era un hombre muy guapo, casi rozando lo hermoso. Tenía los cabellos de fuego, una mirada almendrada y penetrante. Facciones masculinas y simétricas. La altura perfecta. Un cuerpo delgado y formado. Un título. Un buen trabajo. Ingresos atractivos. Era amable, considerado, bueno. Era mayor de edad.

El último pensamiento trajo consigo un nudo a su garganta. Sasori era el hombre perfecto, pero no era el que por las noches la hacía desvelar entre pensamientos. No el que aceleraba su corazón. No el que ella veía cuando cerraba los ojos. No el que no podía sacar de su cabeza. Sasori no era el chico que ella cuidaba. Sasori no era Sasuke.

-Porque... Quiero a alguien más.- la respuesta fue simple y tan real que provocó un profundo dolor en su corazón. Sakura había visto en su interior y se había topado de lleno con aquella realidad. Estaba confundida y sin embargo, veía todo tan claro como el agua.

-Eso lo cambia todo.- dijo el pelirrojo. Sakura le miró y sonrió con tristeza.

-Eso lo cambia todo.- repitió bajo su propio concepto.

-Que mal.

-Creo que… Es mejor que nos vayamos.- Sakura le miró mientras hacía un ademán de levantarse.

-No.- Sasori la agarro del brazo rápidamente-. Lo siento, no te vayas… Te prometo que no se volverá a repetir.- le dijo mostrándole una sonrisa. Sakura intentó devolvérsela a pesar de que no se sentía con el ánimo de continuar alli.

Era doloroso saber como había terminado aquella hermosa amistad.

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Sakura tocó la puerta a puño cerrado, mientras su ceño se fruncía. Nuevamente estaba frente al apartamento de Sasuke y nuevamente no recibía contestación. El estómago se le estrujo al recordar en la escena del día anterior y el corazón le dolió al pensar en que tal vez el mismo suceso se volviera a repetir. Llevaba más de cinco minutos en la puerta y aquello se sentía como un deja vu. Sakura tragó saliva mientras bajaba el puño con el que iba a tocar una última vez. Retrocedió unos pasos y sintiendo un nudo en la garganta dio media vuelta y se empezó a alejar.

El día anterior luego de la cita con Sasori, apenas había podido dormida. Estaba confundida con sus sentimientos y furiosa consigo misma. Ni solo se había involucrado con Sasuke en un nivel emocional. Su corazón ahora latía por él y ella sabía que eso solo le traía muchos problemas.

No podía meterse con un paciente.

Iba en contra de su ética.

Iba en contra de las reglas.

Iba en contra de la ley.

Sasuke era menor de edad, estaba a su cuidado y ella sabía que todo aquello solo podría terminar muy mal.

De pronto la idea que venía rondando su cabeza desde la noche pasado, tomó sentido frente a sus ojos. Talvez la mejor opción era dejar el caso de Sasuke en manos de alguien más. Eso la haría ver cómo una incompetente frente a sus compañeros, pero Sakura sabía que necesitaba aquel espacio. Ahora con el conocimiento sobre sus sentimientos, ella temía hacer algo que no solo la dañaria a ella, emocional y profesionalmente, sino que también podría perjudicar a Sasuke. Ella no quería que él pagará sus errores.

La puerta se abrió a su espalda. Sakura apenas había logrado avanzar unos pocos pasos y deseo haberse apresurado para no tener que verlo de frente. De pronto se daba cuenta de la magnitud de sus sentimientos.

-¿Te vas?- fue la brusca bienvenida de él. Sakura tragó saliva antes de dar media hacía él. Sasuke estaba al umbral de la puerta. Con unos pantalones de tela, seguramente del colegio, el torso desnudo y el cabello desordenado. Tenía ojeras bajo los ojos y su mirada era aún más penetrante que de costumbre.

-Hola.- se esforzó en saludarle con el ánimo de siempre. Él la miró por varios segundos, sin decir una sola palabra, luego gruño y dio media vuelta entrando nuevamente al apartamento. A Sakura le tomó un tiempo reaccionar. Mordió su labio inferior sin saber muy bien qué hacer, debía seguirle, su deber era continuar con su trabajo como si nada, pero Sakura se sentía muy vulnerable y confundida. Sin embargo, las opciones eran limitadas y se halló caminando hacia el interior del apartamento.

La pelirrosa se encargó de cerrar la puerta antes de buscar con la mirada a Sasuke. Él se encontraba en la sala, pero extrañamente estaba parado frente al ventanal que daba a la calle, normalmente se sentaba en el sofá individual. Parecía distraído y pensativo. Sakura respiró profundamente antes de seguirle.

Ella se sentó en el sofá de siempre y esperó internamente a que él también tomará asiento. Verlo parado y de esa manera la hacía más consciente de él y de sí misma.

-¿Cómo estás?- le pregunto dirigiéndole una mirada. Sasuke se había cruzado de brazos y aún le daba la espalda.

Tenía los músculos tensos y Sakura no pudo evitar deslizar la mirada suavemente por su ancha espalda, tomando en cuenta lo personal de la situación. Él le había recibido sin camisa, a ella, su doctora.

Quería pedirle que se pusiera algo encima, pero no sabía cómo lo tomaría. Sasuke era tan hermético y tan complejo que era difícil descifrarlo.

-Bien.- contesto con un encogimiento de hombros. Dio media vuelta hacia ella y se acercó un poco, pero luego se encaminó a una pared. Sakura le miró apoyarse en ella y dirigir la mirada nuevamente al ventanal. Sasuke había erguido una barrera entre ellos otra vez.

-¿Te encuentras bien Sasuke?- le preguntó. Pasaron unos segundos antes de que él hiciera algún movimiento. La miró fijamente y luego cerró los ojos.

-Si

-¿Has dormido bien?

-Más o menos.- respondió él cortante.

-¿Sigues teniendo pesadillas?- murmuro la ojijade.

-Algo así.- le contesto

Sakura bajo la mirada. Sasuke se había cerrado completamente a ella. No importaba cuanto lo intentara o que dijera, era muy evidente que su sola presencia no le daba la suficiente confianza para abrirse. Ella también se sentía extraña y de cierta manera expuesta. Sus consultas no daba el fruto debido y en vez de avanzar, cada día parecían retroceder. Ya no había mucho que hacer.

-¿Seguro que estás bien?- le preguntó una vez más. No quería omitir nada y realmente estaba preocupada por él. Las bolsas bajo sus ojos eran el claro indicio de que algo andaba mal. Ella quería ayudarle realmente.

-No es nada.

-No te ves bien.- no era algo que debía decir, pero no pudo evitar expresarse-. Confía en mí Sasuke.- le pidió poniéndose de pie. Quería estar más cerca de él, pero sabía cuan peligroso era para sí misma. Sakura se acercó al ventanal y observó el panorama que antes él veía. El cielo estaba nuevamente gris, talvez llovería.

Volvió la mirada nuevamente hacia Sasuke, notándole con los ojos cerrados y apoyando la cabeza contra la pared. Parecía tan cansado, tan vulnerable, tan distante.

-Confía en mí Sasuke.- repitió nuevamente. Él sonrió de lado, pero su expresión era todo menos divertida.

-Hmp.

-¿Porque no me dices lo que te pasa?- dejó ir con tristeza. Sasuke la miró y frunció el ceño.

-¡Maldición!- masculló frustrado.

-¿Qué?- pregunto extrañada por su semblante.

-No quiero hablar de mi.

-¿No?

-Hablemos de ti.- soltó rápidamente. Sakura parpadeo un par de veces antes de dedicarle una sonrisa temblorosa. Era extraño pero le alegraba que él quisiera escuchar algo de ella. Se parecía más al chico que ella había tratado antes del altercado del beso.

-¿Qué quieres escuchar?- indago con dulzura, mientras se acercaba al sofá nuevamente. En esa ocasión se sentía más tranquila pues de cierta manera el tenso ambiente había menguado.

-¿Cómo te fue en tu cita?- la pregunta de Sasuke la descoloco por unos segundos.

-¿Que?

-Anoche saliste con un hombre ¿cierto?

-C-como te...

-Te escuche al teléfono ¿recuerdas?- Sakura frunció el ceño mientras sentía como el rubor subía a sus mejillas. De repente le daba algo de vergüenza y culpa haber salido con Sasori, pero sabía que no tenía ningún sentido. Sin embargo, la voz de Sasuke, por un momento le había parecido acusadora.

Negando con la cabeza, Sakura frunció el ceño decidiendo mostrarse firme en sus siguientes palabras.

-Eso, eso es algo per-sonal.

Sasuke sonrió, descruzando los brazos. Metió las manos en los bolsillos del pantalón y se irguió, antes de empezar a caminar. Sus pasos eran pausados, medidos y su postura era relajada, sin embargo había algo peligroso en él.

-Tú dijiste que me contarías cualquier cosa. Quiero saber cómo la pásate a su lado.- Sasuke se detuvó a unos pocos pasos del sofá. Sakura se tensó y ansiosa se puso de pie.

-Mi vida personal no es de tu interés- solto antes de encaminarse hacia el ventanal, decidida a poner distancia. Pocos pasos después un agarre en el brazo la hizo retroceder. Sakura perdió el equilibrio y pronto se vio contra el pecho desnudo de Sasuke.

-Pero que…- las palabras se atoraron en su garganta y la respiración se le corto al sentir como Sasuke hundía el rostro en su cuello y olía su piel. Un escalofrío hizo estremecer su cuerpo y un suspiro escapo de sus labios cuando le sintió besar su frente y luego su mejilla caliente.

-¿Te sentías así?- le pregunto con suavidad al oído.

Sakura lanzo otro suspiro y mordió su labio inferior tratando de contenerse. Sabía que tenía que alejarse, poner distancia entre ambos y aclarar la confusión monumental de aquel momento, pero se sentía tan segura en sus brazos que hasta entonces, Sakura se daba cuenta de cuanto había deseado estar allí.

Las manos de Sasuke se posicionaron en su espalda mientras su cuerpo se moldeaba sobre el de ella a la perfeccion. Sakura le sintió acariciar su columna vertebral con suavidad y luego descender lentamente por sus caderas hasta sus muslos. Otro escalofrío recorrio su piel y esta vez un gemido escapó de sus labios. Retuvo la respiración cuando le sintió acariciar la piel desnuda de sus muslos y luego ascender con parsimonia por su figura llevando consigo el volado de su vestido negro.

-¿Así?- susurró Sasuke mientras le besaba el mentón. Sakura le sintió detenerse por unos momentos en su cadera desnuda y luego subir hasta su braga y posar descaradamente las manos en sus gluteos.

Otro gemido escapó de su boca y esta vez fue acallado por los labios ansiosos de Sasuke. Su corazón salto y dio un vuelco, y las mariposas en su estómago se alborotaron haciéndole sentir extraña y feliz. Sakura lo sintió tomarla del trasero y apegarle a su cuerpo. Lanzó un quejido cuando la lengua de Sasuke usurpo su boca manejándola a su antojo. Sin poder contenerse, subió las manos, antes puestas en su torso caliente, hacía sus hombros antes de rodearle y abrazarle.

Sakura se entregó. Abrió su corazón y le permitió tomarla como quisiera, arriesgando todo de sí.

Sin embargo la burbuja se rompió cuando Sasuke se alejó, con la respiración agitada y los ojos entrecerrados. La pelirrosa le observó entre pestañas, igual de agitada y aún más exaltada.

Sakura suspiro cuando le sintió retomar sus caricias, primero en sus caderas y luego en su cintura. Sus movimientos eran pasivos y tan relajantes que Sakura no pudo evitar abrazarse a él y recostarse contra su cuerpo permitiéndose por un momento dejar ir todo.

-Sasuke-kun.- suspiro suavemente.

-¿Él te hace sentir como yo Sakura?- la pregunta la tomó por sorpresa, pero su mente empezó a trabajar en ello, buscándole el sentido a sus palabras. Lamentablemente, la verdad se abrió paso a su mente nublaba y Sakura sintió como el pecho le dolía con intensidad.

-¡Suéltame!- exclamó removiéndose entre sus brazos. Sasuke no halló manera de retenerla sin lastimarla, por lo que la dejó ir. Sakura rápidamente puso distancia entre ellos.

-Sakura.

-¿Estas, estas juga-ndo conmigo?- susurro con voz temblorosa.

Sasuke la observo fijamente e intento acercarse de nuevo a ella pero Sakura retrocedió mientras su mirada se nublaba. Las palabras del moreno se repetían continuamente en su cabeza y entre más las escuchaba, más sentido le encontraba a su lógica. Sasuke había querido probar algo y la había usado.

-¿Estás jugando conmigo?- repitio-. ¿Qué demonios quieres probar?

Él se quedó en silencio. No intentó excusarse y tampoco trato de volver a acercarse. Sakura hubiera deseado mil veces más su insistencia. Pero se daba cuenta que en realidad no le importaba.

-Esto es un juego para ti ¿cierto?... Como seducir a tu doctora.- dijo como si se tratara del título de un libro famoso-. ¡Bravo!- aplaudió-. Lo lograste Sasuke.- sollozo sintiendo como las lágrimas le bañaban el rostro. El moreno la miró por varios segundos en silencio y luego extendió una mano hacia ella, Sakura le rechazó de un manotazo y más herida que furiosa, le rodeó rápidamente, acercándose al sofá y cogiendo sus pertenencias.

No esperó un segundo siquiera antes de correr hacia la puerta.

Quería alejarse, llorar y llorar.

El pecho le dolía con intensidad, la garganta le ardía y su corazón sangraba.

Sasuke había jugado con ella. Por eso había actuado extraño desde un inicio, seguramcente había intentando probar algo o había hecho una apuesta con alguien como la mayoría de los adolescentes pretenciosos lo hacían.

Sakura había caído como una estupida y ahora pagaba el precio con un corazón roto.

No había sido ética, había involucrado sus sentimientos en el trabajo y ella le había dado el poder a Sasuke de lastimarla. Era solamente su culpa.

Sakura se detuvo en la puerta justo antes de cerrar.

-No Sasuke… Nunca nadie me ha hecho sentir como tu… Eso querías escuchar ¿cierto?- solto despectivamente. Le observó por sobre el hombro, aún de espaldas.

-Y sacas conclusiones muy rápidamente… Sasori solo es mi mejor amigo.- le dijo antes de cerrar la puerta.

El silencio inundó el apartamento. Sasuke observó el ventanal con la mirada perdida. Empezaba a llover y las gotas de lluvia cayeron cubriendo el vidrio y deslizándose lentamente.

Sasuke puso atención especial al panorama gris que estaba en el exterior. Las palabras de Sakura se repetían en su cabeza constantemente, en una dulce tortura.

Bajo la mirada mientras apretaba los puños con fuerza.

Había jodido todo.

¿Porque había reaccionado de aquella manera?

La respuesta era sencilla y aunque le doliera el orgullo por admitirlo, los celos le habían carcomido por dentro.

Sasuke había sentido la furia más arrolladora y básica que jamás había experimentado, al imaginar a Sakura estando en brazos de otro hombre.

Con un suspiro, el moreno se acerco a uno de los sofás y se dejó caer, dejándose abrazar por el algodón.

-No me debe importar.- se convenció recordando las lágrimas de ella.

Sin embargo su pecho se sentía pesado y el remordimiento cubría su corazón. Había tratado mal a Sakura, quién solo había intentado ver por él, quién le había apoyado en todo momento y quién había intentado comprenderle a pesar de sus esfuerzos por permanecer indiferente a ella.

-Maldita sea… ¿Que me has hecho Sakura?- se preguntó a si mismo con el ceño fruncido.

Un sentimiento había nacido en su corazón. Sasuke sabía que se estaba hundiendo en un pozo oscuro y no podría salir de él, no sin Sakura.

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Aquello era mucho más fuerte que él y no tenía retorno.

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FIN DEL CAPÍTULO


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