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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno, Lime)
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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece
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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.
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El misterio de la felicidad
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*Capitulo 6*
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"Sentimientos"
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Tres días después...
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Sakura suspiro por lo bajo mientras se levantaba lentamente de la cama. Su mirada se dirigió a la puerta del baño y sus pies le llevaron directamente allí.
Era sábado por la mañana y Sakura entraba al trabajo a las ocho, una hora después del horario semanal. Era temprano, pero no había podido dormir por lo que se había despertado cuando el sol se había levantado en el cielo.
Una mirada al espejo sobre el lavabo hizo más real su insomnio. Sus ojos estaban ligeramente hinchados, rojos y ojerosos. Ya habían transcurrido varios días desde la última vez que había visto a Sasuke. Había sido difícil, pero luego de su último encuentro, Sakura había decidido desistir de ser su doctora. Más consultas no cambiaría el resultado final. Ellos habían terminado mal y eso no cambiaría.
La depresión y tristeza la habían acogido como hacía mucho tiempo no lo hacían, envolviéndola en un agujero de oscuridad. Sakura se sentía perdida, confundida y muy herida, pero había pasado por mucho años atrás y jamás se había rendido por lo que esa vez no sería diferente.
Respiro profundamente mirándose fijamente a los ojos, luego suspiró y tomó su cepillo de dientes para enjaguarse la boca.
Estaba desanimada y se sentía odiosamente vacía, mientras una voz en su cabeza le repetía incontables veces en un mismo minuto que aquello era culpa suya, por haber cruzado la línea ética que siempre se había impuesto con cada paciente.
Suspiro otra vez mientras se dirigia a la ducha dispuesta a tomar un baño. Era muy temprano aún, apenas las seis y cuarto por lo que tenía tiempo de sobra para seguir divagando en sus pensamientos mientras con ello se preparaba a sí misma para dar su mejor cara y sonrisa.
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El día pasó sin novedad alguna. Sakura vio unos pocos pacientes y trabajó en los expedientes pendientes, antes de presentarlos ante Tsunade. De una vez aprovechó para exponerle el caso de Sasuke y su nulo avance. También tuvo que comentarle sobre la frialdad del chico y su falta de cooperación. No le había hecho muy feliz tener que hablar de él de esa manera, pero no había tenido muchas opciones. Al final del día, Tsunade le había dicho que muy posiblemente el caso iba a pasar a manos de un doctor más experimentado.
-Tal vez sea lo mejor.- se convenció mientras se dirigía a su habitación. Ahora que era casi seguro que no vería a Sasuke, Sakura empezaba a sentirse triste y deprimida. Era lo que había querido desde un inicio cuando había ido ante Tsunade, pero no podía evitar pensar en que talvez ella podría haber hecho más si no hubiera involucrado sus sentimientos.
Dejo sus pertenencias en la cama y se quitó rápidamente la ropa de trabajo para vestir un ligero camisón. Tenía ganas de acostarse y pensar hasta dormir, pero tenía que comer algo y tenía aún trabajo pendiente, por lo que se dirigió a la cocina para prepararse un emparedado. Comió con la sala distrayéndose con un documental del océano y una hora después se encamino a su oficina decidiendo preparar un informe sobre el caso de Sasuke y sus pocos avances. Tsunade se lo había pedido para el nuevo doctor.
Las notas eran pocas contando los días que habían tenido consulta. Sakura distribuyó sus apuntes por semana y los puso a un lado antes de coger su laptop. Prepararse para iniciar le tomó apenas unos pocos minutos, abrió una página en blanco de Word y empezó con un perfil de Sasuke escribiendo todo lo necesario sobre sus datos personales. Inicio con otra página apuntando la fecha del primer día y luego se detuvó observandola distraída, habían transcurrido seis semanas y pocos días desde que había conocido a Sasuke. No era un periodo de tiempo extenso, sin embargo, Sakura se sentía de cierta manera marcada.
El timbre de la entrada sonó, la pelirrosa se sobresaltó ligeramente, saliendo de sus pensamientos y fijo su mirada en el pequeño reloj triangular que tenía en una esquina del escritorio. Era las nueve de la noche, un poco más tarde de lo que había supuesto. Con un pesado suspiró, Sakura se levantó pensando que seguramente su vieja vecina, la señora Chiyo, habia querido hacerle una visita. Era algo muy común desde que se había mudado allí, más de cuatro años atrás. La anciana era una persona sola y por las noches tendía a llevarle algún pedazo de torta o galletitas mientras se largaba a hablar. Sakura amaba escucharla, sus anécdotas eran entretenidas y realmente la hacía sentir cerca de alguien.
Volvieron a tocar la puerta, mientras ella salía de su oficina.
-¡Ya voy!- exclamó apresurándose. Sakura abrió la puerta sonriendo enormemente-. Estaba distraída señ...- las palabras se atoraron en su garganta cuando frente a ella se topó con la persona que menos hubiera esperado.
Sasuke estaba allí, con las manos en los bolsillos del pantalón y una expresión imperturbable. Iba vestido completamente de negro, con una camisa de cuello y mangas cortas que le quedaba como guante y permitía una mirada directa a la piel pálida del inicio de su torso y un pantalón de mezclilla que se abrazaba a sus caderas y a sus muslos gruesos. Llevaba el cabello como siempre, tan rebelde y tan brillante. Estaba de infarto y Sakura quedó momentáneamente estupefacta mientras boqueaba como un pez sin agua.
-Que...- intentó hablar mirándole a los ojos, pero la intensidad de sus onices le provocó un vuelco al corazón. Sakura se estremeció, mientras le observaba recorrer con la mirada su cuerpo. Sus mejillas ardieron al notar no solo como Sasuke la miraba, sino también la manera en que ella iba vestida. Saberse tan expuesta le hizo automáticamente muy tímida y vergonzosa.
Sakura tragó saliva antes de decidirse a preguntarle qué hacía allí, sin embargo, Sasuke la sorprendió nuevamente al adentrarse a su apartamento sin invitación. Impresionada, la pelirrosa parpadeo continuamente unos segundos intentando asimilar lo sucedido antes de cerrar la puerta y apresurarse a seguirle.
Sasuke se encontraba en su sala, mirando su alrededor, parecía curioso y muy tranquilo. Sakura le observó intentando controlar su corazón acelerado. No se sentía preparada para verle aún, estaba nerviosa, confundida y sus sentimientos estaban a flor de piel, pero se convenció que siendo una adulta y más importante aún, una profesional, ella sabría cómo controlar la situación.
Sasume empezó a caminar por toda la estancia. Su apartamento no solo era pequeño, sino modesto también, nada comparado al de él por lo que Sakura intentó no sentirse un poco avergonzada.
-¿Q-que… que haces a-qui?- le pregunto intentando sonar firme. Sasuke se detuvó y la miro a los ojos solo unos segundos, antes de recorrer su cuerpo nuevamente. Otro escalofrío erizo la piel de Sakura y la hizo consciente no solo de su informal vestimenta, sino también de la tela tan ligera y translúcida que la vestía. El impulso de cubrir estaba allí, pero eso solo la haría ver intimidada, Sakura no quería que él se enterara de lo que le hacía sentir, por lo que se obligó a ignorar la situación, mientras se cruzaba de brazos, como barrera de su mirada. No llevaba sostén y esperaba que Sasuke no lo hubiera notado.
-Sasuke...- suspiro antes de hablar, pero nuevamente se quedó sin palabras cuando le vio acercarse a ella muy decididamente
-Tenía que hablar contigo.- la interrumpió él mirándola a los ojos. Sakura frunció el ceño mientras empezaba a retroceder, consciente de su debilidad. No se podía permitir su cercanía, no cuando ella apenas podía reprimir sus sentimientos.
-¿De la terapia?- le preguntó temblorosa.
-De nosotros.- la corrigió Sasuke. Sakura se estremeció nuevamente, ante de intensidad de su mirada. El moreno seguia acercandose, se veía tan firme en su propósito, tan decidido que Sakura temió por un momento sobre cómo iba a concluir aquello.
-Sasuke… no…- las palabras se atoraron en su garganta cuando su espalda choco contra una pared. Sakura ni siquiera se había dado cuenta que había estado retrocediendo, pero si, que Sasuke se estaba acercando
-¿No qué? Sakura.- él apoyó las manos a los lados de su cabeza, mientras se inclinaba sobre ella.
-No hay un nosotros.
-Tu sabes que eso no es cierto.- Sasuke no se inmutó por su respuesta y en cambio, acercó el rostro a su cuello. Su respiración le pego en la piel y los vellos de su nuca y brazos se erizaron. Sakura cerró los ojos, mordiendo su labio inferior, para retener cualquier sonido. No satisfecho, Sasuke pego la nariz a su cuello y le acarició lentamente hasta llegar a su clavícula. Sakura se quedó sin respiración apenas sabiendo cómo reaccionar.
-No hagas esto.
-Tú también lo quieres.- le dijo mientras la tomaba de la cintura. Sakura sabía que él tenía razón, pero se negaba a ceder, no podía hacerlo, eran tantas las cosas que estaban en contra.
-No Sasuke, esto no está bien.
Sasuke se alejó y la miró de frente, su expresión volvía a ser muy seria y un brillo de determinación se podía vislumbrar en sus ojos.
-Eso no importa.- Sakura no lo aceptó, mientras negaba con la cabeza.
-Tú no entiendes.
-¿El qué?
-Eres menor de edad y soy tu doctora… Nosotros no, tú y yo no…- Sasuke la acallo poniendo un dedo sobre sus labios. Sakura sintió un vuelco al corazón, cuando uno de sus pulgares le acarició el labio inferior, su mirada transmitía calor y fue evidente su intención. Temblado de pies a cabeza, Sakura se zafó de sus brazos necesitando enormemente la distancia, le asustaba su propio deseo y no quería cometer un error.
-Sakura.- musito Sasuke dispuesto a atraparla nuevamente entre sus brazos, pero la pelirrosa lo detuvo poniendo las manos frente a él para mantener la distancia
-No Sasuke, esto no está bien… Además tu solo jugaste conmigo. Ya conseguiste probar lo que querías, no me hagas esto nuevamente.- susurró.
El moreno frunció el ceño mientras la observaba. Su mirada había dejado de ser fría y Sakura pudo notar su culpa y arrepentimiento.
-Yo no quise hacerte daño.
-Eso ya no importa.
-No puedes... pensar siquiera lo que sentí al imaginarte en brazos de ese tipo.- a pesar de que sus palabras fueron solo un vago susurro, lograron un impacto en Sakura, difícil de procesar. Aquellas palabras lo cambiaban todo y al mismo tiempo eran el fin.
Sasuke aprovechó el momento para acercarse a ella y tomarla de la cintura.
-¿Tu qué?- tartamudeo.
-No soportaba imaginar que él te abrazaba o te besaba.- le dijo Sasuke sin vacilación, mientras posaba una mano en su mejilla caliente. Sakura sintió como el rubor se propagaba en su rostro.
-Sasuke.
-No me alejes de tu lado. Eres lo único que tengo.- la expresión de él se volvió casi tierna, logrando que su corazón doliera.
-Pero… esto está mal.
-¿Porque?… Yo sé que tú me quieres.- su seguridad la desarmo por dentro. De pronto Sakura tomó consciencia de la situación. No solo había hecho todo mal desde el inicio, sino también había involucrado a Sasuke, confundiéndolo. Que él supiera sobre sus sentimientos, solo le hacía ver lo transparente que había sido todo el tiempo. Sakura se sentía aterrorizada y demasiado expuesta.
-No… Yo no te quiero.- mintió intentando hacerlo desistir de aquella estupidez.
Ahora era evidente cuanto había liado las cosas y lo grave del asunto. Sakura solo podía pensar en todo lo malo que podría conllevar una relación con el chico. Él era menor de edad, ella era su doctora.
-¿Porque mientes?- le preguntó Sasuke con agresividad-.¡Yo sé que tú me amas!- exclamó agitado.
-No Sasuke… Yo solo, yo solo siento cierta atracción hacia ti, nada mas.- intentó convencerle mientras evitaba ver sus ojos-. Además, tengo una relación con alguien más… una relación seria y con futuro y es a él a quien amo.
-¡Mentira!- grito exaltado-. Eso no es más que una mentira. Tú me amas Sakura… Yo lo sé, lo veo en tus ojos.- por un momento Sasuke se sintió desubicado, sin esperanza y vacío. Las palabras de Sakura le calaron hondo y devolvieron el frío a su corazón.
-No Sasuke, te estas engañando… Yo no soy para ti.- le aseguró ella con firmeza. Sasuke negó con la cabeza, desesperado. La esperanza se iba y dejaba tanta soledad.
-¡Maldita sea!- gruñó agitado-. Mírame, mírame Sakura y dime a la cara que no me amas.- le ordeno, pero ella se negó volviendo el rostro a un lado-. ¡Mírame!- grito.
-No tengo por qué hacer eso. No tengo nada que probarte.- afirmo antes de encaminarse a su habitación. Sus pasos eran rápidos y el cuerpo le temblaba, pero ella estaba decidida. Si Sasuke deseaba quedarse allí, ella no tenía ningún problema. En ese momento lo único que necesitaba era alejarse, poner distancia entre los dos y levantar un muro de indiferencia. Necesitaba huir y limpiarse las lágrimas. Necesitaba unos segundos para calmar a su corazón rebelde y testarudo, pero Sasuke no se los dio, pues tomándola del brazo, la hizo volver sobre sus mismos pasos hasta que nuevamente estuvo frente a él.
-Tú no vas a ningún lado.
-Suéltame Sasuke.- le ordenó mientras bajaba la mirada, para que no viera las primeras lágrimas que le bañaban el rostro.
-Mírame Sakura.- le pidió mientras su voz adquiría una ternura que le rompió el corazón-. Mírame y dime que no me amas y yo me iré… Te lo juro... Nunca volverás a verme.- propuso pero Sakura no cedió y no levanto la cabeza mientras lloraba en silencio, porque que si le miraba a los ojos, fallaría.
Sasuke no se rindió y le tomó el rostro con las manos obligándola a levantarlo. La lucha no tuvo ningún sentido entonces, porque él sintió la calidez de sus lágrimas. Con un suspiro temblorosa, Sakura le siguió mientras cerraba los ojos.
-Sakura… Abre los ojos.- exigió él suavemente. Resistirse entonces, no tuvo ningún sentido. La pelirrosa la miró, notando la ternura en sus ojos, la suavidad de sus siempre duros rasgos y la calidez de su pequeña sonrisa. Los ojos se le llenaron de más lágrimas y su pecho se contrajo en un sollozo que fue imposible de reprimir.
-Ahora dime que no me amas.- la alentó con seriedad. De pronto había vuelto a ser el mismo chico apático, serio e indiferente de siempre. El mismo chico solo que ella tanto había deseado ayudar. Sakura no pudo luchar contra lo que sentía
-Te quiero.- susurro cerrando nuevamente los ojos mientras se sacudía las manos que él tenía en su rostro. Alejarse de él en esa ocasión fue sencillo, pues Sasuke no opuso resistencia. Sakura avanzó hasta que existió el espacio suficiente para no sentirle cerca.
Las lágrimas le nublaban la mirada y el corazón le dolia. Se sentía débil, vulnerable y herida. Nunca había experimentado el amor y aquella ocasión era la peor. Todo lo que sentía era demasiado abrumador.
Pero Sasuke no podía verle así, se dijo mientras se limpiaba el rostro. Las lágrimas cesaron con esfuerzo y de la misma manera lo hicieron los sollozos. Conseguir la calma fue un poco más difícil cuando el pecho le dolía con intensidad, pero estaba decidida a resguardar sus sentimientos en su interior.
Más tranquila, volvió hacia Sasuke dispuesta a afrontar cualquiera de sus reacciones pero jamás espero que él la observará con ternura. Su mirada era cálida y el pecho le dolió de la mejor manera al notar que todo iba dirigido a ella.
Sakura se quedó en un pieza, demasiado confundida para razonar correctamente. Su corazón latía con rapidez. No sabía cómo actuar o que decir frente aquella situación, simplemente estaba fuera de su zona de confort y era una sensación muy abrumante.
Se sobresaltó cuando el moreno estuvo en un segundo frente a ella, con sus ojos fijos en los suyos y sus brazos rodeando de pronto su cintura. La respiración se le corto y pequeños jadeos empezaron a salir de sus labios. Sasuke suspiro apegándose a ella, Sakura se tensó cuando él se apretó contra su cuerpo abrazándola con delicadeza. Su rostro se hundió en el pecho masculino y su nariz aspiro el aroma tan propio que él desprendía, a sándalo y madera.
Sakura suspiro relajándose en sus brazos. Su corazón dio un vuelco singular y el impulso de llorar de felicidad, la hizo ponerse muy sentimental.
-No vuelvas a mentirme.- le dijo Sasuke apoyando el mentón en su cabeza. Sakura se quedó en silencio, apretándose un poco más contra él.
El silencio duró poco pues Sasuke, de pronto, tomó su rostro entre sus manos, obligándola a levantar la mirada para a continuación atacar sus labios. Sakura suspiró abrazando con fuerza a su camisa. Sus manos, antes fijas en su espalda, pasaron por su cintura, hasta llegar a los fuertes brazos, Sakura se agarro de ellos, ahogando apenas un gemido cuando la lengua intrusa de Sasuke, se coló en su boca, acariciando la suya.
Nunca le había encontrado el gusto particular a los besos de lengua, pero en aquel momento, contrario a la incomodidad, Sakura sintió un escalofrío delicioso en la nuca.
-Sasuke-kun.- suspiro suavemente.
El Uchiha no perdió tiempo y la obligó a avanzar unos pocos pasos hasta lograr atraparla contra una pared, con su cuerpo aprensando el de ella para que no hubiera ningún rincón que tuviera libertad. Sus labios le atacaron con ferocidad, mientras sus manos se ocuparon de acariciar sus curvas, tocando las partes donde podía hacerla desear mas, pero sin ser en ningún momento, una caricia perversa. Su lengua le penetro otra vez, lenta y sensualmente la boca, y Sakura gimió extasiada.
Las manos de Sasuke se posaron en sus caderas, sus dedos recorrieron sus muslos hasta tocar el dobladillo de su camisón. Sakura lo sintió jugar con la tela, entre ansiosa por la caricia y un poco temerosa por lo rápido que avanzaba todo. Sin embargo, Sasuke soltó la vestido para volver acariciar su cadera en movimientos ascendentes, hasta llegar a su cintura. La mano derecha se cerró sobre su carne, haciéndola consciente no solo de su fuerza, sino de su masculinidad. Sasuke le tomó el rostro con la mano libre y la obligó a apoyar la cabeza contra la pared mientras dejaba sus labios. La respiración del otro les pego en el rostro. Sakura abrió los ojos y le observo de frente, estremeciéndose por la intensidad de su mirada.
Sasuke se inclinó, hasta estar casi a su altura. El pulgar en su rostro, acarició el contorno de su pómulo y luego delineó su mentón. Su otra mano se movió a su espalda y se posó descaradamente sobre un glúteos. Sakura se removió incomoda y excitada, sus ojos entrecerrados no perdieron ningún movimiento, mientras pequeños jadeos escapaban de sus labios.
-Sakura.- fue lo único que dijo él antes de volver a arremeter contra sus labios. La pelirrosa gimió y Sasuke no perdió segundo alguno, poniendo ambas manos sobre su trasero y luego bajándolas a sus muslos desnudos. Sakura lo sintió inclinarse sobre ella hasta que sus pechos se rozaron y luego en un rápido movimiento, se vio elevada del suelo, con sus pies colgando y las caderas de Sasuke ocupando un lugar dentro de sus muslos como si aquel sitio le perteneciera.
Sakura pego un chillido que se perdió entre las caricias de sus labios. Naturalmente, la sensación de caída la obligó a abrazarse a Sasuke, logrando así, que sus cuerpos se apegarán como si fueran uno solo.
Sasuke la tomó de las caderas con firmeza y luego separó de sus labios mientras la alejaba de la pared y empezaba a caminar. Sus pies se movieron por sí solos y les llevaron al pasillo de las habitaciones. Una mordida cariñosa a la pequeña oreja de Sakura que estaba a su alcance, hizo que ella gimiera. Divertido, Sasuke separó el torso de ella y bajo la mirada para mirarla a los ojos. Frente a él se encontraban tres habitaciones por lo que necesitaba instrucciones para saber a cual entrar. La pelirrosa se veía nerviosa y confundida, por lo que le tomó algunos segundos entenderle cuando hizo la pregunta. Sus ojos se encontraban algo aturdido y desenfocados, y sus mejillas estaban adorablemente sonrojadas, se veía hermosa. Sasuke decidio preguntarle directamente cuál era la habitación correcta. Pronto se vieron entrando a la estancia de la derecha.
El lugar era relativamente pequeño y sencillo, pero Sasuke no tuvo tiempo de analizarlos pues se dirigió de una vez a la cama. Acomodó a la mujer en el centro y se alejó lentamente de ella, para tener una visión completase su menudo cuerpo.
Sakura era una mujer muy hermosa, Sasuke lo había notado desde la primera ocasión en la que la había visto, sin embargo, su situacion le había hecho ser una persona apática y más aún, cuando se había sentido obligado a pasar tiempo con ella.
Sasuke había llegado a detestarla, solo por el hecho de que le tratará, le había molestado que Sakura llegara con sus preguntas y conclusiones de como se sentía, tratando no solo de hacerle hablar, sino de meterse en su mente. No obstante, con el tiempo, ella realmente había mostrado que su preocupación por él era genuina, buscando hacerle sentir más cómodo, cuidándole mientras estaba enfermo y durmiendo a su lado cuando le necesitaba. Sakura realmente había demostrado ser una gran persona y eso mismo le había hecho bajar un poco las defensas hasta que sin darse cuenta, ella ya estaba dentro de su corazón.
Sasuke jamás había esperado sentirse así con una mujer, menos aún con ella. Nunca se le había pasado por la cabeza, que ellos podían terminar en esa situación. Por lo que verla en ese momento en aquella cama, esperándole ansiosa, después de que ella le confesara que le queria, hacia que la angustia y el miedo que había sentido antes, disminuyera. Esos sentimientos que le provocaban el pensamiento de que aquel hombre con el que días atrás Sakura había salido, pudiera quitársela alguna vez.
Negó con la cabeza decidiendo dejar ese tema por la paz, ya que ahora no tenía relevancia, y decidió concentrarse entonces en la deliciosa imagen que tenía frene a sus ojos.
Sakura estaba observándolo fijamente con un encantador rojo en las mejillas, estaba despeinada, con el cabello desparramado en el colchón y se encontraba también agitada. Tenía las rodillas levemente recogidas y las piernas abiertas dando un vistazo muy sugerente de su ropa interior negra, los muslos le brillaban a la luz y Sasuke noto también que los delicados tirantes del vestido estaban caídos. Se remojo los labios y empezó a quitarse la camisa con lentitud.
Sakura le observaba fijamente, demasiado excitada y temerosa. Su mirada recorría con fascinación el rostro de Sasuke y luego su torso desnudo, cuando la camisa que él antes andaba, cayó al piso. El moreno se acercó nuevamente a la cama, Sakura no pudo evitarse incorporarse entonces, con cierta brusquedad, demasiado avergonzada por la situación. Estaba ansiosa por dar un paso adelante, pero sentía que era muy pronto y eso le causaba cierto temor.
Tenía que contarle a Sasuke lo que sucedía dentro de ella, pero era difícil encontrar las palabras correctas.
-Sa-sasuke creo que vamos muy rápido.- se excusó temblorosa. El chico la miró, le dedicó una sonrisa de lado y se subió a la cama con ella. Su sonrisa derritió algo dentro de Sakura, aumentando la temperatura de su cuerpo.
-¿En serio lo crees?
Sakura tragó saliva con dificultad y asintió lentamente.
-Es que tú... Y yo...
-¿Hay algo que desees decirme?- él se detuvó cuando ya se había subido sobre su cuerpo. Sus piernas estaban a los lados de su cadera y tenias las manos apoyabas sobre su cabeza.
-Si, es que yo...- un rojo intenso coloreo sus mejillas, mientras buscaba las palabras correctas para decirle que aquella sería en todo caso su primera vez. Era un poco vergonzoso saber que no había jamás una relación sentimental en sus veintitrés años de vida.
-Lo se Sakura.- susurro él mientras se inclinaba sobre su rostro. Sus suaves labios le besaron con dulzura y Sakura gimió, ondulándose. La magia se rompió cuando Sasuke se alejó y de pronto, se dejó caer a un lado de ella. A Sakura le tomó un poco de tiempo entender lo que había sucedido, más aún, comprender lo que él antes había dicho.
-¿Lo sabes?- preguntó desconcertada
-Lo se.- repitió él con tranquilidad. Sakura frunció el ceño sentándose en el colchón y mirándole fijamente
-¿Sabes qué?- entrecerró los ojos mientras sus mejillas se encendían con intensidad-. ¿Cómo lo sabes?- preguntó cuando la comprensión se abrió paso en su mente.
-No es difícil de deducir.- Sasuke se encogió de hombros únicamente.
-Pero, pero… como sabes que soy, que yosoy…
-No necesitamos hablar de esto.- la corto al comprender que le era penoso hablar de ese tema-. Sakura,no soy nada inocente. Fui algo precoz en mis experiencias sexuales.- suspiro-. No es algo de lo que esté orgulloso, pero es lo qué hay... Se cuando una chica no tiene experiencia, dejémoslo ahí.- soltó seriamente. Sakura le miró a los ojos por varios segundos y luego hizo un puchero con los labios, que a Sasuke se le antojo de los más adorable.
-Peroyo…
-Además.- sonrió decidido a hacerla sonrojar, le gustaba la facilidad con la que ella se avergonzaba y que fuera tan fácil de leer. Con Sakura jamás habrían engaños-. Tu forma de besar es tan inocente... Sin malicia, ni doble intención.
-¡Sasuke!- se quejo abochornada. Él en cambio, adoptó una expresión seria.
-Me alegra la idea de pensar que seré el primero en tocarte.- le dijo viendole a los ojos. Las mejillas de Sakura ardieron en un rubor intenso. Se sentía demasiado apenada por como se habia desarrollado las cosas, pero no podía negar que le hacía feliz encontrarse con Sasuke de esa manera. Tan amena, tan extraña y sin embargo, tan natural.
Con una sonrisa se dejó caer aún lado de Sasuke. Él extendió el brazo y la obligó recostar la cabeza en él y a apegarse a su cuerpo. La sensación era maravillosa.
Lamentablemente la alegría le duró poco mientras aquellos sucesos se ordenaba en su mente. Todas las reglas éticas que establecían que una relación con su paciente prácticamente era un suicidio a su carrera empezaron a tomar sentido frente a sus ojos, sin embargo eso no fue lo único que medito. La pelirrosa también recordó el acuerdo al que había llegado ese día con Tsunade.
Levantó la mirada hacia Sasuke imaginando su reacción, posiblemente a él no le gustaría, pero Sakura tampoco creía que lo tomara de mala manera, por lo que busco la forma de decírselo.
-Sasuke… Tengo algo que contarte.- susurró seriamente y por su tono, el moreno tomó mucho interés en lo que ella diría, Sakura suspiro antes de soltarlo-. Tu caso será asignado a otro doctor.
Por varios minutos el silencio reino y Sakura se empezó a preocupar por su reacción. No había pensado que a Sasuke pudiera importarle realmente quien tomaba su caso, pero la tensión evidente en su cuerpo, la hizo reconsiderar aquel pensamiento.
-¡Me niego!- masculló moviéndose hasta dejar su cuerpo completamente extendido en la cama, con la mirada en el techo. Su expresión se había vuelto dura y sus ojos mostraban mucha firmeza. Sakura tragó saliva apegándose a su cuerpo.
-Pero Sasuke… tienes que enten…
-¡No!... ¡No quiero otro doctor! Te lo digo en serio Sakura. No me importa tener que tener esa charlas si tú eres mi psicóloga, pero si eso cambia entonces me negare rotundamente a cualquier tratamiento ¿Entiendes?- sonaba serio y firme. Sakura bufó pensando que Sasuke se estaba comportando como un niño caprichoso y testarudo.
-Sasuke, no creo…
-¡No Sakura! ¡No! Entiende… No puedo contarle a otras personas lo sucedido ese día.- su voz tembló y bajó hasta convertirse en un susurro. Sus ojos cambiaron también, se volvieron fríos, pero Sakura notó las marcas de dolor en sus profundidades-. N-no es fácil recordar.- la compresión de la enorme herida que él tenía en el alma, le provocó un nudo intenso en la garganta.
Sasuke sufría. Su familia había sido asesinada de la peor manera. Él había presenciado la muerte de su hermano y además había quedado solo en el mundo. No era fácil expresarse cuando su corazón dolía. Sakura misma, había tenido que trabajar unos días en sus recuerdos para dejar ir el dolor que había sufrido cuando su madre había muerto y todo lo que había conllevado su pasado. Suspiro mirando a Sasuke y luego se acercó a él, con deliberada lentitud, para darle el espacio suficiente para rechazarla, en el caso en que no deseara un abrazo cuando más vulnerable se sentía.
Sasuke se tensó por unos segundos, pero rápidamente volteó la cabeza en su dirección, observandola de frente. Sus ojos se comunicaron y pronto sus labios se encontraron.
-Lo siento… Hablare con Tsunade mañana.- le sonrió cálidamente mientras le acariciaba un costado del rostro.
Sasuke la miró por un momento y luego se lanzó a sus labios de lleno, sintiendo su pecho rebosante de muchos confusos sentimientos. Se sentía herido, triste, desesperado, feliz, molesto y esperanzado.
Eran tantas cosas, había tanto dolor que la parecía imposible de olvidar, pero Sasuke había encontrado una cura en Sakura. Sus besos y sus caricias parecían un bálsamo y él se sentía tan desesperado de ella que apenas podía contenerse.
-Sakura.- susurro cuando por fin se separaron. Ella estaba hermosa entre sus brazos y Sasuke no dudó en estrecharla con fuerza, queriendo fundirla con su cuerpo.
-Mmm.- emitió ella de pronto somnolienta.
-Nunca me dejes solo.- Sasuke no había querido decirlo, pues aquella era la manera más evidente de mostrar sus miedos, pero él confiaba en Sakura. Confiaba en ella como hacía mucho no lo hacía en nadie. Y la quería tanto, la quería talvez demasiado.
Suspiro abrazándola posesivamente contra su cuerpo, Sakura cabía perfectamente entre sus brazos y se sentía tan correcta allí, que Sasuke no queria dejarla ir jamás.
La pelirrosa sonrió con suavidad, sintiéndose adormilada y demasiado relajada, los brazos de Sasuke le daban seguridad, su aroma la envolvía y poco a poco el letargo hacia relajar su cuerpo.
-Jamás.- le prometió antes de dejarse ir en sueños.
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FIN DEL CAPÍTULO
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